posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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Extracto de “La gran emergencia” (...)Visualizo la era en que hemos vivido como un episodio narrativo dentro la gran saga humana que es la historia del hombre. La historia de la industria tiene una presentación, un nudo y un desenlace. Comienza a mediados del siglo XVIII con el carbón y los primeros motores a vapor, tras lo cual llega un intenso segundo acto cuyo clímax se produce poco antes de la I Guerra Mundial, y continúa su desarrollo hacia un tercer acto final ahora que podemos predecir con cierta precisión el agotamiento de los recursos que hicieron posible el episodio industrial. Con la conclusión del relato industrial, la gran saga de la humanidad comienza un nuevo capítulo, el de la gran emergencia. Este es, quizás, un hecho evidente en sí mismo, y sin embargo a lo largo de la historia se han venido ignorando incluso las tendencias más importantes y obvias porque las transformaciones que presagiaban eran, simplemente, impensables. Este proceso recibe algunas veces el apelativo de outside context problem, algo tan apartado de la experiencia cotidiana para los habitantes de un determinado lugar y momento histórico que no son capaces de asimilar la información de la que disponen. Esta percepción colectiva defensiva que enarbola el inmovilismo mental como un arma, recibe el nombre de disonancia cognitiva, un término extraído de la psicología del desarrollo, y es un concepto que ayuda a explicar por qué la opinión pública americana camina sonámbula hacia el futuro. La gran emergencia va a producir un grave trauma en la especie humana. Es probable que provoque una turbación política tan extrema como las condiciones económicas que la motivaron. No creeremos que esto nos está ocurriendo a nosotros, que doscientos años de modernidad pueden venirse abajo por una carestía a escala mundial. Las perspectivas serán tan macabras que algunos individuos, o incluso algunos grupos, como en algunas naciones, podrían desarrollar todos los síntomas de una depresión con tendencias suicidas. Los suicidios colectivos no han sido del todo infrecuentes desde los años 50. Los supervivientes tendrán que promover una religión basada en la esperanza, es decir, una creencia profunda y comprensiva de que la humanidad merece seguir adelante. Hago este comentario desde el punto de vista de alguien que no ha pertenecido a ninguna fe religiosa organizada en toda su vida. Sin embargo, no dudo de que las privaciones del futuro arrojarán incluso a las almas más seculares a algún tipo de práctica espiritual emergente. Esta será también una excelente oportunidad para que estos mismo movimientos sobrepasen la línea de lo racional, como ya hicieron en numerosas ocasiones y en numerosas formas el cristianismo y otros modelos de fe. Incluso en el supuesto de que la humanidad no lograra salir adelante, eso no cambiaría el hecho de que estuvimos aquí una vez, de que en otra época poblamos este asombroso planeta azul y nos hicimos numerosas preguntas inteligentes sobre todo lo que en él había y sobre las otras formas de vida que nos acompañaban, y que celebramos la belleza en forma de música y arte, arquitectura, literatura y danza, o que incluso llegamos, en ocasiones, a rozar la divinidad mediante nuestras habilidades y aspiraciones. Emergimos del misterio insondable, al misterio regresamos y al final, el misterio es todo lo que permanece. H.J. Kunstler Cap01. 30/06/2007 18:11 Enlace permanente. Comentarios » Ir a formulario |
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