posindustrial

El final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Diario de un superviviente urbano y otras historias.

Ficciones verosímiles para tiempos de crisis

18/01/2009

Nuevas aventuras...

(...)

Según mis cuentas, llevamos una semana larga en la bodega, y aunque nos quedan provisiones para otra semana más (por supuesto, racionando las ya odiosas latas y el agua de rancio sabor), empezamos a sentirnos impacientes. El dueño de la casa ha decidido salir, haya o no radiación, a "tomar el aire" (ataviado en pleno verano con abrigos, bufandas, guantes de cuero, máscara de sulfatar y gorro). Uno, que es más prudente por su parte, se quedará mirando la calle en una breve incursión a la planta baja.

Hemos subido las escaleras y él ha salido. La calle está como si nada, vamos, no hay cadáveres en las aceras ni mutantes paseando.

De repente, unos golpes en la puerta y unas voces me piden que abra. Hay varias personas afuera. Me están pidiendo que salga.

[Y ay, qué pena, en este punto se corta la historia. Quien quiera seguirla a su manera con un mínimo de verosimilitud, les animamos a que la sigan en los comentarios porque aquí la dejamos].

12/01/2009

Nuevas aventuras...

A ver...voy a revisar los escritos de este diario escrito a lápiz. Llevo 3 días, no 4, en esta bodega cortesía de los vecinos junto con otra media docena de personas. Hay poco que hacer aquí, o sea que  gasto la escasa luz de emergencia en rememorar lo sucedido recientemente para darle un sentido.

¿Dónde estaba? Ah, sí, el toque de queda y todos a casita que no hay radiación pero por si acaso.

Cuando llegamos a casa, decidimos en principio precintar las puertas y ventanas. Sin embargo, Y. se acordó que hay un tipo de radiación que atraviesa los materiales ligeros y por tanto entra en las casas modernas (y no tan modernas) por el tejado y las ventanas. Se ve que a los eslavos en general con el trauma de Chernobil se convirtieron en expertos en fisión nuclear.

Luego se nos ocurrió poner armarios, latas de atún o garrafones con agua en puertas y ventana, pero el problema del tejado seguía ahí. No nos fiamos nada de eso de que no hay peligro. ¿´Por qué entonces ese toque de queda insistyiendo en el cierre hermético?

Al final convencimos a los vecinos de este recodo de calle para meternos en una bodega que usan como almacén y prepararla en la medida de lo posible. La ventilación cogida por los pelos, menudo tufo hay.

Hay unas escaleras que comunican con la casa de arriba. La puerta sólo la abrimos para ir al lavabo y rápidamente. Vale más un poco de radiación que una alcantarilla tifoidea, supongo.

Hay un par de personas con problemas intestinales, espero que sea por nerviosismo y no por algo peor. Pero por lo demás y dentro de lo malo se lleva la cosa con cierta dignidad.

Puf, no tengo nada más que contar de este agujero. Vaya, ¿qué es ese ruido lejano? Parecería la bocina de un tren...No puede ser. Tenemos curiosidad, pero mejor no salir a tomar el aire.

(continuará o no, no sé)

08/01/2009

Nuevas aventuras...

El agobio en la plaza de toros era indescriptible. La gente estaba apelotonada en el ruedo y los tendidos, y el sol empezaba a ser de justicia.
por encima del murmullo que a ratos hervía en algarabía, se empezó a oir una
especie de trompeteo. Era una trompeta o una corneta, no recuerdo bien. Por lo que se ve, el misterioso fallo ha afectado a la megafonía.
En la tribuna, autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Ahí va.
Han empezado a hablar y como no tenían altavoces, no me enteré de mucho, como  la mitad de los asistentes.
Las autoridades han comunicado a los asistentes que el país ha sufrido un vil ataque por parte de una potencia extranjera (no han dicho cuál). La agresión en sí ha consistido en la detonación de una potente carga nuclear sobre la atmósfera 1000 km por encima de la Península, cuyos efectos han sido dejar fuera de combate las telecomunicaciones, la industria y los transportes. Afirmaron que no se había producido radiactividad medible a nivel del suelo y capas bajas del aire (y entonces pensé: ¿cómo lo saben si el pepinazo ha dañado a lo peor los aparatos de medición?).
Las autoridades locales estaban en contacto con las nacionales y habían tomado una serie de medidas. En principio, estábamos en estado de sitio (cágate lorito).
La alocución ha sido breve, unso 10 minutos.
Por lo que se ve, durante una semana tenemos que estar en casa y no salir salvo urgencia grave. Hay toque de queda
y se recomienda "por si acaso" sellar puertas y ventanas. Contravenir las normas puede tener consecuencias graves (glup), no me he enterado de cuáles en concreto.
Tras unos cuantos empujones y juramentos, conseguimos salir del coso taurino. Apresuradamente, regresamos a casa. Al pasar por San Juan el Real, vimos que en la UNED estaban moviendo unas cajas grandes a toda velocidad, pero no tuve tiempo de alparcear a ver qué era.
(continuará)

05/01/2009

Nuevas aventuras...

¿Qué está pasando? Aquí hay detalles extraños incluso para estos tiempos revueltos en que vivimos.
-Todos los agentes iban a pie.
-¿Dónde se han dejado el megáfono?
-¿Por qué el reloj publicitario estaba "muerto" igual que el despertador y los de algunas tiendas?
-No hemos visto coches ni autobuses en todo el trayecto.

Se ven bastantes peatones en el Paseo las Cortes, adelantamos a algunos y otros al revés, nos sobrepasan a nosotros. Las voces suenan a preocupación y sorpresa.
Bueno, ya hemos llegado a la plaza de toros. Joé, vaya cola para entrar, se nota que es gratis...y obligatorio.
Algunos aprietan teclas  en los teléfonos móviles, pero por lo que se ve el servicio está saturado o ha caído.
Al vuelo capto algunos comentarios de radio macuto. Se habla de golpe de estado, invasión alienígena, guerra mundial y pandemia desconocida. Un anciano bien vestido que va delante me aborda y sin decirle yo nada antes, me comenta sotto voce:
"Han sido los masones iluminatis".
Sólo falta que alguien afirme ver zombis o talibanes correteando por el Jalón para que cunda la histeria colectiva.

Glups.
A partir de ese recuerdo la realidad se vuelve surrealista o más bien digna de la serie B.

(continuará)

03/01/2009

Nuevas aventuras...

No lo entiendo. Estoy tan confuso como los personajes de "Rashomon" (sí, en tiempos mejores iba al cineclub de arte y ensayo). ¿Qué ha ocurrido realmente en estas 72 horas?

Voy a empezar a ordenar los recuerdos y a ponerlos por escrito para aclararme las ideas antes de que los pensamientos se me enmarañen de nuevo.

Estaba en las fiestas. Bebí demasiado y volví con la parienta a casa. dormí la mona y por la mañana a eso de las 10 me despertaron unos gritos como de borrachos. intenté dormir de nuevo pero volvieron a pegar los gritos. Mi pareja me despertó entonces porque la policía estaba en la puerta de casa. "¿La policía municipal?¿Habré aparcado mal la bici?" "No, la nacional". Ahí pensé, dios mío qué atrocidad he perpetrado esta noche...

Me asomé a la mirilla pero los maderos ya no estaban allí. Estaban llamando a la casa siguiente, pero bueno...dicen que a la mayor brevedad vayamos todos al Politécnico por razones de emergencia.

Me dolía bastante la cabeza pero aquello no era efecto de la resaca, sin duda. Me vestí como pude, y con Y. a mi lado emprendimos a pie el camino hacia el lugar de reunión.

Bajábamos a toda prisa por las cuestecillas del casco antiguo cuando una preja de la Benemérita nos da el alto y nos dice que adónde vamos. Al contestar que al Polítécnico del Ejército, nos dicen que no, que donde tenemos que ir es a la Plaza de Toros. ¿Habra vaquillas o qué?

Al pasar por la plaza del Fuerte algo raro me llamó la atención.

(continuará)

Nuevas aventuras...

No lo entiendo. Estoy tan confuso como los personajes de "Rashomon" (sí, en tiempos mejores iba al cineclub de arte y ensayo). ¿Qué ha ocurrido realmente en estas 72 horas?

Voy a empezar a ordenar los recuerdos y a ponerlos por escrito para aclararme las ideas antes de que los pensamientos se me enmarañen de nuevo.

Estaba en las fiestas. Bebí demasiado y volví con la parienta a casa. dormí la mona y por la mañana a eso de las 10 me despertaron unos gritos como de borrachos. intenté dormir de nuevo pero volvieron a pegar los gritos. Mi pareja me despertó entonces porque la policía estaba en la puerta de casa. "¿La policía municipal?¿Habré aparcado mal la bici?" "No, la nacional". Ahí pensé, dios mío qué atrocidad he perpetrado esta noche...

Me asomé a la mirilla pero los maderos ya no estaban allí. Estaban llamando a la casa siguiente, pero bueno...dicen que a la mayor brevedad vayamos todos al Politécnico por razones de emergencia.

Me dolía bastante la cabeza pero aquello no era efecto de la resaca, sin duda. Me vestí como pude, y con Y. a mi lado emprendimos a pie el camino hacia el lugar de reunión.

(continuará)

31/12/2008

Nuevas aventuras...

(escrito en un cuaderno que hace las veces de diario).

Domingo por la mañana

Vaya, son las 10 y algunos borrachuzos "tipo duracell" van dando gritos por las calles. Definitivamente, me hago viejo. Ayer me eché unos tragos en los garitos de siempre y creo que me sentó mal lo que bebí. Yulia no me reprochó la borrachera porque en el país del vodka lo mío es poca cosa. Nos volvimos a casa a eso de las 3 AM, amenazaba tormenta. Bien, ha hecho buena noche a pesar de todo (llos mosquitos, la situación económica, el vandalismo ocasional y cómo no, el tradicional corte de luz de la 1 AM).

Joder, el despertador se ha roto (tenía que suceder con tanto vaivén eléctrico). Y la luz todavía no ha vuelto. Nada pues, a seguir la resaca en la cama.

25/12/2008

Nuevas aventuras...

Hoy me ha despertado como todos los días, el radio despertador. La pila ha funcionado y los minicortes eléctricos y fluctuaciones nocturnas no le han afectado. 

Peñazo de noticias. Rusia nos corta el gas pero el gobierno dice que lo trae de Argelia y no hay peligro. Irán amenaza por enésima vez a Isreal (¿o era al revés?) y -esto es nuevo-EE.UU. declara una posible reedición de los raids aéreos del año pasado sobre Teherán. En lo local, advierten sobre los recientes robos de cobre en las vías férreas. en cuanto me he despertado un poco, le he pegado un manotazo al aparato.

 En el trabajo, como siempre, materiales pendientes de entregar y otros pendientes de recibir, alguna trifulca sin importancia pero por lo general buen rollo, teniendo en cuenta la situación de unos años a esta parte. Un día de estos pido un día de vacaciones al jefe y me voy con la Yulia a un destino exótico (desde que empezó la gran crisis, esto quiere decir no Cancún, sino Salou echándole exotismo).

Sin embargo, por ahora no hay que irse tan lejos para salir momentáneamente de este muermo de vida. Hoy empiezan las fiestas de San Roque y por la tarde me iré con la churri a ver el ambiente: bebidas de garrafón y verbenas populares. Menos mal que la super crisis no les ha afectado mucho. el vicio es el vicio, si bien es cierto que no se ven los derroches de antaño, me cuentan los "nativos".

A divertirse pero con mesura, tenemos que ahorrar.

22/12/2008

Nuevas aventuras del superviviente urbano

A decir verdad, la vida aquí es bastante aburrida. Fuera del ambiente viciado de los bares y demás garitos, la opción de entretenimiento más frecuente es pasarse por la estación a ver si vienen trenes. Casi siempre son mercancías. Con la crisis energética las autopistas se han vaciado bastante de tráfico pesado, y se ha dado más relevancia a los ferrocarriles, aunque por desgracia esto se hizo demasiado tarde y las mercancías a día de hoy se transportan con ciertas dificultades. dos veces al día si no falta fuel ni se va la corriente de la catenaria, paran trenes de pasajeros, bastante descuidados pero en uso. De tarde en tarde ves al AVE: ya pasó la época dorada de este medio de transporte tan veloz como elitista; no tanto por los problemas de la red eléctrica como por la falta de clientela dispuesta a pagar precios tales por un billete. Eso sí, cada varios meses pasa algún AVE con las autoridades o ejecutivos con miedo a volar (quitándole clientela por cierto a los escasos vuelos regulares que se organizan en los aeropuertos).

Otro pasatiempo es subir al castillo de lo alto del monte y ver el paisaje, siempre que no sople mucho viento y no haga demasiado frío ni calor.  Ayer por la tarde subimos Yulia y yo a ver la puesta de sol, cuando ya no hacía mucho calor. Hablamos de trivialidades y de cosas más serias; de paso probamos la "nueva" radio que compramos de segunda mano. Se oyen bastantes emisoras, hasta extranjeras. Yulia intentó sintonizar una de la madre Rusia, pero la antena no pasaba de los Balcanes. Zapeando por el dial me enteré de la actualidad, que como siempre es bastante desoladora (mucha gente ha perdido la costumbre de informarse a diario para ser más feliz). Os lo resumo:

-Internacional: Disputas entre Rusia y la UE por el suministro de gas. El gobierno ruso (por otra parte muy atareado en pasear tropas por el Cáucaso) amenaza con cortar el gas a Europa. Los EE.UU. protestan pero ya tienen bastante con evitar su incipiente guerra civil (eufemíasticamente llamada "lucha contra el terrorismo interior"). sigue la tensión entre India y Paquistán (jo, llevan así como 80 años y no se cansan), etc etc. Ah si, y todo un clásico, la batalla de insultos diplomáticos entre Irán e Israel.

-Economía: Las noticias de este tipo se reducen como siempre, a órdenes del gobierno para ahorrar energía, reubicar a los abundantes parados e impuestos sacados de la manga para "sanear" las cuentas públicas. Qué peñazo.

-Nacional: La enésima bravata de los nacionalistas (periféricos) echando la culpa de su declive económico a España; el enésimo recurso de chivo expiatorio del gobierno al separatismo y/o la oposición (que por su parte hace lo mismo). Se piden elecciones anticipadas y bla bla bla. Ah, sí, otra manifestación contra la inseguridad ciudadana y la inmigración patrocinada por los mismos de siempre.

-Local: Se reduce a sucesos (solamente cuentan los robos importantes a bancos o establecimientos importantes), anuncios de "se busca/ofrece empleo" y por supuesto, las próximas fiestas de San Roque.

http://zaragoza.fiestas.net/?en=calatayud-59006

(continuará)

19/12/2008

Nuevas aventuras del superviviente urbano

(En algún momento del futuro próximo)

Sigo. Ayer me quedé sin dejar claro en qué trabajo. Si recordáis, antes estaba en una oficina. Actualmente estoy empleado en una planta de reciclado, que en realidad tras el pomposo nombre es una chatarrería corriente y moliente. Se encuentra en un polígono industrial con pocas industrias funcionando, bastante triste. Entre el crack inmobiliario de 2007-2010 y el jaleo petrolero de hace un par de años, pocas empresas han sobrevivido.

Lo malo del curro es que cobras poco y tarde. Lo bueno es que puedes ir y volver en bici desde casa sin perder mucho tiempo. La bici es otra, de segunda mano, porque la que tenía en mis anteriores desventuras me la acabaron robando. Una pena...

Hay mucho paro y también mucha economía sumergida en este pueblo-ciudad (o ciudad-pueblo). A pesar de lo que vaticinaron muchos agoreros, España siguió usando el euro, aunque poco a poco por la escasez de todo ha ido aumentando el valor del trueque y de monedas alegales o ilegales.

De todos modos, con poco dinero te lo puedes pasar bien en este sitio, siempre que te guste el guiñote, el fútbol y el mundillo de los bares en general.

Ah, por cierto se me olvidaba. Aquí he conocido a mi pareja. Estamos pensando en casarnos el año que viene, pero tenemos que ahorrar más, lo cual no es fácil. Además, ella tiene que nacionalizarse antes (no veáis cómo se ha puesto de duro el tema de la inmigración) para evitar follones legales.

