posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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SUEÑOS HIDROGENADOS![]() Jermy Rifkin, antiguo asesor de Clinton y crítico liberal del globalismo, ha escrito una apología de la energía del hidrógeno: “La economía del hidrógeno”. Sus ambiciones reformistas-progresistas van hasta el punto de pretender imaginar una sociedad que reconstruye su economía desde la base del acceso libre a Internete y a la energía de generación distribuida, es decir, que como Juan Palomo, cada ciudadano se fabrica su propia energía. Esta supuesta democratización tecnológica de los medios técnicos de producción (energética) le hace soñar con su reapropiación por parte de la gente. Es la llamada “reglobalización desde abajo”, la perspectiva de un mercado desregularizado sumado a las nuevas técnicas de descentralización (Internet + pila de combustible portátil). Los grandes monopolios y oligopolios energéticos se arrodillan ante el poder cooperativo popular y su comunidad unida por la Red y sostenida por minúsculas centrales de energía. Esta especie de Nueva Inglaterra de la que el puritano Rifkin es el padre fundador, se adormece en la siesta vecinal mientras el hidrógeno fluye y las ventanas aislantes aseguran el ahorro en la calefacción. Rifkin resuelve así el problema de la distribución planetaria de los recursos y su aprovechamiento local. En el último capítulo de su libro (reglobalización desde abajo) muestra que los modelos que propician el cambio ya están en los Estado Unidos en formas embrionarias, como por ejemplo las CDC (corporaciones de desarrollo comunitario), una especie de ONG en zonas pobres que estimulan el crecimiento económico. (...) Ya tenemos a las ONG al rescate, como producto típico del progresismo tardío. (...) Rifkin olvida que en el mundo posmodeno (o retromoderno) en que vivimos, la mecanización excesiva y la separación radical de los ritmos naturales nos ha hecho depender de la energía de una forma absoluta. Ho y día, si parase la producción eléctrica sólo un par de horas, los efectos serían calamitosos, la sociedad no podría funcionar. El paso del petróleo al hidrógeno no cambiaría mucho las cosas.(..) Rifkin miente o se engaña a sí miso cuando proyecta los problemas energéticos actuales a culturas pasadas. Así, le echa la culpa del ocaso del imperio romano a la “crisis energética(¿?) o la “entropía”(¡!), cuando los historiadores aducen varias causas reales: el abrumamiento de los ciudadanos por los impuestos, la descomposición de la ideología imperial (antes y después de la gran expansión del cristianismo), la falta de un número suficiente de personas (esclavos o no) para oprimir en provecho de la elite... Las leyes de la termodinámica no pueden explicar el auge y declive de las civilizaciones, olvidando el hecho capital del dominio político y económico. Rifkin suspira por escapar de la fatal entropía, después de haberse basado en el discurso científico de la Física: se contradice, ahora va contra la ciencia proclamando algo imposible, escapar a la entropía (tendencia inexorable al equilibrio y a la inercia). Rifkin es incapaz de escapar a las imposturas del progresismo, un progresismo que se encuentra en su ocaso. Primero, nos presenta el industrialismo capitalista como la única realidad posible, que se proyecta en un futuro utópico. Después, confunde a posta los fenómenos económicos y sociopolíticos con la ciencia (cientificismo) para a continuación mofarse de las “leyes físicas”(2ª ley termodinámica) y pedir peras al olmo, y proclamar las llegada de los perros atados con longaniza. Para nada explica cómo va a pasarse sin problemas del petróleo al hidrógeno: ¿qué ocurrirá con la gente que trabaja en las gasolineras, por ejemplo? ¿Y qué pasaría si Occidente pasa enseguida al hidrógeno, dejando atrás a los demás países? (...) En suma, Rifkin es un utópico de clase media, que cree en la eternidad de su modelo de vida en la historia y en el espacio, extendiéndolo a todo le mundo conocido. La típica utopía progresista del bienestar que tantos “éxitos” ha tenido recientemente. Seguramente, Rifkin no ha leído a Hegel, al Hegel aprovechable, que decía cosas tan sensatas como que el aumento de “confort” iba parejo al aumento de la miseria de otros seres humanos.
02/08/2006 18:45 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario
Hola:
Buscando sobre la entropía te encontré, cada vez creo menos en los milagros tecnológico y más en las leyes termdinámicas. “La segunda ley de la termodinámica, la Ley de la Entropía, plantea que la materia y la energía sólo pueden cambiar en un sentido, esto es, de utilizable a inutilizable, de disponible a no disponible, de ordenado a desordenado. Los seres vivos parece que son capaces de moverse en dirección contraria al proceso entrópico, pero esto es así temporalmente, porque pueden absorber energía libre del entorno, incrementado su complejidad y organización. El ser humano al ser una especie con un gran desarrollo evolutivo y elevado peso necesita un gran flujo de energía para su existencia. Además por su capacidad de raciocinio ha podido desarrollar instrumentos para poder captar o utilizar en su provecho una mayor cantidad de energía que la que le llegaba directamente del sol o la que podía consumir a través de los alimentos, donde se encuentra energía solar fijada mediante el proceso de fotosíntesis. De esta forma el ser humano despliega, en un primer momento, la capacidad de utilizar la energía contenida en la madera que se libera a través de su combustión, así como aprende a utilizar la energía del viento y el agua. Con el advenimiento de la revolución industrial, se produce un salto cualitativo, se recurre a la utilización de los combustibles fósiles como forma de incrementar la capacidad de trabajo humano. Sin embargo la Entropía es incompatible con el crecimiento cuantitativo indefinido, que está basado en el consumo creciente de fuentes energética de carácter finito, y por consiguiente con el concepto de ‘progreso’ sin límite. Cada disminución localizada de la entropía, por la acción del ser humano o de una máquina, va acompañada de un aumento aún mayor de la entropía del entorno; tal acción sólo se puede llevar a cabo a través de la utilización de energía concentrada –ordenada, disponible o utilizable- que después de su aplicación o transformación pasa a un estado disperso, no disponible o desordenado.” Ramón Fernández Durán. La explosión del desorden. “No nos envanezcamos demasiado de nuestra victoria sobre la naturaleza, porque ésta se venga de cada una de nuestras victorias...” Friedrich Engels. Dialéctica de la Naturaleza Como ejemplo sirva lo que se ha dado en llamar la ‘conexión hamburguesa’, donde la carne bovina que se consume por los seres humanos es la causante de la deforestación de la Amazonia, pues en esta se talan los árboles de grandes superficies para introducir ganado vacuno y extraer su carne. saludos Fecha: 16/09/2006 11:52. |
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