posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Otro punto de vista sobre la larga emergencia, neorruralismo, mad maxismo etc

20071103004407-varia.jpgPodemos entender la naturaleza como libro, en el sentido de que es una fuente continua de enseñanza; esa enseñanza será eficaz en la medida en que uno se coloque ante ella en situación de aprender, lo que quizá no es tan simple como en principio pueda pare­cer. Por ejemplo, quienes hemos dejado la ciudad para ir a vivir al campo, hemos cometido, práctica­mente sin excepción, los mismos errores. Cuando uno llega al campo, se pone a “organizarlo” todo, en lugar de dejar que sea la naturaleza la que le organi­ce a uno. Antes de cambiar una piedra de sitio, habría que sentarse tranquilamente durante muchas horas y dedicarse a contemplar la piedra y el lugar en que se encuentra.

 

El problema es que creemos saberlo todo sobre la naturaleza y en lugar de leer el libro nos dedicamos a corregirlo y a escribir nuestro nom­bre en cada página; cuando nos queremos dar cuenta, el libro está tan lleno de garabatos que la lectu­ra es imposible. Como libro, exige una actitud receptiva por parte del lector: mantenerse a la escucha, en silencio, a ver qué nos cuenta. Pero con la maldita manía de la interactividad no hay sitio en el que no metamos las narices. Uno puede haber dedicado toda su vida al estu­dio de la naturaleza, estar al tanto de las costumbres sexuales de los escarabajos o conocer el número exacto de buitres que hay en una comarca, e ignorar, sin embargo, todo lo esencial. Son los fundamen­tos mismos de nuestra relación con la naturaleza, todo aquello de lo que no hablan los libros de ciencias naturales ni parece interesar a los grupos ecologistas, lo que es esen­cial plantearse.

 

(...)

 

 

‘Todo es un desastre, de acuerdo, pero en contra de las ideas de esos ciudadanos ejemplares que pretenden salvar el mundo reciclando cosas que nunca debieron haber alcanzado el nivel de la existencia, y que se empeñan en convencernos de que todos somos responsables de todo, uno no puede hacer apenas nada por arreglar el mundo, suponiendo que el mundo pueda y merezca ser arreglado. Pero eso es normal: sólo el orgullo titánico de nuestra cultura nos puede llevar a pensar que uno está aquí para arreglar el mundo. Lo que sí está al alcance de cada cual (y lo que habitualmente no se hace, porque con tanta responsabilidad social no queda tiempo para nada) es ocuparse un poco de la propia alma. La gran amenaza que se cierne sobre nosotros no es que se nos acabe el petróleo (yo lo veo más bien como una esperanzadora posibilidad) sino que se nos está acabando el alma; el mun­do está muy probablemente más cerca que nunca de convertirse en un mundo sin alma. Y eso si que es grave, y no lo del petróleo.

(...)

No sé si la austeridad y la pobreza son la solución a nues­tros males (ni siquiera sé si “nuestros males”, socialmente hablando, tienen solución), pero, sin apuntar tan alto, me parece que es simplemente el único camino sensato para vivir con dignidad, que no es poco. No estoy hablando de que haya que vivir en la miseria ni pasar hambre. Estoy hablando sim­plemente de ceñirse a lo esen­cial. Todo lo que no es esencial es secundario, y lo secundario nos desvía de lo esencial y nos lleva a perdernos en la nada.

 

Hay algo así como una ley espiritual de conservación de la energía, en virtud de la cual para añadir algo a una parte, hay que quitarlo de otra. Sólo podemos acu­mular riqueza material a costa de un empobrecimien­to espiritual. Y aquí estamos otra vez ante el molesto problema de tener que explicar lo obvio. Pero me pare­ce que son los que piensan lo contrario los que tendrí­an que explicarse. Si alguien cree que la felicidad está en tener varios coches y marcharse de vacaciones al Caribe, pues vale. Hace tiempo que renuncié a conven­cer a nadie de lo contrario.

 

Nuestra cultura ha sustituido la fe en Dios por la fe en el “progreso”, un dogma mucho más incuestionado ahora de lo que lo fue nunca la idea de Dios. Se da por supuesto que todos los problemas se arreglan mediante la acumulación, que todo se resuelve con más medios, más energía, más ciencia, más tecnolo­gía, más progreso… Se da por supuesto que el des­arrollo económico es siempre bueno. Pero esa manía de acumular no es más que la forma neurótica de compensar un inmenso vacío interior. Y cuanto más se acumula, mayor se hace el vacío. A partir de un cierto nivel, cuanto más tenemos, menos somos.

 

En todo caso, la necesaria pobreza no se refiere sólo a los llamados “bienes de consumo” que se pue­dan acumular a nivel personal, sino fundamental­mente a todo lo que socialmente ha acumulado nues­tra civilización; pues se puede vivir con un cierto nivel de austeridad personal, pero es prácticamente impo­sible vivir renunciando a eso que llaman “conquistas de nuestro tiempo”, por ejemplo, a la tecnología moderna, encarnación social del mal por antonoma­sia. Sencillamente no se te permite vivir sin ella y ya casi ni siquiera morir sin ella. Y me parece que en un mundo dominado por la tecnología y la información apenas hay posibilidades de supervivencia ni para la naturaleza ni para el alma.’

Agustín López Tobajas nº 9 “Agenda viva”de la FFRF

 

 

http://www.felixrodriguezdelafuente.com/index.php?option=com_content&task=view&id=47&Itemid=71
03/11/2007 00:51 Enlace permanente.

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Autor: GEP

GEP: ¡Lejos de nosotros la intención de arreglar el mundo o salvar a la humanidad!. Nuestras ansias redentoras y nuestra fe en crecepelos de última hora es escasa. A destacar que el Sr A.L:T., a pesar de su explícita visión teísta del mundo, es muy crítico con los salvadores de última hora de este mundo (sean politiqueros ¿Al Gore? o integristas religiosos). En cuanto a la referencia acerca del petróleo, quizás haya oído campanas en su retiro rural sobre el peak oil, pero habría que matizar: no se acaba el petróleo, sino que empieza a escasear. Por lo demás, nos guste o no el misticismo de este señor -por afinidad espiritual o militancia laicista-, lo cierto es que ha hecho lo que muchos ecologistas profundos o mad maxeros no han conseguido: construirse una casa con las propias manos (leer entrevista completa http://cabalgandoaltigre.wordpress.com/2007/10/17/entrevista-a-agustin-lopez-tobajas%e2%80%9cla-informacion-no-es-mas-que-la-corrupcion-de-la-sabiduria-su-inversion-exacta%e2%80%9d/

Fecha: 03/11/2007 00:55.



Autor: tupolev95

Acabo de mirar los enlaces que poneis.
Vale misticismo aparte el gacho se ha fabricado una casa de piedra con las manos. ¿Cuántos ecologistas radicales han hecho eso?

Fecha: 05/11/2007 07:59.



Autor: GEP

Respuesta provisional: Bien pocos. Y más de piedra, existiendo materiales más amables como el adobe y la paja. Suponemos que para el tipo la construcción habrá tenido significado ascético, aunque con un misticismo alejado de la new age abúlica.

Fecha: 05/11/2007 18:05.


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