En fin, os dejo que tengo que acostarme y a las 22:00 cortan la luz para ahorrar.

17/12/2008

Nuevas aventuras del superviviente urbano.

Vamos a retomar la historia ficticia del tipo aquel, 2 años después.

PROLOGO

----------------------------------------------

Hola gente, aquí os envío un email aprovechando que hoy (cruzo los dedos) no ha habido cortes de relevancia más allá de los habituales vaivenes de tensión.

Hace ya un tiempo que dejé Zaragotham City porque en el trabajo la cosa iba de mal en peor, empezaron a despedir personal y tuve que mirar otros empleos. cuando me tocó a mí el despido, ya tenía medio arreglado un contrato.

Lo que pasa es que tenía que irme a vivir a Calatayud, que está como a 90 km de donde vivía. De todos modos, no había otras opciones en aquel momento, y me acabé mudando.

Os cuento, el sueldo era y es paupérrimo y tengo que vivir alquilado en una casa pequeña de la edad media, ahí donde las cuestas. Pero ojo,que hay gente peor, al lado tengo a unos en ahbitaciones que se turnan por horas, en plan camas calientes. Y no son inmigrantes.

Aquí se vive más tranquilo que en las capitales grandes, pero hay algunso follones, de vez en cuando hay trifulcas en las colas del pan (no siempre los suministros son lo que deberían) o por temas de xenofobia (la mayoría de los inmis no se han ido como creía la gente al principio de la gran crisis).

Bueno, ya os contaré que creo que se va a ir la luz de un momento a otro.

(continuará)

17/11/2008

Reconstrucción de las torres gemelas

20/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…

20081021084907-cacharro.jpgSaqué de la mochila una almohada de gomaespuma, uno de

los pocos lujos que transportaba conmigo. La forma y el olor de la

almohada me ayudaban a relajarme en la oscuridad, sobre todo tras

un largo día como éste. Lo siguiente que salió de la mochila fue uno

de los dos libros que había traído. Las órdenes del supervisor de

los grupos de campo del Alto Comisionado de la ONU habían

sido explícitas: sólo se podía llevar el saco de dormir, una mochila

para los efectos personales y otra para los profesionales. Después

de la almohada, la ropa, los artículos de aseo y un surtido de caramelos

y especias, apenas quedaba sitio para dos libros. Uno de ellos

era un delgado volumen de tapa blanda de viejas historias de ciencia

ficción de las décadas de 1940 y 1950 de Robert A. Heinlein,

Las verdes colinas de la Tierra. Lo leía cuando estaba de humor para

observar las alegres y fallidas predicciones de que los humanos

recorrerían el Sistema Solar, empezando por la Luna para después

seguir por Venus, Marte e incluso las lunas de Júpiter y Saturno. El

otro libro era una colección de ensayos de George Orwell, que

leía cuando estaba de humor para repasar las debilidades y fracasos

humanos. Últimamente éste era el único que leía, y lo hacía

lentamente, volviendo a comenzar el libro en cuanto lo terminaba.

Esta noche, sin embargo, me encontraba más cansado que de costumbre

y apagué la vela después de leer unas pocas páginas de George

Orwell en las que diseccionaba con bastante habilidad la santidad

de Gandhi.

Habría sido divertido tener mi móvil Nokia conmigo para llamar

a algunos compañeros de trabajo del periódico Star y darles una

pista de lo que acontecía en la historia más importante del mundo,

pero la ONU había prohibido a los grupos ese y otros aparatos portátiles.

Era como estar encerrado en el vuelo más largo que se pueda

imaginar, pues la ONU temía que estas señales fueran interceptadas

y localizadas por los paramilitares y sus simpatizantes del Gobierno.

De modo que nada de juegos Nintendo, ni móviles, ni iPod para

escuchar música, si bien el coste de los aparatos electrónicos portátiles

se había disparado desde la última primavera.

Así que me acurruqué en el saco y pensé en Charlie, que permanecía

fuera, en la oscuridad. No sabía bien cuándo ni cómo dormía,

pero siempre estaba ahí fuera, de guardia, y eso me daba un

mínimo de confianza para conciliar el sueño. Hacía dos noches tenía

la vejiga llena y salí de la tienda a un campo de heno y allí estaba

Charlie, sentado sobre el parachoques del Toyota; se estaba tomando

una taza de café y movió levemente la cabeza hacia mí mientras

yo buscaba un árbol para orinar.

Hubo otro ruido sordo cuando sobrevoló un reactor, y luego

otro más; después todo permaneció en silencio y me quedé dormido

en un motel abandonado de un pequeño pueblo del estado de Nueva

York, en el turbulento país conocido como Estados Unidos.

O C A S O

Capítulo I

Brendan Dubois

Para quien le guste el thriller madmaxero...puede comprar el libro o leerlo en las bibliotecas.

16/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…()

20081017113709-cacharro.jpgMientras me secaba encendí

la televisión y sentí la electricidad estática. Casi ninguno de los canales

tenía señal después del ataque de la pasada primavera, pero

yo seguía esperanzado, uno de mis malos hábitos, tal como solía señalar

mi padre. En la parte trasera del televisor había un par de antenas

diminutas, y después de trastear un rato con ellas y los canales, pude

conseguir una imagen débil que titilaba por las interferencias.

Me senté en el borde de la cama a ver la televisión. Era un programa

informativo de la ONU, probablemente emitido desde la

frontera norte. Una mujer con traje de raya diplomática leía algo que

tenía en las manos. Detrás de ella aparecía el familiar escudo de la

ONU. Por encima de su hombro izquierdo se mostraba una imagen

referida a La Haya, pero no logré distinguirla. Subí el volumen y sólo

oí las estridencias de las interferencias. Me pregunté si era debido

a la mala señal o si alguno de los grupos paramilitares, mejor equipados

y armados, la distorsionaba. «Paramilitares». Un término

tan suave, pensé. «Escuadrones de la muerte» era más duro, más apropiado,

pero raras veces se utilizaba en las amables conversaciones entre

los grupos de la ONU. Los escuadrones de la muerte operaban

en El Salvador y Serbia. Se suponía que aquí no.

Probé todos los demás canales. Más interferencias, salvo en

uno en el que apenas pude distinguir una vieja película con Michael

J. Fox, Regreso al futuro, doblada al francés. La vi unos minutos y

luego, tal como prometió Jean-Paul, se cortó la energía y la habitación

se sumió en la oscuridad. Regreso al futuro, desde luego.

A la débil luz de la vela me cercioré de que la única ventana, que daba

al aparcamiento, también estuviera cerrada. Asimismo corrí las

cortinas y las aseguré con unas pinzas que llevaba en la mochila, y

comprobé que la puerta del baño quedara bien abierta. En una de sus

escasas cartas, mi padre me había advertido de que si tenía lugar un

tiroteo en la zona, debía salir rodando de la cama al suelo y arrastrarme

boca abajo hasta llegar a la bañera. Si estallaba una granada

había más posibilidades de sobrevivir en una bañera. Era un buen

consejo, probablemente el mejor que me había dado.

Me puse unos pantalones cortos y desenrollé mi saco encima

de la cama más cercana. Charlie había supervisado previamente la

zona en busca de bombas trampa y minas o cualquier otra sorpresa

desagradable que hubieran dejado los paramilitares que hacían el trabajo

sucio, pero yo seguía siendo precavido. En una de las zonas

de ensayo, antes de unirme al grupo de Jean-Paul, me contaron que

otro grupo de inspección de la ONU como éste había pasado la noche

en un hotel abandonado en el que habían rociado las sábanas y

mantas con cristales molidos.

(...)cont(...)

14/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…(cont)

20081015123331-cacharro.jpgJean-Paul se

aclaró la garganta.

—Si no me equivoco son balas luminosas, ¿no es así, Charlie?

Éste se levantó lentamente sin soltar su palo, que tenía una brasa

incandescente en la punta y dejaba tras de sí una débil estela de

humo. Permaneció de pie un buen rato, con la vista fija en la distancia.

Su cuerpo se movió y percibí un cambio en su actitud; era la de

un guerrero que intuye una batalla lejana y desearía estar allí en lugar

de escoltar a un grupo de trabajadores de la ONU que a veces necesitaban

que les cogieran de la mano o les sonaran la nariz. Carraspeó.

—Sí, balas luminosas —dijo al fin.

—Entonces, amigo, ¿quién está disparando allí? —preguntó

Peter.

Charlie echó el palo al fuego.

—Es difícil de determinar. Tal vez sean unidades paramilitares

sueltas que han abierto fuego para hostigar a otros. O quizá alguna

de las unidades de paz avanzadas de la ONU se ha asustado y ha comenzado

a disparar a las sombras.

Intervino Sanjay:

—¿Estamos a salvo aquí?

Jean-Paul lanzó una carcajada.

—¿Dónde se está a salvo en este maldito lugar? Pero al menos

aquí estamos bastante a salvo, ¿verdad, Charlie? Todos los mapas dicen

que ésta es una zona pacificada, y si surgen problemas nuestro

bon ami Charlie enciende su radio y pide ayuda. ¿De acuerdo?

Charlie asintió lentamente y continuó escrutando el horizonte,

donde los débiles trazos rojos y anaranjados de las balas subían y

bajaban. Me crucé de piernas y miré el fuego.

—Los mapas dicen que está pacificada, ¿verdad? —pregunté.

—Eso es lo que dijo el hombre —exclamó Peter—, ¿o es que

no lo has oído?

—Sí que lo oí —respondí—. Sólo me preguntaba si las unidades

paramilitares utilizan los mismos mapas que nosotros, eso es

todo.

Karen lanzó una breve risita a la que nadie se unió. Las balas

terminaron por desvanecerse y volvió a hacerse el silencio, salvo por

el rugido cercano de un reactor que pasaba sobre nosotros con las

luces apagadas; supuse que eran fuerzas de la OTAN en misión de

apoyo a UNFORUS. Charlie se sentó junto a Jean-Paul en el sofá y

entonces pareció como si el fuego hubiese perdido su calidez, pues

todo había cambiado en esos breves instantes en que vimos las balas

luminosas a lo lejos. Otro pequeño recordatorio —¡como si lo necesitáramos!—

de por qué estábamos allí y en qué nos estábamos

metiendo. Nadie quiso seguir conversando, salvo Jean-Paul y Charlie.

Después aquél apagó su linterna y dijo:

—Tiempo de retirarse, amigos. Tenéis quince minutos de agua

caliente y luz y luego apagaremos el generador, ¿entendido?

Uno por uno nos levantamos del mobiliario que habíamos rescatado

y nos dirigimos a las habitaciones del motel. Como le dije a

Karen, había encontrado una con la puerta y las ventanas intactas, y

la declaré mía. Nadie me dio las buenas noches, pero no me sentí mal,

porque yo tampoco saludé a nadie.

Consciente de la advertencia de Jean-Paul, me di una breve ducha

y encendí una velita dentro de una bola de cristal que coloqué en la

mesilla junto a la cama. La puerta tenía tres cerraduras y las eché todas,

y coloqué una de las dos sillas que había en la habitación bajo el

picaporte. El cuarto tenía dos camas, el baño y una mesilla baja con

cajones. Encima de ésta había un aparato de televisión. Me pregunté

qué clase de personas se habrían alojado en esta habitación a lo

largo de los años, antes de los bombardeos, antes de las evacuaciones,

antes de que estallaran los enfrentamientos. Al menos estaba limpia,

y al menos había paredes y techo.

(to be continued)

10/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…(sigu)

20081015123515-cacharro.jpgNuestra cena fue una especie de estofado hecho con víveres donados

por los estadounidenses —qué gentil de su parte, dijimos todos—

y que resultaba aceptable a fuerza de sazonarlo en abundancia. Peter

parecía encantado de haberlo calentado correctamente y yo le

permití disfrutar de esa victoria. Nos acurrucamos en círculo frente

al fuego y hablamos de la misión, de la Zona A y de lo que nos encontraríamos

por la mañana. Mientras hablábamos, discutíamos y

planteábamos cuestiones, el marine, Charlie Banner, se mantuvo en

silencio, comiendo su rancho, mientras la luz del fuego otorgaba a

su piel oscura un aspecto suave y terso. Era tan grande como Jean-

Paul pero mientras este último era muy activo y gesticulaba mucho

cuando hablaba, como si nunca bajara de un escenario y actuara permanentemente

para nosotros, Charlie era exactamente lo contrario,

con sus movimientos lentos y metódicos, intentando mantenerse

en segundo plano. Yo siempre observaba sus ojos. Parecían haber

sido testigos de muchas experiencias, de las que nunca había hablado

con nosotros.

Terminada la cena me fui con el equipo lavavajillas; comenzamos

a traer cubos de agua caliente de una de las habitaciones del

motel y a llenar unos baldes de plástico con asas de metal. Peter, aparentemente

exhausto por sus esfuerzos culinarios, se sentó sobre el

parachoques de uno de los todoterrenos a fumar un cigarro. En uno

de mis viajes para traer agua se me unió Sanjay.

—¿Estás bien, Sam?

—Samuel —dije automáticamente.

—¿Perdón? —preguntó cortésmente.

—Samuel. Mi nombre completo. Samuel Roth Simpson.

Cogí un cubo de agua caliente del diminuto baño del motel,

observé su rostro alegre, su espeso bigote negro y luego dije:

—Lo siento. No era mi intención ladrarte de ese modo. De niño

no dejaban de llamarme Sammy o Sam o Sammy Simp. No es razón

para que me siga poniendo de mal humor, pero siempre que sea

posible prefiero que me llamen Samuel. ¿De acuerdo?

Sonrió y cogió un cubo de agua.

—De acuerdo. Entonces, ¿estás bien?

—Hasta ahora no tengo quejas —respondí. Pero, una vez

más, la noche no había hecho más que empezar.

—¿Puedo hacerte una pregunta?

—Adelante.

Caminó conmigo hasta la puerta de la habitación vacía, avanzando

con cuidado para no derramar la preciosa carga de agua caliente.

—Es sobre Karen.

—De acuerdo.

Se volvió, ahora con aspecto avergonzado.

—Noté cómo le hablabas hace un rato. ¿Hay algo entre vosotros?

—Para nada —contesté—. ¿Por qué lo preguntas?

—Digamos que... tengo interés, eso es todo. Y no quisiera

meterme en medio si hay algo entre vosotros. Modales de caballeros,

ya sabes.

—Claro —dije mientras salía hacia el aparcamiento—. Pero

creía que estabas casado, Sanjay.

—Ah, sí —dijo sonriendo gentilmente—. Pero Nueva Delhi

está muy lejos.

—Ya lo creo que sí —contesté.

Mientras terminaba de secar los utensilios de cocina sentí una extraña

satisfacción de saber que aportaba alguna clase de servicio al grupo.

Cuando me uní a ellos casi todos llevaban meses en acción y tenían

recelos de mí y de las pocas habilidades que aparentemente podía

ofrecerles. El peor era Peter, que, aunque se mostraba extremadamente

educado y atento, siempre me producía la impresión de que

nada le haría más feliz que verme metido en el próximo avión a

Canadá. Anteriormente había intentado decirle algo al respecto y

él había contestado:

—No, no, me estás malinterpretando. No hay duda de que el

Alto Comisionado cree que eres importante y por eso estás aquí. Es

sólo que habría preferido tener un trabajador de campo... digamos

que entrenado de un modo más tradicional. Eso es todo. Por ahora.

Y si me disculpas, tengo mucho que hacer.

Pero esta noche, después de recoger los platos y colocarnos de

nuevo alrededor del fuego, que ya se extinguía, mientras Peter charlaba

animadamente con Jean-Paul, Miriam se inclinó sobre mí —aunque

lamento decir que sin que su pelo me hiciera cosquillas— y me dijo:

—Creo que Peter quiere el trabajo de Jean-Paul.

—Creo que Jean-Paul quiere las pelotas de Peter —solté yo.

—¿Pelotas? ¿Qué pelotas?

