posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

¿Qué es el dinero?

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Aunque algunos tienen menos que otros, casi todos nos encontramos metiendo las manos en los bolsillos buscando dinero para nuestra vida cotidiana. Aún así, es muy difícil entender qué es exactamente este mágico ingrediente.

 

Si nos volvemos hacia la sociedad primitiva, podemos imaginarnos cómo un hombre que disparó a un ciervo con su arco y sus flechas podría haberlo cambiado por el hacha de piedra de un vecino. Más tarde, alguien podría haber encontrado una pepita de oro en el lecho de un río cercano, y haberla cambiado por cinco o seis de las ovejas de su vecino. El vecino a su vez podría haberlas cambiado por alguna otra cosa de alguien. Esto ya no era exactamente un trueque, sino el reconocimiento del valor en la escasez de la pepita.

 

Después, la gente empezó a buscar deliberadamente oro o plata, y si tenían éxito, reclamaron la propiedad de la mina. El valor del producto de la mina excedía con mucho el coste de pagar y alimentar a los mineros. Los reyes empezaron a emitir moneda, llevando su efigie como un símbolo de dominación. El imperio romano, que dependía de tropas pagadas con monedas de plata, cayó cuando el suministro de plata se cortó después de que las minas de Río Tinto en España alcanzasen la capa de agua freática. Algunas naciones fueron más allá, conquistando territorios extranjeros en busca de oro y plata. El imperio español en América Latina es un ejemplo perfecto. El dinero se convirtió de alguna manera en una herramienta del imperio, tal y como Cristo remarcó con sus palabras “Dadle al Cesar lo que es del Cesar”.

 

Mover todo este pesado oro y plata era pesado, y alguien tuvo la brillante idea de almacenarlo a cambio de un recibo, que así adquiría el valor de la reserva. Una idea aún más brillante supuso la emisión de más recibos de lo que se tenía en reserva, inventando el dinero que sale de la nada.

 

El dinero y la confianza se convirtieron en las dos caras de una misma moneda. En sí misma, la emisión de moneda necesitaba de confianza ya que casas de la moneda sin escrúpulos devaluaron la moneda reduciendo el contenido en oro o plata, a pesar de las altas multas. En la Rusia medieval, aquellos a los que se cogía haciendo esto se les tiraba plomo fundido por la garganta.

 

La población en tiempos de Cristo era de 400 millones de personas, y durante los siguientes diecisiete siglos apenas se dobló en lo que debía haber sido una economía bastante estable con un suministro estable de monedas y pagarés. Pero entonces la gente empezó a aprovechar la energía del viento, el agua y el carbón con los que manufacturar bienes para el comercio, lo que llevó a una creciente demanda de capital financiero. Al principio se satisfizo con el incremento de la minería de oro en Sudáfrica y otros lugares, pero más tarde se hizo con una expansión de los pagarés. Los bancos prestan más de lo que tienen en depósito, confiados en que la expansión económica del mañana se convertía en la garantía de la deuda de hoy. Incluso así, la moneda estaba al menos teóricamente respaldada por el oro en  los bancos centrales, a pesar de que no serían capaces de satisfacer totalmente sus obligaciones si todo el mundo decidiese simultáneamente retirar en metálico sus pagarés. Una mayor complejidad surgió de los porcentajes de cambio entre las diferentes monedas, cuyos valores crecían o menguaban de acuerdo al funcionamiento relativo de las economías y al grado con el que los diferentes países estaban dispuestos a imprimir dinero y controlar adecuadamente la deuda. Algunas monedas eran usadas más ampliamente que otras, proporcionando un tributo masivo y oculto a los países que las emitían en forma de varias cuotas indirectas y usura. Probablemente el principal beneficio traído del imperio británico fue el uso de la libra esterlina como la moneda de comercio mundial, que a su vez trajo rivalidades y desafíos, quizás añadiendo un importante ingrediente en las tensiones que llevarían a dos guerras mundiales. Incluso así, el sistema parecía funcionar suficientemente bien, llegando a ser incluso más sofisticado, aunque cayó brevemente con la Gran Depresión de 1930.

 

La Segunda Guerra Mundial acabó con el acuerdo de Breton Woods en el que los tipos de cambio entre monedas se fijaron entre ellas y en relación al oro. Aunque victoriosos en términos militares, Gran Bretaña perdió la guerra con el colapso de su imperio y la rendición de la libra al dólar como la moneda comercial por excelencia. Las economías que siguieron explotaron al tiempo que los bancos inyectaron más y más dinero en el sistema. Incluso así, se forzó el abandono del estándar oro en 1971, parcialmente para financiar la guerra de Vietnam. A partir de entonces, el sistema financiero del mundo estuvo basado en poco más que la confianza en el crecimiento económico perpetuo, pero la fe fue recompensada porque la economía creció durante los 35 años posteriores, alimentada por un suministro abundante de energía basada en el petróleo barato. Los Estados Unidos eran el poder financiero mundial aunque su base productiva y de manufactura de hecho decreciera al tiempo que sus industrias se trasladaban a otros continentes para beneficiarse de la casi esclava mano de obra de países que permitieron crearse una enorme deuda denominada en dólares. De hecho, les fue posible asegurarse sus crecientes importaciones de petróleo virtualmente gratis en el sentido de que el coste de las importaciones era igual a la expansión del crédito doméstico, que en su base no era más que una expresión de la confianza. Además, en 1970 se acordó que el petróleo se comercializase en dólares, significando que cualquiera que quisiese comprar o vender la sustancia acumulase montones de dólares, indirectamente aumentando su valor.

 

Uno de los elementos más extraños ha sido el estatus del Banco de la  Reserva Federal que mucha gente imagina que es el banco central de los Estados Unidos, cuando en realidad es una entidad privada, con ánimo de lucro y no auditada que crea dinero y crédito de la nada, usando bonos gubernamentales como garantía.

 

Una nueva situación puede estar revelándose al tiempo que los precios del petróleo se disparan por los límites en su capacidad que dicta la Naturaleza. El coste de producción no ha cambiado materialmente, lo que significa que los precios altos representan beneficiarse de la escasez, especialmente en los países de Oriente Medio que suministran cerca de un tercio de las necesidades mundiales. En efecto, cerca de un billón de dólares al año se están inyectando en el sistema como una nueva liquidez, creada efectivamente de la nada, faltando cualquier respaldo tangible o trueque en cualquier forma. Parecería como si el petróleo estuviese reemplazando el oro como sostén a la moneda. Los precios del petróleo solo pueden continuar subiendo al romper los límites naturales de su capacidad, hasta que llegue el tiempo que la demanda de petróleo pueda ser reducida.

 
Es muy difícil para los mortales penetrar en los entresijos del sistema financiero que parece estar basado en los cimientos más débiles. Quizás se acerque el momento de la verdad cuando la burbuja estalle.
31/07/2006 18:13 Enlace permanente.

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Autor: teofilo dominguez mora

Hay algo en lo que no coincido: existe un Reactor "frio" que presta mayor rendimiento que los convencionales y yo se quién lo tiene.

Fecha: 10/12/2009 06:52.


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Autor: teofilo dominguez mora

Un hombre cambió su arco por un hacha y luego por un cadillac y luego por una gachi y a la hora de comer, se tuvo que tragar el pomo de la puerta y ese será nuestro destino si seguimos aguantando a estos Jiddisch.

Fecha: 10/12/2009 07:07.


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