posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006. 18/06/2006BienvenidoYa tienes weblog. Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:
18/06/2006 22:07 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar. 19/06/2006Nuestra vida actual es insostenibleNo es posible que el nivel de vida de todo el mundo en La Tierra aumente hasta el actual nivel per capita de los países ricos de consumo de energía, minerales, madera, agua, comida, fósforo, etc… Estos niveles de consumo son la causa directa de muchos de los alarmantes problemas globales de ahora amenazan nuestra supervivencia, especialmente el agotamiento de los recursos, la pobreza del tercer mundo, conflictos armados, la destrucción del medio ambiente, y la menguante calidad de vida. Muchas líneas de discusión conducen a esta conclusión general sobre la magnitud del exceso. Consideremos por ejemplo, --- Si los 9 mil millones de personas que pronto viviremos en La Tierra consumiéramos los recursos al ritmo actual per capita de los países ricos, la producción de recursos anual a nivel mundial tendría que ser ocho veces mayor de la que es ahora. Todos los recursos estimados potencialmente recuperables de combustibles fósiles ( asumiendo dos billones de toneladas de carbón ) se agotarían en unos 18 años. --- “Análisis de footprint” indica que la cantidad de tierra productiva que se necesita para proveer a una persona de Australia de comida, agua, energía y terreno para vivir es de entre 7 y 8 hectáreas ( ha ). El mismo análisis para Estados Unidos se sitúa en 12Ha. Si 8 mil millones de personas tuvieran que vivir como los australianos, se necesitarían aproximadamente 70 mil millones de Ha de tierra productiva. Sin embargo, la cantidad total disponible en todos el planeta es solo de 8 mil millones de Ha.
--- Científicos atmosféricos han estimado que si la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera tiene que mantenerse por debajo del doble de los niveles de la era pre-industrial, los niveles de emisiones anuales deben mantenerse en torno a los 9 mil millones de toneladas. ( Enting, 1994 ). Para una población de 9 mil millones esto significa que el límite per capita es de 1 tonelada por año. Actualmente el nivel australiano de emisión per capita solo por quemar combustible es de 16 toneladas (no mucho peor que otros países desarrollados). El objetivo de poner estos supuestos es hacer manifiestamente obvio que nosotros no estamos un poco por encima de los niveles de sostenibilidad en demanda de recursos e impacto ecológico – estamos mucho más allá de los niveles de sostenibilidad. La forma de vida del mundo rico, sus sistemas y su “calidad de vida” es enormemente insostenible, y nunca podrá ser extendido a toda la población mundial. Tenemos que enfrentarnos a una dramática reducción en nuestros actuales niveles per capita de producción y consumismo.Ahora añádele el absurdo compromiso del crecimiento económico. Vayamos ahora al gran problema. La mayor preocupación no son los presentes niveles de uso de recursos e impacto ecológico. Esta es que los niveles aumentarán para continuar con la obsesión de continuamente incrementar nuestra producción y consumo. El objetivo supremo en todos los países es aumentar las ganancias, “calidad de vida” y el PIB tanto como sea posible, constantemente y sin ninguna noción de un límite. Pocos economistas o políticos estarán satisfechos con un 3% de crecimiento económico. Si asumimos a) un 4% de crecimiento económico anual, b) una población de 9 mil millones, c) toda la población mundial llega hasta la “calidad de vida” que nosotros en el mundo rico tendremos en el 2070 contando con un 4% de crecimiento hasta entonces, el volumen total de la economía mundial debería ser 120 veces mayor del que tenemos ahora. Incluso si asumimos solo un crecimiento del 3% en los países ricos y los del tercer mundo solo subiendo hasta la “calidad de vida” actual de los países ricos, se multiplica por 14. Así que incluso pensando que los niveles actuales de producción y consumismo son enormemente insostenibles, la determinación de tener un incremento continuo en los beneficios de recursos y económicos multiplicará esto varias veces en las próximas décadas. Ahora es imposible hacer que la gente o los gobiernos simplemente piensen sobre esta crítica a los “límites del crecimiento” de nuestra situación. Es también una sociedad enormemente injusta Nosotros en los países ricos no podemos acercarnos a nuestros niveles de “calidad de vida” en ningún lugar si no estuviéramos tomando mucho más de lo que nos corresponde de los recursos del planeta. Nuestro consumo per capita de recursos tales como el petróleo es de unas 17 veces el de la mitad más pobre de la población del planeta. El 20% de la población más rica del planeta está consumiendo alrededor del 75% de los recursos producidos. Mucha gente obtiene tan poco que la malnutrición afecta a 1.200 millones de personas y más de este número tienen agua peligrosamente sucia para beber. Esta grosera injusticia se debe primariamente debido al hecho de que la economía global funciona con los “principios del mercado”. En el mercado, la necesidad es totalmente irrelevante e ignorada; los bienes van principalmente a aquellos que son ricos, porque ellos pueden ofertar el pagar más por ellos. En consecuencia, nosotros en los países ricos obtenemos prácticamente todo el mercado del escaso petróleo y madera, mientras miles de millones de personas que lo necesitan desesperadamente obtienen nada. Incluso más importante, el sistema de mercado explica porque el desarrollo del tercer mundo es tan inapropiado para las necesidades del tercer mundo. Lo que se desarrolla no es lo que se necesita; es siempre lo que dará más beneficio a la gente con capital para invertir. Entonces hay desarrollos en plantaciones para exportación y en factorías de cosméticos, pero no en granjas y compañías en las que la gente pobre pueda producir para si mismos las cosas que ellos necesitan.
ChernóbilChernóbil
Chernóbil (Чорнобиль, en ucraniano) es una ciudad de Ucrania, situada a unos 100 km al norte de Kiev, con unos 44.000 habitantes (antes del accidente de la central). Un importante nudo de industria y comercio, especialmente en el siglo XIX. El nombre Chernóbil significa Jenjibre en ucraniano. La ciudad es asociada con el accidente ocurrido en la central nuclear de Chernóbil (que tiene el mismo nombre que la ciudad a pesar de estar a una considerable distancia de la misma y de haber ciudades como Prypiat más cercana a la propia central), el 26 de abril de 1986. A la 1:23 de la noche, el reactor número 4 de la central nuclear se escapó al control, como consecuencia de una prueba mal llevada a cabo y de los defectos en la construcción de la central. Ésta se sobrecalentó hasta estallar, expandiendo la radiactividad en un radio de más de 30 kilómetros. La cifra oficial de muertos se cifra en 30 personas (no hay que olvidar que el gobierno del aquel entonces consideró el accidente secreto de estado durante varios días, impidiendo la prevención de posibles accidentes futuros y minimizando las consecuencias reales del fallo), pero por supuesto se sabe que es de más de miles, otras fueron evacuadas. Se produjo una nube radiactiva que viajó en sentido noroeste por Europa. Cientos de miles de personas se vieron afectadas de una u otra forma a lo largo de los años. ¿EL PRÓXIMO CHERNOBIL? Tabú: “No puede suceder aquí”. Realidad: Si bien es cierto que el desastre soviético tuvo mucho que ver con negligencias y fallos de diseño, las posibilidad de otro accidente grave no es nula. Cuantas más centrales se construyan, más boletos en la lotería. Conforme el precio del petróleo siga subiendo, las voces a favor de la nuclearización total de la generación eléctrica van a aumentar. Igualmente, las centrales existentes en muchos países tienen 40 ó más años, por lo cual el efecto del tiempo se va dejando notar. Una manutención inadecuada puede ser un riesgo. Otro factor para un Chenobyl futuro es el terrorismo, ya sea externo o interno. De origen externo: unos islamistas secuestran un avión y lo estrellan contra una central. No me digan que un secuestro aéreo es imposible, visto lo visto...Se dice que el edificio principal de una nuclear, con su doble blindaje (cúpula exterior y recubrimiento del núcleo del reactor) puede soportar un impacto así. ¿Se ha probado en una situación real? Por otra parte, el ataque podría ser contra una zona desprotegida de la central, como la zona de almacenamiento de combustible usado, o los transformadores. Eso dejaría fuera de combate a la central y podría provocar un fallo en el reactor o la dispersión de radiación al exterior. Terrorismo interno: un empleado (infiltrado o simplemente loco) provoca un fallo a posta en la central. Esto parece de película, pero ¿acaso no ha pasado en empresas menos peligrosas que un empleado la tome sabotee el trabajo? La presión laboral puede hacer “milagros” en personas propensas al desequilibrio. Por último, está el peligro de la guerra; no ya nuclear, sino convencional. Hasta ahora, la mayoría de centrales están en Occidente, donde el peligro de guerra es mínimo (no será perpetua esa “paz”). Pero en el Tercer mundo se están empezando a construir muchas centrales. Y son zonas de riesgos potenciales. El ejemplo paradigmático es Irán. Tiene mucho interés por lo nuclear (civil y/o militar); EE.UU. puede preparar ataques aéreos, si una central nuclear iraní recibiese un impacto directo de una bomba de 1 TM, ¿qué sucedería? De profecías e incertidumbresVivimos en tiempos de crisis, pero pocos se atreven a decirlo en voz alta, por miedo a que les llamen “apocalípticos”. Durante un tiempo, eso que en tiempos se llamaba el socialismo (luego izquierda, progresismo, radicalismo, etc...) tuvo una visión milenarista del mundo, basada en certezas y leyes históricas inamovibles. La lucha de clases, la inevitable acumulación de capital merced a las plusvalías, la fatalidad de la revolución final y el posterior advenimiento del socialismo y la sociedad sin clases...eran hechos ciertos que si no habían sucedido, iban a verse tarde o temprano. El determinismo era dueño y señor de la economía, la historia, la ideología. Sin embargo, pasaba el tiempo y las profecías no se cumplían o se cumplían sólo en parte. Y en esto, se nos hunde la Unión Soviética, depositaria de las "esencias" de la "izquierda" (al fin y al cabo, incluso los más críticos con el sovietismo tenían a la URSS como punto de referencia negativo para sus andanzas). Recogidos los restos del muro en diversas vitrinas necrofílicas, hubo una reacción hacia lo apocalíptico y plañidero: el capitalismo había vencido, todo estaba