Me ruboricé levemente.

—Lo siento. Pelotas es una manera de decir testículos.

—Oh —exclamó ella—. Ésa es buena. Tendré que recordarlo.

Acto seguido se fue a buscar algo de madera de la pila que se

había levantado junto a uno de los todoterrenos. Sanjay le estaba

contando algo a Karen en voz baja que le hacía reír. Charlie se encontraba

en cuclillas junto al fuego, removiendo ociosamente las brasas

con un palo, y yo estaba a punto de levantarme de la fría silla de

plástico —comenzaba a acumularse rocío nocturno en los laterales—

cuando se oyeron ruidos a lo lejos.

Se produjo un silencio alrededor del fuego y todas las cabezas

giraron hacia el oscuro horizonte del oeste. Unas débiles explosiones,

como de petardos dentro de una lata, y ríos de luz roja y anaranjada

formando arcos que subían y bajaban en la oscuridad.

(...)(cont)

09/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…(sigue)

20081010100451-cacharro.jpg

(...)

Jean-Paul había encendido la llama con un mechero y Miriam

y yo dejamos la madera en una pila, mientras Peter Brown, nuestro

residente inglés y presunto cocinero, comenzaba a desembalar pequeñas

ollas y sartenes de aluminio. Los otros dos miembros del grupo

—Karen Tilley y Sanjay Prithan— fueron al vestíbulo del motel

y sacaron a rastras un sofá pequeño y cuatro sillas de plástico duro.

Por un momento pensé en instalarme en el sofá con Miriam, pero

Jean-Paul se sentó allí sin vacilar e indicó a Charlie que se acomodara

junto a él. Jean-Paul tenía un mapa plegado entre sus gruesas

manos, además de una pequeña linterna, y se zambulló en una conversación

sobre el mapa con el marine. Me senté en una de las sillas

cerca de Karen, que era estadounidense, como Charlie. La chica se

inclinó hacia delante hasta hacerme cosquillas en la cara con su pelo

rojo y dijo en voz baja:

—La cacería continúa. Zona A, Zona A, todos alaban las maravillas

de la Zona A. ¿Qué les hace creer que la encontraremos?

Estiré las piernas hacia el fuego.

—Alguien tiene que hacerlo —respondí—. ¿Por qué no nosotros?

—Porque Jean-Paul y ese maldito marine se mueven demasiado

lentos, por eso. Mira, falta una semana y, si no encontramos

nada, un grupo de criminales de guerra saldrán libres de La Haya por

falta de pruebas. Una gente que creó alegremente una zona de fusilamientos

cerca de aquí en la que masacraron a hombres, mujeres y

niños desarmados. ¿Quieres que ocurra eso?

Metí las manos en los bolsillos del abrigo. Su aliento era agrio.

—Ahora lo único que quiero es una comida caliente y una cama

donde dormir.

—Suena demasiado básico.

—Lo básico está bien —dije—. Las comidas calientes están

bien. Y también las camas.

Su voz se animó.

—Es verdad. ¿Ya has elegido habitación?

Recorrí con la vista el motel.

—Una con puerta y sin ventanas rotas.

La chica me dio un suave codazo.

—Hazme saber qué habitación eliges. Tal vez necesite compartir

una si nos quedamos sin cuartos buenos.

Miré el fuego y a Peter, que revolvía algo en las cacerolas junto

a Sanjay. La luz del fuego se reflejaba en las gafas de este último,

dándole un aura mística. Peter era un tipo fornido con pelo castaño

corto, que daba la impresión de haber ejercitado sus músculos sacando

por los aires a clientes borrachos de pubs londinenses.

—Eres de California, ¿verdad? —le pregunté a Karen.

—Sí —repuso ella.

—¿Todas son como tú en California?

Ella se rió y volvió a darme un codazo.

—Algún día vendrás a verme y te lo mostraré.

—De acuerdo —convine—. Algún día.

Pero estaba completamente seguro de que no me quedaría sin

aliento por ello.

Miriam regresó de donde habíamos aparcado los vehículos con

una hermosa sonrisa y Karen levantó la voz.

—¡Peter! ¿Cuánto falta? Estoy cansada de tanto trajín.

—Ya estamos, cariño, ya estamos —dijo—. Además, éste ha

sido un viaje maravilloso, un viaje maravilloso, sí. ¿Hablas de mucho

trajín? Piensa en Ruanda. Eso sí que era trajín. Selva densa, caminos

llenos de barro y cientos de cuerpos en los bordes, descuartizados

con machetes y lanzas... Al menos este lugar es relativamente

limpio, y tenemos buenas carreteras. No como en Ruanda. —Miriam

estaba desembalando algunos platos metálicos—. O Fiyi. Tampoco

es como Fiyi. Un paraíso del Pacífico, lleno de humo y tumbas

a ras de tierra y arrecifes sembrados de botes despedazados, con

los cuerpos flotando en las lagunas. Demasiado caluroso de día, demasiado

sofocante de noche.

Jean-Paul dijo algo que no pude entender bien sobre el Congo,

que para él era lo peor. Mientras discutían de estas cosas me

mantuve en silencio dejando que el fuego calentara la suela de mis

botas. Era mi primera misión para la ONU, así que no disponía de

historias importantes que contar. Lo poco que tenía era mi experiencia

en la universidad de Toronto y un trabajo como periodista en

un diario, y parecía algo demasiado tonto como para mencionarlo.

De modo que no lo hice.

(...)(continuará)

06/10/2008

En algún lugar del tercer mundo…

20081007085903-cacharro.jpg(…) Nuestro campamento esa noche era un viejo motel que había

sobrevivido mejor que otros edificios del pequeño pueblo,

aunque supongo que eso depende de cuál sea la definición de supervivencia

de cada uno. Tras un mes en el lugar, la mía significaba

un techo y un alto porcentaje de ventanas intactas. En su anterior visita,

uno de los equipos de reconstrucción de Naciones Unidas había

instalado un generador en el aparcamiento trasero, así que al

menos había agua corriente de un pozo cercano y algo de luz. Cuando

nos instalamos, el jefe de nuestro grupo, Jean-Paul Cloutier, sugirió

que encendiéramos un fuego. Pude sentir la vacilación en los

demás miembros del grupo cuando nos encontrábamos en el aparcamiento

del motel. Las tres noches previas, según avanzábamos

en el terreno en disputa, encender un fuego era una buena idea, pues

dormíamos en el suelo en las tiendas que nos habían donado los belgas

y podíamos oír el reconfortante gruñido de los convoyes de la

ONU desplazándose por una autopista cercana. Un fuego era casi

un lujo. Pero ¿esta noche? ¿Estando tan cerca de los lugares de inspección?

Jean-Paul aplaudió con sus largas manos, como un maestro de

escuela abrumado que intenta impresionar a sus alumnos. Nos habló

en inglés. Era la lingua franca de nuestro pequeño grupo.

—Seguro que no hay de qué preocuparse, ¿no es así? Si no el

amigo Charlie nos estaría diciendo que nos apiñáramos en algún sótano,

¿o me equivoco, Charlie?

Charlie Banner sonrió, con los brazos cruzados. Llevaba un

uniforme de camuflaje de los marines estadounidenses y una boina

azul claro, además de una pistola enfundada en el costado. El distintivo

de UNFORUS resaltaba en su musculoso brazo derecho.

—Seguid adelante, muchachos —dijo—. Estoy seguro de que

todo irá bien.

Jean-Paul asintió.

— Seguid, pues. Hay que conseguir algo de madera, ¿vale?

Era unos quince centímetros más alto que yo y mucho más

grande. Cubría su cabeza una pelusa negra a modo de barba de varios

días y llevaba gafas de montura negra. Como todos los demás,

vestía vaqueros azules y botas, así como un fino anorak que en su

día probablemente fue amarillo y que ahora presentaba un blanco

desteñido. En la solapa de cada anorak había un aparato cuadrado

de control de radiaciones llamado DTL, siglas de dosímetro termoluminiscente,

que medía nuestra exposición a las radiaciones.

Aunque nos encontrábamos a miles de kilómetros de distancia de

cualquier supuesta lluvia radiactiva, se suponía que el aparato tenía

que hacer que nos sintiéramos mejor. Sólo trabajaba al cincuenta

por ciento de su efectividad y no cabía duda de que medía con exactitud

lo que había en el aire, pero desde luego fracasaba en conseguir

que nos sintiéramos mejor.

Técnicamente éramos civiles y permanecíamos con ropa de civil

tanto como fuera posible. Si bien en teoría manifestábamos el mismo

desdén que la ONU hacia los hombres armados, yo sabía que

todos los de nuestro grupo estábamos contentos de tener a Charlie

con nosotros, aunque fuera estadounidense.

Busqué en el bolsillo de mi abrigo y saqué una pequeña linterna.

Me moví para estar cerca de Miriam van der Pol, una médica

de Ámsterdam de larga cabellera rubia recogida en una coleta, radiante

sonrisa y una forma alegre de tomarse esta aburrida tarea, lo

cual hacía que resultara agradable estar con ella; era como relajarse

en un arroyo después de un día entero de caminata. No es que estuviera

confundido acerca de Miriam y el poco interés que mostraba

por mí. Yo era la persona más joven y menos experimentada del

grupo y no me hacía ilusiones de que me encontrara atractivo.

Aun así, me gustaba estar con ella.

(continuará)

14/07/2008

SI YO FUERA PRESIDENTE

20080711120137-cacharro.jpg

Por correo privado nos han acusado alguna vez de derrotistas y de no mojarnos con medidas generales más allá del hipotético bote salvavidas.

Pues bien, aunque creemos que ya es tarde para soluciones a gran escala (que no a Gran Scala), en un ejercicio de imaginación angelical nos hemos visto gobernando, ahí es nada. Y estas son nuestras medidas para un mundo ideal:

1. Cierre de fronteras, para fomentar la autonomía (reacción: se oyen abucheos de “fachas, fachas” entre la progresía).

2. Fomento de mercados locales (abucheos de los economistas de universidad y radio).

3. Racionamiento de reservas combustibles (vaya, Fedeguico nos está acusando en la KOPER de ser hijos de Fidel Castro).

4. Energías alternativas (aplauso contenido).

5. Agroecología, prohibición de transgénicos (ahora estamos en el eje del mal).

6. Biofuel para el agro solamente. Fomento de tracción animal (la prensa nos compara con los jemeres rojos, mal asunto).

7. Racionar alimentos en caso de bloqueos, pena de cárcel a los acaparadores (aquí ya nos acusan de bolcheviques directamente).

8. Prohibir el aire acondicionado particular (protestas de la gran industria).

9. Derribo de edificios especulativos en las costas (aquí la patronal del ladrillo y toda la oposición están planeando ya la revolución naranja).

10. Voladura controlada del sector inmobiliario, rebajas razonables de precios y tope máximo en las hipotecas (la fuga de dinero a Suiza nos deja en paños menores).

11. Educación: nociones de agricultura, ganadería. FP para sectores productivos, no parasitarios (la conferencia episcopal y la prensa progre protesta por la asignatura “educación para el salvajismo”, vivir para ver).

12. Ferrocarril convencional de mercancías, cierre del AVE por excesivo (los camioneros supervivientes de la crisis del ladrillo de 2008 sabotean las líneas, es el colmo).

13. Abandono de la UE (fase avanzada de LLE) y del euro. Moneda basada en el oro/la plata y permiso para usar monedas locales (aquí directamente la “comunidad internacional” nos hace boicot y embargo, y ostras, no tenemos petróleo).

14. Inmigración controlada por cupos (las ONGs y los progres montan jaleo por las calles, eso sí, separados de las manifestaciones de las derechas por otras medidas).

15. Cooperación con países petroleros (ante colegas como Venezuela e Irán, la OTAN nos pone en la lista negra).

16. Proteccionismo conta importaciones de países lejanos (ah, nos faltaba un enemigo: los chinos).

17. Fomento de la medicina preventiva y la higiene (la empresa alemana que empieza por bilabial está financiando a la oposición, dicen).

18. Voldaura controlada del transporte por carretera (vaya, ahora los camioneros tienen el aplauso de todo el espectro político para hacer el animal, qué bien).

19. Congelación nuclear, cierre a largo plazo (claro que así no podemos amedrentar a la comunidad internacional con el juego de “tengo-no tengo la bomba”, mal negocio).

20. Eliminación de ayudas a familias numerosas (la conferencia episcopal nos manda una carta del Papa: estamos excomulgados).

21. Voladura controlada del sector turístico (las manifestaciones se vuelven millonarias).

22. Voladura controlada del sector automovilístico: hacer autobuses, trenes o aerogeneradores (las empresas que no fueron nacionalizadas a tiempo cerraron y encima los sindicatos se nos echan encima...)

23. Idem con la aeronáutica (aquí ya no nos duelen las protestas de pilotos, la verdad...)

24. Posible nacionalización de sectores económicos claves: finanzas y energía (aquí ya se forma un frente público contra los “aprendices chavistas y castristas”).

25. Desincentivar el transporte en coche privado si LLE no lo hizo antes (diversos intelectuales denuncian el fascismo del gobierno y llaman a la revuelta).

En nuestro sueño de poder y grandeza, nos echaban a los 4 meses de llegar a la Moncloa, en medio de una “revuelta popular” financiada por poderes fácticos y extranjeros, qué penica. Pero puestos a soñar...

20/06/2008

Carta desde 2070

20080625080004-cacharro.jpg

Ya que estamos tanto con el agua, una distopía sobre la escasez de H2O.

http://ar.geocities.com/manune2003/Historias/Agua/agua.html

16/05/2008

Podría ser un homenaje de los fans de cierta serie...

20080516085921-chatarra.jpg

...o una recreación de una situación no imposible.

(...) Matías entró a la cocina procurando hacer algo de ruido para hacer notar su presencia a Julián.

Pero éste apenas levanto un poco la mirada para observarlo. Su cara lo decía todo: algo había

pasado. Y para poner esa cara, no podía ser cualquier cosa...no cualquier cosa le sacaba a la

superficie aquella expresión a Julián. A Matías no le quedó otra que preguntar.

-¿Qué te pasó?
Julián tardó unos segundos, como si hubiera querido asimilar lo que diria. Finalmente respondió

-Tenés que prender la tele. Ahi vas a saber
-Pero...¿tan mala esta la cosa para que no me lo quieras decir?
Tras esa pregunta, Julian le dedico una fulminante pero desesperada mirada. En sus ojos

entreveía la respuesta..."si, si lo es".
-¿Pero entonces por que no estas viendo?
-Porque no tengo mas ganas de ver nada. Estuve viendo desde las 4 de la mañana y ya no quiero

saber nada mas. La apagué hace mas o menos 15 minutos.

(...)

http://apocalipsiszombie.com/index.php?option=com_smf&Itemid=35&topic=4049.0

El dilema del marinero

20080516085716-chatarra.jpg...)
estás en el fondo, después de haber recibido una carga de profundidad que te ha inutilizado.

Unos 200 m de profundidad y no hay forma de subir. El oxígeno dura para un tiempo. El dilema

es si actuar como el marinero hiperactivo y ponerse a correr de un lado para otro, con la llave

inglesa en la mano, consumiendo oxígeno como un maldito, o de pensar si no sería mejor

sentarse en un rinconcito, con la foto de la familia, a respirar poco y profundo y a recapitular la

vida pasada, a reconocer que meterse en un submarino no fue la mejor idea del mundo y a

ponerse en paz con los demás, mientras dejas al milagro exterior y desconocido, que quizá

venga en un batiscafo especial que ni siquiera sabes si existe a salvar a la tripulación. Los hay

como tu, con la llave inglesa en la mano. Yo soy más de tomar la foto de la familia, pagar unas

cañas que le debía al compañero y preguntarme ¿cómo es que pude enrolarme en este jodido

submarino de la sociedad hiperconsumista y global? No se cual de los dos será mejor. Las

películas de guerra de Hollywood tampoco aclaran el dilema del marinero hundido. A veces

esperan milagros, que incluso llegan, mientras se les exige a todos respirar poquito, tumbaditos

en el suelo. A veces el de la llave inglesa se autodispara por el lanzatorpedos con resultados

desiguales y a veces, el capitán y sus heróicos chicos de la llave inglesa, salen solos a base de

apretar tuercas, no se sabe bien de dónde. Todo depende de quien informa sobre los daños

causados por la carga de profundidad..

http://www.crisisenergetica.org/forum/viewtopic.php?showtopic=54986&fromblock=yes
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25/02/2008

10/02/2008

Spanish Jericho.

