posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

En algún lugar del tercer mundo…(sigue)

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(...)

Jean-Paul había encendido la llama con un mechero y Miriam

y yo dejamos la madera en una pila, mientras Peter Brown, nuestro

residente inglés y presunto cocinero, comenzaba a desembalar pequeñas

ollas y sartenes de aluminio. Los otros dos miembros del grupo

—Karen Tilley y Sanjay Prithan— fueron al vestíbulo del motel

y sacaron a rastras un sofá pequeño y cuatro sillas de plástico duro.

Por un momento pensé en instalarme en el sofá con Miriam, pero

Jean-Paul se sentó allí sin vacilar e indicó a Charlie que se acomodara

junto a él. Jean-Paul tenía un mapa plegado entre sus gruesas

manos, además de una pequeña linterna, y se zambulló en una conversación

sobre el mapa con el marine. Me senté en una de las sillas

cerca de Karen, que era estadounidense, como Charlie. La chica se

inclinó hacia delante hasta hacerme cosquillas en la cara con su pelo

rojo y dijo en voz baja:

—La cacería continúa. Zona A, Zona A, todos alaban las maravillas

de la Zona A. ¿Qué les hace creer que la encontraremos?

Estiré las piernas hacia el fuego.

—Alguien tiene que hacerlo —respondí—. ¿Por qué no nosotros?

—Porque Jean-Paul y ese maldito marine se mueven demasiado

lentos, por eso. Mira, falta una semana y, si no encontramos

nada, un grupo de criminales de guerra saldrán libres de La Haya por

falta de pruebas. Una gente que creó alegremente una zona de fusilamientos

cerca de aquí en la que masacraron a hombres, mujeres y

niños desarmados. ¿Quieres que ocurra eso?

Metí las manos en los bolsillos del abrigo. Su aliento era agrio.

—Ahora lo único que quiero es una comida caliente y una cama

donde dormir.

—Suena demasiado básico.

—Lo básico está bien —dije—. Las comidas calientes están

bien. Y también las camas.

Su voz se animó.

—Es verdad. ¿Ya has elegido habitación?

Recorrí con la vista el motel.

—Una con puerta y sin ventanas rotas.

La chica me dio un suave codazo.

—Hazme saber qué habitación eliges. Tal vez necesite compartir

una si nos quedamos sin cuartos buenos.

Miré el fuego y a Peter, que revolvía algo en las cacerolas junto

a Sanjay. La luz del fuego se reflejaba en las gafas de este último,

dándole un aura mística. Peter era un tipo fornido con pelo castaño

corto, que daba la impresión de haber ejercitado sus músculos sacando

por los aires a clientes borrachos de pubs londinenses.

—Eres de California, ¿verdad? —le pregunté a Karen.

—Sí —repuso ella.

—¿Todas son como tú en California?

Ella se rió y volvió a darme un codazo.

—Algún día vendrás a verme y te lo mostraré.

—De acuerdo —convine—. Algún día.

Pero estaba completamente seguro de que no me quedaría sin

aliento por ello.

Miriam regresó de donde habíamos aparcado los vehículos con

una hermosa sonrisa y Karen levantó la voz.

—¡Peter! ¿Cuánto falta? Estoy cansada de tanto trajín.

—Ya estamos, cariño, ya estamos —dijo—. Además, éste ha

sido un viaje maravilloso, un viaje maravilloso, sí. ¿Hablas de mucho

trajín? Piensa en Ruanda. Eso sí que era trajín. Selva densa, caminos

llenos de barro y cientos de cuerpos en los bordes, descuartizados

con machetes y lanzas... Al menos este lugar es relativamente

limpio, y tenemos buenas carreteras. No como en Ruanda. —Miriam

estaba desembalando algunos platos metálicos—. O Fiyi. Tampoco

es como Fiyi. Un paraíso del Pacífico, lleno de humo y tumbas

a ras de tierra y arrecifes sembrados de botes despedazados, con

los cuerpos flotando en las lagunas. Demasiado caluroso de día, demasiado

sofocante de noche.

Jean-Paul dijo algo que no pude entender bien sobre el Congo,

que para él era lo peor. Mientras discutían de estas cosas me

mantuve en silencio dejando que el fuego calentara la suela de mis

botas. Era mi primera misión para la ONU, así que no disponía de

historias importantes que contar. Lo poco que tenía era mi experiencia

en la universidad de Toronto y un trabajo como periodista en

un diario, y parecía algo demasiado tonto como para mencionarlo.

De modo que no lo hice.

(...)(continuará)

09/10/2008 16:25 Enlace permanente.

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Autor: tupolev95

Bien, bien. ¿Es un fan fiction de Jericho visto desde el punto de vista de unos no-gringos en el Este?

Fecha: 10/10/2008 12:23.



Autor: GEP

No, no está relacionado con Jericho pero es del mismo palo: EE.UU. caídos en la barbarie (mucho más que ahora, aunque suene a cifi). Es de un libro...

Fecha: 10/10/2008 16:50.


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