posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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En territorio comanche Represión: La represión es propia de los estados, o bien de las fuerzas guerrilleras o terroristas que pueden dominar totalmente una región determinada. Las fuerzas represivas, generalmente oficiales aunque también hay casos de ofensivas represivas llevadas a cabo por organizaciones encubiertas o paramilitares tienen, por lo general, una llamativa tendencia a cometer excesos, quizás porque al ser sus propios miembros blancos preferenciales de la acción guerrillera o terrorista, tienden a sentir deseos de desquitarse. Los gobiernos, por lo general, tratan de limitar el alcance de estas acciones y los poderes de sus funcionarios para evitar tales excesos, pero ello no siempre es posible e incluso a veces es posible observar excesos grotescos y hasta tontos, pues van en contra de los propios intereses del estado. En esa situación, es vano pensar “como no soy un maleante, subversivo, etc, no me van a hacer nada”. Porque la toman con cualquiera por tonterías, incluso por aparcar en un vado o parecerse de lejos a un delincuente. En caso de problemas hay que buscar a algún agente del orden con restos de cordura, y pedirle que respete su propia ley. Contactar con abogados, jueces o periodistas como sea es esencial para evitar que el asunto vaya a peor. Sin embargo, no se puede caer en el simplismo y creer que toda forma de represión es mala o arbitraria. Muchas veces es una especie de mal necesario, pues los estados y las sociedades deben mantener la ley y el orden (otra cosa es a qué sirve ese orden, claro). Cuando la policía y el estado empiecen a fallar con el declive industrialista, muchos antipoliciales y pacifistas suspirarán por la “represión” estatal, porque precisamente entonces los maleantes y mafiosos de todo el mundo aprovecharán para operar sin límites. Sólo la autodefensa con armas, en los peores momentos, podrá mitigar este caos. No habrá una sociedad bucólica el día después de que la policía deje de patrullar las calles. Incluso los estado republicanos o indudablemente democráticos deben reprimir este y otros tipos de delitos de vez en cuando. Lo importante es que los derechos legales de todos sean respetados mientras se lleva a cabo la represión, pero resulta francamente ridículo que haya individuos que primero arrojen cócteles molotov a las fuerzas policiales y luego se quejen de los gases lacrimógenos usando el rollo legalista del estado de derecho. Otra cosa son las torturas, que aunque menos frecuente en occidente que en zonas tercermundistas, haberlas haylas. 07/09/2006 17:39 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario |
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