perdido, el deterioro ecológico iba a continuar imparable, los robots iban a reemplazarnos en no muchas décadas... Los años 90 tenían el acompañamiento musical de los fúnebres "grunges", mientras en lo político cundía el pánico ante un futuro que ya no era "rojo", sobre todo en el mundo occidental. Ahora bien, al final de la década resurgen las tendencias anticapitalistas con el llamado movimiento antiglobal (luego conocido como "altermundialismo"). Hoy por hoy, hay una reacción casi instintiva en muchas personas en observar la realidad buscando tendencias de lo que puede suceder. Hay quien se niega a ver más allá de lo que tiene en el presente alegando que no necesita augures ni profetas de saldo. Nos dirán que que este no es tiempo de dogmas, de certezas ni verdades absolutas: estas personas dicen fiarse del azar, de la incertidumbre... También aducen como crítica al análisis del presente y a la especulación futura el hecho de que la realidad es hoy muy compleja y no se puede reducir a una serie de principios y predicciones. Estos escépticos han cometido el error contrario al de los visionarios del pasado: han renunciado (por necedad o por interés en que todo siga igual) a la capacidad de la mente humana de anticipar lo que va a suceder, no por ciencia infusa ni por revelaciones misteriosas, sino por el razonamiento. Si bien es cierto que no hay un guión escrito en los acontecimientos históricos (contra la creencia generalizada entre el sector más estúpido de los conspiracionistas), afirmar que todo es caos ininteligible y encima regodearse en ello, es una falacia. Falsedad eso sí, bien cómoda para los filósofos del régimen, que así se evitan ir al fondo de los asuntos que pueden ser molestos para sus patrocinadores. El azar, la incertidumbre, lo inesperado, como se quiera llamar, es un factor que hace imposible una visión determinista a ultranza de la realidad humana. Pero no podemos dejar de lado que en medio del aparente caos existen indicios, tendencias que nos dan pistas acerca de por dónde van los tiros. Que tales tendencias lleguen a uno u otro resultado, será cuestión de azar o de intervención consciente para desviar el curso de los acontecimientos en tal o cual sentido. No hay reduccionismo en una visión realista del mundo, porque las tendencias e influencias marcadas por el contexto sociohistórico, las contingencias biológicas y otros factores más o menos conocidos condicionan, pero no determinan la actividad humana. 19/06/2006 23:31 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar. ¿¿¿De qué va esto???Este es nuestro primer mensaje en serio en este blog. Y como es el primero, vamos a dejar las cartas sobre la mesa. No pretendemos vender motos ni prometer paraísos terrenales, tampoco queremos ganar votos ni dinero ni influencias. Somos personas convencidas de que esta sociedad, este sistema en el que vivimos, tiene fecha de caducidad. Pero tranquilos, no pretendemos hacer proselitismo, no formamos parte de sectas, no somos mormones, adventistas, testigos de Jehová ni anarcoprimitivistas. Tampoco nos adscribimos a partidos políticos, sindicatos ni movidas políticas organizadas. Si bien es cierto que tenemos una visión crítica de la realidad actual y que vemos lo que la mayoría no quiere ver (de momento); se nos puede considerar de izquierdas, por decir algo, en todo caso. Este es un blog laico, por lo cual no vamos a meter profecías religiosas, aunque tampoco vamos a hacer propaganda del ateísmo doctrinario (que a su modo también es una religión). Todo lo que se ponga aquí tendrá una base razonable y sujeta a análisis/crítica. El tema de este blog es la transición del industrialismo (lo que otros llaman capitalismo o civilización occidental) a algo que está borroso aún y que provisionalmente llamamos "era posindustrial". Todo elmundo que conocemos es el que comenzó con la revolución industrial hace casi 3 siglos. Ese mundo, por razones bien argumentadas e indicios racionales, esta empezando a desmoronarse. Tranquis, no será el fin del mundo sino el fin de este mundo; tampoco va a ocurrir de golpe, sino que va a ir sin prisa pero sin pausa durante unas décadas. ¿Qué vendrá después de esto? La idea de un retorno a la edad media, tan querido por los reaccionarios y tan temido por los progresistas, es sólo una hipótesis pueril. El mundo industrial dejará lo mejor de sí (restos de conocimiento y tecnología) y lo peor (residuos y extinción de especies) al mundo posindustrial. Será un mundo diferente a este pero también al preindustrial. Explicarlo va a ser la misión de esta web. Pero no podemos quedarnos en el pesimismo llorón, también vamos a dar consejos y a pensar cómo se pueden ir capeando estos grandes cambios mundiales que serán seguramente traumáticos para todas las personas...pero mucho más para quienes no estén enterados y preparados. Vivimos en una época en cierto modo semejante a los últimos tiempos de Roma o cualquier otra civilización en decadencia: tiempos en que la barbarie convive con el refinamiento excesivo. Son tiempos de oscuridad creciente hasta que viene "el recambio" de una nueva sociedad; tiempos de dolor pero también de esperanza. Vamos a centrarnos en los factores que están minando ahora mismo el mundo industrial, en concreto: tensión internacional (guerra-terrorismo), deterioro ecológico (Cambio climático), y sobre todo el agotamiento de materias primas (en especial el petróleo). Luego ya iremos tratando la preparacón posible para lo que pueda venir. 19/06/2006 23:25 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar. 20/06/2006Cuatro formas de acabar con el mundo?Hace unas semanas el canal Cuatro emitió un ¿documental? Antes del programa de ¿misterio? (mejor dicho de miedo serie B) de Iker Jiménez. www.cuatro.com/programas/actualidad/acabarconelmundo/ Lo esperábamos con interés porque ya estábamos interesados en el asunto del “fin de ESTE mundo”. Mucha BBC y mucho científico (¿figurante?) sentando cátedra, pero el resultado nos pareció realmente mediocre, por no decir cutre. Veamos, según este “terrible” programa, el caos puede llegar por: 1- Un “cacho” de una montaña en la isla de La Palma (sí, en las Islas Afortunadas) se cae al mar y genera un enorme maremoto. Como era de esperar, las ima´genes de devastación se suceden en Nueva York, que para los anglosajones representa el “Mundo entero”. Al resto de países bañados por el Atlántico que les den. No se sabe si los brasileños están bailando samba submarina en Río o si en Senegal hacen surf a la fuerza. Etnocentrismo occidental (anglo por más señas). Por lo demás, la posibilidad de un maremoto o tsunami de esa magnitud es posible, pero vamos a ver, ¿representa eso el fin del mundo? Me parece que en Madrid o México D.F. no les afectaría... 2- Un meteorito enorme impacta en Berlín. Se ve que a los guionistas no les gusta el chucrut o algo así, porque mira q ue es grande el mundo para que siempre caigan los pedruscos en EE.UU. o Europa occidental. Por mera extensión, un meteroro caería primero en el mar, y si no, probablemente caería antes en Rusia y China, que para eso está sobrados de kilómetros cuadrados. Etnocentrismo catastrófico. Lo único divertido del reportaje es que a los cerebros que deben salvar a la humanidad no se les ocurre otra cosa que disparar misiles nucleares al pedrusco, logrando que se convierta en una “pedregada” letal. ¡Menudo remedio” 3- Una acongojante epidemia diezma Londres. Esto tiene visos de verosimilitud si pensamos en una reedición de la pandemia de gripe de 1918, pero por desgracia, el tratamiento dramático del asunto era más bien patético (imagen: la tonta de la madre se deja el coche abierto con el bebé dentro y las llaves puestas...para que algún pirado se “pire” con el auto...en fin). 4- Un agujero negro que sale durante un experimento en un acelerador de partículas. Hipótesis totalmente absurda si se piensa que el acelerador acelera partículas subatómicas de masa ínfima y un agujero negro es lo que aparece cuando se colapsa una estrella (ergo tiene una masa enorme). Lo más penoso de todo esto es que no se nombran para nada posibilidades menos espectaculares pero más probables, empezando por la amenaza de la energía nuclear “pacífica”, el agotamiento de materias primas o el declive psicológico-social. Este tipo de pseudo-documentales, igual que el cine de catástrofes, es nefasto para cualquiera que pretenda percibir los peligros REALES y ACTUALES a que se enfrenta la especie humana; pues distrae de lo que realmente amenaza a corto plazo a la humanidad y trivializa la noción de colapso mundial. En suma, no os habeis perdido nada si no lo visteis. posdata: Aquí explican lo del agujerito negro mejor que Posindustrial. http://malaciencia.blogspot.com/2006/05/cuatro-maneras-de-acabar-con-el-mundo.html Consejos para hoy y mañanaHacer lo que sigue no va a salvar al mundo actual ni va a aminorar los efectos de la transición, pero serán útiles para cambiar poco a poco de mentalidad. Además, hasta son prácticos y todo. HOGARES SOSTENIBLES Y ECONOMÍA DOMÉSTICA Los hogares son pequeños sistemas integrados a ecosistemas más amplios. La gestión del ecosistema-hogar requiere las mismas capacidades y actitudes que necesitamos para gestión sostenible de otros ecosistemas. SISTEMA: Totalidad conformada por diferentes elementos que se influyen recíprocamente en el decurso del tiempo y tienen un propósito común. El cuerpo humano, una persona, un hogar o un municipio son sistemas y pueden ser gestionados como tales.La educación para la sostenibilidad debe ser una educación global que reconozca la totalidad de aspectos que debemos tener presentes cuando tratamos con estos sistemas complejos que son las personas: su psicología, sus emociones, la salud, la actividad física, la seguridad económica, las capacidades y habilidades, etc. Tener cuidado del hogar o de uno mismo significa conseguir un funcionamiento harmónico y sinérgico de las diferentes partes y conseguir un equilibrio productivo entre ellas. La percepción de la persona como globalidad comporta unas actuaciones que buscan ser tan globales como sea posible. La forma de gestionar el dinero y los recursos es la culminación de un proceso que empieza con la forma de ver las cosas. Podemos representar gráficamente este proceso de la siguiente manera:
VISIÓN DEL MUNDO PENSAMIENTOS Y EMOCIONES DECISIONES ROLES >>>>>> ACTIVIDADESCOMPATIBILIDAD
