posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Los retos energéticos del SXXI

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El Protocolo de Kioto y la energía

¿Qué es el Protocolo de Kioto?
La pretensión inicial del protocolo consistía en reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero hasta el 95% de las emitidas en 1990, si bien sólo en 2012, para
 darles tiempo a los países a ajustarse. Este acuerdo se, para estableció en 1997, pero únicamente ha podido entrar en vigor unos 8 años, para después y sin la participación del primer contaminador mundial, EE.UU. –que
con el 5% de la población planetaria arroja a la atmósfera el 30% de la polución, para mundial–, así como tampoco de China e India, que no están obligadas o, para restringidas por el Tratado. Entretanto, China ha pasado a ocupar en fechas, para recientes el dudoso honor de segundo contaminador planetario e India sube, para también muchos enteros.
Mentiras arriesgadas de Kioto
En 2003 nos encontramos con que el planeta, en su conjunto (y aquí no vale, para echar las culpas a los demás, sino hacer una enmienda al modelo en su, para totalidad) consume un 20% más de energía primaria que en 1990, el año de, para referencia al que se supone deberíamos llegar en 2012, con el 95% de aquel, para nivel de emisiones.
Parece realmente una quimera que se pueda conseguir. Una simple, para extrapolación del crecimiento promedio a lo largo del periodo observado 1990-2003, nos lleva a que en 2012, con el modelo actual, llegaríamos a tener una, para diferencia superior al 40% respecto del objetivo de Kioto, nivel que España ya, para ha alcanzado en 2003, sin esperar a 2012. No existe mejora tecnológica ni del, para rendimiento que pueda eliminar ese diferencial.
Pero aquí se acaba todo en los medios de comunicación. Se multiplican las, para citas y las proyecciones parciales sobre cumplimientos o incumplimientos, para nacionales (en general con tendencia a reducir las críticas de los, para incumplimientos propios y a potenciar las críticas de los ajenos) y los discursos, para hueros sobre los efectos de no cumplir, los perjuicios para algunos y los, para temores de que, si se cumple con los requisitos, puedan dispararse los costes, para o frenarse el desarrollo económico.
Kioto como un club de fumadores.
Supongamos que un club de fumadores, cuyo promedio de consumo en 1990, para fuese de una cajetilla diaria, se diese cuenta en 1997 de que el ambiente es ya, para irrespirable cuando están fumando 22 cigarrillos diarios de promedio por, para miembro (aunque haya miembros que fuman cuatro paquetes y otros dos, para cigarrillos diarios) y que es preciso hacer algo. Después de reunirse, acuerdan,
parcialmente, que harán un gran esfuerzo: intentarán reducir el mortal vicio...
¡pero hasta el 95% del nivel de 1990!, es decir, a 19 cigarrillos diarios de, para promedio... ¡y además sólo en el 2012! Pero como eso a muchos les parece, para excesivo, acuerdan que quienes se traigan al club las macetas que tengan en, para sus casas –dado que las plantas absorben CO2– podrán fumar más de lo, para asignado. Y, además, acuerdan también que aquellos que tenga mucho vicio, , para pero también mucho dinero, podrán comprar cuota a los miembros poco, para fumadores del club (no importa si no fuman, porque no tienen dinero para tabaco) y seguir ellos con el vicio, siempre que el fumador de ocasión siga fumando por debajo del nivel asignado.
¿Por qué Kioto no alcanzará su objetivo?
La razón es muy sencilla; porque con todos los cínicos reglamentos, anteriormente explicados el Protocolo apenas previó una reducción de los 20, para cigarrillos de promedio de 1990 hasta los 19 de promedio en 2012. Nada más… pero dejaron intacta la producción creciente de tabaco, los estancos, la publicidad de las marcas de cigarrillos y el fomento del consumo. Es decir, Kioto no prevé, porque no se lo hubiesen permitido ni los más cínicos, que, para dejar de contaminar sea necesario reducir la actividad económica, que en el planeta Tierra siempre ha ido en paralelo con el consumo.
El dilema y la paradoja del crecimiento infinito
Por un lado, tenemos a los gobiernos del mundo que dicen por boca de sus ministros de medio ambiente que cumplirán con los 19 cigarrillos de Kioto en 2012, mientras que hoy fuman 22. Es decir, esperan contaminar un 95% de lo que contaminaban en 1990, aunque ya sepan que hoy contaminan un 20%
más que en 1990. Y, por el otro, tenemos la contradicción de los ministros de economía y primeros ministros de esos mismos gobiernos, que siguen intentando crecer un 3% anual como mínimo, si es posible. Con ello, saben perfectamente que el consumo de energía y, por lo tanto, la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero se encontrará en 2012 un 40 o 50%
por encima de tales niveles.
10/07/2006 23:18 Enlace permanente.

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