posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Guía de emergencias posindustriales

20061020142223-preparacion.jpgPara una familia de seis personas, una huerta de mil metros cuadrados, si está en suelo fértil, bien abonado y se dispone de suficiente agua de riego, es más que suficiente para obtener variedades hortícolas suficientes. Si bien es cierto que hay que considerar que las plagas y las enfermedades serán más comunes de lo normal en los primeros tiempos del fin de la sociedad industrial y que la falta de insecticidas y productos químicos para tratarlas puede ser algo habitual, por lo que duplicar ese espacio y buscar la cooperación vecinal, para paliar los efectos de una posible plaga o enfermedad con los aportes cooperativos de los demás convecinos, es lo más recomendable. Los productos típicos de huerta son de temporada: tomates, pepinos, judías, pimientos, calabazas, calabacines, lechugas, patatas, legumbres(éstas pueden cultivarse en secano, como los garbanzos y lentejas), berenjenas, etc. etc. Así como melones y sandías.

 

Los productos pueden conservarse mediante el envasado al baño maría al vacío.

7.5. Cultivos medicinales, aromáticos y de especias.

 

Laurel, tomillo, romero, lavanda, orégano, albahaca, eucalipto, salvia, menta, poleo, etc. etc. Siempre son útiles para la conservación y la aromatización de los alimentos. Las plantas medicinales van a tener un lugar mucho más preponderante de lo que hasta ahora tienen, porque en la sociedad post industrial, las medicinas provenientes ahora de las multinacionales que monopolizan la producción, la mayor parte de ella en síntesis química, la distribución y la comercialización quedarán quebradas. Así que las plantas que tengan reconocidos efectos calmantes, analgésicos, relajantes, antiinflamatorias o antibióticas serán de la mayor importancia. Este capítulo merece ser tratado aparte.

 

7.6. Cultivos de fibra vegetal: algodón, lino, cáñamo, esparto.

 

Serán de utilidad para la elaboración de los tejidos con los que hacerse los vestidos y para la fabricación de utensilios de limpieza e higiene. En la sociedad post industrial, las fábricas de tejidos y sobre todo las de los tejidos sintéticos (la mayoría de los que hoy vestimos) desaparecerán, entre otras cosas, porque las fibras se extraen de derivados del petróleo. Las fibras vegetales y animales serán las únicas que nos permitan vestirnos y abrigarnos. Un cultivo de una hectárea de algodón por hectárea y año sería suficiente para producir tejido para toda una familia estándar, pero la mejor recomendación es hacer cultivos mayores e intercambiar el producto dentro de la comunidad.

 

El cáñamo y el esparto sirven para hacer cuerdas, serones, albardas, recipientes para el transporte de productos sobre lomos de animales y para almacenar grano. El esparto sirve para hacer estropajos y útiles de limpieza. Se recomienda la misma utilización comunal que para el resto de los cultivos de fibra vegetal.

 

7.7. El abono, en vez de los fertilizantes.

 

El único abono que se podrá conseguir en el futuro, es el que los propios seres humanos y los animales domésticos   proporcionen y deberá buscarse este equilibrio entre el rendimiento de la tierra y su derecho al descanso para la recuperación de nutrientes, los cultivos alternativos (p.e. legumbres para nitrogenar) y la aportación de los mismos. Hay que pensar en una sostenibilidad con los recursos propios del entorno. Si se practican las recomendaciones mencionadas de dejar en barbecho en años alternos y abonar con los residuos orgánicos, así como las capacidades de carga animal y producción vegetal en el entorno, se puede pensar en un equilibrio a largo plazo.

 

7.8. Las semillas y los bancos de semillas. Los transgénicos.

 

La existencia de semilleros cuidados y lugares secos y preservados de la luz y la humedad para la conservación de las semillas, es esencial para asegurar las cosechas del año siguiente y para los necesarios intercambios con otros vecinos.

 

Los libros de agricultura y las prácticas rurales enseñan inmediatamente sobre cómo proceder con la recolección y selección de las mejores semillas y las cantidades necesarias para asegurar una determinada cosecha. Los agricultores experimentados saben también la cantidad de semilla que es prudente tener en excedente, por si un año las cosechas fracasase por cualquier circunstancia. En ausencia de mercados globales, los productores locales tienen que prever estas circunstancias para evitar hambrunas. Una relación de cosecha a semillas para siembra puede estar entre diez a una o cinco a una, según se quiera ser de precavido y del tipo de cultivo. Los agricultores consideraban las semillas el último recurso y preferían pasar hambre un año a comerse las semillas de la cosecha siguiente. Esa es su importancia clave y ese es el rol que deben darle las sociedades que necesariamente volverán a ser agropecuarias.

 

Dado el grado de penetración de las semillas híbridas en los mercados mundiales, no será necesariamente fácil encontrar semillas no transgénicas y puede suceder que los intentos de sacar adelante cosechas con semillas transgénicas en condiciones post industriales, lleve al colapso de algunas producciones.

 

No hay que preocuparse, sin embargo, del carácter dominante que hayan podido adquirir en el mundo actual, porque el comercial y está muy vinculado a la búsqueda de rendimientos comerciales en condiciones muy específicas de cultivo (con determinados abonos y pesticidas, etc.). Pero cuando se tenga que dar la verdadera lucha a largo plazo de esas semillas artificiales con las semillas naturales, puede que se pierda en producción, pero se ganará en grado de supervivencia de las semillas en sí. Los científicos no van a poder dar clases a la Naturaleza, que lleva millones de años seleccionando sus especies y en cuanto vuelvan a prevalecer las condiciones naturales y no las ratifícales en que tan bien se desenvuelven estas semillas, desaparecerán con la misma rapidez con que desaparecerá la civilización industrial.

 

De los que si habrá que preocuparse pues, es de disponer de bancos de semillas no transgénicas de todo tipo en cantidades suficientes para la comunidad en la que uno pretenda establecerse o se encuentre establecido

 

7.9. Los pesticidas y plaguicidas.

 

Este es uno de los aspectos más complicados, pues la sociedad actual es enormemente dependiente del uso masivo de pesticidas e insecticidas, además del uso de los fertilizantes químicos artificiales para la producción de alimentos.

 

Al caer la producción energética de forma inexorable, caerá la producción de estos productos, que en una parte muy importante provienen directamente como derivados de los combustibles fósiles.
20/10/2006 14:27 Enlace permanente.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.




Temas



Archivos

Enlaces

Nuke-nuclear

Peakoil-Cénit del petróleo

Ecocidio-CO2 y contaminación ambiental

Preparación y protección

Varios

Tensión internacional

| Blog ciudadano realizado con Blogia 2.0 | Suscríbete: XML | Administrar