Economía y ecología comparten la misma raíz griega: oikos, que quiere decir casa. El significado original de economía es la administración correcta del hogar. La tierra es nuestra casa grande. Lo mejor es gestionar todo el proceso. Muchas veces un pequeño cambio en la manera de ver las cosas aporta cambios importantes y perdurables en las actitudes. Podemos afectar a todo este proceso teniendo en cuenta algunos ámbitos donde se dirige la formación: - Ética. Según Bill Mollison, la ética de una sociedad sostenible se basa en: • Cuidad la Tierra: pensar en las consecuencias de nuestras acciones a largo plazo y pensar y actuar en beneficio de la sostenibilidad. • Cuidar la gente: satisfacer las necesidades básicas (alimentación, abrigo, educación, trabajo satisfactorio, contacto humano...) y las de pertenencia, autoestima y autorrealización. • Repartir los excedentes (dinero, tiempo, materiales, etc.) entre estas dos funciones. El consumismo lleva una ética asociada. La publicidad transmite el individualismo, la competición, la comparación con los otros, el bien individual por encima del colectivo. De la filosofía del consumo se puede pasar a la filosofía de la frugalidad y la autoayuda y al bien colectivo. • La perspectiva de la realidad. Diferentes maneras de ver la realidad tienen diferentes consecuencias. Educar es facilitar creencias más enriquecedoras y dejar de lado las que nos limitan o nos impiden avanzar en el camino deseado. El diálogo puede ser una buena herramienta porque supone un enriquecimiento de la propia perspectiva con puntos de vista alíenos. Una perspectiva del mundo más ecológica, que reconozca la interdependencia del hombre y los sistemas naturales se hace indispensable para el cambio de comportamientos. • Los valores. Podemos definirlos como aquello que valoramos, aquello que es importante. La sostenibilidad necesita los valores de cooperación, interdependencia, conciencia planetaria, trabajo cooperativo con la Naturaleza... Los valores determinan los objetivos. Si estos se orientan hacia la calidad y no la cantidad es más fácil crear un sistema económico sostenible. De valorar el crecimiento indefinido podemos pasar a valorar la suficiencia. Los objetivos de personas, instituciones o empresas deben tener presente el largo plazo. Los valores como ahora tener más es mejor o el dinero es la única cosa importante tienen consecuencias. Los valores se enseñan aplicándolos: ¿por qué no hacemos del aprendizaje una tarea cooperativa? • Los conocimientos. ¿Qué conocimientos son necesarios para avanzar hacia la sostenibilidad?. A veces nos hacen falta conocimientos legales, técnicos o psicológicos. Entre los conocimientos se incluyen ejemplos, procedimientos y experiencias aprovechables. Disponer de diferentes recursos educativos como imágenes, chistes, gráficos, dibujos, etc nos ayuda. • El hábitat. El aumento del grado de autonomía personal y local, o la creación de hábitat y rutinas saludables y ecológicas requieren un hábitat determinado. • Las actitudes. Las actitudes son tan importantes como los conocimientos. Ser capaces de disfrutar de las pequeñas cosas, o bien una actitud de agradecimiento por todo lo que tenemos es la mejor prevención del consumo compulsivo. El aprovechamiento integral de los recursos y el incremento de la capacidad de autogestión, requieren una determinadas actitudes. Tratar con personas es convivir con emociones, las cuales influyen notablemente en las actitudes. La educación es un proceso que tiene que incrementar el impulso de las personas hacia el cambio y a la vez trabajar las resistencias que estos impulsos encuentran en su camino. Estas resistencias pueden darse a cualquier nivel, desde la manera de pensar hasta la falta de recursos necesarios para concretar el impulso. IMPULSO RESISTENCIAS Los impulsos necesitan concretarse, pero las resistencias aportan informaciones y experiencias válidas. Las dificultades que encontramos para llegar a las personas nos permiten aprender a adaptar y mejorar nuestras acciones educativas. La dinámica entre los impulsos y las resistencias es como un baile, una comunicación que no se puede romper. La mejor campaña de educación ambiental no sirve de nada si las personas no están dispuestas a escucharnos. Una de las mejores maneras de avanzar hacia sociedades sostenibles es la de facilitar a las personas soluciones ecológicas a sus problemas. Una de las mejores ayudas es la enseñanza de la mejor manera de gestionar su hogar, haciendo que se haga un uso óptimo de sus recursos. LIDERAJE Y ADMINISTRACIÓN La capacidad de saber lo que queremos y hacia donde tenemos que dirigir nuestras energías, pensamientos y acciones es el LIDERAZGO PERSONAL. Podríamos definir el liderazgo personal como la capacidad de dirigir la vida (propia o de otros) y hacerla más llena, enriquecedora y mejor. Liderazgo significa habilidad y destreza para movernos con acierto en la vida, para saberla conducir hacia unos objetivos propios y positivos para uno mismo y para los otros. Una de las mejores tareas que puede hacer un facilitador ecológico es ayudar a las personas a incrementar su capacidad de guiar sus propias vidas. Los obstáculos que encuentra el liderazgo vienen de factores externos (manipulación informativa, modelos aceptados socialmente...) o internos (impulsos, resistencias propias...). La sociedad de consumo no podría influenciarnos tanto si aprendiéramos a dirigir nuestra vida. Si una persona no dirige su vida, otros ya la dirigirán. El liderazgo consiste en hacer las cosas correctas. La administración consiste en hacer las cosas bien. El liderazgo da sentido a la administración (el uso de nuestros recursos), y establece los criterios con los que guiamos nuestras decisiones económicas. A menudo estos criterios son inconscientes, no llegamos a planteárnoslos nunca. Los fallos en la administración de los recursos pueden tener consecuencias negativas, pero los fallos en la capacidad de liderazgo son mucho más graves. De la misma manera que en la agricultura, en la vida hace falta regar aquello que queremos que crezca. El liderazgo determina qué queremos hacer crecer. La administración determina los recursos necesarios, es el medio al servicio de nuestras finalidades. Cuando cogemos un coche, lo primero que tenemos que saber es donde vamos. El coche nos permite llegar a cualquier sitio, pero el lugar lo hemos de escoger nosotros. ¿Qué pasaría con un coche que no se sabe dónde va? La posesión del mejor coche del mundo no nos libera de la necesidad de saber donde vamos. Cada uno es el administrador de sus recursos. No tenemos que esperar a tener mucho dinero para empezar a administrarlos bien. No sacamos nada de tener más recursos si no sabemos hacer un buen uso de lo que tenemos. La cultura del mal uso, de usar y tirar, se evidencia en actitudes individuales que son perjudiciales para las personas y para la Naturaleza. Podemos crear una metáfora agrícola: si el liderazgo determina qué queremos plantar en nuestra vida (¿qué queremos hacer crecer?), la administración determina la cantidad de agua necesaria para regarlo. Administrar quiere decir dosificar correctamente y utilizar los recursos que tenemos para llegar a nuestros objetivos. Administrar puede ser definido como el uso correcto de los medios e instrumentos. El consumo o el dinero son herramientas para vivir mejor, no deberían ser finalidades por ellas mismas. Las circunstancias, el contexto donde estamos, determina aquello que es más adecuado. Un mismo elemento puede ser muy bueno en algunas ocasiones pero poco adecuado si cambian las circunstancias personales. Tenemos que ver la administración como un procesodinámico. CARTA DESDE EL FUTUROUn mensaje de ciencia ficción con mucha más ciencia que ficción 21/11/2101 9:35 GMT ¡Os saludo, gentes del año 2006! Están viviendo en el año en que nací; tengo 95 años, y les escribo desde el año 2101. Estoy haciendo uso de los últimos remanentes de la física avanzada que los científicos desarrollaron durante la era de Uds., para enviarles este mensaje electrónico, que envío al pasado para que les llegue a sus redes informáticas. Espero que lo reciban, y que les proporcione motivos para detenerse y reflexionar sobre su mundo y las medidas a adoptar teniéndolo en cuenta. De mí mismo sólo contaré lo que es necesario contar: soy un sobreviviente. He tenido una suerte extraordinaria en multitud de ocasiones y de muchas maneras, y considero que es una especie de milagro que pueda estar hoy aquí componiendo este mensaje. He pasado gran parte de mi vida intentando labrarme una carrera como historiador, pero las circunstancias de la vida me han obligado a aprender y practicar los oficios de agricultor, forrajeador, guerrillero, ingeniero – y ahora: físico. Mi vida ha sido larga y azarosa ... pero no he hecho todos estos esfuerzos para transmitiros esto. Son todos los acontecimientos que he presenciado durante este siglo lo que me siento obligado a contarles de esta forma tan extraordinaria. Están Uds. viviendo el final de una era. Quizá no lo entiendan. Espero que cuando hayan terminado de leer esta misiva lo entiendan. Quiero contarles lo que es importante que conozcan, aunque es posible que les parezca que alguna de esta información es difícil de digerir. Les ruego que tengan paciencia conmigo. Soy un hombre viejo, y no me queda tiempo para detalles amables. Si lo que les cuento les resulta increíble, considérenlo como ciencia ficción. Pero por favor: Presten atención. El artilugio comunicativo que estoy usando es bastante inestable y no hay mucha seguridad de cuánto de lo que les cuente consiga alcanzarles. Por favor: pasen esta información a los demás. Probablemente sea el único mensaje de este tipo que reciban jamás. Como no sé cuánta información voy a poder transmitirles empezaré con los temas más importantes, los que sean de mayor utilidad para que puedan entender hacia dónde se dirige el mundo de Uds.. La energía ha sido el principio organizador central -¿o debería decir desorganizador? - de los siglos diecinueve y veinte. La gente descubrió nuevas fuentes de energía – carbón, y más tarde petróleo – en el siglo diecinueve, y luego inventó todo género de nuevas tecnologías para usar esta energía recién descubierta. El transporte, la manufactura, la agricultura, la iluminación, la calefacción – todos sufrieron una revolución, y los resultados alcanzaron hasta lo más profundo de las vidas de todos en el mundo civilizado. Todo el mundo se volvió profundamente dependiente de nuevos artilugios; de los alimentos traídos de lejos y fertilizados con productos químicos; de medicamentos elaborados mediante síntesis químicas y a partir de procesos industriales dependientes de combustibles fósiles; de la misma idea del crecimiento perpetuo (después de todo, siempre sería posible producir más energía para el transporte y las manufacturas, ¿no?). Sí, la crisis de la energía. Bueno, todo comenzó más o menos en el momento en que nací. La gente entonces pensaba que iba a ser breve, que se