posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Los retos energéticos del SXXI

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¿Es la energía nuclear la solución?
De un tiempo a esta parte, se está viendo un resurgimiento de la “solución nuclear”, que aprovechando la concienciación en torno al fenómeno de las emisiones causantes del efecto invernadero, se presenta como la única
solución “ecológica” ante el calentamiento global y la crisis energética producida por el agotamiento de los combustibles fósiles. La solución nuclear parece descansar sobre las siguientes premisas, que también podríamos
llamar “falacias nucleares”:
1ª Falacia Nuclear
Es posible satisfacer las necesidades energéticas actuales y futuras de nuestra
civilización industrial construyendo suficientes centrales nucleares, y sin
contribuir al efecto invernadero. Esta transición se puede hacer en menos de 50 años.
En la actualidad hay en el mundo unas 450 centrales nucleares que producen el 12% de toda la electricidad que se consume en el mundo, lo cual equivale al 5% de toda la energía consumida. Por tanto, sin considerar incrementos de demanda, para producir toda la energía eléctrica que el mundo consume hoy habría que construir unas 3.600 centrales adicionales que posiblemente pudieran cubrir cerca del 40% de toda la energía que consumimos.
Tardaríamos 120 años en construir las 3.600 nuevas centrales. Incluso suponiendo que pudiésemos construirlas en la mitad de tiempo, no podríamos terminar la construcción antes de 60 años. Y esto solventaría sólo el 40% de la energía que consumimos hoy. ¿Cómo se generaría el 60% restante sin contribuir al efecto invernadero? ¿Podemos sustituir el petróleo que usamos
para transporte por energía eléctrica de origen nuclear? Del total de energía consumida, el 40% se destina a transporte.
2ª Falacia Nuclear
Hay suficiente combustible nuclear en la Tierra como para que pueda amortizarse esta transición (digamos que para varios siglos), y su extracción puede realizarse sin generar CO2.
En el mejor de los casos, las reservas conocidas de uranio se estiman en unos 25 años de consumo actual. Si multiplicáramos por 15 el número de centrales nucleares y quisiéramos asegurarnos combustible para por lo menos los 50-70 años de vida útil de una central, tendríamos que conseguir multiplicar por 30 las reservas actuales. Hay quienes proponen pasar a reactores de plutonio lo cual aseguraría combustible prácticamente ilimitado, ya que en los reactores actuales se genera este elemento como residuo. Pero el plutonio es extremadamente tóxico, requiere sodio líquido para la refrigeración de estos reactores y los fast-breeder sólo existen en régimen experimental e incrementan notablemente todos los problemas de seguridad. Ni siquiera puede considerarse una tecnología actual que pueda desplegarse en los próximos años. Los defensores de la energía nuclear deben aclarar, pues, si lo que proponen es utilizar reactores convencionales de uranio, o reactores de plutonio. En el primer caso, deben decir de dónde esperan obtener el combustible, a qué coste energético, con qué tipo de energía piensan extraerlo, y con qué generación de CO2 (las minas de uranio son hoy por hoy intensivas
en el uso de combustibles fósiles). En el segundo caso, deberían ser capaces
de señalar algún reactor comercial de plutonio que funcione con suficientes garantías de seguridad y deberían explicar en qué plazos sería posible construir todos los reactores que suplirían a los combustibles fósiles.
3ª Falacia Nuclear
La construcción y operación de una central nuclear proporciona un saldo positivo de energía a lo largo de su ciclo de construcción, operación, desmantelamiento y tratamiento de residuos.
El desarrollo de cualquier fuente energética consume a su vez energía. Lo que de verdad importa es la Tasa de Retorno Energético que proporciona una fuente energética. En el caso de una central nuclear, hay que considerar toda la energía consumida en su construcción, en el minado y procesado de uranio, en su desmantelamiento y en la gestión de todos sus residuos. Aún cuando no hay estudios serios sobre esta cuestión, es muy probable que la Energía Neta producida no sea demasiado importante, sobre todo si se contabilizan los
costes de gestión de unos residuos que mantienen su peligrosidad durante
miles de años. Por mucho que a los efectos de las compañías eléctricas estos costes se “externalicen” cargándolos al sector público, a nivel social hay que tenerlos en cuenta a la hora de valorar la rentabilidad total de una central nuclear. Los defensores de la alternativa nuclear deben calcular el saldo neto de energía que produce una central para que socialmente podamos decidir si este saldo compensa los riesgos de seguridad y de residuos que la sociedad asume.
4ª Falacia Nuclear
Es posible construir estas centrales con niveles de seguridad que eviten accidentes graves, y resolviendo el problema de los residuos de tal forma que el mundo siga siendo habitable en el futuro.
Los defensores de la alternativa nuclear deberán proponer también la forma y el lugar dónde ubicar la gran cantidad de residuos que se generarían caso de que prosperara su propuesta. Asimismo, deberán contabilizar los costes necesarios para asegurar un nivel de seguridad socialmente aceptable, tanto
durante el período operativo como en el desmantelamiento y almacenamiento de residuos, e incluir estos costes en los correspondientes análisis de costebeneficio
de sus propuestas.
09/07/2006 16:30 Enlace permanente.

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