20080210180720-peak.jpgA continuación, el guión resumido de la versión española de “Jericho”

 

 

 

La España de 2020 es la heredera de los “años locos” aquella primera década del siglo XXI en la que un país al completo se volcó en el culto al ladrillo como máxima expresión de riqueza y progreso.
Miles de zulitos de hormigón salpicaron el paisaje hispano modificando la geografía social y física del territorio para siempre. Los “adosaos” invadieron las huertas y desplazaron a los cultivos, creando nuevas extensiones urbanas que fueron acorralando poco a poco a las actividades agrícola-ganaderas en escasas reservas.
Hacia 2008 el modelo comenzó a mostrar síntomas de agotamiento. Las tres industrias principales que significaban en grueso de la actividad económica: ladrillo, turismo y automóvil estaban en retroceso y el consumo interno estaba seriamente tocado.
En un primer momento, la crisis económica pareció ser “administrable” pero cuando finalmente el banco central Europeo demandó el pago de la deuda interbancaria española por parte de bancos y cajas, el gobierno tuvo que reconocer la incapacidad del país de atender las obligaciones y tuvo lugar el “Corralete español”
Por decreto se devolvió a la circulación a la peseta, que convivía con el Euro de manera extraoficial. Oficialmente estábamos expulsados del Euro y la moneda nacional volvía a ser la peseta, pero a nivel practico en cualquier sitio se admitía el pago con Euros según la tarifa de cambio oficial, cuando no la vigente en el mercado negro.
La reimplantación de la peseta había traído consigo un nuevo tipo de cambio respecto del Euro, de tal forma que salarios, precios, ahorros y deudas habían sido re-denominados en pesetas. Con esta medida se pretendía devolver una cierta capacidad de devaluación para poder mejorar la balanza de pagos exterior española, una de las más desequilibradas del mundo. Sin embargo, a pesar de la medida, la capacidad exportadora española no compensaba el crónico desequilibrio. Las materias primas habían continuado subiendo de precio conjuntamente con la energía y los manufacturados españoles no podían competir con los productos asiáticos que inundaban los mercados.

 

(...)

 

 

 

En realidad, es un texto mad maxista híbrido entre burbuja.info y crisisenergeticaorg. Y es muy dudoso que alguna productora española haga una telecomedia con esos ingredientes.

 

Si quieres seguir leyendo esta historia de sociología ficción (¿ficción?) visita a estos viejos conocidos:

 

 

 

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/showthread.php?t=53744&highlight=Espa%F1a+hacia+2020

28/01/2008

La multiplicación del dinero (desenlace)

20080128182627-peak.jpgIV

 

 

 

El bombero avanzó abriéndose paso entre la multitud. Cada vez que encontraba a

 

su alcance velas encendidas, las apagaba . Miradas asombradas y consternadas se

 

cernían sobre él. Pero no les prestó atención. Prosiguió en su empeño, aunque

 

sabía que era inútil, pues apenas había pasado de largo, las velas se encendían de

 

nuevo. Poco a poco se fue apoderando de él una furia sor da.

 

-¡El dinero lo puede todo! -gritó el predicador -, une a las personas a través del acto

 

de dar y tomar, puede transformar todo en todo, espíritu en materia y materia en

 

espíritu, convierte piedras en pan y crea valores de la nada, se autofecunda

 

eternamente, ¡es todopoderoso, es la forma bajo la que dios está entre nosotros, es

 

dios! Donde todos se enriquecen de todos, ¡se vuelven ricos todos al final! ¡Y

 

donde todos se hacen ricos a costa de todos, nadie paga los gastos! ¡Milagro de

 

milagros! Y si preguntáis, queridos creyentes, ¿de dónde viene toda esta riqueza?

 

Yo os lo digo: ¡viene de su propio beneficio futuro! Su propio provecho futuro es

 

lo que disfrutamos ahora, Cuanto más tengamos ahora, mayor será el beneficio

 

futuro, y cuanto mayor el beneficio futuro, más tendremos ahora. De esta manera

 

somos nuestros propios acreedores y nuestros propios deudores para siempre, y

 

nosotros nos perdonamos nuestras deudas, ¡amén!

 

-¡Basta! gritó el bombero subiendo la escalera del púlpito- ¡Se acabó! ¡Ya está

 

bien! ¡Silencio de una vez! Todo lo que sucede aquí es completamente

 

irresponsable. ¡Prohibo que continúe este acto! Todos los presentes deben

 

abandonar urgentemente el edificio. Existe el máximo peligro...

 

De pronto se hizo un silencio sepulcral en la gigantesca nave de taquillas.

 

-¡Un infiel! -exclamó junto al altar uno de los granujas-. ¿Cómo ha entrado aquí un

 

infiel?

 

-¿Tiene usted acciones? -le gritó el predicador.

 

-¡Eso es ahora completamente indiferente! -bramó el bombero a su vez-, ¡sean

 

razonables, en su propio interés!

 

-¡Un infiel! -aulló la multitud-, ¡un blasfemo! ¡Matadle!

 

Un tumulto enorme se desató. Figuras miserables subieron cojeando la escalera del

 

púlpito, manos agarraron al bombero, lo estrangularon, lo golpearon y arrojaron

 

por encima del antepecho del púlpito. El bombero cayó estrellándose pesadamente

 

contra el suelo, golpes de muletas y bastones llovieron sobre él, pies le propinaron

 

patadas y pisotones hasta que dejó de moverse.

 

«Seis mil trescientos catorce...», tronó el altavoz, «seis mil trescientos trece..., seis

 

mil trescientos doce...».

 

Pasó un rato antes de que el bombero recobrara el conocimiento y pudiese

 

sentarse. Le dolía la cabeza, su ojo izquierdo estaba hinchado y cerrado, sangraba

 

de la boca y la nariz. Comprobó que había perdido el casco, que la chaqueta y el

 

pantalón estaban hechos jirones. Ahora tenía también el aspecto de una de las

 

figuras miserables que pululaban alrededor suyo, pero sin preocuparse ya de él.

 

Intentó ponerse en pie, pero volvió a caerse en seguida de bruces. Todo le daba

 

vueltas y sintió náuseas. Vomitó.

 

Un poco más tarde se arrastró a gatas entre los pies de la multitud y descubrió

 

finalmente en una de las paredes un confesionario que la cera que caía había

 

convertido en una especie de gruta de estalactitas. Con gran esfuerzo se metió

 

dentro, cerró la puerta, se recostó y volvió a perder el conocimiento.

 

No sabía cuánto tiempo había estado sentado así cuando un leve ruido cerca de su

 

oído le hizo despertar. Fuera, en la nave, el clamor y los gritos seguían tan

 

violentos como antes, pero este ruido le llegaba a través de la pequeña rejilla del

 

tabique que dividía el confesionario en dos celdas, y sonaba como el desesperado

 

sollozo ahogado de un niño. Eso sorprendió al bombero, pues hasta entonces no

 

había visto niños en toda la catedral de la estación. Intentó mirar a través de los

 

agujeros de la rejilla, pero no pudo ver nada. En cambio oyó entre los sollozos

 

palabras susurradas:

 

-Dios mío, ¿dónde estás...? ¿Y dónde se ha quedado el mundo...? No puedo

 

encontrarlo..., ya no existe..., yo ya estoy muerto... y ni siquiera he nacido aún...

 

-Tú, ¿quién eres? -preguntó el bombero-. No quería escuchar, pero estaba aquí

 

todo el tiempo. ¡Perdona, por favor! Sólo quisiera decirte que esto es sólo una

 

estación de paso, es decir, hay... ¡eh, tú! ¿Me estás oyendo? ¿No quieres hablar

 

conmigo?

 

Pero el otro lado permaneció en silencio. Abrió la puerta del confesionario para

 

asomarse, pero no había nadie. En el asiento sólo estaba la pesada bolsa de viaje.

 

Lo único que le había quedado de su equipo de bombero era el hacha reluciente.

 

La sacó de la funda.

 

-¡Ni un minuto más! -dijo en voz alta-. ¡Ni un minuto más!

 

 

 

Con el dorso punzante del hacha rompió el cierre de la bolsa de viaje, luego la

 

abrió despacio y con la mayor cautela. La bolsa estaba vacía.

 

Se irguió. Sudor frío caía de sus sienes por las mejillas.

 

«Setecientos sesenta y ocho...», tronó el altavoz, «setecientos sesenta y siete...,

 

setecientos sesenta y seis...».

 

Y débilmente, pero de forma clara e inconfundible, pudo oírse detrás de la voz

 

impasible que recitaba los números el tictac, cada vez más fuerte y amenazador.

 

El bombero luchó por salir de la nave de la catedral. Un par de veces fue empujado

 

hacia atrás, pero al cabo de algún tiempo logró alcanzar los andenes. El altavoz

 

daba números ininterrumpidamente, el tictac martilleaba.

 

«Ciento cincuenta y tres..., ciento. cincuenta y dos..., ciento cincuenta y uno...,

 

ciento cincuenta..., ciento cuarenta y nueve...»

 

Cuando por fin llegó otra vez al lugar donde las vías salían al espacio vacío,

 

encontró en el suelo el hábito de penitente que había llevado la joven. Lo recogió y

 

se sentó en el borde extremo del andén.

 

A lo lejos vio otras islas que cruzaban el espacio crepuscular como nubes al

 

atardecer, algunas oscuras, otras iluminadas como aquella sobre la que se alzaba la

 

catedral de la estación.

 

-Quizás ha salido un tren, después de todo -dijo el bombero hacia el vacío- no sé a

 

dónde quería ir ella, pero a lo mejor ha llegado mientras tanto...

 

Y mientras sus manos acariciaban la pesada tela negra del traje roto, oyó cómo el

 

tictac del altavoz se hacía insoportablemente fuerte y la voz impasible recitaba los

 

últimos números:

 

«Siete..., seis..., cinco..., cuatro..., tres..., dos..., uno..., cero... »

 

 

 

ENDE, MICHAEL

EL ESPEJO EN EL ESPEJO

25/01/2008

La multiplicación del dinero

20080125185232-peak.jpgIII

 

 

 

Estaba tan cautivado por la belleza de la voz que de momento no prestó atención a

 

las palabras de la canción. Un extraño temblor en ella le afectó casi físicamente en

 

lo más profundo de su alma. Especialmente cuando pasaba de los tonos altos a los

 

bajos se producía una pequeña ruptura histérica que le llegaba al mismísimo

 

corazón. Escuchaba entusiasmado y ahora penetraron también las palabras en su

 

conciencia:

 

Caminantes en el ajetreo del mundo

 

estamos sin meta en el tiempo.

 

Sólo a través de un amor puro desinteresado

 

llegarás al ahora y aquí.

 

Alma prepárate:

 

¡ahora y aquí es la eternidad!

 

Después la joven retrocedió y desapareció de su vista. El órgano volvió a rugir y

 

varió el tema. Al otro lado, en el altar, se abrió de nuevo el tabernáculo y paquetes

 

de billetes cayeron de él.

 

«Diez mil quinientos dieciocho...», tronaba el altavoz, «diez mil quinientos

 

diecisiete...».

 

Una mendiga con una espuerta llena de billetes apoyó al pasar la punta de una de

 

sus muletas sobre el pie del bombero y le despertó de su embeleso. Este buscó con

 

la mirada la bolsa de viaje que le había confiado la cantante y constató con espanto

 

que había desaparecido. Se abrió paso entre la multitud de los harapientos, buscó y

 

miró a su alrededor, pero no pudo descubrirla por ninguna parte. Sin duda se la

 

habían robado mientras escuchaba el cántico, tal vez ya antes, cuando el hombre

 

del tenderete le había embaucado en la conversación. Se maldijo por su falta de

 

atención. En todo caso tenía que avisar en seguida a la joven.

 

Se sumergió en la vociferante chusma, fue atrapado y arrastrado por un remolino y

 

aterrizó finalmente, braceando y empujando al pie de la escalera que conducía a la

 

tribuna. Cuando intentó subir, fue sujetado por un par de jovenzuelos de aspecto

 

malvado que antes de que pudiese darse cuenta de lo que sucedía le retorcieron los

 

brazos en la espalda.

 

-¿Eres accionista? -preguntó uno.

 

El bombero sacudió la cabeza.

 

-¿Entonces qué buscas aquí?

 

-Tengo que decirle algo a la cantante. Es urgente. ¡Hagan el favor de soltarme!

 

Los jovenzuelos intercambiaron unas miradas, luego le empujaron escaleras arriba.

 

También aquí había velas por todas partes, incluso en el pasamanos y en los

 

peldaños.

 

Arriba en el órgano estaba sentado delante del teclado un hombre fuerte, con el

 

torso desnudo, empapado en sudor. Su largo pelo gris y su barba formaban una

 

mata enmarañada, grasienta, incluso sobre los hombros y la espalda le crecía un

 

pelaje erizado. A horcajadas sobre sus rodillas, con los brazos alrededor de su

 

cuello, estaba sentada la joven. Su hábito negro estaba remangado hasta las

 

caderas, debajo estaba desnuda. Su rostro estaba inundado de sudor y lágrimas.

 

Tenía dos ojos cerrados, la boca abierta como un grito silencioso, mientras el

 

hombre trabajaba en el instrumento con grandes movimientos de brazos y piernas.

 

Las notas hacían vibrar toda la tribuna.

 

Los granujas dieron al bombero un empellón, dejándole tan cerca de da pareja que

 

su cara tocó casi la de ellos. Entonces se dio cuenta de que los dos hablaban a

 

gritos.

 

-¿Es ya de noche?

 

-Aún no, querido.

 

-En cuanto oscurezca, nos largamos.

 

-Sí, querido.

 

-No te preocupes, pequeña. Saldremos de aquí, te lo he prometido. Hasta ahora he

 

logrado salir de todas partes. En todo caso, la mayor parte de mí. En la oscuridad

 

estoy en ventaja.

 

-¡Nunca oscurecerá! -chilló ella-, ¡esto no acabará nunca! ¡Nunca llegaremos!

 

-¡Perdone! -exclamó el bombero-, yo..., yo no quisiera molestar, lo siento. Es sólo

 

por su bolsa. Desgraciadamente ha sido robada.

 

-¿Y qué? -repuso la joven sin abrir los ojos-, celebraría haberme librado de ella.

 

Por eso se la confié a usted. Pero no me servirá de nada. Siempre vuelve conmigo.

 

Ya lo he intentado todo.

 

El hombre dejó de tocar el órgano. Despacio volvió la cabeza y preguntó:

 

-¿Con quién hablas, pequeña? ¿Quién está ahí?

 

-No sé -contestó ella, aún con dos ojos cerrados-, uno cualquiera.

 

El bombero vio da cara del organista y se asustó. Las cuencas de dos ojos estaban

 

vacías, el hueso de la nariz hundido. La cicatriz de una herida terrible cruzaba la

 

cara en diagonal.

 

-Dile que desaparezca -dijo el hombre- en seguida.

 

-Sí, claro -balbució el bombero, desconcertado-, yo pensaba sólo..., por la bolsa...,

 

quizás habría que denunciarlo..., seguramente hay muchas cosas dentro..., quiero

 

decir cosas valiosas.

 

La mujer seguía hablando con los ojos cerrados.

 

-Usted oyó cómo hacía tictac, ¿verdad?

 

-Sí, sí -contestó él-, el despertador.

 

Ella movió despacio da cabeza.

 

-Una bomba. Lo que ha estado arrastrando es una bomba de relojería. Eso es todo

 

lo que hay en la bolsa.

 

El bombero tragó varias veces, antes de recuperar da voz.

 

-¡Pero..., pero uno no puede llevar algo así encima durante horas!

