posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

MANIFIESTO AEREN: SÍ PERO NO.

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El manifiesto de la asociación AEREN fue una grata sorpresa dentro del adocenado panorama del ecologismo y de esa izquierda que va comprendiendo los límites del industrialismo y la caducidad acelerada del progresismo como “metaideología” del ser humano occidental.. Es cierto que en su manifiesto fundacional exponen sin tapujos los graves problemas a que se dirige el mundo en un futuro no muy lejano, centrándose en el “famoso” (para una minoría, por ahora) fenómeno del cénit del petróleo. Y lo hacen evitando el catastrofismo nihilista al que tan proclives los “energéticos” ASPOnianos (asociaciones de estudiosos del tema energético que han venido proliferando de un lustro a esta parte).

Del fenómeno del CDP no hay mucho más que añadir, ya se ha explicado someramente en las páginas web de crisis, rebelión, el inconformista digital, permacultura y demás antros verdi-rojos. Quienes lo niegan sólo pueden ser ya a estas alturas desinformados (la mayoría de la población, intoxicada por el engañismo falsimediático), tontilocos integrales (seguidores de teorías de la conspiración sin éxito, y por tanto

envidiosos del “éxito” de los “monomaniacos del peak-oil”) o bien los habituales fanáticos progreconservadores del libre mercado (reino de 1000 años, amén). De los gobiernos, no se sabe si no saben o hacen como que no saben sobre este asunto.

Se nota en AEREN una formación científica cuanto menos en quienes han redactado el manifiesto, lo cual apabulla un poco a quienes somos de letras o nos quedamos en BUP. Se dan argumentos serios, datos contrastados (sobre todo en los documentos anexos) que no pueden tomarse a la ligera.

Con todo, este documento y los que suponemos vendrán después, nos han decepcionado en cierto modo. No por su contenido técnico ni por sus reflexiones acerca de los límites del “progreso”, sino por su cortedad de miras en lo sociopolítico.

El hecho de que comiencen su dramático manifiesto dirigiéndolo al gobierno en lugar de a la gente de la calle, al pueblo (español, catalán o mundial) es bastante negativo; más teniendo en cuenta la hegemonía izquierdista dentro de este tipo de personas concienciadas.

La súplica al gobierno (en este caso al Sr Rodríguez Zapatero, dado que AEREN es la filial española del grupo de presión ambiental ASPO) es un error garrafal. Y esto es así no porque abominemos histriónicamente de los planteamientos “reformistas” (eso lo dejamos para los Testigos de Bakunin, ‘troskitos” residuales y demás revolucionarios sin revolución), sino porque supone una falta de visión política enorme. Parece mentira que estos científicos e ingenieros tan listos para ver lo que no vemos los legos en geología, estén tan cegados por el complejo del buen ciudadano como los progres suscritos al PAIS y la CADENA PSOER. No sabemos si es así por ingenuidad, miedo a que los tachen de miembros del Eje del Mal o por falsa conciencia.

El ciudadanismo (por llamarle de un modo popularizado por la ultraizquierda) se diferencia del viejo reformismo y de la socialdemocracia genuina en que no promueve reformas, sino que suplica cambios; cambios que por lo demás, no pretenden llegar muy lejos, sino que se conforman con mantener lo mejor del pasado. Paradójicamente, es el conservadurismo de la izquierda (que no se privaticen las empresas públicas, que siga habiendo escuela pública, que haya medios para limpiar los derrames de los petroleros, etc). Es una mentalidad política que ha renunciado a la Política con mayúsculas, y se limita a mendigar favores al Estado o al gallinero mediático.

No podemos por menos que identificar el manifiesto con esta mentalidad, que para nada permite un enfoque crítico de la realidad ni mucho menos una toma de postura activa frente a los problemas actuales.

Pero menos mal que piden ayuda al gobierno progresista español, en lugar de suplicar ante S.M. el Rey o a S.S Benito XVI, algo es algo...

Bromas sosas aparte, parece que AEREN ha intentado dar un enfoque al grave asunto del CDP más moderado que las proclamas catastrofistas del “no se puede hacer nada” tan habituales entre la izquierda apocalíptica. Ahora bien, la inacción es mala, pero la acción desordenada es peor.

