posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2006. 02/08/2006Inundaciones![]() Las inundaciones son el desastre natural más común y generalizado. Algunas inundaciones se producen enun período de varios días, pero hay inundaciones llamadas repentinas que producen aguas turbulentas en sólo pocos minutos. El agua baja muy rápidamente de lugares más altos causando el desbordamiento de los sistemas de drenaje con aguas de la inundación y una mortífera carga de piedras, lodo, árboles quebrados y otros desechos. Recuerde, aún pequeños riachuelos, cauces, arroyos, alcantarillas, cauces de río secos y terrenos bajos que parecen inofensivos entiempos secos, se pueden inundar. Dondequiera que usted viva, esté alerta al potencial peligro de las inundaciones. Si vive en tierras bajas, cerca del agua o la caída de agua de una presa, debe estar preparado para una inundación. Esté atento a los avisos meteorológicos para las condiciones de posibles inundaciones que se transmiten por la radio y televisión. Averigüe a cuántos metros por encima o debajo de posibles niveles de inundación está su residencia. Cuando se anuncia el pronóstico del nivel de la inundación, usted podrá determinar si estará inundado. Mantenga materiales como sacos de arena, madera laminada, planchas de plástico y madera escuadrada a mano para realizar impermeabilizaciones de emergencia. Si es inminente una inundación de alto nivel, NO PONGA sacos de arena alrededor de las paredes exteriores de su casa para que no entre agua a su sótano. El agua que penetra por el suelo (ya sea más allá de los sacos de arena o por encima de ellos), puede encharcarse alrededor de las paredes del sótano y debajo del piso, creando así una presión que puede dañar las paredes y levantar todo el sótano. En la mayoría de los casos, es mejor dejar que las aguas de la inundación entren libremente al sótano (o inunde usted su sótano con agua limpia, si está seguro que de todas maneras se inundará. Esto igualará la presión del agua del exterior sobre las paredes y el piso del sótano y así evitará daños estructurales a los cimientos y a la casa). Si la inundación es probable, y tiene suficiente tiempo, lleve los artículos esenciales y muebles a los pisos más altos de la casa. Desconecte todos los artefactos eléctricos que no se pueden mover, pero no los toque si usted está mojado o de pie en el agua. Evacuación Si se le ha advertido que debe evacuar su casa y mudarse a otro sitio temporalmente, hay ciertas cosas que hay que recordar hacer. Las siguientes son las más importantes. SIGA LAS INSTRUCCIONES Y CONSEJOS DE SU GOBIERNO LOCAL. Si se le ha notificado que debe evacuar, hágalo con prontitud. Si se le ha indicado que vaya a una localidad específica, vaya allí. No vaya a ninguna otra parte. Si se le han especificado o recomendado rutas para el viaje, utilice esas rutas y no trate de encontrar sus propios atajos. Sería mejor si usted conociera de antemano las rutas que podrían utilizarse. Si se le indica que cortar el agua, el gas o la electricidad antes de evacuar, hágalo. En caso que necesite utilizarlos, averigüe en transmisiones de la radio o televisión, dónde encontrar centros de vivienda y alimentación. ASEGURE SU CASA ANTES DE SALIR. Si tiene tiempo, y si no ha recibido otras instrucciones de las autoridades locales, haga lo siguiente antes de dejar su casa:
exterior adentro de la casa, o asegúrelas firmemente. Esto incluye herramientas de jardinería, letreros, y todo objeto portátil que podría ser llevado por las aguas.
equipos que no se pueden mover, pero no los toque si usted está mojado o de pie en el agua.
VIAJE CON CUIDADO. Si usted está caminando o conduciendo su automóvil hacia otro lugar, mantenga estos puntos en mente:
inundadas.
gasolina.
información adicional e instrucciones de las autoridades locales.
hundidas, avalanchas, desagües y cañerías rotas, cables de electricidad caídos, y objetos que caen o ya caídos.
agua a menos que esté seguro que el agua no le llega hasta las rodillas, o por encima del centro de las ruedas de su automóvil. Algunas veces, el agua oculta un puente o parte de la carretera dañada por la inundación. Si usted decide que es seguro atravesar ese trecho, ponga la transmisión corta y cruce el agua muy despacio para evitar salpicar agua al motor y que éste se apague. También, recuerde, que sus frenos no funcionarán bien después de haber estado sumergidos en el agua. Pruebe sus frenos un par de veces después de salir a tierra seca.La amenaza fantasma El videocasete de la ejecución de Nicolas Berg En mayo de 2004, Al-Zarkaui era responsabilizado por la decapitación de Nicolas Berg [2] tras haberlo tomado como rehén. Algunos comentaristas no pudieron abstenerse de señalar que esta ejecución -supermediatizada- cayó en el momento oportuno para Donald Rumsfeld. En medio del escándalo de la prisión de Abu Ghraib, numerosos senadores norteamericanos habían solicitado la renuncia del secretario de Defensa a quien consideraban responsable, al menos moralmente, de los horrores que se practicaban en esta prisión. La cinta grabada con la ejecución de Nick Berg creó en la opinión pública una corriente de indignación antiiraquí que podía distraer la atención de dos cuestiones importantes. El 11 de mayo de 2004, la CNN presentaba un misterioso informe, descubierto en un sitio islámico, en el que se acusaba a Zarkaui de haber decapitado a Berg. Dos días después, la CNN anunciaba: «La CIA confirma que el asesino de Nicholas Berg fue Abu al-Zarkaui». La prueba: un videocasete intitulado: «Abu Musab al-Zarkaui presente en la ejecución de un norteamericano.» En la grabación se veía a un individuo enmascarado que hablaba inglés y del que los expertos de la CIA decían al unísono: «¡Es Zarkaui!» Sirajin Sattayev en «Was Nick Berg killed by US intelligence?» señalaba una serie de faltas de concordancia en el videocasete. Así, Sattayev señalaba: Zarkaui es jordano, pero el hombre del videocasete no habla con acento jordano. A Zarkaui le amputaron un pie, sin embargo ninguno de los pies del hombre que aparece en la cinta presenta esta anomalía. Además, el hombre que se pretende ser Zarkaui tiene puesta una alianza amarilla, probablemente de oro; eso es algo que ningún islamista fundamentalista haría porque su fe no se lo permite. Inmediatamente después de la mediatización de esta verdadera bomba -un Zarkaui con sus dos pies, un anillo de oro en el dedo anular y que habla inglés-, la revista News and World Report del 24 de mayo afirmaba: «Las personalidades oficiales y autorizadas de la inteligencia norteamericana, que creían que Zarkaui había perdido un pie en Afganistán, modificaron recientemente su opinión y ahora afirman que Zarkaui tiene sus dos pies». La situación cambia. El misterio de los rehenes en Irak A diferencia de Bin Laden, Zarkaui no ha llamado nunca a la «guerra santa» contra los judíos o los cristianos (los «cruzados»). Durante su declaración ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Colin Powell «olvidó» mencionar dos hechos importantes: por una parte que Zarkaui y su organización «Ansar al-Islam» eran opuestos a Sadam Husein, y, por otra, que los Estados Unidos no manifestaron ningún interés (lo que hubieran podido hacer) para destruir su base en el Norte de Irak en una zona mayoritariamente habitada por los kurdos. ¿Por qué? ¿Desde cuándo en Irak las tomas de rehenes son medios estratégicos? Cerca de seis meses después de que la Coalición dirigida por Estados Unidos hubiera ocupado el país. En mayo de 2004 (después de cerca de un año de ocupación) Nick Berg es decapitado. Le siguen Eugène Armstrong y Jack Hensley en el mes de septiembre de 2004, luego el británico Ken Bigley en octubre de 2004. Lo impresionante es que entre los rehenes de Zarkaui hay personajes especialmente desagradables para la Coalición. Se trata de hombres de negocios