 

-¿Durante horas? -repitió ella y el ciego rió en silencio-. ¡Es usted un auténtico

 

bombero! Ya de he dicho que siempre vuelve conmigo. Desde hace años. Puedo

 

hacer lo que quiera. A veces estaba ya tan agotada que...

 

-¡Pero, por Dios! -la voz del bombero se quebró-. ¡La bomba puede estallar en

 

cualquier momento!

 

-Exacto -dijo ella.

 

-¡Y toda esta gente! Hay que desactivar inmediatamente este artefacto.

 

-Inténtelo dijo ella -. Para desactivar la bomba hay que abrir la bolsa. Y si se abre,

 

esta lla.

 

-Entonces hay que llevársela de aquí.

 

-¡Búsquela, ande! -contestó la mujer-. Ya verá que no sirve de nada quebrarse la

 

cabeza. Sólo cabe esperar que llegue el momento.

 

Ahora abrió por primera vez dos ojos, que estaban hinchados de llorar.

 

-Entonces -añadió en voz baja- no estaba destinada para este lugar, para esta

 

estación de paso.

 

Mientras decía eso el hombre se dejó caer con ella del banco y ambos se

 

revolcaron por el suelo de un lado a otro. Ella se aferraba con las piernas a sus

 

caderas y chillaba con dos ojos extraviados:

 

-¡Quiero llegar! ¡Es que no comprende que quiero llegar de una vez! ¡No quiero

 

nada más que eso, sólo llegar.

 

En su frenesí derribaron algunos candelabros, las vedas rodaron por el suelo

 

cubierto de billetes y salpicado de cera, que inmediatamente empezó a arder por

 

varios puntos. El bombero se arrancó la chaqueta del cuerpo y golpeó con ella las

 

llamas, pero la chaqueta también se empapó de cera líquida, inflamándose. A duras

 

penas logró apagar el fuego. Pero cuando respir ó aliviado y miró en torno suyo se

 

encontró con que estaba solo en la tribuna, ¡De mal humor contempló la chaqueta

 

maltrecha y parcialmente carbonizada!

 

-En realidad sólo pretendía hacer transbordo aquí -gruñó.

 

«Ocho mil novecientos veintisiete...», tronó el altavoz, «ocho mil novecientos

 

veintiséis..., ocho mil novecientos veinticinco... ».

 

Al otro lado, en el altar, había continuado ininterrumpidamente la milagrosa

 

multiplicación del dinero. Nadie de la multitud de mendigos había prestado

 

atención a los hechos producidos en la tribuna. En un púlpito a la izquierda del

 

altar se erguía ahora un anciano decrépito. Una descomunal nariz ganchuda daba a

 

su rostro el aspecto de un buitre. Se había colocado en la cabeza una especie de

 

mitra de papel y predicaba con amplios movimientos de brazos:

 

-¡Misterio de todos los misterios, y bienaventurado es quien participa de él! Dinero

 

es verdad, la única verdad. ¡Todos tienen que creer en ello! ¡Y que vuestra fe sea

 

inquebrantable y ciega! ¡Sólo vuestra fe lo convierte en lo que es! Pues hasta la

 

verdad es una mercancía sometida a la eterna ley de la demanda y oferta. Por eso

 

nuestro dios es un dios celoso y no tolera a ningún otro dios a su lado. Y sin

 

embargo, se ha puesto en nuestras manos y convertido en mercancía para que

 

podamos poseerlo y recibir su bendición...

 

La voz del predicador era aguda y estridente y apenas se oía en el clamor general.

21/01/2008

La multiplicación del dinero

20080121183507-peak.jpgII

 

 

 

La nave de las taquillas era gigantesca y se perdía hacia arriba en la oscuridad. En

 

el lado izquierdo había una especie de ábside, a la derecha, a media altura, una

 

planta intermedia sobre la que se erguía, grande como una montaña, el órgano. En

 

lo alto del ábside figuraba en lugar del rosetón un gran reloj cuya esfera estaba

 

iluminada por dentro, pero faltaban las manecillas. Debajo, sobre un plano

 

elevado, estaba el altar, en cuyo centro se alzaba el tabernáculo. Tenía la forma de

 

una enorme caja de caudales con cinco cerrojos de números en la puerta,

 

ordenados como un pentagrama inverso. No sólo el altar y el tabernáculo, sino

 

cada saliente, cada balaustrada, cualquier lugar que lo permitía, estaba cubierto de

 

velas encendidas. Por todas partes la cera goteante había formado cascadas

 

solidificadas, barbas y estalactitas. Cientos de escaleras de diversa altura estaban

 

apoyadas por doquier contra las paredes. El bullir de los miserables era en esta

 

nave aún más terrible que afuera junto a las vías. La masas formaban verdaderos

 

remolinos y corrie ntes que chocaban entre sí. El aire estaba caliente como en un

 

horno, nubes de humo y polvo vagaban de un lado a otro, olía a sudor y basura.

 

Delante del altar brincaban, como en una danza ritual, algunos pobres diablos

 

vestidos con batas de color gris sucio que llegaban hasta sus tobillos, figuras

 

grotescas con narices en forma de uva, bocios, jorobas, vientres caídos, nucas

 

cubiertas de bubones, bocas desdentadas y miembros deformes. Manipulaban toda

 

clase de aparatos o hacían con los dedos señales por encima de las cabezas de la

 

multitud, como agentes de Bolsa. De cuando en cuando se abría la caja de

 

caudales, entonces caía afuera una carga de billetes en fajos. Uno de los miserables

 

tomaba un fajo, lo sostenía solemnemente en alto con ambas manos y lo mostraba

 

a la multitud. Esta caía de rodillas, el órgano rugía poderosamente y un coro de mil

 

voces gritaba: « ¡Milagro y misterio! » Los fajos eran repartidos a las primeras

 

filas de los miserables y la caja de caudales se cerraba. El ritual comenzaba de

 

nuevo. Los receptores se abrían paso entre la multitud para poner a salvo su

 

ganancia y los que venían detrás ocupaban sus puestos. Por las escaleras subían y

 

bajaban constantemente ágiles ayudantes que depositaban los fajos de billetes en

 

alguna parte en lo alto de las paredes.

 

Entonces se dio cuenta el bombero de que todos los muros, todas las columnas y

 

pilares, también el del arco de la puerta, contra el que era empujado, estaban

 

formados por estos fajos de billetes. Toda la catedral estaba construida con

 

ladrillos de dinero de papel. Y todavía se seguía construyendo más y más, pues

 

cada apertura del tabernáculo vomitaba nuevas cantidades. Los miles y miles de

 

llamas de las velas bailaban y tremolaban y la cera corría y goteaba.

 

-¡Dios del cielo! -masculló el bombero--, ¡esto va en contra de todas las normas de

 

seguridad! ¡Es una locura monstruosa!

 

Se quitó el casco y secó el cuero interior con el pañuelo. Había desabrochado su

 

chaqueta. El órgano enmudeció.

 

-¿Me haría un favor? -preguntó la joven, que le había observado en silencio-.

 

Tengo que ir un momento a la tribuna. No ’tardaré mucho. ¿Podría guardarme

 

mientras tanto mi bolsa?

 

Él asintió ausente, sin poder desprender su mirada de las in terminables filas de

 

llamas, y dijo:

 

-Esto no puede terminar bien.

 

Un tipo de aspecto ladino con un cajón de vendedor ambulante estaba de pronto

 

delante de él. Llevaba un sombrero redondo, rígido, y sus mejillas estaban tan

 

hundidas que casi parecían agujeros. En el cajón había algunas pilas de sobres

 

cerrados.

 

-¡La fortuna le persigue, señor jefe de bomberos! -dijo el tipo con una sonrisa

 

torcida -, ¡no la deje escapar! ¡No desaproveche esta ocasión única, no volverá a

 

presentarse! ¡Aproveche su oportunidad!

 

-¿La fortuna? -preguntó el bombero-. ¿Qué quiere dec ir con eso?

 

El tipo le miró con ojos torvos, sus manos pasaron nerviosamente por encima de

 

los sobres.

 

-No cuesta nada. Todo es gratis. ¡Anímese!

 

-¿Gratis? -el bombero sacudió la cabeza -. Mire, me temo que no soy lo bastante

 

rico para permitirme algo que no cuesta nada.

 

El rufián ahogó una risita.

 

-Exacto, los secretos del verdadero beneficio parecen a menudo paradójicos. ¡Pero

 

confíe en mí, señor, no se lo piense más! ¡Le prometo que pronto tendrá tanto

 

dinero que podrá permitirse el haber aceptado!

 

-¿Qué es lo que lleva ahí?

 

El granuja esbozó de nuevo la mueca de una sonrisa.

 

-Señor mío, le ofrezco aquí las últimas acciones de la catedral de la estación. Si las

 

toma, gratis como le dije, tendrá también una participación segura en la milagrosa

 

multiplicación del dinero.

 

-No, gracias -contestó el bombero--, no quiero tener una participación en eso. Sólo

 

estoy aquí de paso. Quisiera proseguir mi viaje lo más pronto posible.

 

-Eso lo querían todos -dijo el tipo-, pero luego se lo pensaron mejor. Ya ve usted

 

cuántos son los que saben ver su ventaja, y cada vez son más. Tanta gente lúcida

 

no puede equivocarse..., ¿o se considera usted mucho más inteligente?

 

-Además -prosiguió sin inmutarse el bombero-, esto no durará mucho, de todas

 

formas. Pronto encontrará un final desastroso.

 

-¡Ahí se equivoca usted! -exclamó el otro-, la milagrosa multiplicación del dinero

 

continuará siempre. No acaba nunca. Y mientras no acabe, nadie querrá irse. Y

 

mientras no quiera irse nadie, no saldrá ningún tren. ¡Todo seguirá igual! ¿Seguro

 

que no quiere un par de acciones? ¿Al menos dos o tres?

 

-¡No! -le gritó el bombero.

 

-¡Está bien, está bien! -el rufián alzó las manos con ánimo de apaciguarle -. ¡Pero

 

luego no me venga quejándose! Yo se lo he advertido.

 

Luego ahuecó el sombrero y desapareció rápidamente en la aglomeración.

 

«Diez mil setecientos nueve...», bramó el altavoz, «diez mil setecientos ocho...,

 

diez mil setecientos siete...».

 

La música del órgano volvió a sonar, esta vez amortiguada. La melodía sonaba

 

como un coral antiguo, pero sólo se oía una sola voz de mujer. Flotaba cálida y

 

fuerte por el gigantesco espacio. Nadie la escuchaba, sólo el bombero miraba

 

asombrado hacia la tribuna de donde venía. Reconoció a la joven del hábito negro,

 

que estaba allí arriba de pie, cantando junto a la barandilla.

 

-¡Una artista! -murmuró él-, ¡una verdadera artista! Nunca lo hubiese imaginado.

(Continuará)

19/01/2008

La multiplicación del dinero

20080119190122-peak.jpgLa catedral de la estación se alzaba sobre una gran roca de color pizarra que

 

flotaba por el espacio crepuscular vacío.

 

Había aún otras islas similares, mayores o menores, que pasaban volando a

 

diferentes distancias, algunas tan lejos que no se podía distinguir lo que sucedía

 

sobre ellas, otras lo bastante cerca para poder hacerles señales. Algunas tenían la

 

misma velocidad, permanecían, por lo tanto, siempre igual de alejadas entre sí,

 

otras avanzaban más despacio o más de prisa, de manera que se adelantaban o

 

quedaban atrás hasta que se perdían de vista. La mayoría parecían deshabitadas o

 

estaban oscuras, en todo caso sólo unas pocas estaban iluminadas, como aquella

 

sobre la que estaba la catedral de la estación, una construcción babilónica de

 

desconcertantes dimensiones, lejos aún de estar terminada, como demostraban los

 

numerosos andamios. A través de los muros calados en filigrana resplandecía y

 

centelleaba la luz. Música de órgano sonaba del interior.

 

Un altavoz tronó: «¡Atención! ¡Atención! ¡Viajeros con enlace! El tren suplente

 

procedente de d sigma elevado al cuadrado hará su entrada por la vía ct a las t más

 

dt según el horario previsto... »

 

Por la nave del andén iban y venían masas humanas grises, pasaban formando ríos

 

apretados llevando cargas, gritando, gesticulando y trabándose. Aquí y allá había

 

grupos sentados en el suelo o sobre montañas de equipaje, cajas, cajones y

 

paquetes atados provisionalmente . Toda aquella gente estaba vestida con andrajos

 

sucios, chusma harapienta y mendigos piojosos, legañosos, cubiertos de costras,

 

desastrados. Sin embargo, las cestas, las maletas y los sacos que llevaban consigo

 

rebosaban de billetes de banco. Carros de equipaje que eran empujados

 

trabajosamente entre ellos estaban cargados hasta arriba con pilas de fajos de

 

billetes.

 

En el borde extremo de un andén, donde se abría una nave al exterior y una docena

 

de vías salía al espacio vacío, un bombero miraba el trajín con ojos perplejos.

 

Llevaba un uniforme azud oscuro con relucientes botones de latón, el casco con el

 

cubrenuca de cuero sobre la cabeza, la rutilante hacha niquelada en la funda del

 

cinturón. Un grueso bigote negro adornaba su labio superior.

 

Muy cerca de él, una mujer joven flaca se afanaba con una gran bolsa de viaje que

 

apenas podía arrastrar. Vestía una especie de traje de penitente, un hábito de monje

 

de pesada tela negra toda rota. La capucha enmarcaba una delgada cara pálida,

 

ascética, con ojos ardientes.

 

El bombero se acercó a la joven.

 

-¿Me permite? -preguntó-. ¿Puedo ayudarla?

 

Ella accedió asombrada a que de cogiese da bolsa y se la cargase al hombro.

 

-¿A dónde vamos?

 

-¿Oye el órgano? -dijo ella-. Pronto será mi turno. He de ir a las taquillas.

 

Él fue por delante, pasó por encima de algunas figuras miserables que dormían en

 

el suelo con la cabeza sobre fajos de billetes.

 

-¿Qué es esto? -gritó volviéndose-, quiero decir, ¿cómo se llama la estación?

 

-Estación de paso -contestó ella.

 

-¿Ah? dijo él mirándola de reojo, pues con el ruido no estaba seguro de haber

 

comprendido bien-. ¿Para usted también? Yo sólo estoy aquí de paso, ¡gracias a

 

Dios! Sólo hago aquí transbordo.

 

-Eso se lo creen todos -contestó ella -, yo también lo creía. Pero la estación de paso

 

es la estación terminal, al menos mientras no cese el jadeo éste. Y no cesa. No

 

cesa.

 

El altavoz tronó: «Trece mil setecientos once..., trece mil setecientos diez... »

 

Un grupo de seres como espantapájaros se abrió paso entre ellos separándoles.

 

Cuando la joven regresó braceando a donde estaba él, dijo atropelladamente:

 

-No llegaremos nunca. Ninguno de los que estamos aquí. Eso lo sabe usted tan

 

bien como yo, ¿verdad?

 

-¿Qué he de saber? -preguntó él, cargándose la pesada bolsa de viaje sobre el otro

 

hombro-, yo no sé nada.

 

-Que no llega ni sale ningún tren. ¡Es todo mentira!

 

-¡Tonterías! -respondió él-, yo he llegado hace poco y no tengo la intención de

 

quedarme. Aquí no se me ha perdido nada.

 

Ella soltó una risita descorazonada.

 

-¿De verdad? Eso ya se verá. ¿A dónde va usted?

 

-A una fiesta -dijo inseguro-, un desfile o algo así..., van a darme una

 

condecoración..., creo -un poco irritado, concluyó-: Perdone, pero esto no es cosa

 

suya.

 

Ambos fueron empujados de un dado a otro por dos mendigos y la joven se agarró

 

a su brazo.

 

-¡Nadie llegará! -le chilló al oído-, ¡Nadie! ¡Nadie!

