posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

La novela de LLE: Capítulo 1

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En este primer capítulo el tema energético seguirá en un segundo plano, aunque puede haber altibajos en los precios del crudo, por ejemplo, por especulaciones que van a aumentar conforme la cruda realidad del cénit se haga más evidente. Pero a medio plazo no habrá alzas tremendísimas porque la economía se habrá contraído, y por ende, el consumo. Lo más probable es que el peak oil se presente tranquilamente, con subidas constantes pero no muy exageradas camufladas entre el subebaja de la sierra especulativa a corto plazo. Para 2010 es posible que todo el mundo hable ya de que ha sucedido, o quizás no (todo es posible con la incultura mediática actual).
El cambio climático todavía no se ha presentado con todo su rigor, por ahora. Pero las noticias sobre los escapes masivos de hidratos de metano no anuncian nada bueno, ni siquiera corto plazo.
No obstante, estos factores y otros que forman el conglomerado letal de LLE no harán su aparición hasta el capítulo 2 de la novela, que igual tarda 2 que 5 años en comenzar. Entonces la “crisis” económica parecerán los buenos tiempos comparados con lo que suceda.
Durante las crisis del pasado siempre hubo a largo plazo una vía de escape para la reactivación económica: por ejemplo, durante el siglo XIX estaban las colonias, que podían ser tomadas por las potencias mediante conflictos y negociaciones; jugoso pastel que permitía el continuo desarrollo occidental. La crisis de 1929 fue seguida por la II Guerra Mundial y los 30 años gloriosos (1945-1973); la destrucción masiva permitió liberar recursos económicos y humanos (dicho eufemísticamente) para recomenzar el lucro durante la reconstrucción de los tiempos del Mr. Marshall.
La crisis de los 70 se resolvió mediante una combinación de políticas agresivas en lo liberal (cuyos efectos a largo plazo no fueron tan maravillosos, vistos ahora), destrucción parcial del estado del bienestar allí donde lo había (nuevamente liberación de recursos a lo bestia) y neocolonialismo apoyado en una moneda “mundial” fuerte ($).
Por estos datos históricos, los economistas y planificadores se creen que van a poder capear esta crisis, antes o después y con mayor o menor tiempo de recuperación. Están equivocados: No hay un factor mágico que haga subir la máquina otra vez. No existen islas vírgenes que saquear porque todas están ocupadas o en el punto de mira de otros piratas (chinos, por ejemplo). La destrucción provocada por una guerra a gran escala (contra Rusia por ejemplo), produciría muchos más perjuicios que “beneficios”, entre otras cosas porque sin duda las armas nucleares se usarían; y aunque no fuese el “holocausto”, los daños serían tan cuantiosos que no habría efecto “reactivador” de la economía (piénsese en zonas radiactivas como 2-3 Chernobyles: ¿qué beneficio económico hay allí?). Tampoco hay panaceas tecnológicas serias a largo plazo: parece como si el ingenio humano se hubiese entrampado en su propio laberinto. Para detectar partículas cada vez más pequeñas, por ejemplo, se usan miles de toneladas de material; hace más de 10 años que el motor de hidrógeno no termina de despegar por problemas técnicos y de sentido común; la carrera espacial no ha prometido la llegada a Marte a principios de este siglo, etc. Si quitamos la parafernalia del márketing charlatán, comprobamos que hay un estancamiento en este aspecto.
Tampoco hay recetas mágicas en la planificación estrictamente económica. El euro es dudoso que se convierta rápidamente en moneda mundial, porque Europa no tiene el poder político para hacerlo, y cuanto más avance LLE precisamente más se descompondrá la artificiosa “unidad” europea (que por lo demás sólo ha sido una apariencia en manos de los nacionalistas EUROpeos). El dólar sólo puede ser mantenido en decadencia antes de su debacle, porque sólo la coacción bruta puede mantenerlo por un tiempo como moneda “fiable”(y ni eso: EE.UU. ha perdido el prestigio mundial; sus hipotéticas “víctimas” se le ríen abiertamente y sus lacayos son humillados por potencias teóricamente acabadas como Rusia).
Sólo se nos ocurre para “salvar” el tinglado el regreso al patrón oro, pero semejante alternativa supone un dilema:
- Si se aprobase, el flujo de capital especulativo se reduciría enormemente, y eso provocaría enormes perturbaciones a escala mundial, entre resistencias de los megaespeculadores y problemas en la adaptación a un sistema más estable pero mucho menos flexible que el despiporre global.
- Una solución así implica aceptar que el “progreso” ha terminado y volvemos al siglo XIX en términos financieros: la gran mayoría rechazará esto y no digamos buena parte de las elites. Sin embargo, el rechazo de esta idea “reaccionaria” no puede llevar sino al agujero negro económico (¿qué alternativa hay? ¿Dinero con valor casi nulo?¿Para-moneda en forma de vales o alguna tontería pseudocomunista parecida?¿Volver al trueque y la esclavitud?).
Oh, sí, se nos puede alegar que hay una fórmula más sensata y menos “retro” de enderezar la economía dentro de lo posible: las autoridades restringen la oferta monetaria, echan el freno a la máquina de billetes (empezando por el dólar USA) y ponen orden en todo. Sin embargo, semejante solución es como una sangría para un enfermo de anemia. Todas las economías (reales y financieras) se pararían en seco en pocas semanas: el mercado inmobiliario caería a cero por falta de créditos asequibles y a causa de una explosión de los intereses en los hogares endeudados a tasas variables, el consumo estadounidense se iría por el WC (es decir, retrocedería mes tras mes), las quiebras de las empresas aumentarían de manera exponencial, Wall Street se derrumbaría más aún. Acéptenlo, no hay soluciones mágicas.
Por último, empieza a asomar en segundo plano la tensión geopolítica de la nueva guerra fría. Como en el caso del cénit energético, sólo asomará al primer plano en próximos capítulos del novelón, cuando la cosa se ponga realmente mal. Aunque no es probable que suceda una conflagración mundial a gran escala (no probable pero no imposible tampoco), la tensión sólo puede degenerar en guerras externas e internas de los países, que si no llegan a mundiales será “gracias” a las crecientes limitaciones provocadas por el resto de factores de LLE (falta de dinero, de energía, pandemias, inestabilidad

Que disfruten del Capítulo 1 mientras puedan.

Buenas noches y buena suerte.
27/11/2008 23:21 Enlace permanente.

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Autor: ceferino interino

Vaya coletilla final, seguro que a vuestros queridos burbus les encanta

Fecha: 28/11/2008 12:33.



Autor: GEP

Por mí como si nos ponen un OWNED, este blog no está supeditado a webs ajenas.

Fecha: 05/12/2008 17:15.



Autor: tupolev95

owned para ellos que vaticinaban el petroleo a 200 $ y las casas regaladas en diciembre de 2008

Fecha: 06/12/2008 16:03.


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