posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

LAS RAZONES DE LA NEGACIÓN

20060815175615-cdp.jpg

Final

REFLEXIONES TERMINALES

Ante el colapso energético en ciernes, los debates trillados y acartonados entre diversas ideologías (unidas por su fe común en el progreso indefinido) no tienen ya casi sentido. Las distinciones entre tecnófobos y tecnófilos, apocalípticos o integrados, se desharán en polvo en cuanto el sistema empiece a derrumbarse y simplemente la gente empiece a pensar en sobrevivir. No habrá tiempo para pasatiempos intelectuales, no tiene sentido no siquiera a día de hoy.

Lo que sí tiene sentido (y además es necesario) es discutir cómo se pueden neutralizar los mitos fosilizados (nostalgia de la Bomba y progreso indefinido) que todavía predominan, a fin de ir preparando a la gente para lo que se avecina. Tenemos que lograr que la mayor cantidad de personas se percaten del precipicio al que nos dirigimos (o más bien nos dirigen la pandilla de burócratas, tecnopsicópatas y poloticastros que nos toman por ganado).

Cuando a una persona le dicen que tiene una enfermedad muy grave (como el cáncer) pasa por una fase de negación: cree que es todo un error, que no puede ser que le suceda a él. Poco a poco, asume su problema e intenta luchar por curarse (si aún está a tiempo) o prepararse para el final (si el mal es incurable). Y es que el ser humano se cree a menudo invulnerable, hasta que la muerte deja de ser una abstracción.

 La sociedad industrialista lleva demasiado tiempo ya en fase de negación de su propio final, provocado por su dependencia voraz del petróleo. Sería muy cruel tachar esto de “infantilismo” (a fin de cuentas los niños enfermos en uso parcial de razón asumen a su manera su propio final: no son tontos). Es más bien consecuencia del “callo” cerebral de décadas de terror atómico y de promesas tecnologistas de progreso sin fin.

Tenemos que ser pacientes y explicar el cenit petrolero a la gente de la forma más serena y razonada posible, evitando el tremendismo pero sin dulcificar la situación.

En suma, hay que seguir insistiendo aunque parezca un fracaso continuo, seguir hablando del cenit sin miedo pero sin esperanza. Sin miedo a que al dar a conocer el problema la gente “mate al mensajero” de malas noticias; sin esperanza en falsas soluciones desde el propio sistema (tecnológicas o políticas) o en una salvación en el último instante que sabemos no va a llegar.

Con todo, esta actitud de pesimismo lúcido, que nos cura tanto del optimismo idiota como del catastrofismo histérico, no nos puede llevar a adoptar una postura de sectarismo: no podemos sentarnos en la puerta de casa a ver cuándo pasa el cadáver del industrialismo, sintiéndonos la “elite” frente a los ilusos ignorantes de la verdad. EMHO, ya somos mayores para jugar a ser los “elegidos” en plan “apocalípticos americanos” (me refiero a todo eso de desear que venga el Armagedón para que elimine a los pecadores y degenerados: esa horrible mezcla de milenarismo religioso y darwinismo social de los grupos “survivalistas”).

El hecho de que no tenga esperanza alguna en soluciones dadas por el sistema(no falta que hace: ¿para qué aguantar este tinglado 50 ó 100 años más?) no quiere decir que me ría del destino sombrío de gran parte de los seres humanos, ni que tampoco rechace de forma mojigata cualquier oportunidad de difundir lo que nos espera en “X” años.

No es tiempo ya de adoptar la pose del ermitaño o del grupo angelical de elegidos aislados de los infieles. No es cuestión de repetir una vez más los esquemas de la automarginación tan típica de los supuestos antisistema. Cualquier resquicio es bueno para dejar caer el “bombazo” del cenit petrolero: sindicatos, colegios, partidos, medios de comunicación, asociaciones varias, chats de Internet, parroquias, lo que sea...Corremos el riesgo de que nos tomen por locos y cosas peores, pero como todavía creemos en el “juicio histórico” de nuestros descendientes que sobrevivan al colapso, tenemos ese deber. ¿Qué pensará la gente de dentro de un siglo cuando comprueben que nadie hizo nada por avisar del desastre que se avecinaba? Eso es lo que nos tiene que animar en una tarea tan dura.

Pues eso, sin miedo y sin esperanza, a tirar de la manta y a destapar el problema del siglo. Luego que no diga nadie que no le avisamos...

15/08/2006 17:56 Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.




Temas



Archivos

Enlaces

Nuke-nuclear

Peakoil-Cénit del petróleo

Ecocidio-CO2 y contaminación ambiental

Preparación y protección

Varios

Tensión internacional

| Blog ciudadano realizado con Blogia 2.0 | Suscríbete: RSS | Administrar