posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

La revancha de Malthus

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El debate en torno a la población es complejo y cargado de tintes de gran emotividad. Cabe, comprensiblemente, ignorar los límites y declarar la libertad de circulación total como fórmula mundial de autogestión de la población. Finalmente ese sistema regularía igualmente el ajuste poblacional, aunque supondría el fin del Estado, y bien al contrario, el futuro parece depararnos un refuerzo de su estructura de control. Precisamente la otra opción sería forjar espacios locales que intenten sostenerse de forma más autónoma, y que regularían autónomamente sus flujos de población (habría normas de entrada y salida de población), para mantener los recursos de la zona de forma más sostenible, en su caso contra cualquier otro poder establecido. Si, por ejemplo, un pueblo dispone de tantas hectáreas de suelo y de una cantidad determinada de agua disponible, sería lógico limitar la población local a lo que ese espacio vital pueda alimentar, incluyendo la población de tiro animal necesaria para alimentarla. Permitir la incorporación de más población en ese territorio únicamente agravaría los problemas para todos. Esta otra opción genera necesariamente exclusión, y esa exclusión adquiere tintes sombríos en épocas de escasez. La “justicia” tendrá carácter local, y las reglas serán las impuestas para mantener esa localidad de la forma más estable posible. Quizás nos tengamos que desprender de las “soluciones globales” en la medida en que nos estamos desprendiendo de la globalización. Lo más justo pasaría, al parecer, por un “descenso” participativo hacia lo local, y en ese escenario es lógico y humano que quien opte por esa opción de renuncia pueda poner el límite que le permita mantener la población estable, y una Humanidad con más posibilidades de no esquilmar aún más los recursos renovables no infinitos. Ahí las fronteras tienen sentido, pero resultan estremecedoras para mantener la injusta distribución actual de los recursos. El retorno a la “humanidad” implicará la escala cercana: una escala que será sostenible o no será, y parte imprescindible de esa “sostenibilidad” será recordar que todos los territorios tienen una capacidad de carga limitada y que el ajuste es inevitable para aquellas sociedades – como la nuestra – que la han traspasado desde hace ya varias generaciones.

Fin.

18/02/2008 16:18 Enlace permanente.

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