sospechosos de espionaje, de periodistas de «izquierda» o independientes que reportaban hechos contra los intereses de las fuerzas de ocupación y a quienes les era indiferente la censura, o activistas de organizaciones humanitarias independientes. Por ejemplo, Nick Berg fue secuestrado en el momento en que la Coalición sospechaba de él por desplazarse clandestinamente de Irak a Irán. Según su padre, el FBI investigaba a toda la familia de Berg en los Estados Unidos en busca de informaciones sobre los viajes de éste a Irán. Los reportajes de Giuliana Segrena, la periodista del Manifesto (diario comunista italiano) no eran del todo favorables a las tropas de ocupación y recordaban constantemente el «genocidio de Faluya». Estados Unidos sólo estimula a venir a Irak a los periodistas llamados «corresponsales de guerra», acreditados ante las fuerzas de la Coalición. Reciben un uniforme del ejército de los Estados Unidos así como protección militar. En el hotel reciben notas y videocasetes controlados por la censura militar. Como durante la guerra con la ex Yugoslavia, estos muy numerosos «corresponsales de guerra» apenas abandonan sus hoteles y envían a sus diarios las informaciones que les brinda ya hechas el ejército de los Estados Unidos. Los demás periodistas, los que hacen su trabajo sin pasar por la censura militar, corren el riesgo de caer en manos de «Zarkaui» y ser decapitados u objeto de un pedido de rescate. ¿La idea no es atemorizar a los periodistas y a los trabajadores de las ONG independientes (ver el programa del Pentágono «P2OG») a fin de incitarlos a permanecer alejados de las zonas «sensibles»? Cualquiera que sea el grado de imprevisibilidad de la situación en Irak, no podemos menos que asombrarnos por la forma más que rara empleada por Al-Zarkaui para alcanzar sus objetivos. Numerosas víctimas de las acciones de su organización no tenían que cuidarse, a priori ni de forma explícita, de ser un objetivo de los terroristas islámicos. Vivir más sencillamente![]() Vivir más sencillamente no significa privaciones o duro trabajo. Significa en centrarse en lo que es suficiente de confort, de higiene, de eficiencia, etc… Muchas de nuestras necesidades básicas pueden ser resueltas de formas y con aparatos de bajo consumo y realmente sencillos, comparados con aquellos tomados por necesarios e idealizados en la sociedad de consumo. Vivir de formas que minimicen el uso de recursos no debe ser visto como un fastidioso esfuerzo que debe ser hecho para salvar el planeta. Estas formas de vivir pueden y deben
convertirse en importantes fuentes de satisfacción en la vida. Tenemos que llegar a ver como entretenidas muchas actividades tales como reciclar, cultivar comida, “arreglos domésticos”, hacer en lugar de comprar, hacer abonos, reparaciones, hacer frutas en conserva, dar cosas viejas a otros, hacer que las cosas duren, y funcionar en una economía doméstica relativamente autosuficiente. Autosuficiencia local Debemos desarrollar tanta autosuficiencia como sea razonable a nivel nacional ( lo cual significa menos comercio internacional ), a nivel doméstico, y especialmente a nivel de vecindario, suburbano, de ciudad y local o regional. Necesitamos convertir nuestros estériles barrios residenciales en prósperas economías regionales las cuales produzcan la mayoría de las cosas que necesitan con los recursos locales. Deberán tener muchas pequeñas empresas, tales como una vaquería local, permitiéndonos a la mayoría de nosotros ir a trabajar en bicicleta o a pie. Buena parte de nuestra producción de miel, huevos, loza y vajilla, vegetales, mermelada, fruta, pescado y pollería puede provenir de negocios de huertas y jardines, ocupados en la producción artesanal y por hobby. Es mucho más satisfactorio producir la mayoría de las cosas de forma artesanal en lugar de en fábricas. Muchos huertos mercado pueden ser situados por los barrios residenciales y las ciudades, por ejemplo en lugar de las fábricas abandonadas y junto a las líneas de trenes. Tener la producción de comida cerca de donde la gente vive permitirá que los nutrientes sean reciclados y devueltos a la tierra a través de montones de abono y unidades de conversión de basura en gas. Deberemos convertir una casa en cada bloque para pasar a ser una “tienda de trabajo del vecindario”, incluyendo una tienda de reciclaje, un lugar de reuniones, intercambio de productos sobrantes y biblioteca. Al haber menos necesidad de transporte, podremos cavar muchas carreteras, incrementando grandemente el suelo en las ciudades disponible para jardines comunitarios, tiendas de trabajos, charcas, bosques, etc… Mucho de nuestro vecindario se puede convertir en una jungla de permacultura, un “paisaje cultivable” atestado con plantas de larga vida, mayoritariamente automantenidas, tales como árboles frutales y de frutos secos. Habrá varias variedades de animales viviendo en nuestros vecindarios, incluyendo una completa industria pescara basada en tanques y charcas. En adición, muchos materiales pueden venir de los recursos madereros comunes, árboles frutales, grupos de bambúes, minas de arcilla, bosques, charcas, praderas, etc… Estos proveerán muchos bienes gratuitos. En consecuencia desarrollaremos la comunidad, los recursos y tierra comunitaria de los cuales todos podremos tomar comida y materiales. Habrá un entorno rico en entretenimientos. Los barrios residenciales actuales son desiertos de entretenimiento; no hay muchas cosas que puedas hacer. El vecindario alternativo estará lleno de gente conocida, pequeños negocios, proyectos comunes, animales, jardines, bosques y tecnologías alternativas y, en consecuencia, lleno de cosas interesantes para hacer. Habrá bastantes festivales, grupos de teatro y celebraciones. En consecuencia la gente estará menos dispuesta a irse los fines de semana y en vacaciones, lo cual reducirá el consumo energético nacional. Más formas cooperativas y comunales
Debemos compartir más cosas. Tendremos algunas escaleras de tijera, taladros eléctricos, etc, en la tienda de trabajos del vecindario, en lugar de uno en cada casa. Podremos estar en varias listas voluntarias de deberes, comités y “abejas trabajadoras” para llevar a cabo la mayoría del cuidado de niños, asistencia, educación básica y cuidado de la gente de edad y disminuidos en nuestra área. Los comités desarrollarán también la mayoría de las funciones que los ayuntamientos realizan ahora por nosotros, tales como mantenimiento de las calles y parques. Necesitaremos muchos menos burócratas y profesionales, y esto reducirá la cantidad que necesitamos ganar para pagar impuestos y servicios. Especialmente importantes será “abejas trabajadoras” voluntarias de la comunidad regulares. Habrá una democracia realmente participativa. La mayoría de nuestras políticas y programas pueden ser realizados por comités electos no pagados y todos podemos votar en las decisiones importantes concernientes a nuestra pequeña área en encuentros regulares de la localidad. Seguirán existiendo algunas funciones para los gobiernos estatales y nacionales, pero realmente pocas. Habrá poco espacio para el comercio internacional, inversiones en el extranjero y corporaciones multinacionales. La mayoría de las cosas que necesitares serán producidas a pocos kilómetros de donde vivimos. Al ser altamente dependientes de nuestro ecosistema local y de nuestra cohesión social, por ejemplo, del agua y comités efectivos y “abejas trabajadoras”, todos tendrán un gran incentivo en centrarse en lo que es lo mejor para la población, en lugar de que es lo mejor para si mismos como individuos competitivos. Cooperación, ayuda, responsabilidad y buen comportamiento social serán automáticamente recompensados. Estos es primeramente porque estos comportamientos son satisfactorios, y más importantes porque nos daremos cuenta que es en nuestro propio interés pensar