posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

El arsenal nuclear III

20071213225837-nuke.jpgAlerta: crisis nucleares

 

En la historia reciente, la Humanidad ha estado en más de una ocasión, a punto de asistir a su propia devastación en forma de guerra nuclear abierta entre los Estados Unidos y la desaparecida Unión Soviética. Casi todo el mundo recuerda –y hasta alguna película se encargó de refrescárnoslo hace unos años- la famosa crisis de los misiles, cuando en 1962, y en respuesta a un despliegue de armas atómicas norteamericanas en Turquía que apuntaban a territorio soviético, la URSS desplegó una batería equivalente en territorio cubano. Tras una tensa semana de negociaciones, el peligro pasaba al suscribirse diversos acuerdos que, en resumidas cuentas se constituían en la retirada de los misiles rusos, otro tanto con los norteamericanos, la promesa de no atacar Cuba y la instauración de una línea directa –el teléfono rojo- entre Washington y Moscú.

 

Pero con posterioridad a este episodio tan conocido, se han producido, al menos, otras cuatro situaciones de altísimo riesgo en las que el planeta se ha visto amenazado por una guerra total en ciernes.

 

En las primeras horas de la mañana del 9 de noviembre de 1979, los ordenadores de la Defensa norteamericana ubicados en Monte Cheyene, el comando alternativo Nacional Militar situado en Fort Ritchie (Maryland) y el Comando Nacional Militar del Pentágono dieron el aviso de un ataque atómico masivo de origen soviético. Esto desencadenó la automática puesta en marcha de todo el sistema de represalia nuclear. Se activó la defensa civil, los aviones despegaron de sus bases. Pero los sistemas de radares y la información ofrecida por los satélites no detectaban ningún misil, mientras que los ordenadores registraban no menos de 300. Esta diferencia hizo plantearse a los responsables que podría tratarse de un fallo informático, dado que ya incluso estaba registrando impactos sobre territorio estadounidense que la realidad desmentía. Las represalias se detuvieron. Posteriormente se comprobaba que alguien había introducido una cinta de entrenamiento o que se había olvidado reemplazarla. En esa época, el Departamento de Defensa se estaba planteando computerizar al cien por cien el sistema de alerta nuclear, porque durante unas maniobras en las que se había informado a los militares que se traba de un ataque real, casi la mitad de los misiles de alcance intercontinental no se habían desplegado por los problemas de conciencia y/o psicologicos de los militares encargados de activarlos (la película “Juegos de guerra” se basa lejanamente en eso).

 

Menos de un año después, el 3 de octubre de 1980, los sistemas de detección informática norteamericanos volvieron a “registrar” un ataque con 200 misiles por parte de la Unión Soviética. Por la anterior experiencia se consultaron inmediatamente los datos de los satélites y los radares, comprobando que tal hecho era inexistente. Además, como los datos en los distintos ordenadores no coincidían, no se desplegó ningún sistema de represalia en esta ocasión. La posterior investigación desvelaba la existencia de un chip defectuoso en una de las computadoras centrales.

 

El 26 de septiembre de 1983, menos de un mes después del derribo del Jumbo civil surcoreano en territorio soviético (hecho que a día de hoy todavía resulta confuso) y, por tanto, en una situación de alta tensión internacional, los satélites soviéticos detectaban el lanzamiento de numerosos misiles intercontinentales norteamericanos. El sistema ruso, no informático, enfoca su seguimiento a la línea del horizonte y detecta las trazas térmicas de alta temperatura que sólo pueden producir los misiles. Pero ese día se produjo una extraña conjunción entre la red de satélites con la Tierra y el Sol que se elevó sobre el horizonte en un ángulo coincidente con el área de cobertura de todos los satélites. Esto llevó a que se “detectaran” cinco misiles. Nada llegó a suceder porque el responsable del aparato de represalia, el teniente coronel Stanislav Petrov no puso en marcha las alertas. Según explicó posteriormente, sospechó de un fallo en el sistema porque “nadie empieza una guerra nuclear con cinco misiles”.

 

El último incidente del que se tiene constancia tuvo lugar el 25 de enero de 1995. Noruega lanzó un cohete suborbital para el estudio de las auroras boreales. Lamentablemente sus dimensiones eran bastante similares a las de un misil de alcance intercontinental. Los satélites rusos detectaron inmediatamente su lanzamiento. Sus ordenadores lo identificaron con un arma nuclear y todo el sistema de prealerta se activó automáticamente. Según se confirmaba que no se producían más lanzamientos, las alertas se suspendieron, pero no así la prealerta, que continuó activa 48 horas más. Esto produjo una cierta tensión entre los gobiernos de Rusia y Noruega, que siempre sostuvo que había notificado con antelación a los rusos este lanzamiento

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Fin

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13/12/2007 23:04 Enlace permanente.

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Autor: Taren

Con vosotros y vuestras "alegres noticias" no hay manera de acostarse tranquilo.

Bromas aparte; qué frágil es el equilibrio en el que vivimos.

Cualquier día fallará un chip, un procesador, un sensor o vete tu a saber qué y puede ser que no haya ningún "Stanislav Petrov" de guardia y entonces... nuestras preocupaciones se acabarán de golpe.

Fecha: 14/12/2007 00:41.


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