posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

El terrorismo

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BOMBAS  SUClAS

Hoy día, la mayor amenaza no son los artefactos termoexplosivos, sino unas bombas radiológicas llamadas, en lenguaje popular, bombas «sucias». Estos

artefactos consisten en un núcleo de alto explosivo convencional

rodeado por unas bolitas o perdigones de material

radiactivo sin enriquecer, normalmente con un nivel

bajo de radiactividad. Teóricamente, este tipo de armas

hacen que, cuando se hace estallar el explosivo convencional,

la onda expansiva esparza el material radiactivo

por una zona muy amplia, lo que produce una radiactividad

destructiva tanto sobre personas como sobre cosas.

Como tantos medios de destrucción masiva, las bombas

sucias son una amenaza, limitada pero auténtica.

Como los materiales muy radiactivos suelen guardarse en

instalaciones muy seguras, los terroristas tendrían que recurrir

a elementos poco radiactivos, como los que se usan

en la industria y la medicina. Tienen poca capacidad para

producir enfermedades o problemas serios, pero, a pesar

de todo, hay que verlos con mucho respeto. Su radiación es floja, pero insidiosa (tipo alfa).

Protegerse

Una bomba sucia detona igual que una bomba normal,

con una explosión localizada. El material radiactivo se

dispersa en un radio proporcional a la fuerza de la explosión,

normalmente, y como máximo varios cientos

de metros; el polvo y los cascotes resultantes también

son irradiados. Lo primero que hay que hacer es alejarse

del lugar de la explosión, evitando el transporte público

si es posible, pues puede llevarse encima material

radiactivo a un espacio cerrado, y el medio de transporte

lo puede dispersar aún más. Después, meterse dentro

de un edificio y quedarse allí. Cerrar y sellar puertas y

ventanas. Quitarse las ropas y ponerlas en una bolsa de

basura bien cerrada y sellada; hay que guardar estas ropas

para que después las analicen convenientemente.

Con una ducha se puede quitar buena parte de la contaminación

de la piel; los servicios de emergencia, seguramente,

montarán duchas portátiles y unidades de descontaminación

con este objeto.

No llevarse nada del lugar de la explosión, ni volver

a recoger los efectos personales. Sobre todo, no beber

ni comer nada que haya estado expuesto al polvo de la

explosión. Hay quienes recomiendan tomar yoduro potásico

(KI) para proteger a la glándula tiroides de la absorción

de radiactividad, pero este es un consejo de alcance

limitado. El yoduro potásico sólo protege contra

el yoduro radiactivo y, en la mayoría de los casos, seguramente

no se habrá usado en la bomba. También, el

KI sólo hace efecto si se toma antes de estar expuesto

(esto es válido también para el caso de una hipotética guerra nuclear o escape radiactivo).

Añádase que el yoduro potásico presenta riesgos para

ciertas personas, por lo que es mejor no tomarlo en

cuenta. Hay que seguir siempre las recomendaciones

de los equipos de emergencia y de las llamadas al público

de las emisoras conocidas de radio y televisión.
30/09/2006 18:32 Enlace permanente.

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