trataba tan sólo de un problema técnico o político, que pronto todo volvería a la normalidad. No se paraban a pensar que "normal", en un sentido histórico amplio, suponía vivir de la energía solar entrante y del crecimiento vegetativo de la biosfera. Perversamente, pensaban que "normal" significaba poder utilizar la energía fósil como si no existiera el mañana. Y supongo que casi dejó de existir ese mañana. Fue la clásica profecía que se cumple a sí misma – casi. Primeramente mucha gente pensó que los cortes podrían ser resueltos con "tecnología". Lo cual, retrospectivamente, resulta bastante absurdo. Después de todo, todos sus modernos artefactos habían sido inventados para emplear una abundancia temporal de energía. No producían energía. Si, claro, estaban los reactores nucleares (¡Dios mío, estos chismes resultaron ser una pesadilla!), pero costaban tanta energía de construir y de desmantelar que la energía que producían durante su vida útil apenas la recuperaban, en términos energéticos. Lo mismo sucedía con los paneles fotovoltáicos; parece que nadie se paró nunca a calcular cuánta energía se necesitaba realmente para fabricarlos, empezando por las microplaquetas de silicona que se producen de forma secundaria por la industria informática, e incluyendo la construcción de las propias fábricas. Resultó que la fabricación de los paneles consumía casi tanta energía como la que producían los propios paneles durante su vida útil. Sin embargo, se construyeron unos cuantos – ¡ojalá se hubieran construido más! - y muchos de ellos aún funcionan (son los que ahora mismo están alimentando el artilugio que me permite enviarles esta señal desde el futuro). La energía solar era una buena idea; el principal motivo de su retroceso simplemente fue que era incapaz de satisfacer la voracidad energética de los hábitos de la gente. Al agotarse los combustibles fósiles, ninguna tecnología podría haber mantenido los estilos de vida a los que la gente se había acostumbrado. Sin embargo, tardaron bastante en darse cuenta. Su patética fe en la tecnología resultó tener un carácter religioso, como si sus artilugios fueran objetos votivos que los conectaran con un dios invisible pero omnipotente, capaz de darle la vuelta a las leyes de la termodinámica. Naturalmente algunos de los primeros efectos de la disminución de la energía tomaron la apariencia de recesiones económicas, seguidas de depresiones sin fin. Los economistas habían estado operando sobre la base de su propia religión – una fe absoluta e inconmovible en el Dios-Mercado; en la ley de la oferta y la demanda. Pensaron que si el petróleo empezaba a acabarse, el precio subiría, ofreciendo incentivos a la investigación de energías alternativas. Pero los economistas nunca se tomaron la molestia de reflexionar a fondo. Si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la reconversión total de la infraestructura energética de una sociedad necesitaría décadas, mientras que pudiera ser que la señal que el precio emitía por la disminución de la energía tardara tan sólo unas semanas o meses antes de que se necesitara el hipotético reemplazo. Más aún, deberían haberse dado cuenta de que para los recursos energéticos de base no existen reemplazos. Los economistas sólo sabían pensar en términos de dinero: las necesidades básicas como el agua y la energía sólo aparecían en sus cálculos en términos de su coste en dinero, lo que hacía que funcionalmente fueran intercambiables por cualquier otra cosa a la que se pudiera poner un precio: naranjas, aviones, diamantes, cartas de póker, cualquier cosa. No obstante, si se analiza a fondo, se ve que los recursos básicos en absoluto eran intercambiables con otros: una vez se acababa el agua, no podías beber cartas de póker, por muy valiosa que fuera tu colección. Tampoco podías comer con las monedas si nadie tenía alimentos que vender. Y así, a partir de un determinado momento, la gente empezó a perder la fe en su dinero. Y a medida que lo iban haciendo, se dio cuenta de que la fe había sido el primer factor que hacía que el dinero tuviera algún valor. Las monedas fueron colapsando, primero en un país, luego en otro. Había inflación, deflación, trueques y pillaje a escalas inimaginables, a medida que iban acabándose las cosas. En la era en que nací, los comentaristas solían equiparar la economía global con un casino. Unas pocas personas obteniendo trillones de dólares, euros y yenes a través del comercio de monedas, compañías y operaciones a futuro. Ninguna de estas personas hacía realmente nada útil; simplemente realizaba sus apuestas y, en numerosas ocasiones, obtenía ganancias colosales. Si seguías la cadena económica, podías ver que todo el dinero salía de los bolsillos de la gente común ... pero esa es otra historia. De todos modos: toda esa actividad económica dependía de la energía, del transporte y las comunicaciones a escala global, y de la fe en las monedas. A principios del siglo veintiuno el casino quebró. Gradualmente empezó a funcionar una nueva metáfora. Del casino global pasamos al rastro municipal. Disponiendo de año en año de menos energía, y con monedas inestables lastrando las transacciones, la fabricación y el transporte redujeron su escala. Daba igual lo poco que Nike pagara a sus obreros en Indonesia: una vez que el transporte marítimo alcanzó niveles prohibitivos, los beneficios de la globalización de sus operaciones se desvanecieron. Sólo que Nike no podía simplemente empezar a reconstruir sus fábricas en los Estados Unidos, porque llevaban cerradas décadas. Lo mismo sucedió con todos los demás fabricantes de productos textiles, electrónicos, etc. Toda la infraestructura de fabricación local había sido destruida en aras de la globalización, para producir bienes más baratos y beneficios empresariales mayores. Y ahora reconstruir aquella infraestructura requeriría una ingente inversión financiera y energética – justo cuando el dinero y la energía empezaban a escasear. Las tiendas estaban vacías. La gente no tenía empleo. ¿Cómo iban a sobrevivir? La única forma de hacerlo era reciclando sin cesar todas las cosas usadas que habían sido fabricadas antes de la crisis de la energía. Al principio, después de los shocks iniciales, que vinieron en forma de oleadas, la gente vendía sus cosas en subastas por internet – cuanto había electricidad. Luego, cuando resultó evidente que la falta de un transporte eficiente hacía problemático el aprovisionamiento de bienes, la gente empezó a comerciar con cosas, arreglándolas, usándolas en la medida de lo posible para salir adelante. La cruel ironía era que la mayoría de sus cosas consistían en coches y artefactos electrónicos, para los que ya nadie tenía uso. ¡Eran inútiles! Cualquiera que tuviera herramientas manuales y supiera usarlas podía considerarse rico. Y así sigue siendo. La civilización industrial ciertamente había producido muchísimas cosas inútiles durante su breve existencia. Durante los últimos cincuenta o sesenta años, la gente ha empezado a desenterrar cualquier montaña artificial que encontrara, en busca de algo que resultara tener alguna utilidad. ¡Qué montones de basura más horribles! Con todos los respetos, siempre me ha costado entender por qué – e incluso cómo – Uds. podían tomar billones de toneladas de valiosísimos y antiquísimos recursos básicos y convertirlos en montañas de basura maloliente, sin que apenas mediara un período de empleo útil entre ambos! ¿No podrían al menos haber fabricado objetos duraderos y bien diseñados? Debo decir que la calidad de las herramientas, muebles, casas, etc. que hemos heredado de Uds. - y que nos vemos obligados a utilizar, dado que pocos de nosotros podemos permitirnos el lujo de reemplazarlos – es desmoralizadoramente pequeña. Vds aún viven en un mundo de abundancia. Cuando yo nací ese mundo, si es que alguna vez existió, ya había desaparecido hacía tiempo. En los tiempos en que ya tuve edad suficiente para enterarme de mucho de lo que pasaba por todo el mundo, la sociedad parecía empezar a reventar por sus costuras. Empezó con los apagones eléctricos – al principio era de unas pocas horas. Luego llegó la escasez del gas natural. No sólo fue que pasábamos frío la mayor parte del invierno, es que lo de los apagones empeoró dramáticamente porque gran parte de la electricidad se producía a partir de gas natural. Y luego vino la escasez de petróleo y gasolina. Llegado ese momento – supongo que sería un adolescente por entonces – la economía estaba hecha jirones y en lo político reinaba el caos. Cuando estaba saliendo de la adolescencia empezó a desarrollarse una determinada actitud, fácil de identificar, entre la gente joven. Era un sentimiento de gran rabia hacia cualquiera que tuviera más de una determinada edad – puede que los treinta o cuarenta años(más o menos la gente que había nacido antes de 1990, que lo habían tenido todo en la vida). Los adultos habían consumido tantos recursos – y ahora no quedaba nada para sus propios hijos. Naturalmente, cuando esos adultos habían sido jóvenes se habían limitado a hacer lo que hacía todo el mundo. Les parecía normal talar bosques centenarios para obtener pulpa con la que fabricar guías telefónicas, o consumir hasta el último litro de gasolina para sus derrochadores todoterrenos, o enchufar el aire acondicionado a poco que tuvieran un poco de calor. Para los niños de mi generación todo esto no ocupa más que una nebulosa en su memoria. Lo que nosotros hemos conocido es otra cosa. Nosotros hemos vivido en la oscuridad, con carestía de alimentos y de agua, con saqueos en las calles, con gente pidiendo limosna en las esquinas, con unos fenómenos meteorológicos imprevisibles, con contaminación y basura que ya no podían ser recogidos y ocultados a la vista. Para nosotros, los adultos eran el enemigo. En algunos lugares, las guerras entre generaciones siguieron en forma de resentimientos encubiertos. En otros hubo ataques aleatorios a gente mayor. En otros, existieron purgas sistemáticas. Me avergüenza reconocer que, aunque no ataqué físicamente a gente mayor, sí participé cuando se les insultaba y avergonzaba públicamente. Esa pobre gente – alguna aún bastante joven, visto desde mi edad actual – estaban tan confundidos y traicionados como nosotros mismos. Ahora sí puedo ponerme en su lugar. Intenten hacer lo mismo: intenten recordar la última vez en que fueron a una tienda a comprar algo y la tienda no lo tenía. (Este pequeño ejercicio mental constituye realmente un desafío para mí, pues hace décadas que no piso realmente una "tienda" que tenga mucho de nada, pero estoy intentando expresarlo en términos que Uds. puedan entender.) ¿Se sintieron frustrados? ¿Se enfadaron pensando: "He recorrido un camino tan largo para esta cosa, y ahora tengo que cruzar la ciudad para ir a otra tienda para conseguirla."