en que es bueno para nuestro vecindario o localidad… porque nosotros no podremos prosperar a no ser que ella lo haga. Esta situación es muy diferente de la sociedad de consumo capitalista. Esto transformará la política plagada de conflictos en busca del propio interés, por esforzarse por las decisiones correctas para todos. La nueva economía No hay posibilidad de hacer estos cambios mientras mantengamos el sistema económico actual. El principal objetivo de una economía satisfactoria sería simplemente usar la capacidad productiva disponible para producir lo que la gente necesita para una buena vida, con las menos molestias, basura y trabajo posible. Las fuerzas del mercado y la motivación por el beneficio pueden tener un lugar en una economía alternativa aceptable, pero no puede permitirse que ellas sigan siendo los principales determinantes en los asuntos económicos. Las prioridades económicas básicas deben ser decididas de acuerdo con lo que es socialmente deseable ( decidido democráticamente, principalmente a nivel local, no dictado por enormes y distantes burocracias estatales – lo que no queremos es “socialismo” de gran estado centralizado y burocratizado ). De todas formas, la mayor parte de la economía se mantendrá ( cuidadosamente monitorizada ) en forma de empresas privadas llevadas adelante por pequeñas compañías, familias y cooperativas, siempre que sus objetivos no sean la masificación de los beneficios y el crecimiento. Las fuerzas del mercado puede operar en
sectores regulados. Por ejemplo los días del mercado local pueden ser importantes, permitiendo a individuos y familias vender pequeñas cantidades de productos artesanales y de la huerta. ( Esto no es capitalismo porque estas pequeñas compañías privadas solo cosechan “sueldos” para aquellos que tienen y trabajan en ello ). Desempleo y pobreza pueden ser fácilmente eliminadas. ( No hay ninguno en los asentamientos de Kibbutzs israelíes ). Tendremos comités para coordinar el trabajo en el vecindario que asegurarán que todo aquel que quiera trabajar tenga una parte del trabajo que precisa ser hecho. Mucho menos trabajo tendrá que ser hecho que en el presente. ( ¡ En la sociedad de consumo trabajamos probablemente el triple de duro ! ) Muchas de las cosas que necesitamos serán producidas a pocos kilómetros de donde nosotros vivimos, pero objetos tales como frigoríficos y cocinas vendrán de fábricas en la región. Pocas cosas, incluyendo acero, serán desplazadas largas distancias, y muy pocas ( tal vez cosas como equipamiento médico de alta tecnología ) serán transportadas marítimamente. Seguiremos teniendo sistemas nacionales para algunas cosas, tales como ferrocarril y telecomunicaciones, pero nada comparado con la escala actual. Sobre todo, en la nueva economía no habrá crecimiento económico. Cuando eliminamos toda la producción innecesaria, y ponemos buena parte de la restante en los patios y en los pequeños negocios locales y cooperativas y en el sector sin-dinero de la economía, la mayoría de nosotros necesitará ir a trabajar por dinero a una oficina o fábrica de producción en serie solo 1 ó 2 días a la semana. En otras palabras, pasará a ser posible vivir bien con una entrada de dinero muy baja. Emplearemos los otros 5 ó 6 días trabajando/jugando en el vecindario, haciendo muchas y variadas cosas útiles cada día. Los nuevos valores y la nueva visión del mundo Los más importantes y más difíciles cambios tendrán que ser en los valores. El deseo actual de una calidad de vida consumista y acaudalada debe ser reemplazado por un interés de vida más simple, cooperativamente y autosuficiente. Nuestros principales objetivos en la vida debe ser cosa como la lectura, aprender, trabajar junto con otros por el bien social, agricultura, arte y artesanía, y participar en el autogobierno, en lugar de llegar a ser rico. La calidad de vida para muchos de nosotros será probablemente mucho mayor que ahora mismo. Tendremos menos cosas materiales y tendremos ingresos mucho más bajos pero habrá muchas formas menos obvias de satisfacción en la vida. Esto incluirá un ritmo mucho más relajado, teniendo que emplear relativamente poco tiempo trabajando por dinero, teniendo una jornada laboral variada y divertida que hacer, experimentando una comunidad que nos apoya, experimentando el dar y recibir, creciendo parte de nuestra propia comida, manteniendo la ropa antigua y dispositivos en uso, funcionando como una familia eficiente y más barata en recursos, practicando el arte y la artesanía, participando en actividades comunitarias, teniendo una rica experiencia cultural que incluyan festivales locales, actuaciones, arte y celebraciones, viéndose involucrado en el gobierno de tu propio área, viviendo en un bonito entorno, y – especialmente – sabiendo que tu no estás contribuyendo a los problemas globales a través del sobreconsumo. Solo si estos valores y satisfacciones alternativos , que contradicen los de la sociedad de consumo, pasan a ser los principales factores motivadores la gente podrá alcanzar “La forma más fácil”. ¿España sin centrales nucleares? ¿FALTAN O SOBRAN CENTRALES? En el Estado español hay un enorme exceso de potencia eléctrica instalada. Según datos de Red Eléctrica Española (REE) de 1997 (tomados del "Informe de Explotación del Sistema Eléctrico" de ese mismo año), en España hay una potencia eléctrica instalada total de 43.549 Megavatios (MW). Sin embargo, durante el momento de máxima demanda de electricidad (es decir, cuando tuvo lugar el máximo consumo), que fue el 16 de diciembre de 18 a 19 horas, se tuvo que poner en marcha una potencia total de 27.369 MW (este es el récord histórico en España). Como se puede ver, hay una amplia diferencia entre ambas cifras, exactamente 16.180 MW (el 37,15% de la potencia total instalada), cifra que supera con mucho los 7.579 MW nucleares existentes. Además hay que sumar otro dato: más de la mitad de la potencia eléctrica total instalada en España permanece sin funcionar más de 7.000 horas al año (un año tiene 8.760 horas). Esto implica, evidentemente, que España no sólo no necesitaría importar electricidad de ningún país, sino que en realidad es potencialmente exportadora (lo que explica la interconexión con Marruecos, ver más abajo), y que además España puede y debe proceder al cierre de determinadas centrales de las que se puede prescindir sin ningún problema. En esta situación de enorme exceso de potencia eléctrica instalada, lo más racional no es dedicarse a construir nuevas instalaciones de energía sucia (como aún se está planteando) para producir aún más electricidad y posteriormente exportarla, sino proceder de forma inmediata a poner en marcha un plan de cierre progresivo pero urgente de todas las centrales nucleares, empezando de forma inmediata por las de Zorita y Garoña, e instaurar una moratoria en la construcción de centrales de combustibles fósiles. Dejando aparte el enorme potencial del ahorro y la eficiencia energética, apenas aprovechado, parece bastante claro que en España se han construido demasiadas centrales, incluso considerando un margen de seguridad de potencia superior al razonable. SUEÑOS HIDROGENADOS![]() Jermy Rifkin, antiguo asesor de Clinton y crítico liberal del globalismo, ha escrito una apología de la energía del hidrógeno: “La economía del hidrógeno”. Sus ambiciones reformistas-progresistas van hasta el punto de pretender imaginar una sociedad que reconstruye su economía desde la base del acceso libre a Internete y a la energía de generación distribuida, es decir, que como Juan Palomo, cada ciudadano se fabrica su propia energía. Esta supuesta democratización tecnológica de los medios técnicos de producción (energética) le hace soñar con su reapropiación por parte de la gente. Es la llamada “reglobalización desde abajo”, la perspectiva de un mercado desregularizado sumado a las nuevas técnicas