posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Las patatas de Rapa Nui

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Si algo de bueno tiene el cine histórico, es la oportunidad de ver situaciones actuales o futuras trazadas avant la lettre en hechos del pasado. Si quitamos a Rapa Nui el oropel del exotismo (y erotismo) de taparrabos y ritos cruentos, nos encontramos con la crónica novelesca de una civilización que se autodestruyó alegremente, y en su autodestrucción nos recuerda en cierto modo la necedad del occidente capitalista de nuestros días.

Se ha hablado mucho de la locura por construir estatuas gigantes de los nativos de aquella isla perdida. Los moais eran fetiches que simbolizaban la categoría de los jefes de tribus, así que el que más grande la tenía (la cabeza de piedra) más status. Hoy en día tenemos muchos fetiches, pero el tecnológico, hipostasiado en el automóvil, es el más triunfal.

En una escena del filme ya en la parte final, los nativos de casta inferior se encuentran sofocados intentando arrastrar la estatua más grande nunca tallada. Por el enorme peso del bloque de piedra los troncos que sirven de rodillos de arrastre se queman y se astillan. Entonces, un líder les ordena “engrasar” los maderos con lo que tienen a mano, esto es...una especie de patatas que comían. A todo esto, por la construcción alocada de estatuas y por sobrepoblación se supone que había escasez de comida en la isla.

El espectador medio pensará ¿qué tipo de idiotas podrían tirar así la comida? Pues unos fetichistas que han perdido de vista la base material de toda cultura humana. Así les va: al final de la película aparece la barbarie en todo su esplendor, con destrucciones, masacres y canibalismo. Y lo peor de todo es que esto no es especulación peliculera sino un pálido reflejo de lo que históricamente sucedió.

La “civilización” actual ha empezado a usar la comida para engrasar el fetiche por antonomasia, el coche. Los biocombustibles, aunque se fabriquen con plantas no comestibles o con cereales de segunda fila, roban espacio físico y energía a los cultivos alimenticios. No es casualidad que los precios de los alimentos suban tanto; no es solamente la especulación y el petróleo, es que los “moais” actuales necesitan engrase. Si vuelves a ver esa película de taparrabos y mamporros en DVD y tienes en mente la actual locura de los combustibles “ecológicos”, no podrás ver sin cierto escalofrío la escena de la patata...Ahora no es una isla, es todo el planeta el que ha caído en la locura megalómana: En 2007 el precio global de los alimentos registró un aumento del 40%, y como su efecto más inmediato se está incrementando el número de personas que pasan hambre en el mundo, como ya advirtió en su día el responsable de la ayuda alimentaria de la agencia de Naciones Unidas a los países pobres. Entre los factores causales de las subidas se encuentran el aumento del petróleo y la subida del maíz por la producción de biocombustibles. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los productos más consumidos del mundo, como pan, carne, azúcar, maíz y arroz se tornan cada vez más caros debido al desarrollo de energías alternativas basadas en cereales, ricino y caña de azúcar.

26/05/2008 12:52 Enlace permanente.

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Autor: El Mono Jorge

No importa. Todos los que leemos esta web, todos nuestros vecinos, todos los que están alrededor de la materia, etc. tiramos comida todos los días.

Nuestras neveras están llenas...

Nuestras almas están vacías...

Fecha: 28/05/2008 10:32.



Autor: GEP

Cierto, pero muchos bolsillos empiezan a estar casi tan vacíos como las almas...

Fecha: 29/05/2008 19:06.


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