Dejando la gestión de los desastres presentes y futuros a un gobierno (por muy progresista que parezca) se está perdiendo la perspectiva del anquilosamiento de la política oficial hoy día.

AEREN critica con razón lo iluso que resulta poner esperanzas ilimitadas en la tecnología: la solución mágica no es tecnológica...¡pero tampoco política! (dentro de los cauces de la “democracia”).

Si hay un cénit para los combustibles, o para el agua, o para el uranio, desde luego hace años que pasamos el cénit de la política insitucional. Ahora estamos en la cuesta abajo.

La maquinaria política se reduce a la captación del voto; no hay ideologías en juego, sino la lucha desnuda por el poder entre facciones del sistema mediante trucos abyectos y simulacros de enfrentamientos por ideas. La irresponsabilidad generalizada de los individuos está mucho más exacerbada entre la clase política.

Piensen que si en temas como el terrorismo o las pensiones se juega con fuego (demagogia, amenazas y chantajes varios), con temas más graves aún va a suceder también.

Por otra parte, habría que preguntarse si los políticos que nos gobiernan nominalmente conocen o no el dichoso CDP:

-         Si no lo conocen, sospecho que seguirán intentando no conocerlo, por la sencilla razón de que los partidos (máquinas que recogen votos y sacan dinero por ello) son parte de la sociedad de la abundancia “perpetua” que no quiere ni mentar a la bicha de una posible era de escasez.

-         Si lo conocen, no hablan en público del tema porque nadie va a sacar tajada del tema, ni el gobierno de turno (que perdería automáticamente las elecciones siguientes en medio de la incertidumbre creada) ni la presunta oposición (la cual se encontraría al acceder al sillón con un panorama bastante feo).

El cénit de la política institucional está basado en los límites rígidos que encuentra: los partidos están financiados en gran parte por la banca, la cual a su vez saca beneficios de la buena marcha de las empresas y los particulares. Esta buena marcha es cada vez más, una ficción necesaria (piénsese en cómo sigue subiendo la bolsa aun cuando muchas familias no lleguen a fin de mes en muchos países). Imaginen ahora que salga un gobernante anunciando que va a haber escasez de agua, petróleo o lo que sea; y lo que es peor, que va a tomar medidas para paliar los efectos de tal escasez. Por de pronto, las bolsas van a bajar en ese país y quizás en otros si el Estado es una potencia media o fuerte. Las empresas van a perder la confianza de los clientes, y si se llevan a cabo las medidas, la economía puede no crecer como era “su obligación”. Pensemos en las consecuencias de una medida tan “inocente” como poner algún tipo de impuesto extra a los que gasten de más del producto estratégico de turno: los consumidores van a quejarse, los usuarios profesionales comenzarán a sentirlo en sus salarios y los empresarios gimotearán a propósito del libre mercado, etc. Y en ese ambiente, la “leal oposición” empieza a acosar a un gobierno debilitado y cómo no, llegamos a la crispación y a las elecciones. Si cambia el partido en el poder, deberá tomar a su vez medidas al respecto del problema, las cuales tampoco gustan a la gente y vuelta a empezar. Realmente, no es un panorama muy cómodo para una clase política acostumbrada a rifirrafes verbales más ligeros...

Así que los políticos ni pueden ni quieren cambiar mucho las cosas tal como están.

En todo caso, quienes tienen el poder real (esto es, quienes manejan desde entramados financiero-mediático-industriales) deberían ser los receptores del mensaje suplicante de los catalanes AERENianos; pero claro, no queda muy bonito ni progresista poner “A la atención del Presidente del BSCH o de cualquier otro oligopolio”.

Por lo demás, ni siquiera los poderes fácticos (económicos se entiende) tienen un poder absoluto para cambiar de golpe y porrazo la situación. Son presos de su propia voluntad de dominio, en forma de activos que amortizar, inversiones de riesgo y jugosos contratos que no pueden perder así como así, aparte de por interés propio, porque los accionistas se les echarían encima si ocurriesen imprevistos (vgr una empresa petrolera invierte una cantidad brutal de euros en un automóvil experimental de hidrógeno y resulta un fracaso ruinoso).

Citamos algunos pasajes que nos han llamado la atención:

 

-“El crédito y la inversión se restringirán, y muchos de los activos hoy considerados “capital” –que no son el resultado de trabajo acumulado, sino la expresión de esta confianza en el crecimiento futuro– perderán su valor, destruyendo muchas inversiones y depósitos, como por ejemplo el sistema de pensiones.”

