posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

La revancha de Malthus

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Los indicios crecientes advierten de grandes dilemas para la presente generación en el
Planeta. Sin duda alguna, para los hijos de los que trabajan hoy en la Tierra, pero también para los primeros. Nadie conoce el futuro, pero éste es algo previsible conociendo las principales
variables. La gama del pastel de análisis del hiperinformado hombre actual carece de alguno de los colores primarios, y el cuadro que pinta parece adolecer de formas reales: la distorsión de la percepción de la realidad, fruto de la aceleración del tiempo y la confusión de los espacios que ofrece la hipermovilidad, no permite el sosiego para calibrar el funcionamiento del ecosistema humano y sus límites evidentes. Incorporar todas las variables exige un esfuerzo y tiene unas consecuencias que hacen aflorar demasiadas y abrumadoras evidencias (quizás más de las que tolera nuestro extraviado ser tecnológico) de que vivimos sobrepasando los límites y que los ajustes vitales formarán parte de nuestra experiencia durante alguna parte de la presente etapa histórica.
Vivimos momentos de gran tensión por los recursos, y de crecientes evidencias de que su disponibilidad será menor en relativamente poco tiempo. La gran velocidad del incremento de los consumos de minerales, recursos energéticos, tierra y agua, obstaculiza el que podamos presenciar con la altura de miras necesaria cómo hemos llegado a los límites y sobrepasados  éstos ampliamente. Una de las formas que tiene la economía de los países con moneda estable para afrontar los episodios de creciente escasez es la inflación, hiperinflación y devaluación de su moneda, de la misma manera que en otros con menor renta lo es la interrupción pura y dura del suministro. Pero las fronteras de la escasez se están diluyendo, y nadie está excluido de sufrir directa o indirectamente los efectos de este cambio de era.
El Siglo XXI será un Siglo de ingentes movimientos de población, en la medida en que colapsen los diferentes territorios con menos recursos energéticos, y la posibilidad de sus organizaciones socioeconómicas para albergar la población que tienen. Hay una creciente lista de países que tienen situación de escasez crónica.
Es probable un refuerzo de los mecanismos de exclusión de nueva población en territorios, especialmente en los que poseen más recursos. La pseudoespeciación será aprovechada por los poderes institucionales y fácticos para mantenerse, aprovechando la psicología de las masas. La corrección política dará paso a una xenofobia oficial; el cierre de fronteras llevará a la militarización. Pero los flujos migratorios no serán excusivamente del Sur o del Este, sino que pueden venir de cualquier parte...O producirse de aquí a otra parte. Hasta ahora, los movimientos migratorios venían dados por el flujo Sur – Norte, en el que el Norte tenía “capacidad” creada para incluir porcentajes determinados de inmigrantes para ocupar las franjas de trabajo menos valorados. Todo ello se hace sobre la base del crecimiento económico, a su vez, basado en la mayor disposición de energía disponible. Sin embargo, se ha advertido que el cenit absoluto de energía disponible para la Humanidad puede tener lugar, en términos históricos, alrededor de 2015-2020, para seguir un posterior declive histórico en la disponibilidad de combustibles fósiles, o pronósticos mucho más sombríos para el conjunto de la civilización industrial, cuya dependencia del sistema eléctrico de disposición permanente de flujos le hace muy vulnerable en cuanto se prodiguen
posibles apagones – ya existentes de forma amplia en el Mundo – por fallos de la red, escasez de suministro, factores socioeconómicos, etc. Por otro lado la disponibilidad per capita de petróleo por persona ha ido descendiendo desde los años 80 del Siglo XX. Ya hoy la energía disponible se distribuye de forma muy desigual, por lo que el comienzo de ese declive histórico excluirá directamente, de forma progresiva, a zonas cada vez más grandes de las posibilidades de acceder a “cada vez más” recursos energéticos (“el barco se empieza a hundir por debajo”).
La consecuencia de ese cambio histórico implicará la quiebra de los modelos económicos basados en el crecimiento, y en el intento de “mejora” continua, precisamente el modelo que ha atraído a poblaciones de zonas menos favorecidas en ese reparto. La continua “destrucción de la demanda” hará cada vez más inviable mantener fuerzas de trabajo crecientes, y comenzará el proceso de “destrucción de la oferta de trabajo”, lo que reforzará las restricciones en el acceso al trabajo por parte de “no nacionales”. El desempleo local reforzará la “legitimación” en la adopción de decisiones públicas en ese sentido excluyente. Tiempos nuevos, tiempos salvajes...

 Las guerras por los recursos (agua, energia, minerales) se incrementarán, y la dimensión yfrecuencia de las mismas dependerá de la disponibilidad de aquéllos recursos, la capacidad de adaptación de las nuevas circunstancias de declive, etc. Es probable que, en respuesta a la escasez, las opciones totalitarias sean más habituales en mayores lugares del mundo, así como los estados de excepción, etc. Hay que tener en cuenta que las interrupciones de suministro energético harán que los demás recursos (por ejemplo, el agua) sean aún menos accesibles, lo que agudizará la competencia por ellos. Esto se sumará al cambio climático no en forma de catástrofe peliculera, sino de una “simple” y pertinaz sequía, por ejemplo una versión prorrogada de la preocupante falta de lluvias del año pasado y principios de 2008.

(Continuará)

07/02/2008 23:06 Enlace permanente.

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