de descentralización (Internet + pila de combustible portátil). Los grandes monopolios y oligopolios energéticos se arrodillan ante el poder cooperativo popular y su comunidad unida por la Red y sostenida por minúsculas centrales de energía. Esta especie de Nueva Inglaterra de la que el puritano Rifkin es el padre fundador, se adormece en la siesta vecinal mientras el hidrógeno fluye y las ventanas aislantes aseguran el ahorro en la calefacción. Rifkin resuelve así el problema de la distribución planetaria de los recursos y su aprovechamiento local. En el último capítulo de su libro (reglobalización desde abajo) muestra que los modelos que propician el cambio ya están en los Estado Unidos en formas embrionarias, como por ejemplo las CDC (corporaciones de desarrollo comunitario), una especie de ONG en zonas pobres que estimulan el crecimiento económico. (...) Ya tenemos a las ONG al rescate, como producto típico del progresismo tardío. (...) Rifkin olvida que en el mundo posmodeno (o retromoderno) en que vivimos, la mecanización excesiva y la separación radical de los ritmos naturales nos ha hecho depender de la energía de una forma absoluta. Ho y día, si parase la producción eléctrica sólo un par de horas, los efectos serían calamitosos, la sociedad no podría funcionar. El paso del petróleo al hidrógeno no cambiaría mucho las cosas.(..) Rifkin miente o se engaña a sí miso cuando proyecta los problemas energéticos actuales a culturas pasadas. Así, le echa la culpa del ocaso del imperio romano a la “crisis energética(¿?) o la “entropía”(¡!), cuando los historiadores aducen varias causas reales: el abrumamiento de los ciudadanos por los impuestos, la descomposición de la ideología imperial (antes y después de la gran expansión del cristianismo), la falta de un número suficiente de personas (esclavos o no) para oprimir en provecho de la elite... Las leyes de la termodinámica no pueden explicar el auge y declive de las civilizaciones, olvidando el hecho capital del dominio político y económico. Rifkin suspira por escapar de la fatal entropía, después de haberse basado en el discurso científico de la Física: se contradice, ahora va contra la ciencia proclamando algo imposible, escapar a la entropía (tendencia inexorable al equilibrio y a la inercia). Rifkin es incapaz de escapar a las imposturas del progresismo, un progresismo que se encuentra en su ocaso. Primero, nos presenta el industrialismo capitalista como la única realidad posible, que se proyecta en un futuro utópico. Después, confunde a posta los fenómenos económicos y sociopolíticos con la ciencia (cientificismo) para a continuación mofarse de las “leyes físicas”(2ª ley termodinámica) y pedir peras al olmo, y proclamar las llegada de los perros atados con longaniza. Para nada explica cómo va a pasarse sin problemas del petróleo al hidrógeno: ¿qué ocurrirá con la gente que trabaja en las gasolineras, por ejemplo? ¿Y qué pasaría si Occidente pasa enseguida al hidrógeno, dejando atrás a los demás países? (...) En suma, Rifkin es un utópico de clase media, que cree en la eternidad de su modelo de vida en la historia y en el espacio, extendiéndolo a todo le mundo conocido. La típica utopía progresista del bienestar que tantos “éxitos” ha tenido recientemente. Seguramente, Rifkin no ha leído a Hegel, al Hegel aprovechable, que decía cosas tan sensatas como que el aumento de “confort” iba parejo al aumento de la miseria de otros seres humanos.
Richard Heinberg: The Party’s Over![]() Reseña por Francisco González El libro de Richard Heinberg “The Party’s Over” (New Society Publishers, 2003, Gabriola Island, BC, Canadá) documenta las bases y consecuencias de la predicción de un grupo de geólogos relacionados con la industria del petróleo: el hecho de que la producción mundial de petróleo está a punto de alcanzar su cenit. Los cálculos más fiables, basados en las reservas conocidas y el ritmo de consumo y de descubrimiento de nuevos yacimientos, indican que este techo es inevitable e inminente, y se alcanzará entre los años 2004 y 2012. A partir del momento en que se alcance, la cantidad neta de petróleo disponible comenzará a disminuir de manera inexorable año tras año. El libro examina también las implicaciones económicas y sociales de este acontecimiento. Puesto que el cambio representará la entrada en un conjunto de condiciones completamente nuevas dentro de la sociedad industrial, el análisis de sus consecuencias tiene un carácter inevitablemente conjetural. Se examinan las opciones disponibles (entre ellas las fuentes de energía alternativas al petróleo) y las medidas que sería necesario empezar a tomar inmediatamente para atenuar, en lo posible, la severidad de las consecuencias. Desde la crisis del petróleo de los años 70 no han faltado libros cuyo mensaje se concentra en la necesidad de reducir el uso de energía, generalmente por motivos de preservación del medio ambiente. Consciente de esta noble tradición, Heinberg nos advierte que el suyo no es un libro más de este tipo. Y no lo es porque la reducción del consumo de energía pronto habrá dejado de ser algo optativo, para convertirse en una necesidad inevitable, desde el momento en que se alcance el techo de producción y se entre en el lado descendente de la curva. La cuestión será cómo controlar esa reducción y las inevitables consecuencias económicas que tendrá. En su introducción, Heinberg distingue cuatro ‘voces’ principales en el coro que trata este asunto. La primera, la más optimista y difundida (hasta ahora) por los medios de comunicación, es la de los economistas neoliberales, para quienes nada puede escapar al poder reparador de las Fuerzas del Mercado. Según este grupo, un aumento en la demanda hará subir los precios y ‘estimulará’ la producción y el descubrimiento de nuevos yacimientos y fuentes alternativas. Ciertas sectas de esta doctrina pretenden incluso que cuánta más energía se use, más energía habrá disponible. Un premio Nobel de Economía, Robert Solow, aseguró que, llegado el caso, “el mundo podría, en efecto, arreglárselas sin recursos naturales”. [Frases de necedad comparable a la anterior no son infrecuentes entre economistas, y quienes se sorprendan de que una persona que diga estas cosas pueda recibir un premio Nobel deberían reexaminar su respeto por estas solemnes ceremonias y recordar, por ejemplo, que Henry Kissinger, el promotor principal de los bombardeos más ensañados, largos y mortíferos de la historia, y responsable de la muerte de más de tres millones de personas en Indochina, recibió el premio Nobel de la de la PAZ poco después de haber concluido el grueso de sus labores de exterminio.] Otra voz bastante ‘estridente’, según Heinberg, es la de los protectores del medio ambiente, quienes, en comparación con la importancia de la causa que defienden, no parecen percatarse con demasiada claridad de las consecuencias de una drástica disminución de la cantidad de energía disponible dentro del sistema económico actual, o bien creen, como los economistas, que no habrá tal disminución. La tercera voz es la de un grupo de geólogos independientes de la industria del petróleo, cuyos cálculos parecen dejar poca duda de que el techo de producción está a punto de alcanzarse. En realidad se ha alcanzado ya en la mayoría de los países productores, excepto los de Oriente Medio. Los dos primeros capítulos dan una descripción general de la historia de las sociedades humanas (y animales) en relación con la energía disponible en su entorno, y la historia de la era industrial (el siglo 20) entendida como un intervalo cortísimo, y totalmente anómalo, de energía abundante y barata. El capítulo 3 presenta la información clave del libro: los cálculos de las reservas de petróleo y el momento en que se alcanzará el punto máximo de producción. El capítulo 4, sin duda el más inquietante, examina las consecuencias. Para