posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

En algún lugar del tercer mundo…(cont)

20081015123331-cacharro.jpgJean-Paul se

aclaró la garganta.

—Si no me equivoco son balas luminosas, ¿no es así, Charlie?

Éste se levantó lentamente sin soltar su palo, que tenía una brasa

incandescente en la punta y dejaba tras de sí una débil estela de

humo. Permaneció de pie un buen rato, con la vista fija en la distancia.

Su cuerpo se movió y percibí un cambio en su actitud; era la de

un guerrero que intuye una batalla lejana y desearía estar allí en lugar

de escoltar a un grupo de trabajadores de la ONU que a veces necesitaban

que les cogieran de la mano o les sonaran la nariz. Carraspeó.

—Sí, balas luminosas —dijo al fin.

—Entonces, amigo, ¿quién está disparando allí? —preguntó

Peter.

Charlie echó el palo al fuego.

—Es difícil de determinar. Tal vez sean unidades paramilitares

sueltas que han abierto fuego para hostigar a otros. O quizá alguna

de las unidades de paz avanzadas de la ONU se ha asustado y ha comenzado

a disparar a las sombras.

Intervino Sanjay:

—¿Estamos a salvo aquí?

Jean-Paul lanzó una carcajada.

—¿Dónde se está a salvo en este maldito lugar? Pero al menos

aquí estamos bastante a salvo, ¿verdad, Charlie? Todos los mapas dicen

que ésta es una zona pacificada, y si surgen problemas nuestro

bon ami Charlie enciende su radio y pide ayuda. ¿De acuerdo?

Charlie asintió lentamente y continuó escrutando el horizonte,

donde los débiles trazos rojos y anaranjados de las balas subían y

bajaban. Me crucé de piernas y miré el fuego.

—Los mapas dicen que está pacificada, ¿verdad? —pregunté.

—Eso es lo que dijo el hombre —exclamó Peter—, ¿o es que

no lo has oído?

—Sí que lo oí —respondí—. Sólo me preguntaba si las unidades

paramilitares utilizan los mismos mapas que nosotros, eso es

todo.

Karen lanzó una breve risita a la que nadie se unió. Las balas

terminaron por desvanecerse y volvió a hacerse el silencio, salvo por

el rugido cercano de un reactor que pasaba sobre nosotros con las

luces apagadas; supuse que eran fuerzas de la OTAN en misión de

apoyo a UNFORUS. Charlie se sentó junto a Jean-Paul en el sofá y

entonces pareció como si el fuego hubiese perdido su calidez, pues

todo había cambiado en esos breves instantes en que vimos las balas

luminosas a lo lejos. Otro pequeño recordatorio —¡como si lo necesitáramos!—

de por qué estábamos allí y en qué nos estábamos

metiendo. Nadie quiso seguir conversando, salvo Jean-Paul y Charlie.

Después aquél apagó su linterna y dijo:

—Tiempo de retirarse, amigos. Tenéis quince minutos de agua

caliente y luz y luego apagaremos el generador, ¿entendido?

Uno por uno nos levantamos del mobiliario que habíamos rescatado

y nos dirigimos a las habitaciones del motel. Como le dije a

Karen, había encontrado una con la puerta y las ventanas intactas, y

la declaré mía. Nadie me dio las buenas noches, pero no me sentí mal,

porque yo tampoco saludé a nadie.

Consciente de la advertencia de Jean-Paul, me di una breve ducha

y encendí una velita dentro de una bola de cristal que coloqué en la

mesilla junto a la cama. La puerta tenía tres cerraduras y las eché todas,

y coloqué una de las dos sillas que había en la habitación bajo el

picaporte. El cuarto tenía dos camas, el baño y una mesilla baja con

cajones. Encima de ésta había un aparato de televisión. Me pregunté

qué clase de personas se habrían alojado en esta habitación a lo

largo de los años, antes de los bombardeos, antes de las evacuaciones,

antes de que estallaran los enfrentamientos. Al menos estaba limpia,

y al menos había paredes y techo.

(to be continued)

14/10/2008 16:18 Enlace permanente.

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