 

Tuvieron que esquivar un carro de hierro de ruedas chirriantes que empujaba hacia

 

ellos un sujeto gigantesco, calvo, con la cabeza cubierta de pústulas. Sobre el carro

 

había un ataúd azul celeste de niño. La tapa estaba entreabierta, el ataúd rebosaba

 

billetes de banco. El bombero se quedó mirándolo perplejo y con la mano libre se

 

quitó de la frente el sudor que le brotó de repente. Siguió caminando a prisa y

 

apartó a su vez sin contemplaciones a un grupo de hambrientos.

 

Él y la joven habían alcanzado casi el gran arco que formaba la entrada a la nave

 

de taquillas. La música de órgano era aquí tan fuerte que resultaba difícil

 

entenderse. Cuando cesó un instante, él dijo:

 

-¿Sabe una cosa? Estoy oyendo el tictac del despertador en su bolsa de viaje.

 

Ella palideció aún más.

 

-No es un despertador -repuso secamente.

 

«Doce mil novecientos tres...», tronó el altavoz, «doce mil novecientos dos:.., doce

 

mil novecientos uno...».

 

Tras abrirse paso hasta la nave de taquillas a través de un río de gente, el bombero

 

colocó la bolsa de viaje en el suelo. Estaban uno junto ad otro, apretados contra un

 

pilar del arco de la entrada.

(continuará)

14/01/2008

Otro que se apunta a las encuestas

20080114162236-peak.jpg
Sería interesante que votaseis en esta otra página hermana (nos guardamos el voto nuestro, lo podeis imaginar si leeis los mensajes de este blog).

 

 

 

http://cronicas-supervivencia-urbana.blogspot.com/search/label/encuesta

17/10/2007

Cuento Apocalíptico

20071017180706-peak.jpg

(Aunque no tiene que ver con el diario de un superviviente urbano, bien podría ser el mismo tipo o su primo 20 años después)

 

 

 

 

¿El Fin del Mundo? Lo recuerdo bien.

 

 

 

 


Era día de mercado y me acerqué al pueblo: necesitábamos un par de herramientas y café. Las herramientas las encontré enseguida, pero para el café tuve que preguntar en todos los puestos. Al final encontré un tipo que tenía, o eso dijo: yo miré a su burro y su carro lleno de cachivaches y desconfié. Era un hombre alto y nervudo, con la cara curtida y bronceada. Recuerdo que tenía un par de piercins, uno en la nariz y otro en la ceja:
-Jefe, antes de molestarme en revolver toda esa montaña y sacar la mercancía, tiene que demostrarme que puede pagar.

Saqué la cartera y le mostré un par de billetes:

-¿Está de broma, jefe? ¿Cree que puede pagar un kilo de café con eso?

El tipo sonreía con la mitad de la boca, y yo empecé a sentirme un poco estúpido. Saqué dos billetes más y la sonrisa se acentuó:

-En serio, jefe, ¿Se está quedando conmigo? ¿Se cree que estamos en el hipermercado? Lleva usted toda la mañana rebuscando por el mercado. Soy el único que tiene café, ¿Verdad? ¿Y se piensa que se lo voy a vender por esa miseria?

Debí de poner una cara ridícula y el buhonero estalló en una carcajada. Conté todo el dinero que me quedaba: en otros tiempos hubiera alimentado una familia entera durante un mes. Había euros, dólares, libras esterlinas...Se lo ofrecí:

-Mire, jefe, voy a dejar de tomarle el pelo. Ni aunque me diese un saco lleno de esos papelotes le vendería mi café, ¿De acuerdo? ¿Qué quiere que haga con ellos? No valen ni para limpiarse el ojete, son demasiado ásperos.

Entonces me vi allí, sosteniendo un fajo de billetes perfectamente inútil, y me dije: “Ya está, se acabó. Esto es el fin”. El vendedor me miró y se apiadó de mí.
-Venga, hombre, no se me ponga triste. Mire, ¿Sabe lo que le digo? Si me da ese cinturón suyo – y señaló mi cinturón – le doy dos kilos. Es el mejor cinturón que he visto en años.
Me estuve callado un momento y luego le pregunté:
-¿Qué es usted?
-Vendedor, ¿No lo ve?
-No, ya me entiende. Le pregunto qué estudios tiene.
-Ah, ya. Oiga, jefe, usted tiene un problema. Va por ahí sacudiendo billetes, se cree que los estudios cuentan algo…tiene usted que caerse del guindo, hombre.
El hombre me miró y se puso serio.
-Mire, yo era informático, pero ya no lo soy ni lo volveré a ser nunca. En casa todavía conservo el ordenador, para que los hijos no se piensen que me invento cosas cuando les hablo de mi juventud. Y usted, ¿Qué era? ¿Teleoperador? ¿Ingeniero? ¿Especulador inmobiliario?
-Yo era licenciado en historia. Nunca llegué a encontrar trabajo, la verdad. Me presentaba a todas las oposiciones de la universidad, secundaria, etc
-¡Historiador! – El tipo empezó a reírse a carcajadas - ¡Un historiador en mitad del Armagedón! ¡Pero si usted pasaba más hambre antes que ahora! ¡Usted ha salido ganando, hombre!
-No diga disparates, joder. Esas cosas no se dicen ni en broma.
-Perdone usted – el ataque de risa remitía -. ¿Y en qué anda ocupado actualmente nuestro Herodoto?
-En cavar y recoger patatas, ¿Qué si no?
-Entonces, señor mío, es usted un labrador y yo un vendedor ambulante. Y se acabó el cuento.
Callamos. Los otros vendedores estaban recogiendo sus tenderetes pero el tipo no hacía ademán de imitarlos. Yo tampoco me quería marchar. Hacía mucho tiempo que quería mantener aquella conversación con alguien como él.
-Esto se acabó, ¿No?
Se encogió de hombros.
-Esto se acabó, esto acaba de empezar…depende. Dígamelo usted, que es historiador.
-La historia no sirve. La humanidad jamás ha atravesado una crisis como ésta, no tenemos elementos de comparación. La suma de acontecimientos nefastos en menos de dos décadas nos ha llevado a esto: el cambio climático, las luchas por los recursos naturales menguantes, la codicia de unos pocos y la estupidez de casi todos...
-Escúcheme una cosa: no creo que todo termine aquí. Está naciendo un mundo nuevo y tiene cosas buenas. ¿Es usted de los que se sientan en la oscuridad, a llorar por la televisión perdida? – me miró con astucia -. No lo creo. No me parece usted de ésos.
-No queda nadie así. Los débiles han tenido ya muchas ocasiones para morir: infecciones, guerras, suicidios, drogas, etc.
Asintió.
-Si hemos tenido la fuerza de llegar hasta aquí, si hemos superado estos últimos años y hemos conservado la cordura, es que somos capaces de todo – hubo un corto silencio - ¿Tiene usted hijos?
- Dos.
-Yo cuatro. Y, ¿Sabe una cosa? Son mejores que nosotros. Son mejores que sus abuelos, incluso.
-Ya sé a lo que se refiere. Yo también lo creo.
-Son chavales fuertes y nobles. Cuando hablo me escuchan con respeto. Se ayudan entre ellos. Se ríen con más ganas, trabajan más duro, saben divertirse mejor que nosotros, cuando llega el momento. Y son fuertes, maldita sea. Son más fuertes que un caballo. Tienen más vida en un meñique de la que teníamos todos nosotros juntos a su edad.
Asentí a medias.
-También tienen cosas malas.
-Es como “El Señor de las Moscas”, ¿No? He visto chavales que les tiran piedras a las nubes para provocar lluvia. A este paso, pronto ofrecerán las entrañas de los cerdos para apaciguar algún dios recién inventado.
- Son unos perfectos ignorantes, pero nosotros tampoco éramos muy cultos a su edad. Prefiero esto: al menos, los chavales de ahora están creando sus propias mentiras. Nosotros nos tragábamos las de la tele.
-¿Lo ve, hombre? ¡Todo tiene un lado bueno! Escuche una cosa: yo digo que lo peor ya ha pasado, ¿Me oye? Que a partir de ahora las cosas irán mejorando y que mis nietos vivirán mejor que mis hijos.
-Tal vez – me encogí de hombros – pero me pregunto si alguna vez lograremos reconstruir todo lo que perdimos.
-¿Todo? – Se burló el vendedor- ¿Los coches, la obesidad, las urbanizaciones, la tele, el sábado noche, las películas americanas, la prensa rosa, las drogas baratas?
-Todo. Comida abundante, la vacuna de la polio, el ocio, la cultura barata, internet, la oportunidad de buscar la verdad por cualquier camino que uno eligiese: la libertad.
Mi amigo bajó la cabeza:
-Es verdad, era así y no lo apreciábamos. Creíamos que iba a durar para siempre. Creíamos que era natural.
-Éramos humanos.
-Pues me cago en los humanos.

Cuando llegué a casa, la gente salió a recibirme aliviada.
-¿Qué te había pasado? Creímos que te habían asaltado, por lo menos - Mi mujer notó mi expresión - ¿Qué sucede?
-Nada – dije – Nada.
Pero era mentira. Había sucedido, precisamente, todo.

11/09/2007

Diario de un superviviente urbano (¿fin?)

20070911175556-peak.jpg11 de septiembre
 
Hace más de dos meses desde que leí la primera noticia sobre los saudíes y sus problemas. Mi vida ha cambiado completamente en estos últimos meses y aunque una parte ha sido para bien dejadme decir una cosa: ¡mamá, socorro!
En la tele están recordando un año más la voladura del WTC, pero supongo que nadie tiene ganas de conmemoraciones fúnebres en la situación actual. Bastante tenemos con aguantar la emergencia del día a día. Los árabes, los yankis, los chinos, las petroleras, ¿quién tiene la culpa de todo esto? Mejor no matarse la cabeza. Quizás...entre todos la mataron y ella sola se murió (la economía mundial).

Sigo teniendo trabajo mientras otros mucho no tienen, pero ahora voy a tener que ahorrar todo lo que gane y seguramente el año que viene tendré que mudarme. Esta última crisis del petróleo no va a ser pasajera, es decir, tenemos un “futuro con no mucho”: no mucho petróleo, no mucho gas, no mucha comida, no mucha energía…


 “Tiempos nuevos,
tiempos salvajes”.
 
Bienvenidos a mi mundo.
 
[Aquí termina el diario]

08/09/2007

Diario de un superviviente urbano

20070908181420-peak.jpg8 de septiembre
 
La idea de emigrar a Francia no era tan razonable, ni sus habitantes.
http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/41482000/jpg/_41482256_060324franciabody2.jpg
 
A pesar de que tienen electricidad asegurada (más o menos) por sus enormes centrales nucleares, las noticias dicen que han estallado revueltas en los suburbios y que la extrema derecha está organizando patrullas paramilitares para echar a los extranjeros indeseables (como para que te reciban con los brazos abiertos). Los principales objetivos de esta caza del forastero son los negros (huy perdón subsaharianos) y los de aspecto magrebí, aunque la persecución se ha extendido rápidamente a todo el que no hable bien francés o lleve pintas raras. Mejor no ir para allá.
El gobierno ha detenido a miles de supuestos terroristas para proteger la soberanía energética gala [sic]. Au revoir douce France!
 
Los de Murcia tenían razón...
 
http://lastrux.blogspot.com/2007/09/mensaje-de-la-familia-de-un_7769.html
 
En otras partes también cuecen habas, por ejemplo en Italia hay una gran animosidad entre los nacionales y los rumanos. En el Sur las respectivas mafias están dejando en pataleta infantil las masacres de la vieja Sicilia. Por suerte en España no hay ese nivel de crimen organizado, pero la inseguridad es creciente por el crimen desorganizado.
No quiero seguir mirando más noticias.
Bueno, el trabajo se ha vuelto una meta en sí. Me aferraré a él como pulga a su perro y trataré de ahorrar todo lo que gane. ¿Serán los bancos fiables ahora? No voy a gastar ni un céntimo, aparte quizás de en la bicicleta. Trabajaré todo el invierno aquí y trataré de llegar a un sitio bien estudiado en primavera. Nada de escapar como una rata. Me estoy comprando material pesado de campaña por si aumentan los cortes de luz durante los peores días de invierno. Mientras tanto, trato de no pensar mucho en ello. ¿Cuánta gente puede llegar a morir si viene un invierno de los fríos? Puede ser brutal. Estos días que quedan de verano toca salir a pasear un poco a intentar recaptar todos los rayos solares que pueda. Espero que el otoño se retrase.

03/09/2007

Diario de un superviviente urbano

20070903224337-peak.jpg3 de septiembre
 
Ahora parece que Venezuela también se agrega al mal rollo. Una “revolucionaria huelga generalizada” teledirigida por el presidentísimo ha hecho que se caiga lo que quedaba en pie de su industria petrolífera. De Venezuela salía otro chorro de petróleo Añadido a la caída de la producción de Arabia Saudí, a los destrozos en Irán y al oportunismo ruso, nos hemos quedado sin casi todo el petróleo que importábamos (ahora no provocar a los rusos, por favor, que son los últimos “camellos” petroleros). Ahora estamos verdaderamente solos. La industria automovilística hace mil piruetas para intentar vender lo que sea, mientras la gente como yo apenas se conforma con ver algún litro de leche en el supermercado. Paso de ir a Murcia, ahora pienso que en Francia hay más orden y seriedad. He intercambiado SMS con parientes franceses del Bearne y me han dicho que su sistema eléctrico todavía aguanta bastante bien el tipo, y hay más orden público en las calles (si bien hay zonas urbanas realmente terroríficas).
 
‘Nous avons d’electricité tout le jour. ’- Sernin et Jeanne.
 
Abandono el mítico viaje a Murcia. Anoche compré algunos mapas. ¿No hay manera de ir a Tarbes sin atravesar todas esas montañas? Los franceses son gente razonable. Tengo que comprarme dictionaire y gramatique.

02/09/2007

Diario de un superviviente urbano

20070902165010-peak.jpg2 de septiembre
 
Tras el fin de semana parece que ha habido un montón de compañeros que han abandonado sus empleos. Ni siquiera hay necesidad de que despidan gente cuando ésta salta sola al vacío. ¿A dónde habrán ido? Yo sigo aquí, a rastras de lo que queda de empresa, pero quizás sea hora de prepararme un plan B, por si las moscas. Aún tenemos pedidos (y manera de seguir produciendo) así que me quedaré por aquí cuanto pueda. Como hay poca actividad, he salido una hora para enviar unos paquetes con conservas para amigos y familiares varios. Pero cuando he llegado a la oficina, resulta que estaban en huelga porque no les dan suficiente a los conductores para combustible. He ido entonces a varias empresas privadas de paquetería, pero “casualmente” estaban “cerradas provisionalmente”. Luego en el trabajo me han dicho que los ferroviarios y lo que queda de líneas de autobuses te llevan paquetes no muy grandes bajo mano, aunque a precio de oro. Nuevos tiempos, nuevos negocios.
Cambiando de tema...
¿Qué haría yo en Murcia? ¿Qué hace la gente en Murcia?
He encontrado la respuesta en internet (bueno, en lo que queda de ella entre apagones, mensajes de error y desconexiones cada pocos minutos). Atención a este mensaje familiar...
 

http://lastrux.blogspot.com/2007/09/mensaje-de-la-familia-de-un_01.html

¿Sería mejor una localidad aislada en los Monegros o en el Pirineo? ¿Aguantaría el invierno con una estufa roñosa allá arriba?

Mejor que mantenga como ocupación primera el mantener mi ocupación, y como segunda el mantenerme informado. Preparar un plan B será mi tercera ocupación. Nunca se sabe. En el peor de los casos, puedo empezar a sisar material descatalogado de los sótanos sin llamar la atención de los jefes. Pero no, todavía no hay que pasarse a la delincuencia laboral. La cosa no está tan mal (por ahora).