entender por qué una reducción progresiva de la cantidad de energía disponible será probablemente responsable de un colapso económico y social sin precedentes (Heinberg usa la palabra colapse no en el sentido de desmoronamiento súbito y caótico, sino más bien de un deterioro gradual y constante de todo el sistema), tal vez la fuente más clara sea M. King Hubbert, quien en los años 50 predijo con gran precisión que el techo de producción en Estados Unidos ocurriría alrededor de 1970, como así fue. Para Hubbert, entre las contradicciones que pueblan la sociedad industrial, la más fatal acabará siendo la que resulta de la coexistencia de dos sistemas completamente incompatibles: el primero se basa en la suma de conocimientos acumulados sobre el mundo físico y las propiedades de la relación entre la materia y la energía; el segundo es el sistema financiero-económico, que evolucionó por su propio camino y se rige por sus propias leyes (dentro de las cuales son comunes declaraciones absurdas como la mencionada anteriormente), leyes que exigen y presuponen un crecimiento continuo. Durante los últimos 150 años, ambos sistemas han podido mantener este crecimiento sostenido, esencial para su coexistencia, debido a la abundancia de energía fósil no renovable, es decir, algo completamente fuera del curso normal de circunstancias en la historia de la especie humana. El uso de energía ha ido aumentando año tras año en consonancia con el crecimiento económico, y esto ha permitido que la incompatibilidad de ambos sistemas se haya mantenido más o menos oculta. Para Hubbert, la única manera de evitar el caos resultante del declive energético sería rehacer completamente el sistema monetario-financiero de forma que deje de depender del crecimiento continuo para concentrarse en el proceso contrario: el encogimiento. Para Heinberg, el aspecto más evidente de la dependencia del crecimiento continuo es el sistema monetario. La mayoría de los países tienen un sistema financiero en el que prácticamente todo el dinero se crea a través de la emisión de préstamos. Heinberg señala que a menudo le resulta difícil hacer entender esto a sus alumnos: la idea de que el dinero es, en sus palabras “una entidad ficticia creada por los bancos, a partir de la nada, para facilitar el mantenimiento de las cuentas”. Si todo el dinero en circulación representa préstamos, cabe preguntarse de dónde sale el dinero para pagar los intereses de esos préstamos. El único sitio de donde puede salir es de otros préstamos, y así sucesivamente. Ahora bien, si este sistema de crecimiento-deuda perpetuo se ve perturbado o impedido por la falta de cooperación del sistema físico para sostenerlo mediante un aumento constante del suministro de energía, el resultado probable es más bien sombrío, debido sobre todo a la irracionalidad inherente del sistema económico-financiero, el cual es capaz de entrar en crisis profundas incluso durante períodos de gran abundancia de recursos y mano de obra. El ejemplo más patente fue la gran depresión de los años 30, época en la que no faltaban recursos y cosas que hacer, y millones de personas sin empleo con ganas de hacerlas, pero el sistema, en su completa irracionalidad, no permitía la conjunción de la mano de obra con el trabajo necesario. En teoría (pero sólo en teoría) esta misma irracionalidad podría permitir que, a la inversa, el sistema económico-financiero se comportara bien en pleno declive de la economía física. Pero esto parece muy poco probable. Lo probable, lo prácticamente seguro, es que la escasez energética desencadene agudas crisis económicas debidas al encarecimiemto de los medios de producción y la reducción de la rentabilidad de las empresas y del consumo, y conflictos bélicos cada vez más intensos para controlar las reservas que quedan. Cuando se alcance el techo de producción de petróleo, quedará tanto petróleo bajo tierra como el que se ha extraído hasta ahora (desde 1859). La diferencia consistirá en que cada año será más difícil, o imposible, encontrar y extraer tanto petróleo como el año anterior. Será el lado descendente de la curva de producción, que necesariamente debe reflejar (con un retraso de varias décadas) la curva del descubrimiento de nuevos yacimentos, cuyo techo se alcanzó en los años 60. Aún cuando se intensificaran inmediatamente los esfuerzos para cambiar a otras fuentes de energía (lo cual parece muy poco probable) los resultados de estos esfuerzos vendrían demasiado tarde y serían, en todo caso, estrepitosamente insuficientes para prevenir el inevitable período de transición durante el cual la cantidad de energía disponible se verá drásticamente reducida. Porque es muy improbable que las fuentes de energía alternativa lleguen a reemplazar siquiera una pequeña parte de la dependencia casi total que hoy tenemos del petróleo. Acostumbrados a un régimen de crecimiento continuo durante el último siglo, los resultados de este encogimiento por venir son poco halagüeños. Heinberg pasa revista a algunos aspectos de las consecuencias previsibles. Transporte. Tal vez la obra más colosal de la historia haya sido la construcción de millones de kilómetros de carreteras durante el siglo 20, algo que, una vez más, de ninguna manera hubiera sido posible sin el petróleo. En un mundo de carreteras deterioradas (cuando su mantenimiento en la escala actual resulte prohibitivo) por las que circularán sólo algunos vehículos especiales, pertenecientes a los pocos privilegiados que puedan permitírselos, el sistema de distribución de mercancías se vendrá paulatinamente abajo. El transporte aéreo, que hoy depende enteramente de la combustión de queroseno, tendría que emprender una transformación ingente para utilizar otros combustibles, tal vez hidrógeno. Esto suponiendo que se puedan salvar varios serios inconvenientes, entre ellos el hecho de que su volumen específico (aún reducido a estado líquido) es doce veces mayor que el del queroseno y por supuesto el hecho de que la energía neta del hidrógeno (la energía obtenida de su uso en relación con la energía utilizada para obtenerlo) es escandalosamente negativa. El resultado, en cualquier caso, será un enorme encarecimiento de los costes de transporte hasta el punto de forzar el regreso a la dependencia en la producción local de bienes y mercancías, en una especie de “globalización inversa” para la que hay poca preparación, ya que las infraestructuras de las economías de abastecimiento local han sido desmanteladas en la expansión de la economía global. Alimentos y agricultura. La producción global de alimentos se triplicó durante el siglo veinte, reflejando aproximadamente el crecimiento demográfico en el mismo período. Este crecimiento se hizo a expensas de la utilización de cantidades cada vez mayores de energía (maquinaria, fertilizantes a base de nitrógeno producido a partir del gas natural, pesticidas, transporte y distribución de alimentos a zonas cada vez más alejadas), de manera que si por un lado la eficiencia agrícola —en términos de alimentos obtenidos por unidad de superficie cultivada— no ha hecho sino aumentar, por otro lado, la eficiencia en términos de alimentos obtenidos en relación a la energía utilizada no ha parado de disminuir, con lo que resulta que la agricultura industrial es, desde el punto de vista energético, la forma de producción de alimentos más ineficiente que haya existido jamás. La expansión y mecanización de la producción agrícola hizo posible una explosión demográfica monstruosa (de unos 1700 millones a más de 6000 millones de personas) en el espacio de poco más de un siglo. Cuando la abundancia de energía barata que facilitó esta explosión haya cesado, cabe preguntarse cuál será el número de personas que la Tierra podrá sustentar en la época de agricultura postindustrial. La pregunta es complicada, pero, según Heinberg, no sería