posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

La revancha de Malthus

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En la “bonanza” actual (ya empañada por las nubes de tormenta del horizonte) el gobierno progre actual ha optado por la regularización de hecho, y la tolerancia, en un proceso reciente de euforia económica que permitió acelerar aún más la transformación de los sistemas productivos más ricos. Sabemos que los momentos de declive normalmente serán recibidos con mensajes más o menos turbios, que impedirán conocer la verdadera dimensión histórica del fenómeno. Se girará hacia la extrema derecha (es más, actualmente los “democristianos” españoles están más cerca del lepenismo que del liberalismo: ver propuesta de contrato para inmigrantes del PP). Es de prever que se usará el chivo expiatorio de la población del exterior para argüir que su presencia impide alcanzar verdaderos objetivos de paz social. El racismo y la exclusión por razones diversas es la consecuencia de ese caldo de cultivo.

 

La desesperación tiene rostro infame, y permite desplegar, como se dice, lo peor y lo mejor del humano.

 

En este escenario cabe el pragmatismo, como cabe el plan individual. ¿Cabe el control de la marea social de incomprensión que arrastra la escasez? ¿Sería el autocomplaciente hombre moderno capaz de entender el declive sin increpar al otro, que entró en declive antes que él?

 

Restringir fronteras para las personas pero no para los materiales y energía es una regla de exclusión que ha posibilitado el desarrollo de las zonas desarrolladas, a expensas de otras. En todo caso, debe quedar reflejado que cualquier mecanismo de exclusión que no contemple a su vez la disminución del volumen de recursos exógenos que se importan supone un acto de incremento de la rapiña que, por otro lado, es la que nos mantiene con vida. Vive la sociedad “moderna” atrapada en su riqueza, y precisa necesariamente hoy de la pobreza y exclusión de los otros. Cualquier propuesta solidaria debe pasar, en primer lugar, por un descenso drástico del consumo en las zonas ricas. Reiteramos que ese proceso, en un mundo competitivo y lleno en absoluto es sencillo. De entrada, la reducción sistemática de insumos energéticos o alimentarios del exterior provocaría, en el modo actual de crecimiento, el paro crónico y la pobreza material de un porcentaje alto de la población local, que rápidamente puede pasar a ser manipulada por extremistas.

 

La construcción de“botes salvavidas” quizás sea la decisión más inteligente. No se trata de “salvarnos todos” en un indeterminado proceso de declive, sino de crear espacios para el futuro, necesariamente locales, “humanos”, con lo mejor de esta época y el resguardo mayor que se pueda para el futuro: con las técnicas de acumulación de agua, la preservación del suelo fértil y sus semillas, los instrumentos básicos de sanidad y la siempre necesaria defensa, añadiendo los conocimientos y el espíritu de seres preparados mentalmente para tiempos convulsos. Esos espacios de transición hacia lo local se llenarán de proyecto y realismo al tiempo. Esos espacios, igualmente, no entienden de grandes acciones institucionales y se sitúan al margen claramente de los aparatos del poder, porque éste está destinado a perpetuar la complejidad imposible de gran uso energético que no se puede mantener: el poder, o se adapta a la nueva realidad y sacrifica su escala – algo difícil en un instrumento de ese tipo – o está destinado a agudizar su papel de opresión reguladora y distribuidora de la escasez. No se trata de subvertir el orden existente, sino de construir una realidad paralela que se desincruste en la medida de lo posible de aquella, pero también resistente, que quiere recrear mundos del futuro en imprescindibles ensayos de hoy.

 

En ese espacio, puede entrar quien decida entrar, y se intentará excluir al incómodo intruso, sea cual fuere su origen (será una xenofobia pero sin discriminación: el españolísimo forastero tampoco entraría). Será una reacción humana, tanto más correcta cuanto más humanos – locales - sean los espacios para el futuro, como siempre ha existido. La exclusión no es aquí territorio del poderoso, sino del superviviente – poderoso en instrumentos útiles de futuro pospetróleo y posCO2– que necesita autoprotegerse y proteger su saga. No se trata de escenarios ideales, sino de posibles marcos territoriales de protección común, y empoderamiento de lo endógeno.
14/02/2008 21:47 Enlace permanente.

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Autor: tupolev 95

bonanza economica para los proxenetas y los politicuchos porque lo que es para la gente honrada.......os apuntais a votar en blanco?

Fecha: 15/02/2008 13:26.



Autor: Taren

¿Bonanza?

Me suena a nombre de rancho, porque lo que es Bonanza económica...

Fecha: 19/02/2008 17:02.



Autor: Taren

¿Bonanza?

Me suena a nombre de rancho, porque lo que es Bonanza económica...

Fecha: 19/02/2008 17:02.



Autor: GEP

Los jinetes de la "bonanza" actual se parecen cada vez más a los 4 del apocalipsis aquel.

Fecha: 19/02/2008 18:36.


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