? Bueno, multipliquen esta frustración y esta rabia por cien, o por mil. La gente pasaba a diario por estos trances, para cualquier objeto que necesitaran consumir, cualquier servicio, cualquier necesidad burocrática a la que se hubieran acostumbrado. Más aún, esos adultos habían perdido la mayoría de sus pertenencias al reventar la economía. Y ahora pandillas de jovencitos les robaban lo poco que les quedaba, insultándoles al hacerlo. Debió de ser una experiencia devastadora para ellos. Insoportable. Ahora que yo mismo soy un anciano, me siento más tolerante hacia la gente. Todos estamos intentando sobrevivir, haciendolo lo mejor que podemos. Supongo que sentirán Uds. curiosidad acerca de lo que ha pasado durante este último siglo – política, guerras, revoluciones, etc. Bueno, les cuento lo que sé, pero hay muchas cosas que desconozco. Durante los últimos sesenta años no hemos tenido nada parecido a una red global de comunicaciones, tal como existía antes. Hay amplias partes del mundo de las que no sé prácticamente nada. Pero les contaré lo que sé. Como podrán imaginar, cuando la escasez de recursos energéticos golpeó a los Estados Unidos y la economía empezó a caer en picado (es curioso que aún use esa expresión: sólo los más viejos entre nosotros, como yo mismo, han visto nunca caer en picado un avión o tan sólo volar), la gente empezó a enfadarse y a buscar un culpable a quien echar las culpas. Naturalmente, el gobierno no quiso ser el culpable, de modo que los bastardos que estaban en el poder (lo siento, sigo sin tener ninguna simpatía hacia ellos) hicieron lo que los líderes políticos siempre han hecho: crearon a un enemigo exterior. Enviaron barcos de guerra, bombarderos, misiles y tanques al otro lado del océano con propósitos de lo más siniestros. A la gente le decían que lo hacían para proteger su "Estilo de Vida Americano". Bueno, no existía nada sobre la tierra que pudiera conseguirlo. ¡Era el "Estilo de Vida Americano" lo que constituía el problema! Los generales consiguieron matar unos pocos millones de personas. De hecho pueden haber sido decenas o cientos de millones; los informativos nunca fueron muy claros al respecto, ya que estaban censurados por los militares. Había protestas contra la guerra en las calles, y persecuciones de gente que protestaba contra la guerra – a algunos de ellos los detuvieron y los metieron en campos de concentración. El gobierno se volvió totalmente fascista en sus métodos hacia el final. Existían levantamientos locales, que eran sofocados brutalmente. Pero no sirvió de nada. Las guerras tan solo agotaron los escasos recursos que quedaban, y después de cinco años terribles, el gobierno central simplemente se fue a pique. Se le acabó la gasolina, por así decirlo. Hablando de acontecimientos políticos, vale la pena mencionar que en los primeros años de recortes, las filosofías políticas existentes tenían pocas cosas que ofrecer que realmente fueran útiles. La derecha se dedicaba totalmente a proteger a los ricos de ser avergonzados en público, y a desviar todo el sufrimiento hacia la gente pobre y los chivos expiatorios extranjeros: árabes, coreanos del norte, etc. Mientras, la izquierda estaba tan acostumbrada a combatir las pequeñas mezquindades empresariales, que no era capaz de darse cuenta del hecho de que los problemas a los que se enfrentaba ahora la sociedad no podían ser resueltos mediante la redistribución económica. Personalmente, y como historiador, tiendo a tener más simpatía por la izquierda, porque pienso que la acumulación de riqueza que se estaba produciendo era simplemente obscena. Sospecho que gran parte de sufrimiento podría haberse evitado si toda esa riqueza se hubiera repartido desde el principio, se podría pensar que una vez se les parara los pies a todas las grandes corporaciones y los plutócratas billonarios aligeraran lastre, todo iba a ir bien. Pues bueno, no había manera de que todo fuera a ir bien, era imposible. De modo que aquí tenían estas dos facciones políticas combatiéndose a muerte como mafiosos, culpándose mutuamente, mientras todos a su alrededor se morían de hambre o se volvían locos. Lo que la gente realmente necesitaba era un poco de información básica y consejos de sentido común, alguien que le dijera la verdad, que su estilo de vida se estaba acabando – y que le ofreciera unas pocas estrategias de supervivencia colectiva inteligentes. Mucho de lo que ha sucedido durante el siglo pasado es lo que cabía esperar de acuerdo con las previsiones de los científicos de Uds.: hemos visto cambios climáticos dramáticos, extinción de especies, y terribles epidemias, tal como los ecologistas del final del siglo anterior habían advertido. No pienso que esto sea motivo de satisfacción para los descendientes de esos ecologistas. Conseguir decir "ya os lo dije" es un consuelo bastante lamentable en esta situación. Los tigres y las ballenas han desaparecido, y probablemente decenas de miles de otras especies; pero nuestra falta de comunicaciones globales fiables hace que sea difícil que alguien sepa qué especies y dónde. Para mí, las aves canoras son un recuerdo grato pero lejano. Supongo que mis colegas en China y en Africa tendrán largas listas. El cambio climático ha sido un problema real para el cultivo de alimentos, e incluso simplemente para sobrevivir. Nunca sabes de un año para otro qué bandadas de insectos conocidos o desconocidos van a aparecer. Es mucho peor que un desastre; es una amenaza a la vida. Y éste es sólo uno de los factores que han llevado a la dramática reducción de la población humana en este último siglo. Mucha gente lo llama La Gran Extinción (The Die Off). Otros lo llaman "La Gran Poda", "La Purificación", o "La Gran Limpieza". Algunos términos son más amables que otros, pero en realidad no hay formas amables de describir los actuales acontecimientos – las guerras, epidemias y hambrunas. Los alimentos y el agua han constituído importantes factores en todo esto. El agua fresca y limpia lleva décadas siendo escasa. Una de las formas de hacer que la gente joven se enfade conmigo es contarles historias de cómo en los viejos tiempos la gente usaba millones de millones de litros de agua para sus céspedes. Cuando les describo cómo funcionaban los retretes, simplemente no lo pueden soportar. Algunos piensan que me lo invento. En estos días el agua es un asunto serio. Si la desperdicias, puede que muera alguna persona. Hace ya décadas que la gente empezó – por pura necesidad – a aprender a cultivar su propia comida. No todo el mundo tuvo éxito, y hubo mucha hambre. Una de las cosas más frustrantes era la falta de buenas semillas. Muy poca gente entendía algo de ahorrar las semillas de una campaña para otra, de modo que los stocks de semillas existentes se agotaron rápidamente. También existía el gran problema de las modernas variedades híbridas: pocas de las hortalizas de invernadero plantadas producirían buenas semillas para el año siguiente. Las plantas de diseño genético era incluso peores, causando todo tipo de problemas ecológicos cuyas consecuencias aún seguimos padeciendo, en especial la muerte de abejas y otros insectos beneficiosos. Las semillas de alimentos bien polinizados son como oro en paño para nosotros. ¿Podéis cambiar el futuro? No lo sé. Hay todo tipo de contradicciones lógicas inherentes a esa pregunta. Yo mismo apenas acierto a comprender los principios de la física que me están permitiendo transmitirles esta señal. Es posible que a partir de la lectura de esta carta puedan hacer algo que habría cambiado mi mundo. Es posible que puedan salvar un bosque o una especie, o conserven algúna vieja reliquia en forma de semilla, o que contribuyan a prepararse Uds. y el resto de la población para los recortes de energía que les esperan. Mi vida podría haber cambiado a resultas de ello. Entonces, supongo que esta carta cambiaría, adoptarían medidas diferentes. Habríamos establecido algún tipo de bucle cósmico entre el pasado y el futuro. Es una cuestión muy interesante, digna de reflexión Supongo, hablando en términos lógicos, que si Uds. fueran a cambiar la red de causalidades que ha llevado a mi existencia actual, es posible que algunos acontecimientos pudieran impedir mi presencia aquí. En tal caso, esta carta ¡constituiría la nota de suicidio más extraña de toda la historia! Pero ese es un riesgo que estoy dispuesto a correr. ¡Hagan lo que puedan! Y mientras están en ello ¡por favor, trátense con respeto y amabilidad! ¡No dejen de tener en cuenta a nadie, ni a nada! Los primeros pasos de la megacrisis (primera parte)La euforia neoliberal de los años 1990 y los delirios militaristas que le siguieron son hoy desdibujados recuerdos, sus impactos mediáticos se han agotado. Así como en ese remoto pasado abundaban los expertos que profetizaban el milenio burgués ahora muchos de ellos anuncian la próxima llegada de una megacrisis mundial mucho más potente que la de los años 1970. En una nota publicada en agosto del 2005 Stephen Roach, economista jefe de Morgan Stanley, alertaba sobre la inminencia de la “primera crisis energética de la era de la globalización” y los numerosos puntos débiles de la economía norteamericana ante dicho fenómeno (1). Sin embargo un mes mas tarde y en el mismo newsletter Roach colocaba en el primer nivel de peligrosidad al déficit del balance de cuenta corriente de Estados Unidos (2). Por su parte “The Economist” apuntaba también en agosto hacia otro detonador: la burbuja inmobiliaria mundial con centro en Estados Unidos, cuyo desinfle sería inevitable a no muy largo plazo (3), aunque durante ese año la revista también puso el acento en el déficit de cuenta corriente, la deuda publica, el déficit fiscal y otros males de la superpotencia. Una rápida recorrida por las principales fuentes de información económica internacional nos llevaría a engrosar la lista de amenazas: la fragilidad del dólar, el circulo vicioso comercial-financiero establecido entre Estados Unidos y China (el primero acumulando deudas y déficits y el segundo dólares y bonos del Tesoro norteamericano) o la desaceleración de la Unión Europea (donde el motor alemán aparece con crecientes dificultades económicas, sociales y políticas). Y mirando más allá de la economía asoman las consecuencias del fracaso de la ocupación de Irak que podría desatar una reacción en cadena; por ejemplo enlazando la caída del dólar con la reconversión de grandes reservas dolarizadas hacia otras monedas, el encarecimiento recesivo del crédito en Estados Unidos y la contracción de su consumo interno impactando sobre la demanda global.