 

Eso probablemente suceda en cuanto suceda el dichoso CDP, pero es que si se da la noticia antes a gran escala, sucederá lo mismo ANTES de que llegue el suceso ominoso...

 

-         “es el Gobierno quien ha de asumir el liderazgo del necesario proceso de transición energética”.

 

 Realmente, a pesar de toda la retórica pseudolibertaria y posmoderna, la izquierda sigue ahogada por el abrazo del oso hegeliano, o sea, que el estado sigue siendo una divinidad en la tierra de la que depende la salvación humana. ¿Liderazgo? Es la falta de liderazgo y la irresponsabilidad lo que caracteriza al (des)gobierno en las “democracias” actuales; aunque si para pensar en un líder fuerte empezamos a suspirar por el caudillo infalible, vaya solución...escojan Hitler o Stalin, según las fobias políticas de cada uno.

 

-         “Creemos que hace falta aprovechar al máximo la fortaleza económica actual para preparar esta transición y actuar lo antes posible”.

 

La fortaleza económica actual es una ficción basada en el gasto desaforado del consumismo y en la especulación trilera en bolsa y pisos, y mientras siga la aparente bonanza nadie va a pensar en las “rebajas”, esto es así de duro pero es lo que piensa la mayoría silenciosa y falsimedia entera (olvidemos futiles distinciones entre prensa progresista y conservadora).

 

-         “es imprescindible que el Gobierno se anticipe y asuma el liderazgo social que es imprescindible para amortiguar los efectos del declive del petróleo”

 

Si esperamos a que el gobierno tome la iniciativa vamos dados, más bien va a remolque de la sociedad, véase cualquier otra crisis sociopolítica como el Prestige, la invasión de Iraq, etc...Si está gobernando hará lo posible por silenciar los temas peligrosos; si está en la oposición el político echará la culpa al gobierno sin aportar soluciones constructivas.

reducción del consumo energético total”.
Esto es la sentencia de muerte del sistema capitalista, ni más ni menos. ¿Quién va a ser el valiente gobernante que lo haga? ¿Hugo Chávez lo ha hecho en Venezuela?

la necesidad de producir y distribuir alimentos localmente y con técnicas de agricultura biológica”.

Si vamos a esperar a que el gobierno que sea nos dé de comer o nos coloque en un trabajo adecuado a la nueva situación, estamos arreglados. Ya podemos esperar sentados, máxime cuando la llamada globalización ha provocado que compremos garbanzos mexicanos y en México tengan garbanzos chinos, y en China garbanzo español...

En fin, las intenciones son loables, pero más valdría que los Aerenianos empleasen mejor sus energías (que tanto quieren economizar) en dirigir mensajes de alerta a quienes sepan escucharlos y tenerlos en cuenta, lo cual por desgracia sigue siendo asunto de una minoría. En lugar de enviar cuadernos de quejas al gobierno, harían bien en difundir el manifiesto a toda la población en general, a través de asociaciones, grupos de presión varios y personas sensibles a estos temas. Y una vez comprendido el asunto, habría que empezar a obrar en consecuencia desde abajo, por medio del tejido social existente, lo cual no es fácil en estos tiempos de apatía y atomización social, pero tampoco imposible. Pero para lograrlo (ay) sería necesario que la izquierda apocalíptica abandonase su derrotismo llorón (una cosa es el pesimismo y otra el nihilismo),

 que los altermundialistas dejasen de pedir el aplauso de falsimedia con tanto frenesí

y que los libertarios saliesen de la comodidad del limbo en el que parecen esperar la segunda venida del colectivismo y de Durruti. Y eso es lo duro de conseguir, con o sin crisis generales de por medio.
28/07/2006 19:27 Enlace permanente.

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Autor: Álvaro

De acuerdo en general PERO conociendo bien a los dirigentes de AEREN (especialmente a Pedro Pietro), sé que todo eso lo dicen "por decir" y por no sonar "demasiado radicales" pero que en realidad no lo piensan.

Fecha: 23/06/2009 00:40.



Autor: gep dormiente

Ah, bueno. Entonces lo que piensan en realidad es "vamos a morir (casi) todos". Glups.

Fecha: 25/06/2009 08:00.


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