descabellado decir que podrá sostener a un número similar al que sostenía antes de la industrialización de la agricultura. En este tema abundan las predicciones dispares. Los optimistas más audaces suelen estar subvencionados por la industria de la biotecnología, para quienes la ingeniería genética lo resolverá todo. Otros destilan un optimismo basado en niveles de austeridad completamente impensables. Así, un tal John Jevons, tras veinte años de investigaciones universitarias dedicadas a calcular la superficie mínima requerida para la producción de los alimentos necesarios para la supervivencia de una persona (sin el uso de hidrocarburos), llegó a la conclusión de que la supervivencia es posible con sólo 260 metros cuadrados por persona. El optimismo se enfría cuando comprendemos que este cálculo presupone métodos “biointensivos” para una dieta estrictamente vegetariana, sin aceites ni materia vegetal alguna para cocinar o hacer lumbre, y por supuesto sin ningún tipo de calefacción, así como el aprovechamiento de todos los desechos vegetales y humanos (incluyendo excrementos y cadáveres) para la preparación de detritus fertilizante. Este régimen superespartano permitiría, en teoría, el sustento de 7500 millones de personas. Más realista, dice Heinberg, parece la suposición de que la capacidad de sustento de la agricultura postindustrial será de unos 2000 millones de personas (y esto no tiene en cuenta la enorme degradación del suelo que ha tenido lugar en el intervalo). La diferencia entre esa cifra y el número actual de 6000 millones representa la reducción necesaria en un período bastante corto. Si esta reducción no se produce mediante programas voluntarios de descrecimiento y control de natalidad, se producirá mediante los métodos tradicionales de control demográfico. Es decir: hambrunas, epidemias y guerras en unas proporciones no conocidas hasta ahora. La parte más floja del libro es tal vez el capítulo 6, dedicado a las recomendaciones para tratar de controlar el colapso. No es que estas recomendaciones, en conjunto, sean malas, pero muchas de ellas parecen poco aplicables a la gran mayoría de la población del planeta, sobre todo la población urbana. Heinberg recomienda, por ejemplo que la gente instale sistemas de células fotovoltaicas en sus casas El hecho de que el costo de estos sistemas resultaría prohibitivo para la gran mayoría del planeta no entra en sus comentarios. Tampoco parece pararse a pensar en la viabilidad de su recomendación cuando aconseja que la gente cultive hortalizas en su “jardín”. Uno se pregunta inmediatamente: ¿en qué jardín? ¿dónde van a plantar frijoles y berenjenas los cientos de millones de personas que viven hacinadas unas encima de otras en el asfalto de las ciudades? Y uno comprende que, al menos en estas páginas, Heinberg se dirige sobre todo a la clase media estadounidense, la que posee un terrenito detrás de la casa, dedicado normalmente a césped, que en más de la mitad del país se congela durante varios meses del año. A pesar de estos pequeños defectos, se trata en general de un buen libro capaz de concienciar ampliamente al público sobre la magnitud del problema que se avecina, lleno de reflexiones y apartes interesantes. En un momento dado habla, por ejemplo, del "resentimiento indescriptible" que sentirán hacia nosotros las generaciones venideras, las de nuestros hijos y nietos, cuando se den plena cuenta del extravagante bacanal que organizaron sus padres y abuelos para no dejarles más que las heces en el fondo del jarro y un caos incontrolable. Nos complace vernos, dice Heinberg, como esencialmente superiores a los demás animales. Pero la especie humana, al encontrarse con el gran pastel del petróleo, triplicó su número en poco más de cien años, es decir, se ha comportado exactamente igual que las ratas o los parásitos cuando el azar pone a su alcance una fuente de alimento (energía) momentáneamente abundante: reproducción masiva hasta sobrepasar la capacidad de sostenimiento del medio en que se encuentran, y cuando esa fuente de alimento/energía se agota: colapso. El tema está poco a poco —con cuentagotas— abriéndose paso en los medios de comunicación convencionales, aunque los pudibundos y serviles filtros por los que se rigen dichos medios no se deciden de momento a airear ciertas obviedades, por ejemplo que las cruzadas estadounidenses para llevar la “democracia” a lugares selectos del planeta obedezcan exclusivamente a su afán de acaparar las reservas de petróleo existentes, aunque la mayoría del público no parece tener grandes dificultades en ver la curiosa coincidencia geográfica entre el petróleo y los llamados “focos de terrorismo”. Es muy probable que en un plazo de unos pocos años la concienciación sobre el agotamiento del petróleo y el gas natural haya permeado los medios convencionales de noticias y sea objeto de intensos debates políticos. Es también más que probable, prácticamente seguro, que las consecuencias del inevitable declive empezarán a sentirse primero desde abajo, en los países y las clases más pobres, y que una recesión lenta pero continua comenzará en menos de una década, si no ha comenzado ya en todo el mundo industrial. Al margen de los medios convencionales, el tema del agotamiento del petróleo y sus consecuencias es objeto de amplios debates en medios y grupos de discusión alternativos. Los más pesimistas y cínicos entre estos ven como inevitable un retroceso a formas de vida casi paleolíticas. No es infrecuente encontrar mensajes entre estos grupos que preconizan abiertamente el exterminio del 95% de la población del planeta (excluidos ellos, por supuesto, y suelen ser estadounidenses) a fin de “salvar a la civilización” de los estragos medioambientales que desencadenaría la quema desenfrenada de carbón y leña por parte de “las masas” en ausencia de gas y petróleo. Los más optimistas, en cambio, confían en una transición más o menos milagrosa hacia fuentes de energía que de momento existen sólo en papel. Otros, por su parte, hastiados del ahogo diario en atascos de tráfico cada vez más opresivos, mustios de ver cómo se les va la vida mirando a los humos del escape del coche que les precede, con expresión de lobotomizados (y al mismo tiempo con lúcida conciencia de su expresión), manifiestan su regocijo ante la certeza de que un día el mundo se verá finalmente liberado de la tiranía del asfalto, el atasco y el motor de combustión interna, por muy grandes y largas que sean las miserias que nos esperan hasta llegar a esa Arcadia de sus sueños. No se necesita una imaginación excesivamente acalorada o alarmista para entender que, en ausencia de combustibles fósiles las sociedades industriales de hoy se vendrían abajo como un castillo de naipes en cuestión de semanas. Las consecuencias de una reducción lenta pero inexorable, en el sistema socioeconómico actual, no son prometedoras. Para quienes, comprensiblemente afectados por la monumental industria de lavado de cerebro procedente de Estados Unidos, insisten en ver a ese país como un modelo a seguir, es preciso puntualizar ciertos detalles no demasiado cacareados. Por ejemplo:
04/08/2006Inundaciones en campo abierto![]() Durante aguaceros fuertes, tome nota de los peligros de las inundaciones repentinas y esté preparado para protegerse. Si usted percibe una posibilidad de que ocurra una inundación repentina donde usted está, vaya inmediatamente a un lugar más seguro y luego notifique el peligro a las autoridades locales, para que se pueda alertar a otras personas. Durante períodos de fuertes lluvias:
ARROYOS, surcos y otros canales de drenaje durante y después de temporales de lluvia. El agua baja muy rápidamente de lugares más elevados causando el desbordamiento de los sistemas naturales de drenaje con aguas de la inundación y una mortífera carga de piedras, lodo, árboles quebrados y otros desechos.