Varios meses antes de concluir el 2005 el FMI repronosticaba a la baja las tasas de crecimiento de varios países centrales (Alemania, Italia, Inglaterra, Japón, etc.), los burócratas del Fondo diversifican las culpas: Katrina, los déficits norteamericanos, la suba del precio del petróleo... (4), dejando entrever que el 2006 no sería mejor.
La incertidumbre aumenta cuando son recordados los errores de previsión que antecedieron a la última megacrisis desatada a partir del shock petrolero de 1973-1974. Los pocos economistas de renombre convencidos de que se avecinaba una crisis mundial de gran envergadura apostaban en su mayoría a las turbulencias monetarias agravadas desde 1971 cuando el presidente Nixon decidió no entregar más oro a cambio de dólares, sepultando así el sistema monetario construido luego de la Segunda Guerra Mundial. De todos modos esas previsiones eran marginales, la mayoría aplastante de economistas, políticos y comunicadores endiosaban los mecanismos keynesianos capaces según ellos de controlar cualquier perturbación seria. Cuando la crisis estalló casi todos anticiparon el comienzo de una era de mayor regulación estatal del mercado en Occidente acompañada por el fortalecimiento internacional del bloque soviético, pero ocurrió lo contrario; el keynesianismo clásico entró en declinación, emergió triunfante el neoliberalismo y las desregulaciones de todo tipo, la URSS desapareció... en síntesis, se produjo una enorme bifurcación que no entraba en la visión conservadora de los expertos. Una sorpresa similar sucedió en la época de la primera guerra mundial una de cuyas principales víctimas fue el capitalismo liberal considerado entonces eterno por los formadores de opinión de Occidente. Ahora que estamos ingresando en una era de alta inestabilidad predominan nuevamente los errores de percepción; el grueso de los medios de comunicación (administradores del “sentido común”) dan por sentado que las transformaciones estructurales del capitalismo de las tres últimas décadas son irreversibles mientras que una minoría crecientemente influyente apunta hacia un cierto retorno del pasado keynesiano; es casi seguro que ambos se equivocan.
Expansión del parasitismo Como la economía mundial gira en torno de Estados Unidos (su consumo interno sobredetermina la evolución de la demanda mundial) resulta útil observar las grandes transformaciones (y desequilibrios) que allí se están produciendo.
En primer lugar aparece una sorprendente combinación de elitización social, consumismo y declinación del la cultura productiva. Desde la Segunda Guerra Mundial se había afianzado la desconcentración deingresos; a lo largo de los años 1960 y 1970 el 1% de mas rico de la población acaparaba aproximadamente el 8 % del Ingreso Nacional, pero en torno de 1980 cambió la tendencia y se desarrolló un proceso de rápida concentración actualmente en curso, en el 2000 ese 1 % ya absorbía el 16 % del Ingreso Nacional (ver el gráfico “Estados Unidos: concentración de ingresos”). Contrariamente a lo que enseña cierta ortodoxia económica la concentración por arriba no engrosó la corriente del ahorro y la inversión sino la del consumo que en términos reales creció al 4 % anual entre 1985 y 2003 mientras que el Producto Bruto Interno lo hacíaal 2,2 % (5). La tasa de ahorro personal se fue contrayendo hasta llegar ahora a niveles negativos (ver el gráfico “Caída del ahorro personal en Estados Unidos") sin ser compensada por el ahorro empresario y estatal que también declinaron, en consecuencia el ahorro nacional neto (empresario, público y personal) que representaba en promedio el 7,5 % del Ingreso Nacional en el período 1960-2000 cayó al 1,5% durante 2001-2005, como resultado de ello las inversiones fueron crecientemente financiadas por capitales externos. Paralelamente se expandió el comportamiento especulativo en detrimento de la cultura productiva, entre 1952 y 1979 (época keynesiana) los ingresos financieros representaron en promedio un 10 % del ingreso de las familias pero entre 1980 y la actualidad (hegemonía neoliberal) dicho porcentaje casi se duplicó, recordemos que cuando ocurrió la crisis de 1929 entre un 3 % y 4 % de la población estadounidense estaba involucrada en negocios bursátiles, esa cifra rondaba el 50 % hacia el año 2000. Frente a ello se reducía la masa de obreros industriales, no se trató de un fenómeno exclusivamente norteamericano sin embargo en ninguno de los países desarrollados el mismo se manifestó de manera tan aguda. Por otra parte la flexibilización laboral alentada a partir de la presidencia de Reagan (1981-1989) deterioró a largo plazo la "cultura empresaria" de importantes segmentos de trabajadores frenando el dinamismo de los procesos innovativos industriales. La competitividad ganada en el corto plazo por las empresas (desaceleración de las presiones salariales) fue perdida en el mediano y largo plazo al hacerse más caros y menos creativos los sistemas de innovación, los productos norteamericanos comenzaron a ser cada ves menos competitivos frente a los de países desarrollados como Alemania o Japón que podían ofrecer mayor calidad y en ciertos casos también mejores precios, pero también frente a bienes tecnológicamente menos sofisticados fabricados por naciones emergentes como China con bajos costos, principalmente salarios.
Desequilibrios externos Llegamos así a una segunda tendencia visible: la expansión incesante de los desequilibrios externos. El balance comercial se fue degradando, todavía en los años 60 era positivo pero al comenzar los 70 aparecieron algunas cifras negativas al comienzo modestas pero en 1977 se produjo el primer gran déficit de 27 mil millones de dólares, que trepó a 57 mil millones en 1983 y a 109 mil millones en 1984, persistió por lo general en esos niveles durante el resto de la década y en la mayor parte de la siguiente y en 1998 saltó a 165 mil millones comenzando una vertiginosa carrera ascendente: 378 mil millones en el 2000, 494 mil millones en el 2003, 617 mil millones en el 2004 (6), arrastrando en su caída al balance de cuenta corriente (7) cuyo déficit llegó a representar el 5,7% del Producto Bruto Interno norteamericano en 2004.
En el pasado los ingresos de las inversiones en el exterior contrarrestaban en parte los desequilibrios comerciales que Estados Unidos pagaba entregando dólares, es decir con un costo directo ínfimo, pero con el correr del tiempo esos papeles se fueron transformando en activos norteamericanos en manos extranjeras que produjeron beneficios que en una porción significativa salían al exterior. Hacia 1950 los activos en el exterior de los estadounidenses equivalían acerca del 11 % de su Producto Bruto Interno y a comienzos del 2005 llegaban al 36%, indicador de la expansión global de esa economía, pero paralelamente crecieron los activos de extranjeros en los Estados Unidos. Si también los comparamos con el Producto Bruto Interno norteamericano veremos que representaban el 6 % en 1950, el 22 % en 1985 y el 78 % en 2005 (8): dos dólares en activos norteamericanos poseídos por extranjeros contra un dólar de activos en el exterior en manos norteamericanas. Sin embargo el balance entre ingresos y egresos de fondos de esas inversiones sigue siendo todavía favorable a los Estados Unidos (9)... pero cada vez menos. En 1960 ese saldo representaba el 70 % de las entradas de fondos por inversiones en el exterior, pero en 1980 había bajado al 40 %, en 1992 al 22 % y en 2004 oscilaba entre el 9 % y el 10 % (ver el gráfico: “ Estados Unidos: Declinación del saldo de negocios con el exterior”).
