posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Reflexiones inoportunas sobre las cepas de gripe aviar

20060711211926-varia.jpgEl papel del engañismo a la hora de pulsar los botones del pánico
fútil y apagar el miedo útil en la sociedad actual es un tema del
cual nunca nos cansaremos de escribir. Hace dos años que la famosa
gripe empezó a pasearse por aves de granja, y algún que otro
infortunado, pero hasta que no llegó a las puertas de la bucólica
Europa, falsimedia no ha pulsado las señales de alarma.
Alarma que ha saltado convenientemente, al mismo tiempo que otras
señales de catástrofes menos interesantes para los propagandistas
(o "periodistas"), tales como el cierre patronal de los
transportistas (silenciado hasta que no se hizo en todo el Estado
español), el imparable aumento del precio del petróleo, o el derrumbe
de los restos de economía productiva que existen aún en este
magnífico país, entre otros muchos otros temas preocupantes.
Se agotan las vacunas en las farmacias contra la gripe común (a pesar
del escepticismo de los científicos serios acerca de su efectividad
contra una "supergripe" estilo 1918), empiezan a surgir voces
partidarias de vacunar "manu militari" a todo el mundo (incluyendo
bebés), y no faltan paranoicos que huyen despavoridos en cuanto ven a
una paloma revoloteando cerca de la ventana de casa.
Lo gracioso del caso es que a quienes cometábamos por ahí el avance
de la gripe aviar (Oriente Lejano, Rusia, repúblicas exsoviéticas
varias...) se nos llamaba hace solamente dos meses paranoicos: esos
mismos ahora corren a ponerse una vacuna-placebo y a pedir la compra
del antivírico Tamiflú (que según bastantes expertos tiene una
eficacia limitada en caso de pandemia).
Entre otras medidas que se barajan alegremente en esta "guerra contra
el virus" (remedo de la "guerra contra el terrorismo") está la
prohibición de la cría al aire libre de aves, con lo cual se da una
patada en las partes nobles al sector de la ganadería ecológica de
gallinas, mira por dónde.
En Falsimedia aparecen los gestores de la ganadería industrial
asegurando la total seguridad de sus granjas-fábricas totalmente
fortificadas contra el bichito asiático.
Pero toda la higiene del mundo no puede frenar a un virus que muta y
viaja rápidamente, así que los animales en baterías de cientos de
miles, hacinados y con las defensas bajas (hormona va, hormona
viene) son un bocado más que apetitoso para el H5N1.
En cuanto a las circunstancias "apocalípticas" que la OMS y otros
vaticinan (con mayor o menos acierto) si estalla la epidemia mundial
(o pandemia, dicho en la jerga científica), el garrulismo de esta
sociedad capital-industrialista es el de siempre:
La culpa del estallido la tendrían esos países tercermundistas de
Asia que tienen gallinas por todas partes sin higiene (el peligro
amarillo de nuevo), olvidando el papel relevante que en la
propagación inicial tuvo la indiferencia de Occidente ante una
enfermedad que se veía lejana; algunos expertos han cuestionado el
papel jugado por una OMS a la que consideran opaca en su información
sobre los primeros brotes.
Por otra parte, si la gripe aviar mutada (cuestión de tiempo que
circule entre seres humanos) se convierte en una plaga peor que la
gripe siberiana, no es porque ahora los virus sean mucho más
agresivos que hace 90 años, como nos quieren vender los gestores del
desastre holliwoodiense en falsimedia.
La autosuficiente sociedad occidental que creía haber superado el
estado "medieval" de las grandes plagas, está realmente mucho más
expuesta a las pandemias, a pesar del apoyo innegable que tiene en la
tecnología y la ciencia moderna (mientras se puedan mantener
tales "armas", claro).
Tenemos la bendita globalización del comercio, que propicia la
difusión de toda clase de parásitos polizones en barcos y aeronaves,
la prostitución social conocida como "turismo", que lleva a millones
de occidentales a lugares exóticos (incluyendo bichitos exóticos y
peligrosos que pueden traer de vuelta); la emigración de millones de
infortunados y/o ilusos desde países pobres también añade el caldo de
cultivo para la difusión de agentes patógenos, aunque sea
políticamente incorrecto señalarlo.
En 1918, la sociedad capitalista había alcanzado ya los bosquejos de
un mercado mundial, pero los transportes eran relativamente lentos y
el comercio a largas distancias no estaba tan generalizado. Las
migraciones masivas eran un hecho también, pero no ocurrían con la
celeridad actual. Todo ello permitía la ilusión higienista de las
cuarentenas para cosas, animales y personas que llegaban a los
puertos y estaciones de ferrocarril. Semejantes medidas decimonónicas
no tendrían mucho efecto hoy en día, aparte de ser antieconómicas
desde el punto de vista del capitalismo actual.
Pensemos en un brote entre humanos que sucediese en China, y que
paralizase todas sus exportaciones a Occidente, sería desastroso para
la mayoría de comerciantes de aquí, puesto que la industria local
prácticamente está en vías de extinción ante la competencia oriental.
Una de dos, o las cuarentenas funcionan (lo cual es dudoso)
arruinando la economía mundial en caso de pandemia, o no funcionan
(con lo cual se "salva" una vez más el lucro capitalista a costa de
unos millones de muertos `de nada’).
11/07/2006 21:20 Enlace permanente.

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