Sepa dónde está, y si está en tierra baja. No es necesario que usted esté en la base de un cerro para ser embestido por una inundación repentina.
y cómo llegar allí rápidamente. Muchas carreteras y caminos corren paralelos a patrones existentes de drenaje y se los puede llevar el agua de la inundación.
podría continuar subiendo, y la corriente puede ser fuerte. Nunca intente cruzar a pie un flujo de agua si está por encima de sus rodillas.
seguridad, ABANDONE EL VEHÍCULO DETENIDO EN ZONAS INUNDADAS. Las aguas de la inundación pueden crecer y llevarse al vehículo y sus ocupantes. Muchas muertes han resultado de intentos de mover vehículos detenidos.
INUNDACIÓN, trate de usar una linterna u otra fuente de luz para obtener ayuda. Para mantenerse a flote, agárrese de un madero a la deriva u otro objeto. Como último recurso, abotone una camisa, haga nudos en las mangas, o haga en las piernas de los pantalones para atrapar aire y que sirva de salvavidas.
Después de la inundación
con aguas de la inundación.
beber por contaminantes. Los pozos se deben desaguar con bombas y analizar el agua antes de beberla.
a interferir con los esfuerzos de rescate y emergencia.
areas mojadas. Los equipos eléctricos se deben revisar y secar antes de ponerlos en servicio.
baterías, no faroles o antorchas de aceite o gas para examinar edificios. Adentro puede haber artículos inflamables que se pueden prender.
a la policía, bomberos o las empresas de servicio público.
televisión para escuchar consejos e instrucciones sobre dónde localizar cuidados médicos y dónde obtener ayuda con vivienda y alimentos.Vivir más sencillamente![]() ¿Tecnología? La moderna y sofisticada tecnología no es realmente relevante solucionando el problema global – lo cual requiere cambios en el sistema y en los valores. Sin embargo, adoptar la “La forma más fácil” no significa abandonar la ciencia y tecnología modernas. Tendremos toda la tecnología avanzada y el “estilo moderno” y la I+D que tenga sentido, por ejemplo, en medicina, diseño de molinos de viento, transporte público y aplicaciones familiares. Tendremos muchos más recursos para ciencia e investigación, y para educación y artes, de lo que tenemos ahora porque habremos dejado de desperdiciar vastas cantidades de recursos en la producción de cosas innecesarias, incluyendo armas. Las tecnologías alternativas tradicionales y sencillas serán más que suficientes para muchos propósitos, especialmente para construir casa, muebles y decoración, y producir comida, conversar y muchos de nuestros vestidos. La mayoría de la producción tendrá lugar a través de aficiones y artesanías y pequeñas granjas y negocios familiares, porque estas son formas de trabajar mucho más satisfactorias. ¿ Implicaciones para la transición ? Si los límites del análisis de crecimiento son básicamente correctos, entonces en los países ricos y en los pobres no tenemos elección más que trabajar por el tipo de sociedad alternativa delineada en el texto anterior. A continuación están las principales implicaciones de una estrategia para la transición. La transición no puede ser impuesta por un estado o por una autoridad o por un grupo revolucionario. Las nuevas sociedades locales solo pueden ser hechas trabajando con esfuerzos voluntarios de la gente local que ha llegado a entender porque “La forma más fácil” es necesario y que quieren vivir de esta forma y que encuentran en el una recompensa. En consecuencia no tiene sentido trabajar para tomar el poder del estado, ya sea en el sistema parlamentario o a través de una revolución. El principal objetivo, el principal problema del grupo, el bloqueo básico para avanzar, no son las corporaciones, los ricos o la clase capitalista. Ellos tienen su poder porque la gente se lo da. El problema del gripo, la clave para la transición, es la gente en general. Si ellos llegan a ver que “La forma más fácil” es preferible, la sociedad consumista capitalista colapsará inmediatamente. La principal tarea debe ser entonces una educación básica gradual sobre la necesidad de “La forma más fácil” y sus beneficios. Los cambios solo pueden venir de la base, por el cambio de ideas, comprensiones y valores que la gente tiene en general. Esto no puede ocurrir excepto a través de un largo proceso de experimentar y practicar las nuevas ideas, formas y valores en los lugares donde la gente vive. Las pequeñas comunidades tienen que desarrollar sus propios sistemas y procedimientos en consonancia con sus condiciones locales; estas cosas no pueden ser impuestas desde arriba o desde fuera. “La forma más fácil” no puede existir a no ser que seamos capaces de aceptar las nuevas prácticas y sistemas, y una participación entusiasta. No tenemos que librarnos de la sociedad consumista capitalista antes de que podamos empezar a construir el nuevo estilo. La forma de reemplazar el antiguo sistema es ignorarlo hasta que muera. Por ejemplo, comenzar a construirlo lo reemplazará y persuadirá a la gente a unirse. No es posible que ocurra un cambio significativo por un largo periodo de tiempo. No estamos tan siquiera cerca del nivel necesario de conciencia pública de la necesidad de ello. Puede ser una revolución muy pacífica…si podemos conseguir que suficiente gente encuentre sentido a moverse a “La forma más fácil”. Los ricos y las corporaciones no tendrán poder si suficientes de nosotros decidimos ignorarlos. Hay dos cosas en las que cualquiera que preocupado por el destino del planeta debe trabajar: --- Ayudar a tanta gente como sea posible a entender que la sociedad capitalista consumista tiene que ser mayoritariamente abandonada, y que hay una forma mucho mejor. --- Contribuir a la construcción de los elementos de “La forma más fácil”, aquí y ahora Esto puede empezar bien estableciendo cooperativas de huertas comunitarias y centros de trabajo para permitir a la gente del barrio usar los recursos locales para cubrir sus necesidades, iniciando las nuevas formas de economía y sistemas sociales. A esta base pueden añadirse cosas como “abejas trabajadoras”, comités, desarrollo de las zonas comunes, creación de pequeñas compañías, disminuir las importaciones de la ciudad, como una forma de tomar más control de la economía local. El ver estas empresas será nuestro principal instrumento educacional. El destino del planeta depende de si podemos o no conseguir suficientes ejemplos impresionantes antes de que la corriente principal de problemas se