Este panorama se ve agravado a causa de la creciente dependencia energética, desde comienzos de los 1970 viene cayendo la extracción interna de petróleo, en consecuencia la economía es cada ves más sensible a los vaivenes de una producción mundial que estaría llegando a su cenit lo que acelera la suba de los precios (10). Deudas y déficit fiscal A las dos tendencias negativas descriptas se suma una tercera, si nos remitimos a las últimas cuatro décadas los superávit fiscales constituyen una rareza, desde los años 70 los déficits fueron creciendo hasta llegar a niveles muy altos a comienzos de los 90 y luego Clinton se despidió con algunos superávits significativos, pero desde la llegada de Bush hijo el déficit regresó alcanzando cifras sin precedentes: 160 mil millones de dólares en 2002, 380 mil millones en 2003, 412 mil millones en 2004. La combinación de recortes tributarios a las empresas e incrementos de gastos militares no fueron compensados conmayores ingresos aportados por la reactivación, en consecuencia la deuda pública que había frenado su empuje hacia finales de la era Clinton avanzó incontenible y ahora llega a ocho billones de dólares (ver el gráfico“Deuda pública de los Estados Unidos”), integrando una deuda total (pública, personal y empresaria) superior a los 37 billones de dólares, equivalentes a más de tres veces el Producto Bruto Interno de Estados Unidos y superior al Producto Bruto Mundial. Luego del enfriamiento económico de 2001 la Casa Blanca consiguió con estos desequilibrios, la reducción de la tasa de interés y una política de crédito fácil impulsar el consumo y hacer subir el ritmo de crecimiento... perotambién logró expandir el déficit comercial, las deudas y una burbuja especulativamucho más grande que la desinflada a comienzos de la década actual.
Esto ha hecho a Estados Unidos mucho mas dependiente del ahorro internacional, los ingresos de capitales externos oscilan entre 2000 y 3000 millones de dólares diarios, sin ellos el Estadono cerraría sus cuentas, las empresas no conseguirían sostener sus inversiones y los consumidores no podrían seguir gastando al ritmo actual. Resultado: las deudas privada y pública de los norteamericanos con el exterior rondaban en 2004 los 4,5 billones de dólares (en 1995 llegaban a 1,5 billones) y los bancos centrales extranjeros que en 2003 compraron el 14 % de los bonos a largo plazo del Tesoroadquirieron el 28 % en 2004 (11).
El desajuste financiero global. Esto nos lleva hacia el primer posible detonador de una futura megacrisis: el desajuste financiero global.
El déficit del balance de cuenta corriente de Estados Unidos equivale al 70 % del conjunto de déficits en cuenta corriente del mundo... y la tendencia es creciente, el flujo de fondos externos que sostiene a la superpotencia no puede mantener de manera indefinida su ritmo actual, incluso antes de declinar podría sufrir algunas fluctuaciones que harían crujir a un sistema sumamente frágil. Es de buen tono en los medios académicos y tecnocráticos hacer referencia a la necesidad de un ajuste fuerte en Estados Unidos apoyado en una marcha forzada hacia el equilibrio fiscal que seguramente enfriaría el consumo y por consiguiente las importaciones, reduciendo en consecuencia el déficit del balance de la cuenta corriente. En realidad se trata de una aspiración de difícil cumplimiento, porque si ello llegara a ocurrir arrastraría hacia la recesión a la economía mundial, chinos y japoneses se enfrentarían a la contracción de su principal mercado y ellos también entrarían en crisis. Los europeos (en especial los países líderes de la región) no tendrían donde colocarparte de sus exportaciones pero sobre todo una porción sustancial de sus excedentes financieros, ahora han entrado en una período de crecimiento bajo pero en ese momento caerían en la recesión. En síntesis; si el desajuste sigue, tarde o temprano causará un sacudón financiero grave, pero si es corregido la economía mundial sufrirá una depresión gigantesca.
La declinación del dólar Estrechamente vinculado al fenómeno anterior pero con vida propia descubrimos un segundo detonador: el dolar, su futuro incierto.Viene declinando respecto del euro, del yen y del oro más allá de algunas recuperaciones efímeras. Japón acumula reservas (en su mayor parte dolarizadas) por más de 850 mil millones de dólares, las reservas chinas rondan los 700 mil millones de dólares, les siguen otros países asiáticos. Recientemente Corea del Sur anunció su voluntad de diversificar sus reservas, Japón hizo los mismo, India ya lo viene haciendo y China duda en comenzar el proceso. Todos saben que si venden masivamente dólaresel precio del billete caerá en picada lo que causaría una contracción catastrófica del valor de sus reservas mucho antes de que puedan reconvertirlas, en consecuencia intentan una complicada operación consistente en deslizarse muy suavemente hacia otras divisas y activos buscando no provocar el derrumbedel dólar. Pero la debacle podría comenzar impulsada por otros factores, por ejemplo un avance significativo de la desdolarización del mercado petrolero; si una parte importante de importadores y exportadores deja de aceptar dólares privilegiando al euro se produciría una fuerte declinación del dólar con su secuela recesiva en Estados Unidos. Irán anunció recientemente la próxima instalación en Teherán de una bolsa de comercio petrolero funcionando en euros y compitiendo con las de Nueva York y Londres que operan en dólares, además la creciente convergencia entre China, Rusia e Iran podría derivar en la constitución de un bloque industrial-energético euroasiático que apuntaría hacia la desdolarización de los intercambios comerciales. ¿Vuelve la utopía?![]() Un ingeniero pretende formar una especie de comuna porque cree que estamos ante el fin del mundo (Mejor dicho, el fin de UN mundo). Las pretensiones de comunismo retro de Mr. Evans se han quedado para la prensa “gratuita” en que “quiere volver a las cavernas” y en que “es admirador de Unabomber”. Los periodistas y sus cuatro neuronas pensantes, como siempre, con su democrático totalitarismo que estigmatiza a cualquiera que no piense las chorradas difundidas por el PP, el PSOE y los correspondientes perros falderos mediáticos. Convierten a un socialista utópico en terrorista reaccionario con cuatro etiquetas descalificadoras. La idea de una comunidad donde no se use dinero y todos aprendan de todos nos resulta muy interesante, aunque como somos perros viejos enseguida se nos ocurren objeciones: - Una comunidad aislada del exterior puede degenerar rápidamente en sectarismo. - Un sistema de convivencia “perfecto” no sería perfecto. Queremos decir que, para que un grupo de personas perdure en el tiempo, no debe estar cuadriculado. La idea de utopía precisamente va por ahí, y así les ha ido a los utópicos a lo largo de la Historia... - La gente que se apunte al proyecto está un tiempo breve y luego se supone que vienen otras. Esto, aunque es positivo para difundir experiencias e ideas, es nefasto para la continuidad de cualquier proyecto. De todos modos, la constitución de una comuna a la antigua usanza puede ser una alternativa nada despreciable de entre las varias que puede haber ante un futuro incierto. En fin, le deseamos suerte a este señor, que ha retomado la antorcha que dejaron allá en el siglo XIX los Owen, Fourier y Saint-Simon. A ver si vamos a tener que aprender idiomas en serio un día de estos... El experimento utópico en Internet Influencia antropogénica sobre el climaSe llama influencia antropogénica a aquellos efectos producidos por las actividades humanas. Existe un cierto debate en torno a la posibilidad actual de que el hombre esté influyendo más o menos en el clima de la Tierra y también lo hay sobre las influencias que pudo causar en el pasado. Incluso en épocas preindustriales a través, sobre todo, de la deforestación y la reconversión de tierras para sus actividades agrarias y ganaderas. De lo que casi hay consenso absoluto es de que, actualmente, se está influyendo de alguna manera. Resulta difícil pensar que todas nuestras emisiones de gases, aun siendo éstas de efectos contradictorios en muchos casos, y toda la destrucción de los medios naturales llevada a cabo de forma cada vez más acelerada no deba afectar de alguna forma al clima. La pregunta que se plantea en realidad no es si afecta sino cuánto y cómo. Porque la variación natural del clima no ha dejado de actuar porque esté la humanidad medrando en el mundo. El problema es hasta qué punto la contribución del hombre ha podido y puede cambiar el curso natural del clima y la forma en que lo hace actualmente y lo ha hecho en el pasado. En primer lugar se explicará la más vieja de las formas que ha tenido el hombre de cambiar su entorno. Convertir bosques en campos. Luego se presenta la que surge con la revolución industrial y, finalmente, el más aterrador de los mecanismos, el de la guerra nuclear. Factores: 1 Deforestación 2 Emisiones humanas 2.1 Evolución en las emisiones de C02 3 Detonaciones nucleares atmosféricas 3.1 La teoría del invierno nuclear 3.2 El enfriamiento de las décadas de 1960 y de 1970 Deforestación Emisiones humanas Según algunos científicos las emisiones humanas se remontan desde las eras preindustriales con la quema de bosques (CO2) y el incremento de la ganadería (CH4). Las emisiones preindustriales son fuente de debate científico y no está clara su contribución real al cambio climático de esas épocas. Lo que sí parece claro es que fuera cual fuera su influencia esta sería infinitamente menor que el efecto de las emisiones actuales. Estas se dividen en dos grupos. Gases invernadero y aerosoles. Ambos actúan de formas contradictorias. Los gases invernadero contribuyen al calentamiento global por efecto invernadero mientras que los aerosoles al oscurecimiento global al incrementar el albedo de la Tierra. Las partículas que componen la polución atmosférica son también aerosoles otros se ubican en capas más altas contribuyendo a la destrucción de la capa de ozono y los que se sitúan a altitudes estratosféricas contribuyen principalmente al albedo. Evolución en las emisiones de C02 El principal gas de invernadero emitido por el hombre es con diferencia el dióxido de carbono y sus gráficos de emisión nos pueden indicar muy bien el comportamiento del hombre en el consumo de la energía fósil y de su desarrollo industrial. La revolución industrial supone el punto de partida en las emisiones de gases de invernado de forma masiva. Aunque esta no se generalizará a todos los continentes hasta bien entrado