posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Guía de emergencias posindustriales

20061023184212-preparacion.jpg8. Mundo industrial y mecánico.

 

Una sociedad industrial y tecnológica en declive, acostumbrada a niveles de consumo tan elevados, difícilmente se podría adaptar a una caída al nivel de una sociedad de cazadores recolectores, aunque el destino es la caída y ésta será más dura cuanto más alto se encentre esa sociedad. Este libreto sólo imagina los esfuerzos que habrán de hacerse para conseguir algo también muy difícil de por sí para toda las sociedad industrial y tecnológica y propone las herramientas y útiles de que han dispuesto las sociedades agrícolas avanzadas, con la disposición de medios mecánicos y útiles y herramientas de hierro o acero.

 

Ello, no tanto porque entienda que en el largo plazo estos útiles y herramientas serán de muy difícil manufactura, fundamentalmen- te por la escasez de energía para su producción. Se imagina esta sociedad, porque ahora dispone de abundantes muestras de dichas herramientas y útiles y que algunos de ellos podrán durar cerca de un siglo en perfecto estado de uso, si se acopian con antelación y en cantidades suficientes. De nuevo, la llamada a la utilización social de estas herramientas. El uso privado de las mismas, en medio de un mundo de privaciones enormes en el entorno del que las pretende utilizar,, no puede ser una solución a los problemas. Los conocimientos adquiridos en la parte ascendente de la curva de consumo de energía fósil, pueden ser muy interesantes, si se cambia la cultura de consumo, para aplicarlos a una sociedad que si bien tiene que tender a ser agropecuaria, no tiene por qué despreciar ese caudal de conocimientos útiles. Las especializaciones, que tanto han servido para impulsar el crecimiento desorbitado y tanto han hecho también para crear seres de enormes habilidades muy específicas, pero al mismo tiempo, unidimensionales y totalmente alienados, son conciencia del uso final de sus producciones, puede revertirse y ser utilizada de forma más racional, con la recuperación de las especializaciones de funciones en las pequeñas comunidades que se propongan sobrevivir. Las profesiones y las artesanías pueden ir por barrios, como iban en la edad media en las pequeñas urbes y sin embargo, estar totalmente integrados en la vida de la comunidad.

 

8.1. Utillaje y herramientas.

 

Aunque en la actualidad existen multitud de diversas y útiles herramientas, en un mundo post industrial, décadas después de que haya comenzado la desintegración del mundo industrial, será difícil obtener algunas y aún más difícil hacer operar a las que funcionan con medios no manuales. Una buena y sensata clasificación de las mismas es la que se mencionan en el libro “The Party’s Over”, de Richard Heinberg, como sigue:

 

Herramientas de tipo A. Son aquellas que sólo requieren energía humana para su fabricación y uso. Los posibles ejemplos son las hachas y puntas de lanza o de flecha de piedra, ruedas de molino, cestos y vestidos de piel animal. Son los tipos de útiles que se encuentran en las sociedades de cazadores recolectores.

 

Herramientas de tipo B. Son las que exigen una fuente de energía externa para su fabricación, pero sólo la fuerza humana para su uso. Todos los útiles metálicos, tales como cuchillos, monedas, poleas, el berbiquí (taladradora manual) y las brocas para taladrar, etc. Estos útiles fueron la base de las sociedades agrícolas primitivas de Mesopotamia, China, Egipto y Roma.

 

Herramientas de tipo C. Son las que sólo exigen energía humana para su fabricación, pero el dominio de una fuente externa para su uso. Por ejemplo, el arado de madera tirado por animales, el bote de vela, el horno de fundición o los molinos de viento y de agua.

Herramientas de tipo D. Son aquellas que exigen una fuente externa de energía para su fabricación y también el dominio de una fuente de energía externa para su uso. En general, todo el aparataje eléctrico, el arado de hierro, las armas de fuego, las máquinas de vapor, de combustión interna, de reacción, las nucleares, las turbinas hidroeléctricas, las células fotovoltaicas, los generadores eólicos, etc. Son los pilares de las sociedades industriales y las definen.

 

La recomendación general es la de hacerse con los conocimientos y una acumulación de herramientas de tipo A y B y las de tipo C que sólo exijan fuerza animal y tender a escaparse de la sociedad que utiliza masivamente las de tipo D. Las de tipo B. El colapso gradual o no tanto, que se producirá en las redes eléctricas mundiales cuando los combustibles fósiles empiecen a faltar, hará inútiles la mayoría de los dispositivos de los cuales ahora viven las sociedades modernas y que se basan en un uso intensivo de la energía eléctrica, la quintaesencia de las energías de las sociedades avanzadas.

 

La utilización de algunas máquinas o herramientas de tipo D en particular, pueden resultar interesantes en un primer periodo de los años inmediatamente posteriores al colapso de la sociedad industrial. Tal es el caso de las células fotovoltaicas y de pequeños generadores eólicos o hidroeléctricos, que podrán seguir ofreciendo energía útil a una determinada comunidad durante algunos años más, pero basar la supervivencia a largo plazo en estos dispositivos es un error conceptual, porque son aparatos y dispositivos sólo posibles en un mundo industrial y tecnológico complejo y perfectamente engrasadas y engranadas, algo que no se dará en las sociedades en descomposición. Los útiles y herramientas deberán tener todos fines útiles en la sociedad agropecuaria que se perfila como la única posible (excluyendo las que todavía existen de cazadores recolectores, que quedan al margene de este libreto) y se deberán desechar todos los tipos de herramientas y útiles superfluos. Dado que siempre será posible disponer o producir herramientas de tipo A y de tipo C, si se disponen de animales de tiro y energía para utilizarlas, lo más conveniente es almacenar herramientas de calidad de tipo B, tales como carros y carretillas ( de ruedas de hierro), arados, viernos, horquillas, rastrillos, horcas, trillos o trilladoras, cribas, azadas y azadones, picos, palas, hachuelas, hoces, martillos, hachas, sierras manuales, bocados, arneses, herraduras, tenazas, cuchillos, taladros manuales, brocas de todo tipo, palancas, argollas, cadenas, leznas, punzones, armas de fuego y cartuchos y balas (con duraciones de hasta 20 años y más), ruedas de afilar y amoladoras manuales o de pedales, clavos y tornillos variados y en grandes cantidades, útiles quirúrgicos básicos y manuales, alicates y pinzas, tijeras de usos varios, telares, agujas de hilar y coser, alfileres, candiles, lámparas de aceite o alcohol, cubos, barreños, etc. etc.
23/10/2006 18:43 Enlace permanente.

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