posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

La revancha de Malthus

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 La higiene moderna también es fruto de la energía accesible directa y permanentemente. También lo es el suministro alimentario continuo, así como el de los mismos flujos energéticos para el funcionamiento de los sistemas básicos de salud, de saneamiento de aguas, etc. Si empieza a fallar el sistema, es factible la proliferación de hambrunas, epidemias, etc.
Y cuando existe escasez, existe también falta de racionalidad en el aprovisionamiento de víveres, apresuramiento en la toma de decisiones, acciones de sabotaje, histeria colectiva ante el incremento del malestar, y se desdibujan la prevención y previsión de medios que se considera importante para momentos de incertidumbre o crisis. En este caso, las sociedades posmodernas y especialmente su manera de afrontar esos momentos decisorios – sufrirán más en cuanto menos estén habituadas a gestionar momentos de cambio brusco en la disposición de recursos, y confíen más en la abundancia permanente. Paradójicamente, y siguiendo la máxima bíblica, los últimos en consumo, serán los primeros y más preparados para poder afrontar esas situaciones.
La confianza en la tecnología es la fórmula para intentar evitar la cuestión del límite
Poblacional y despachar a los malditos neomalthusianos. Se piensa que existirán o existen tecnologías que permite ampliar la disposición alimentaria. Sin embargo, lo que precisamente hacen éstas, en una valoración global, es “incrementar el apetito por los recursos, en vez de la capacidad de carga del Planeta”, que eslógicamente finito. La mayor disposición de tecnología nos ha hecho, colectivamente, más ambiciosos en la apetencia de nuevos recursos, y generalmente éstos no han servido para mantener la sostenibilidad, en el tiempo de la disponibilidad de recursos. Es un instrumento, pero no un modo de garantizar el mantenimiento de la población. La disposición de tecnología
– que tienen las sociedades que disponen de recursos energéticos para que aquélla tenga
sentido – pone a disposición del hombre multitud de recursos esenciales, pero lo que ha
favorecido es la magnífica multiplicación de nuestra especie en el Globo, y que cada uno de los miembros de esa especie disponga de mayor energía exosomática disponible, esto es, que acelera el agotamiento de los recursos no renovables y permite agostar los renovables, precisamente si se dispone de los medios tecnológicos para ello - hasta la extenuación: talas masivas de árboles con grandes maquinarias, declive de acuíferos con extraordinarias máquinas de succión, destrucción de bancos de pesca con una sofisticada flota pesquera y sistemas de seguimiento de alta tecnología, etc. La tecnología no es el demonio como claman los primitivistas, pero gestionada por los poderes de turno y dirigida por la religión del crecimiento continuo y del capitalismo produce un efecto multiplicador de la aceleración hacia el precicipio (su uso pacífico, no digamos ya la tecnología bélica).
Los argumentos que obvian los límites de disponibilidad de recursos como límites para la población, obedecen más al ámbito de los preceptos basados en la fe irracional que en el cómputo dinámico de un ecosistema global con la capacidad de carga superada. Como se ha dicho en tantas ocasiones, obviar la discusión no impide que los hechos se sucedan: obviar que existen límites no impide que éstos sean cada vez más cercanos para cada vez más población en el Planeta.
Básicamente, cada territorio podrá afrontar la población que los recursos de su zona puedan ofrecer. Evidentemente, este proceso será complejo, no lineal y lleno de variables, y episodios que algunos entenderán como vanas esperanzas de no verse afectados por ese declive natural. La relocalización que se reivindica desde algunos movimientos está lejos de ser romántica e idílica para los espacios pobres en recursos. Aquellas zonas que no dispongan de
pluviometría suficiente, y que además hayan olvidado cómo almacenar y aprovechar el agua, y que dependan de un complejo sistema tecnológico de desalación – cuyas piezas necesitan ser reparadas e importadas – tienen varias de las cartas marcadas del ajuste poblacional sobre la mesa, a lo largo del Siglo XXI.
Este duro retorno a la realidad local llevará a “pensar localmente” como siempre se hizo, antes de que el mundo se recreara en mercancías de orígenes lejanos. Será lógica la comarcalización del hábitat, y la disposición de la población en aquellas zonas, con mayor diversidad de recursos.
 
Los procesos de tribalización, violencia por los recursos, depauperación, reproducción de epidemias olvidadas, etc. son contemporáneos al del hombre industrial. Pertenecen al lado oscuro – pero imprescindible - de nuestra civilización brillante y veloz, aunque normalmente el lector moderno, con acceso a la reflexión ociosa, se siente ajeno a él: donde residen las aguas putrefactas, la falta de pavimento en las calles, la escasez de cosechas, las ventiscas y las bandas organizadas, la vida se desenvuelve con acceso muy limitado a lo que permite subsistir. Existen cientos de millones de personas en el Mundo que ya hoy viven en esas circunstancias, o les rodea la incertidumbre, y su vida depende de la crecida de un río, o un vendaval que disponga de sus precarios hogares. ¿Por qué nos habría de extrañar que los escenarios que hoy ya son visibles se apoderen de los aparentemente infalibles entornos hiperiluminados y de alta entropía?
La superpoblación es un fenómeno local y global, y pocos espacios de la Tierra son ajenos a él.
Mientras se colapsen territorios, como hemos dicho, la movilidad existente desplazará ingentes cantidades de humanos de un lado a otro, como hoy ya ocurre con los desplazados por los conflictos militares, tan unidos a la escasez en todos los momentos de la Historia.
La postura occidental está siendo de forma creciente la de la fortificación y cierre de fronteras, al tiempo que receptora de la población “excedente” de otras zonas con menos recursos
disponibles, aunque útiles para los trabajos menos valorados. Al tiempo, se rechaza al contingente humano extranjero sobre todo africano y no digamos si es de color más bien oscuro, por diversos motivos: color, en un ejercicio de pseudoespeciación ‘racionalizado’ como racismo;
10/02/2008 18:12 Enlace permanente.

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