01/09/2007

Diario de un superviviente urbano

20070901223053-peak.jpg1 de septiembre
 
En público, la mayoría de la gente pone buena cara al mal tiempo. Por otro lado, algunos políticos ven en la desgracia ajena una gran oportunidad: todos los que no van a tener que ir en bicicleta, claro. El presidente ya ha mostrado en la televisión que él sí va en bicicleta a su trabajo. ¡Pero si la oficina la tiene al lado de su misma casa! Hay ya demasiada gente quedándose sin trabajo. Los nacionales miran mal a los inmigrantes, los extranjeros se quejan del racismo de los nacionales. ¿Qué van a hacer todos ahora? ¿volver a su pueblo o a su país de origen? (donde también está mal la cosa) ¡Los del paro no le pueden pagar a todos los que no tengan empleo, si nadie lo tiene! Las granjas están contratando gente, pero ¿Cómo se van a trasladar los que emigren? ¿Y cuántas granjas quedan hoy día? Ahora hace calor, es verano, pero en unos meses llegará el invierno y resultará largo y crudo. Me pregunto si mi tía tendrá una habitación para mí en Murcia. ¿Tan mal están las cosas allá como ponía en el SMS?¿Bicicleta nueva sí o no?¿Ser o no ser?

29/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070829220613-peak.jpg29 de agosto
 
Esto está cada vez peor. Estuve paseando por ahí y cada vez hay más y más negocios cerrados. Y cada vez menos coches. Y se gasta mucho menos dinero. Muchos restaurantes están cerrando por falta tanto de comida como de clientes. Acabamos de entrar en una terrible cuesta abajo. ¿Hay vuelta atrás de todo esto? No parece. La empresa donde trabajo por ahora se mantiene y yo tengo empleo. Pero si la cosa se pone aún peor ¿Qué hago? ¿Me voy pedaleando a la costa? Ni en dos vidas consigo eso. Por el momento, vale más hacer como la hormiga del cuento y guardar para el invierno: por ejemplo, haciendo conservas de higos y tomates (los pocos que he podido comprar o mangar en escapadas breves a los pueblos de la comarca).
Las noticias desde Murcia no son alentadoras:
He recibido esta tarde un SMS muy explícito:
 
"Si aguantas en ZGZ no vengas a MU. Todo peor. Poco trabajo, luz, agua y comida. Gente a pueblos. Serv Pub colapsados.TQM"
 
Eso es lo que dice la familia de allá.

27/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070827234002-peak.jpg27 de agosto
 
Alguna gente en el trabajo habla de dejarlo todo e irse a la costa. No quieren pasar el invierno aquí. No se me había ocurrido: en invierno no podré moverme en bicicleta. Necesitaré montármelo de otra manera. ¿Debería mudarme más cerca del trabajo? ¿Buscar un trabajo más cerca de casa? ¿Dejarlo todo e irme al Sur o a Levante? Mi tía me dice que me vaya a Murcia, pero ¿Qué hago allí? ¿Si todo el mundo se va a la costa tendré más posibilidades aquí? ¿O se irá esto del todo al garete? Hace mejor tiempo, pero hay demasiada gente concentrada en las costas y quizás menos comida o trabajo que aquí. Qué mal rollo….
El vecino de enfrente sigue su peculiar cruzada gastronómico-justiciera contra las cotorras, pero por lo que se ve los otros nidos se han percatado de que pasa algo raro y sus habitantes se han vuelto más esquivos.
Yo por mi parte tengo mal lo del aporte de proteína animal. En tiempos tuve una fase vegetariana, pero no tengo muchas ganas de regresar a aquellos tiempos. Qué quereis que os diga, cuando llegue el invierno se agradecerá un caldo de ave o un guiso de cerdo...Lo malo es que las carnicerías y grandes superficies tienen poco material, y el que hay tiene un aspecto momificado, puajs. He oído que algunas personas de las afueras han empezado a criar conejos, patos y pollos en jardines traseros, corralillos y hasta terrazas, y luego los venden a precio de oro, ¿será otra leyenda urbana de estos tiempos tan extraños?

26/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070826163844-peak.jpg26 de agosto
 
Estuve viendo la televisión. Echaron un especial sobre cómo la secta americana Amish ha conseguido vivir cómodamente durante años sin petróleo ni electricidad (ya gracias que dejaron entrar a los reporteros). Tomé buena nota de algunos consejos, pero creo que voy a mantener mi colorido vestuario. Y creo que paso de tener un caballo: las bicicletas son tan limpias…y no necesitan pastar.
 Salí un rato a pasear para relajarme (cerca, sin sustos). Está todo tan tranquilo ahora de noche en la calle… y tan oscuro…
A la vuelta, me he asustado. He escuchado un ruido como de piedrecillas chocando con una lata. ¿A que no sabeis qué era? El vecino de enfrente, emboscado en el balcón, disparando con una escopeta de balines al nido de cotorras argentina que habita (y ensucia) el parquecito cercano. El tío, con su mira telescópica y su puntito rojo incluido, se creía en un safari, pero daba un mal rollo de francotirador que en fin...A los 5 minutos del tiroteo, una sombra ha cruzado la calle y ha entrado en el edificio, seguramente, su mujer, con un bulto en la mano. Podría denunciarlos por esto, pero la verdad, nunca me han gustado la invasión de cotorras (escapadas en su día de alguna jaula), y el pollo está muy caro y escaso. Si hubiesen sido palomas, me habrían dado más pena (hay unos gitanos que venden palomos desplumados en los suburbios. Prefiero no pensr de dónde y cómo los cazan).

25/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070825181827-peak.jpg25 de agosto
 
Hoy me lo he montado diferente: he hecho una compra de media semana. Me desvié hasta el centro comercial al volver del trabajo. Será mejor que lo haga así, yendo más a menudo, pues me toca cargar menos en cada viaje. Algunas verduras y la carne siguen sin tener buena pinta, así que me estoy adaptando a otra dieta. No hay casi comida precocinada, así que también estoy aprendiendo a cocinar. Lo bueno es que con tanto caminar y bicicleta puedo comer lo que quiera. ¿Dieta de qué? No necesito de eso.

24/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070824223947-peak.jpg24 de agosto
 
Algunos de aquellos últimos superpetroleros que salieron de Oriente Próximo están empezando a llegar a la UE. Teniendo en cuenta que probablemente no vengan ya nunca más otros superpetroleros desde Arabia, no es como para celebrarlo. Algunos están sólo a la mitad de carga. A partir de ahora estamos casi solos, pero así estarán también todos los demás países.
Ya he dejado de fijarme en el precio de la gasolina. Ya no importa el precio. Hay un apagón informativo sobre el gas desde que Argelia y Rusia hicieron saltar los precios consecutivamente en pocos días; se le presta mucha más atención a los famosos petroleros (me ha dicho un enterado del trabajo que la mayoría van hacia EE.UU.; como las agencias de noticias son casi todas anglosajonas, resaltan sólo lo importante para “el ombligo del mundo”, o sea los yankis).
Por lo menos la electricidad parece que se va recuperando un poco y cada vez más gente va en bicicleta. Me sigo sorprendiendo viéndome a mí mismo pedaleando a todas partes.

23/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070823184638-peak.jpg23 de agosto
Regreso al trabajo, “por las especiales circunstancias que estamos viviendo” (ya les vale, pero hay que tragar, la dirección está nerviosa y últimamente ha despedido a algunas personas). Y como las desgracias nunca vienen solas...

Vaya historia el camino al trabajo con la bicicleta. Me salió un tipo al paso blandiendo los brazos y gritando. ¿Estaría bebido o loco? ¿O trataba de robarme? Le rocié con el spray y salí de allí pedaleando con todas mis fuerzas como alma que lleva el diablo. Ni miré atrás. Llegué al trabajo cardíaco. ¿Habrá que compartir bicicleta para evitar esto? Nota para mí mismo: comprar más spray. Mucho más spray.

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------(Nota para el lector español: En algunos países es legal el uso de aerosoles presuntamente defensivos contra personas. En España, curiosamente, la compra es legal, pero el uso sólo se permite contra perros agresivos -en teoría-y no contra personas-uso ilegal. Pero bueno, en tiempos de posible crisis como la de este relato "ficticio", la ley es relativa.Y ya se sabe "es menos malo estar encerrado que enterrado". Es algo parecido a lo de las armas de aire comprimido: en España es legal tenerlas con licencia, pero si te pillan usándolas fuera de los escasos campos de tiro y no digamos cazando, te cae una buena...En otros países como Argentina, la situación es distinta. Ojo pues.)

22/08/2007

Diario de un superviviente urbano ("ficción?")

20070822200415-peak.jpg22 de agosto
 
¡Día de gran aventura hoy! Llamé a un amigo que hacía un mes que no veía y decidimos encontrarnos a medio camino entre su casa y la mía. Tardé una hora y media en hacer los casi 20 kilómetros de mi tramo. Él tardó más (o salió más tarde). Estuve contento de verle, pero algo que no costaba nada hacer antes, como quedar para vernos, ahora es toda una peripecia. Estuvimos hablando de la situación. Todo está igual en todas partes. La vida ha cambiado, sin duda.

21/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070821185647-peak.jpg21 de agosto
 
Compré unas cuantas bombillas de bajo consumo para sustituir las de mi casa, como parte de la nueva campaña “reduce tu consumo eléctrico”. ¿Ayudará eso? Solamente si todo el mundo hace lo mismo. Difícil probarlas cuando no hay electricidad, así que me fui a pasear un poco. A pie, hoy descanso de bicicleta. Comer en el parque no estuvo mal… ¡ahora que casi no hay tráfico alrededor de él! De postre, moras. Cuando llegué a casa había luz. ¡Sí!

20/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820231151-peak.jpg20 de agosto
 
El tema de la electricidad se está poniendo feo. Ahora se supone que tenemos que reducir el consumo a la mitad. ¡Ale! ¿Pero cómo se hace eso? He apagado todo lo que he podido, incluso he desenchufado el PC. ¿Será suficiente? En la oficina han puesto bombillas de bajo consumo, lo que está bien, aunque leí que aumenta la tasa de divorcios con esas luces. Eso me recuerda que para poder divorciarme aún tengo que ligar… Curioso lo relacionados que están el petróleo y la electricidad. Nunca me lo había planteado antes.
Tengo que relajarme esta tarde. Cerca de casa he visto unos zarzales, quizás queden todavía zarzamoras comestibles para recoger: no se les puede hacer ascos a esos espinosos frutos silvestres, al paso que vamos...Puede ser divertido.

19/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070819222018-peak.jpg19 de agosto
 
Vaya ¿Cuál era la pregunta? Esta mañana no había electricidad en los semáforos y además… ¡llovía a cántaros! (¿lluvia a cántaros en la canícula? Será el cambio climático ¡Era el gran caos! Y aun así llegué al trabajo el primero. Uno de mis compañeros sufrió un accidente esta mañana y el jefe tuvo que ir al hospital. Espero que estén bien los dos. Se empiezan a ver más mendigos y vagabundos de lo habitual, una incipiente generación de “Nuevos Pobres”, resultado de esta crisis del petróleo que cada vez está costando el empleo a más gente. Mi suerte es tener aún un trabajo, pero tengo miedo de llegar a perderlo.

18/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070818162800-peak.jpg18 de agosto
 
¡Cuidado con lo que deseas! Hubo luz toda la vuelta a casa, sí, pero… en casa no. ¿Cómo se cocina en casa? ¡Barbacoa! Funcionó bien, aunque claro, tardé más. Será mejor que compre algunos saquitos de carbón, por si me hacen falta. ¿Quizás también hacer un montoncito de leña en el patio? ¿Por qué no? Empiezo a estar esquivo de todo esto. ¿Qué será lo próximo que va a ir mal? ¿Y cómo podré sortearlo?

17/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070817172401-peak.jpg17 de agosto
 
¡Je, ésta es fuerte! Cuando se va la luz (que no avisan, insisto), ¡también se apagan los semáforos! Pero buena cosa que se puede ir con la bicicleta por muchas aceras. Mi camino al trabajo hoy fue para el recuerdo: pedaleaba hasta una intersección, esperaba a que un accidente parara la circulación, entonces sorteaba el accidente y pedaleaba hasta la siguiente intersección o accidente. Dar cera, pulir cera, repetir. Espero que la electricidad vuelva para cuando tenga que volver a casa!

16/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070816174200-peak.jpg

 16 de agosto

 ¿Y ahora la electricidad? ¡Lo último que faltaba en esto de la crisis esta del petróleo, que nos quedáramos sin luz todo el día! Hasta ahora nos habíamos librado en esta ciudad, salvo algunas fluctuaciones y cortes breves, pero ahora los cortes duran horas y horas. Entre las actuales plantas de fuel-oil y que no hay petróleo para las minas de carbón, se nos ha avisado de que esperemos “cortes selectivos”. Iba a preguntar qué es eso de “cortes selectivos” cuando uno ha afectado a la empresa y me ha dejado sin ordenador. ¿Costaría mucho dar simples avisos previos, o qué? Si esto se mantiene así, nos han dicho en la empresa que tendremos que trabajar con “horarios flexibles”, dependiendo de cuándo haya o no electricidad. El reloj de fichar funciona cuando puede. Y ahora no tengo claro que tenga electricidad cuando llegue a casa. ¡Que divertido! Los edificios públicos y algunas urbanizaciones de ricos han enchufado los grupos electrógenos, pero la verdad, no creo que les dure mucho tiempo el combustible. No hay petróleo, se echa mano de la electricidad; no hay luz, se echa mano del petróleo: un círculo vicioso. Y pensar que hace tan poco tiempo la ciudad relumbraba a distancia con la iluminación especial de la Expo 2008...Del siglo XXI hemos pasado a la posguerra. Y que no siga la cuesta abajo por favor...

15/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820001429-peak.jpg15 de agosto
 
Hoy hay noticias buenas y noticias malas. Las malas es que se me ha pinchado una rueda de la bicicleta. Y las buenas que tampoco trabajo hoy, así que tengo todo el día para repararlo. He sacado el kit de parches que compré hace un tiempo y me he pelado un nudillo tratando de sacar la rueda. Se ve que se clavó algo en la rueda en la aventura de ayer (más de esas aventuritas no, gracias). He llegado a formar un verdadero desastre en la cocina tratando de reparar el pinchazo, pero a la segunda lo logré. Nota para mí mismo: comprar una bomba de inflar nueva, que no me destroce la rodilla.

14/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820001616-peak.jpg14 de agosto
 
¿Vacaciones ya? Eso está bien. Primero a comprar, tempranito, y luego a dar una vuelta en bicicleta. No hay razones, no hay destino. Acabé en la parte baja de la ciudad y eso no fue buena idea. Parece que algunos barrios están sufriendo más que otros (¿o es que mi barrio siempre estuvo tan mal?) Vi algunos comercios que habían sido asaltados e incendiados (sobre todo de extranjeros), cosa que no había salido en las noticias. Nota para mí mismo: No salir mucho del barrio. Se impone una tarde descansando tranquilito en casa. ¿Qué echan por la tele? Creo que pasaré de ver los informativos.

13/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070813183016-peak.jpg13 de agosto
 
Esta noche he salido un rato. Lo necesitaba. Fui a cenar y a ver una película (sin compañía, ay).
. Las luces de la bicicleta fueron muy bien, pero los vigilantes del cine me registraron la mochila por si trataba de entrar comida o bebida. ¡Claro, iba a perderme la oportunidad de comerme sus espantosamente caras y mustias palomitas! La vuelta a casa, pedaleando en plena noche, fue sorprendentemente relajante. La luz de la luna ayudó. Eso y la cada vez menor cantidad de coches que circula por la calle. Incluso los trabajadores del cine parecían más amables (no me extraña, visto lo que valen la entrada y las palomitas rancias).
 De todas maneras, con lo que me ahorro de coche, préstamo, gasolina y seguro, ¡creo que voy a poder salir más asiduamente que antes!

12/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070812180352-peak.jpg12 de agosto
 
El presidente ha vuelto a salir por televisión ¡Ya tardaba! …para decir lo que todos ya sabíamos: que esto no es pasajero; la crisis del petróleo ha venido para quedarse (la crisis, no el petróleo). Intentaba tranquilizar todo lo posible, pero no dio ni medio consejo para apañarse en medio de este caos. ¡Ni siquiera recomendó usar bicicletas! Claro, habría sido un fuerte golpe para la industria automovilística. Lo que quede de ella, vamos (la OPEL ha reducido ya plantilla “provisionalmente”). Quizás habría hecho algo más si hubiese sido época de elecciones, pero… ¿qué más, exactamente? La oposición tampoco se aclara mucho. Sólo se quejan del mal gobierno pero no dan alternativasz claras, sólo piensan en ganar las próximas votaciones. Pero cuando sean el nuevo gobierno, ¿qué harán? Palabrería y más palabrería.