convierta en algo demasiado serio.05/08/2006Incendio![]() Las reglas de seguridad durante incendios son de importancia especial, pero también deben observarse diario para evitar un desastre. La mayoría de muertes por incendio ocurren en el hogar. Un detector de humo es un dispositivo barato que se ha comprobado tiene exíto salvando vidas. Las muertes por incendio en las casas se reducen sustancialmente cuando hay detectores de humo instalados. Se debe colocar el detector de humo lo más cerca posible a los dormitorios. También es una buena idea instalar un detector de humo en cada nivel de la casa, cerca de las escaleras. Los detectores de humo deben probarse y darles mantenimiento con regularidad. Cada miembro de la familia debe saber qué hacer cuando suena la alarma de detector. Pasar un poco de tiempo seleccionando rutas de escape y practicando lo que se debe hacer, puede salvar vidas si hay un incendio en su casa. Determinen un lugar fuera de la casa donde encontrarse para ver si todos salieron salvos de la casa. Para evitar incendios las reglas de sentido común son de importancia especial en una emergencia. Para que no comience un incendio:
No deje que se acumulen la basura y desperdicios.
roídos y evite correrlos debajo de las alfombras.
para conectar un aparato debe siempre ser del tamaño y capacidad apropiada para el aparato.
líquidos combustibles en recipientes aprobados y fuera de la casa. Nunca use gasolina, queroseno, nafta y líquidos similares dentro de la casa porque sus vapores se pueden prender con cualquier tipo de chispa.
empapados de líquidos de limpieza o trementina algunas veces prenden fuego por si solos, y se deben desechar después de usarlos.
cuando está manejando líquidos combustibles.
calor de su hogar. Muchos incendios comienzan en las casas debido a equipos de calefacción estufas, piezas oxidadas o rajadas de la calefacción, y acumulación de hollín en las chimeneas.
fuente de calefacción que usted usa, esté en buenas condiciones.
altos costos de la calefacción han dado popularidad a fuentes de calor alternativas, tales como fogones de leña, carbón y queroseno. Cuando se utiliza cualquier tipo de calefacción,asegúrese que hay ventilación adecuada. Debe haber una separación adecuada de la estufa y el piso y las paredes cercanas deben estar apropiadamente aisladas. Use sólo el combustible designado para su aparato. NO HAGA SUSTITUCIONES.
las cenizas afuera en un recipiente de metal y lejos del edificio.
estufas tienen una llama viva manténgalos alejados de las paredes, muebles, cortinas y otros objetos inflamables, y coloque una protección frente a la llama. También recuerde mantener los periódicos y otros artículos inflamables alejados de artefactos a gas que tienen pilotos, como los calentadores de agua y equipos de calefacción.
aislamiento en la casa debe cuidarse de que no toque los cables eléctricos.
llave principal del gas y la caja central de electricidad para poderlos extinguir en una emergencia. En todo momento guarde una llave inglesa cerca de la válvula principal del gas. Si debe cerrarse el suministro de gas, sólo debe ponerlo de vuelta en servicio un representante de la empresa de gas. Recuerde las formas de apagar un incendio · Quítele su combustible · Quítele el aire (sofóquelo) · Enfríelo con agua o productos químicos extintores de incendios.
fuegos requieren métodos especiales. Cualquier método que utilice, hágalo pronto.
incendio eléctrico. Use solamente productos químicos extintores de incendios específicamente designados. Si puede apagar la electricidad, ya podrá usar agua o cualquier cosa disponible para apagar el fuego.
grasas (la mayoría de ellos ocurren en la cocina) se pueden sofocar con bicarbonato o sal, o poniendo una tapa sobre la llama, si está en una cacerola pequeña sobre el fogón.
pueden controlar con agua o extintores de incendios, pero no intente apagar incendios que ya están fuera de control. Saque a todos fuera de la casa y llame a los bomberos.Uso post-industrial de la tierra Robert Forrester
SYNOPSIS: En una primera impresión gran parte de la infraestructura suburbana de Norteamérica parecería inútil en un entorno post-petróleo. Este ensayo explora formas de uso de dicha estructura para que sea posible para las personas permanecer en sus hogares. En cualquier caso, a dónde podrían ir?
Carreteras Las carreteras norteamericanas, especialmente en el Oeste, tienden a ser demasiado anchas. Si el transporte futuro retoma el estilo Amish de carretas tiradas por caballos, parece sensato crear amplias “áreas2” centrales donde se cultiven frutas por goteo, nogales, etc.. Estas zonas centrales definen el “Territorio Común3” que produce una reserva comunitaria de alimentos. Aquellos que dentro de la comunidad construyan, mantengan y cosechen el Territorio Común consiguen créditos libres de interés que quizás sólo puedan ser intercambiados localmente. La amplitud de la área central podría ser aproximadamente la mitad de la autopista original.Todas las personas que vivan en la comunidad podrían aprovechar zonas para cultivar y producir de acuerdo a sus necesidades independientemente de ser productivos para el montante común. Esta provisión obvía la caridad alimenticia en gran medida – por no mencionar el hambre. En una era de electricidad impredecible tiene sentido almacenar comida envasada en recipientes reusables. El próximo párrafo desarrolla este asunto.
Abandonando los grandes almacenes Las vastas extensiones de aparcamientos que rodean los grandes almacences4 y los centros comerciales pueden ser aprovechados para la producción de alimentos mediante la “horticultura contenedora por aeración lateral de la raíz5”. Las estructuras en forma de caja no son destruidas. Un techo de “cristal veneciano6” creará una planta secundaria. Esta planta tiene dos funciones:1- Durante la estación de cosecha cálida, los paneles se cierran y las altas temperaturas sirven para secar la comida y producción cultivada localmente, que será a continuación almacenada para su consumo en la primera planta, la cual puede ser reusada como almacén de las provisiones comunitarias. La primera planta contiene además una factoría de conservas que usará vapor. El agua contensada se reutiliza para irrigar las plantaciones cultivadas en el antiguo parking por sistemas de irrigación derivados de la gravedad. 2- Durante el frío invierno y la primavera la segunda planta puede servir como invern | |