posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Seguridad en la calle II

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APARTARSE DE LOS FOLLONEROS

La excepción a la norma “la gente normal no quiere meterse en follones”

es cuando un grupo de personas sea agresivo o por naturaleza,

como los grupos de seguidores fanáticos de un

equipo que se pueden encontrar después de un partido

de fútbol o de un acontecimiento deportivo similar.

A diferencia de los maleantes, la violencia de estas personas “normales” en su vida cotidiana puede ser gratuita. Durante la semana pueden ser gente pacífica y hasta cobardica, pero al ir en grupo y bebidos se vuelven agresivos.

( Si echamos una ojeada a los periódicos y a los medios de

comunicación, los acontecimientos deportivos locales

pueden atraer a grupos hostiles).

No aventurarse en locales

públicos del centro de la ciudad ni en los bares en

un día de partido y evitar la zona más próxima a los alrededores

del recinto deportivo. Cuando la policía espera

problemas, se suelen preparar dos rutas de acceso

al recinto deportivo, una para los seguidores visitantes

y la otra para los seguidores del equipo de casa. La ruta

de los seguidores del equipo de fuera, normalmente va

derecha desde la estación central del tren hasta el estadio

deportivo, por lo que es mejor evitar cualquier zona

entre esos dos puntos de la ciudad. Tratar también de no

usar el transporte público ese día, especialmente el metro

y las principales líneas del tren, que serán las más

usadas por los visitantes.

SEÑALES DEL ATAQUE: DEL FOLLONERO AL AGRESOR

En un  momento dado, el follonero empieza a levantar los puños

en actitud de pelea. Éste puede ser el momento crucial en que podemos considerarlo potencial agresor físico.

Si el cuerpo del atacante se coloca en ángulo frente

a nosotros y adopta un postura profesional, esto puede

indicar que sabe pelear. Recemos para que no sea un legionario borracho de permiso o un miembro de una banda de salteadores rumanos. Si, por el contrario, el oponente

sigue completamente de frente -una postura que deja

expuestas todas las partes importantes de su cuerpo a ser

blanco de un ataque-, puede tratarse de un camorrista

inmaduro o simplemente de alguien con exceso de confianza

en sí mismo. De cualquier manera, la postura del

cuerpo del atacante, nos dirá cómo ha de ser la respuesta

física al ataque cuando éste llegue.

El atacante suele utilizar frases cada vez más cortas

cuando piensa empezar a atacar de verdad. Las últimas

señales pueden ser unas palabras contraídas y cortas

como «venga», “j...”. «vamos», que repite varias veces al

intentar provocar una situación explosiva que desencadene

el ataque. Hay que observar que, en este momento,

si el que ataca está particularmente nervioso, puede

que no diga nada porque el miedo le está contrayendo

la garganta y dificultándole la respiración. En este

caso, hay que escuchar la forma de respirar del atacante.

Antes de un ataque, la respiración se hace más rápida

y ruidosa.

28/08/2006 19:37 Enlace permanente.

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