el siglo XX. Los dos gráficos adjuntos permiten hacerse una idea bastante buena de la evolución que ha seguido el hombre desde el descubrimiento de los combustibles fósiles. La industrialización de la Europa del siglo XIX está íntimamente ligada con el descubrimiento y explotación del carbón. Tal y como puede verse en la gráfica de emisiones por regiones es en la europa occidental donde empiezan las emisiones. Y estas proceden en casi un 100% de la quema de carbón. Los EEUU se unen al club industrial a finales del XIX pero irán siempre a la zaga de Europa en consumo hasta principios del siglo XX momento en el cual ocurrirán dos hechos que cambiarán las tornas. Si bien el petróleo se descubre en 1849 su utilización generalizada empieza con el siglo XX que es cuando se descubren en gran número los primeros campos petrolíferos de importancia. Los EEUU encuentran importantes yacimientos en Tejas, California y Oklahoma, Canadá también encuentra sus reservas. Por el contrario Europa para utilizar el crudo debe importarlo desde los propios EEUU o desde los recientes yacimientos de Persia y Oriente Medio. Mientras Norteamérica es exportadora de crudo Europa es importadora. Esta posición de debilidad se ve acrecentada al estallar la Primera Guerra Mundial. En las gráficas de emisiones se puede observar como los EEUU alcanzan rápidamente a Europa durante las primeras dos décadas del siglo veinte. Europa por su parte sufre un bajón en el consumo al finalizar la guerra debido al hundimiento de las potencias perdedoras, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Pero Alemania sobre todo pronto levanta cabeza y la recuperación industrial de la Europa de entreguerras hace que pronto el consumo vuelva a seguir en ascenso. Y esto es así hasta el crack del 29 momento en el cual las se hunden las economías de los países industrializados. Los efectos se dejan sentir en gran medida en EEUU donde el consumo se desploma y a pesar de que en Europa ocurre otro tanto la caída es menor lo que permite que el viejo continente alcance al nuevo. Durante esos años turbulentos el bloque del este, con el descubrimiento y explotación de sus propios pozos, empieza un lento ascenso que no se ve truncado por el crack, entra pues en la partida un tercer jugador cuyo miembro principal será la URSS. Su economía planificada le permitirá ser relativamente inmune a los vaivenes bursátiles y proseguir su crecimiento a expensas de sus abundantes recursos minerales y fósiles. En las gráficas se aprecia que tanto Europa occidental como los EEUU remontan al poco tiempo el bajón producido por la crísis. Pero ahora los EEUU tienen tan solo una ligera ventaja en consumo y emisiones sobre la vieja Europa. Esto es así hasta la Segunda Guerra Mundial. En ese momento si bien el carbón sigue siendo la principal fuente de energía el petróleo ya ha cobrado suma importancia estratégica e industrial. La guerra hace resentir el consumo en Europa y en la URSS mientras que en EEUU alejados de las penurias de la guerra este se dispara y la economía se propulsa de nuevo para pasar a ser indiscutiblemente la nación líder en emisiones de CO2. Posición que nunca perderá. Con la derrota de la Alemania Nazi, Europa entra en crisis y sufre un bajón que es rápidamente remontado gracias a la ayuda estadounidense en gran parte (Véase: Plan Marshall). Esto hace que, indirectamente, el consumo en EEUU también se resienta sobretodo por el paso de una economía de guerra a otra de paz. La segunda mitad del siglo XX supone la generalización mundial de la economía del petróleo. El consumo de carbón experimenta un crecimiento normal mientras que se dispara el consumo de petróleo. El responsable de la mayor parte de crecimiento económico durante esas décadas es la libre disponibilidad abundante de petróleo. Entre los nuevos países consumidores destacan China y la India quienes a pesar de su bajo consumo per cápita debido a que tienen un gran peso demográfico hacen que su consumo en términos absolutos sea comparable sino superior al de cualquier país occidental. Este rápido crecimiento se ve fuertemente truncado por la crisis del petróleo de 1973. La sufren especialmente Europa y EEUU, EEUU porque desde hace pocos años ha pasado a ser importador neto pues sus reservas han pasado ya el pico de producción (Teoría del pico de Hubbert). Puede apreciarse perfectamente el bajón de consumo en las gráficas. Esto permite a la URSS, apenas afectada por disponer de sus propias reservas, rebasar a Europa y alcanzar en consumo a los EEUU. La crisis es tomada muy en serio por los países europeos quienes tomarán medidas políticas, fuertes impuestos en los hidrocarburos, mayor eficiencia energética, etc. Evitarán así incrementar más su dependencia del oro negro. Como se puede apreciar desde la crisis el consumo, y por consiguiente, las emisiones en Europa se estancan mientras que en EEUU pasada la crisis y dominado el tablero de Oriente Medio vuelven a incrementar sus emisiones de la forma habitual. El año 1992 ocurre la Guerra del Golfo suceso que afecta nuevamente al consumo aunque no de forma tan grave como la crisis anterior. El descenso se aprecia tanto en EEUU como en Europa pero es más marcado en la curba de emisiones de Oriente Medio, los primeros afectados por la escasez. Estas fechas coinciden con otro suceso, el desmoronamiento de la Unión Soviética que se puede apreciar como una caida completa de sus emisiones que ha continuado hasta la actualidad. Los últimos años han sido los del gran crecimiento Chino e Indio especialmente la primera quien ya nos ha rebasado en emisiones. Estos países aun dependen mucho del carbón pero cada vez consumen más petróleo. Las previsiones actuales son que entorno al 2010 se alcanzará el pico de producción de crudo y dado que la demanda de consumo seguirá creciendo ocurrirá por fuerza una crisis de escasez real. Detonaciones nucleares atmosféricas Anomalías térmicas durante el siglo XX. Sobre las variaciones anuales se ha ajustado una media móvil de 5 años. Se observa como durante los 60 y 70 se produce no solo un frenazo en el calentamiento sino que de hecho las temperaturas empiezan a descender. En las décadas de los 60 y 70 se puede ver como coincide la bajada de las temperaturas con el momento de máximo apogeo nuclear. En las décadas siguientes la mayoría de pruebas son subterráneas y por lo tanto no tienen contribución alguna al efecto que se trata. La teoría del invierno nuclear Durante la segunda mitad del siglo XX creció la idea de que un intercambio nuclear completo entre ambas potencias (EEUU y la URSS) podría causar no solo la devastación de ambas naciones sino también un cambio climático global hacia una edad más fría, el invierno nuclear. Ello vendría producido por la abundante cantidad de cenizas emitidas por las ciudades calcinadas que detendrían los rayos solares como un manto oscuro. Si bien no se produjo el tan temido holocausto nuclear sí parece ser que hubo ciertos efectos ocultos producidos por el hombre y sus ingenios nucleares. El enfriamiento de las décadas de 1960 y de 1970 Se sabe que las décadas de los 60 y los 70 fueron excepcionalmente frías y la discusión sobre cual fue la causa está aun en discusión. Si bien se acepta que no habría una sola causa sino que quizá sean varias. Por aquellos años dos científicos rusos, Kondratyiev y Nikolsky plantearon la hipótesis de que las pruebas nucleares atmosféricas estaban afectando de algún modo al clima en la Tierra. Se observó que la bola de fuego de una bomba nuclear era capaz de calentar el aire lo suficiente como para hacer que nitrógeno y oxígeno reaccionasen y formaran óxidos de nitrógeno en la alta atmósfera, más concretamente en la estratosfera. Si bien las primeras bombas atómicas de apenas 20 kton no eran capaces de alcanzar dichas cotas los nuevos artefactos termonucleares surgidos en los años 50 sí podían hacerlo. Se calcula que por cada megatón de energía desarrollada la bola de fuego asciende entre 35 y 40 km y se producen unas 3.000 ton de óxidos de nitrógeno (NOx). Si se tiene en cuenta que la troposfera llega hasta los 10 km de altitud queda claro que cualquier bomba de hidrógeno es capaz de contaminar la estratosfera. La bola de fuego generaba NOx, éste era depositado en las capas altas. Su vida media es de unos cuatro años. Los dos años anteriores a 1963, año en que entró en vigor el tratado de prohibición de pruebas atmosféricas, espaciales y submarinas, se detonó el equivalaente a 340MT lo que suponía un total de millón y medio de ton de NOx suspendidas entre 20 y 50 km de altura. A esa cantidad había que sumar la de las pruebas anteriores que aun perduraba en la atmósfera lo que, en total, suponía que en 1963 había en la estratosfera el equivalente a 980 MT detonados. No parece coincidencia pues que las anomalías negativas de 1963, 1964 y 1965 fueran de las más acusadas de la segunda mitad del siglo. No obstante, ese mismo año, en Bali, tuvo lugar la erupción del monte Agung, pero parece ser que dichos efectos solo podrían explicar la mitad del enfriamiento producido durante esos años. La otra mitad vendría causada por las pruebas nucleares. Básicamente se podría resumir en que durante esas décadas el oscurecimiento global causado por las emisiones de aerosoles y gases reflectantes dominó sobre el calentamiento global causado por las emisiones de gases de invernadero. DesmentidoComo la aparición de esta web ha coincidido más o menos en el tiempo con la publicidad de cierto conglomerado industrial (de corte buen rollete-ecologistas-cuidadín con el futuro), vamos a dejar bien claro que NO NOS PATROCINA ACCIONA. Ni falta que hace. Nota"Varios" es un cajón de sastre donde pondremos lo inclasificable que no encaje en los demás temas. Así, habrá algún comentario serio o jocoso sobre lo que se nos ocurra, referencias a peligros ya existentes que pueden agravarse con la inestabilidad creciente de la sociedad, o simplemente asuntos prácticos.post festum pestum...¿Se escribe así? Se nos olvida el poco latín estudiado en BUP... "Después de la fiesta, la peste". O sea, después de los fastos (Exposiciones varias, por ejemplo), llega "lo chungo", no tiene por qué ser la peste. ¿Alguien ha pensado qué sucederá después de la famosa Expo 2008? Con el empleo, por ejemplo, con una buena cantidad de tierra fértil de ribera convertida en monumental recuerdo (los recuerdos monumentales no son comestibles para las generaciones futuras o presentes), con los buenos deseos ecológicos, etc... Bueno, con un poco de suerte, el final de la era industrial puede esperar unos años má | |