11/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070811184119-peak.jpg11 de agosto
 
Los concesionarios de coches apenas resisten. Sólo venden algún coche pequeño y todos reclaman pago al contado. Los que realmente están haciendo el agosto son las inmobiliarias, que se dedican a reubicar a la gente en casas más cercanas a sus trabajos. Por ejemplo, un tipo que trabaja en Mercazaragoza y vivía en Valdespartera (o peor aún, en Cadrete), ahora se quiere mudar al Parque Goya.
Yo estoy bien donde vivo, ya me he acostumbrado a pedalear hasta el trabajo y ahora sólo tardo 30 minutos. Seguro que aún mejoraré un poco. El problema que veo con la bici será si ligo lejos de casa.

10/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820001953-peak.jpg

 10 de agosto

Ya no me importa si llegan los superpetroleros cargados o no. Se pueden hundir en el océano y con ellos los saudíes. Ni iba a ver ese petróleo, ni lo necesito. El precio de la gasolina sigue subiendo (ya ni cabe en la cartel electrónico de precios de la estación de servicio). ¿Quién puede permitirse llenar su depósito? Aún así las colas son tremendas y ¡cada vez hay más agentes armados! Yo tengo mi spray irritante, aunque aún no he tenido que usarlo. Me llamaron unos parientes de Valencia. Contaban que usan un coche eléctrico de esos de campo de golf. Parece ser que lo pidieron prestado (¿lo tomaron prestado? del Marina D’Or. Se reían mientras me decían que ya podría yo tener un coche de esos. Como no lo pusiera en el baño…

Una noticia graciosa dentro del negro panorama de la prensa: En Huesca y otras localidades en fiestas el vehículo de moda de las peñas no son motos y coches "tuneados", sino borricos que sacan de las carreras de burros. Será medio en broma, pero lo cierto es que la tracción animal es una opción nada despreciable al paso que vamos. Por lo demás, se nota la falta de afluencia de turistas a las festividades, y la subida de precios en los bares y espectáculos. El aeropuerto está bajo mínimos, los hoteles medio vacíos,  los comerciantes están que trinan y bla bla bla...San Lorenzo se ha convertido en una fiesta de pueblo más.

Diario de un superviviente urbano

20070820002519-peak.jpg9 de agosto
 
Hace más de un mes desde que todo voló por los aires y estoy empezando a verle los beneficios a mi trabajo y sacrificio: cada vez menos gente es capaz de llegar a su hora al trabajo, o de llegar en absoluto. Soy uno de los pocos afortunados, lo que hace que por lo menos siga teniendo trabajo. Incluso el jefe me ha preguntado por el tema de la bicicleta. ¡Experto instantáneo, ese soy yo! (Y pensar que un día casi la vendo para hacer sitio…) Cada día se ven más bicicletas por la calle. ¡Soy un marcador de tendencias

03/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820002748-peak.jpg3 de agosto
 
Con lo que me sobró ayer del coche me he ido a comprar al supermercado. Hoy día de compras. Y ahora veo dónde están las verdaderas oportunidades laborales del futuro: vigilante armado. ¡Estaban también en el centro comercial! Casi todos con pintas de extranjeros, se ve que ya no encuentran tanto trabajo en la construcción y la industria. Por lo visto había habido algún disturbio con gente cabreada. Aún tenían comida, pero cada vez menos. Ya se veían muchos tramos de estanterías completamente vacíos. La selección de productos es cada vez más pobre, la carne cada vez tiene peor pinta. Y no había casi leche. ¿Qué le voy a echar a los cereales por la mañana? Igual toca pasarse a tostadas. ¡Cuántos sacrificios hay que pasar! Las buenas noticias son que con tanta bicicleta, paseo y dieta forzada me estoy poniendo en forma. No me quito de la cabeza lo de los vigilantes armados en el supermercado...Han quemado el Doner Kebab de la esquina: y eso que los turcos no son árabes, aunque sí musulmanes. No está bien.

02/08/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820003016-peak.jpg2 de agosto
 
¡Un buen día libre! Un amigo vino ayer a cenar y me arregló el tubo de la gasolina del coche (una cena gratis siempre da resultados). Le gorroneé esta mañana un par de litros de gasolina al vecino de su segadora de césped (y le pagué por ello, no os creáis…) Me llevé el coche al concesionario y se lo revendí. Me bastó para liquidar la deuda, pagar un taxi de vuelta a casa y me sobró un poco ¿La bicicleta nueva, quizás? Tuve suerte, empiezo a ver bastantes coches abandonados por toda la ciudad. El ayuntamiento no se los puede llevar todos. ¿Dónde los pondría? Ahora soy un ciudadano libre de coche, por primera vez desde que me saqué el carné cuando cumplí la edad. Me siento raro, pero creo que bien. Por ahora al menos.

Diario de un superviviente urbano

20070820003223-peak.jpg1 de agosto
 
Mal día hoy. Ha habido despidos en el trabajo. Yo me he salvado, pero algunos de mis compañeros se han tenido que largar. ¿Qué van a hacer ahora? ¿Irse al campo a trabajar en una granja? ¡Ja! ¡A la hora de ordeñar no distinguirían una vaca de un toro!  No me han hecho ninguna oferta por mi coche, pero alguien que me crucé mientras pedaleaba hacia el trabajo quería comprarme la bicicleta. Creo que lo que quería realmente era pararme para robármela. Qué mal rollo. A partir de ahora no me separaré del spray irritante. Aunque sea ilegal.

29/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820003534-peak.jpg 
29 de julio
 
Veo mi viejo coche ahí aparcado en la calle y me pregunto qué carajo hacer con él. Estoy pagando seguro y plazos por un trozo de metal inservible. Nadie me ha llamado (nada sorprendente, imagino). Sigo mirando las noticias de la televisión y la cosa cada vez va a peor. La producción nacional (lo que quedaba de ella) está parándose por falta de combustibles. Los camiones están parados en los polígonos industriales, locomotoras diesel en vías muertas, los trenes eléctricos corren a ratos por los bajones de tensión eléctrica...Los cortes eléctricos locales paran las máquinas que no se han detenido ya por la escasez de gas natural de importación.
La gente es despedida de sus empleos y enfrenta embargos de casas y coches por impago. Hay rumores de trabajo en el campo, pero aparte de los rumanos y magrebíes, ¿quién quiere ir a trabajar bajo el sol, agachado, destrozándose las manos? ¿Y cuánto pagarán por recoger patatas y melones?
(...)
Me aburren los telediarios. En una cadena local reponen “Jericho”, maldita la gracia. Ya me gustaría ver a esos paletos yankis en esta situación, a ver cómo se las arreglan aquí.

27/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820003653-peak.jpg27 de julio
 
Me he comprado alguna muda extra de ropa de trabajo, por si vuelve a llover. Y un secador de pelo. “Estar bien preparado” es mi nuevo lema, frente al anterior “ya me apañaré”. El “ya me apañaré” funcionaba bien con petróleo a mansalva. Ahora tengo que pensar en más cosas. Pronto tendré vacaciones, pero ¿a dónde diantre voy? ¿Y cómo iba a ir a donde fuera? Y aun más importante ¿Podría volver? Creo que otro nuevo lema será “¿Por qué no quedarme en casa?” Sí, será lo más fácil, volverme hogareño. Pero eso es difícil cuando quieres cocinar y te encuentras con la vitrocerámica apagada porque han cortado el gas por unas horas...justo cuando vuelves del trabajo¿Dónde venderán camping gas? No encuentro quemadores ni bombonas en ninguna ferretería ni en grandes superficies.

Diario de un superviviente urbano

20070820003806-peak.jpg24 de julio
 
Aún estaba mojada la calle, pero fui con la bicicleta al trabajo. El impermeable fue muy bien, pero es una gran cosa eso de los guardabarros de esta bicicleta vieja. La gente empieza a estar cansada del temita de que no hay petróleo. Ahora hace casi un mes y ya empieza a calar hondo. Ni compartiendo coche se puede circular por falta de gasolina. Algunas compañías de autobús han echado el cierre definitivo. La cosa está empezando a afectar a bastante gente y no me gusta el color que está tomando. He hablado con mis tíos de Barcelona y me han contado que la cosa allá es peor aún, no se había visto cosa igual desde el apagón aquel del verano de 2007.

23/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820003901-peak.jpg23 de julio
 
Me desperté esta mañana con el agradable sonido de la lluvia ¿¿Lluvia?? ¡¡Mierda!!! ¿Cómo ir a trabajar con la bicicleta? Tomé un taxi (un robo). Después del trabajo tomé otro taxi (otro robo) para que me llevara a la tienda de bicicletas y me compré un impermeable. Caminé hasta casa (comí algo por el camino). Hice un cartel de “SE VENDE” y lo puse sobre el salpicadero del que había sido mi coche. Me ahorraré otro pico de dinero cuando cancele el seguro y liquide el préstamo. Y sacaré incluso para la bici nueva. A ver si para de llover.

22/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820004224-peak.jpg22 de julio
 
Buen día para sentarse y leer. ¿Qué quieres saber? Todo esto empezó cuando los saudíes recortaron los servicios sociales. Lo hicieron para poder devolverle unos préstamos al Banco Mundial. Mala elección, visto lo visto, pues la gente se alzó en una revuelta y el país se bloqueó. Tuvieron que hacer esa mala elección porque Arabia se está quedando sin petróleo que bombear y vender. No hay petróleo, no hay más préstamos. La buena noticia es que los europeos consumimos menos que los EEUU y otros países. La mala es que Europa no tiene casi petróleo,salvo en el mar del Norte, que está en declive desde hace años. Pensándolo poco tampoco no es un gran problema, dan ganas de comprarse la bici nueva. Pero pensándolo un poco más, el problema no es el transporte, sino la agricultura. Alguna gente dice que la producción de alimento caerá estrepitosamente. Me da hambre sólo de pensarlo. ¿Qué me hago para cenar?

21/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070820004335-peak.jpg21 de julio
 
Un pequeño cambio en mi rutina diaria: primero la tienda de bicicletas, luego el supermercado. Compré unos guantes de esos “sin dedos”. ¡Qué diferencia! También me miré bicis nuevas, pero… Esta vieja va bien por ahora. Hoy había menos productos en el supermercado. Faltaban algunas cosas. Curioso ver estanterías sin llenar. Por cierto, mi dieta baja en carbohidratos es cosa del pasado. Con tanta bicicleta y paseo a pie, me apetece comer más. Lo siento, doctor, pero ¡quiero pasta!

19/07/2007

Diario de un superviviente urbano

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19 de julio
 
Quien quiera que me robó la matrícula la usará poco: ¡han subido el racionamiento a una vez a la semana en lugar de en días alternos! El servicio de bus local ya ha caído. Nunca fue muy bueno de todos modos. La mayoría de empresas de autocares sólo hacen unos pocos viajes diarios a destinos cercanos desde la estación intermodal. Los trenes son menos malos: funcionan un poco peor que de costumbre, pero las líneas siguen, con grandes retrasos “por bajadas de tensión en las catenarias” o “falta de máquinas diesel disponibes”, dicen los altavoces. Menuda se liará si esto sigue así y empiezan los colegios en setiembre sin servicio de autobuses. Veo en las noticias que los camioneros están furiosos y el Real Club del Automóvil ha pedido a la gente que no usen las autopistas, que procuren ser pacientes con los camiones y que no se les creen más problemas de los que ya tienen. Por supuesto las líneas aéreas están que trinan. ¿Cuánto tiempo quedará hasta que no puedan seguir volando? Estoy contento de no tener que irme a ningún sitio.

18/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070718173358-petro.jpg18 de julio
 
Ayer, de camino a casa, me persiguió un perro. Nota para mí mismo: coger el spray lacrimógeno para ir en bicicleta. (aunque en España es ilegal, lo venden en algunas tiendas de cazadores). Necesitaré unos guantes también, se me destrozan las manos. De todas maneras, vistas las colas de la gasolinera, esto es mejor y estoy ahorrando dinero por todos lados. De acuerdo con las noticias, los petroleros que salieron de Arabia Saudí no están ni a medio camino, pero ¿a quién le importa? No hay noticias de los saudíes estos días aunque, sea lo que sea, lo que ha estado pasando allí ha afectado a los países de alrededor, donde también se está poniendo la cosa fea. De todas maneras ¿Quién les necesita teniendo bicicleta?

17/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070717172328-preparar.jpg17 de julio
 
¡Funcionó! ¡Llegué hasta el trabajo! Iba acojonado, pero tardé menos de una hora. Mis compañeros creen que estoy como una regadera, pero me importa un rábano. Me costó trabajo no reírme cuando pasé esta mañana por la tremenda cola de la gasolinera. ¡Pringaos! No tengo muy claro qué haré cuando llueva. Mojarme supongo. ¡Pero oye, estuvo bien!

15/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070715171123-preparar.jpg15 de julio
 
A hoy, voy a llamarle el día post-festum. Llamé al trabajo para decir que estaba enfermo. Me fui al centro de la ciudad a la tienda de bicicletas. Compré una cesta y luces… y un enorme candado que actúe de buen espantapájaros (Ya no me fío ni de la Virgen). El coche que se pudra, paso de él. Estoy hasta los mismísimos del rollito. Por lo que me ha costado el paseo de hoy creo que llego bien con la bicicleta hasta el trabajo. Me paso a la vida sana.

14/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070714002711-petro.jpg14 de julio
 
¡Esto es el colmo! Salgo a la calle y ¿Qué me encuentro? Una gran mancha bajo el coche. Aprovechando el follón de los fuegos artificiales de anoche en el pueblo, alguien ¿el mismo? me volvió a robar la gasolina del coche. Pero como encontraron que el tapón esta vez tenía cerradura, ¡Se echaron bajo el coche y cortaron el tubo de la gasolina! Sacaron hasta la última gota esta vez. Ahora no tengo ni placa ni gasolina. ¿Cómo voy a ir a trabajar mañana? Que asco.

Diario de un superviviente urbano

20070714001700-petro.jpg13 de julio
 
Fui a las fiestas del pueblo donde me crié de pequeño. Como no dista más de 25 km de la ciudad, he decidido tirar la casa por la ventana (o más bien el depósito por la ventana) y conducir hasta allá. El día ha sido muy bonito, hasta la madrugada. Me arreglé y cogí el coche para ir a ver los fuegos artificiales. Gran error. Mientras todos estábamos “¡Oooh!” y “¡Aaaah!”, flipando con la pólvora, algún cabrón me robó la placa de matrícula trasera. (Tras varios dias de berrinche y espíritu festivo a medio gas volví a casa sin placa, esperando que ningún poli se fijara en mí. Fue bien, no me vieron. Cuando llegué a casa llamé a la policía para dar parte y me dijeron que había muchos casos como el mío. La gente robaba placas para poder echar gasolina cualquier día de la semana. ¡Joder, eso fastidia mogollón!)

09/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070709224416-petro.jpg9 de julio
 
Me he tirado la mañana leyendo el periódico, y la tarde dando vueltas con la bicicleta. No me he ido muy lejos, pero me voy habituando. Ayer fui al supermercado y hoy la usé para ir a comer algo. ¿Podría ser esta quizás la manera de evitarme esa cola de la gasolinera? Cada día que me evite la locura de esa cola es un buen día (ahorro tiempo y dinero). Necesito un plano de calles. Ir en bicicleta por las grandes avenidas es un peligro. Tiene que haber más calles por detrás del barrio.

08/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070708155823-preparar.jpg8 de Julio
 
Bueno, al final he creído que era hora de sacar del almacén la bicicleta. Está vieja y los neumáticos estaban por los suelos, sin nada de aire. Encontré una bomba de pie y después de dejarme la rodilla inflando he conseguido un poco de presión. Me he ido con la bicicleta hasta el supermercado. Mejor que a pie, pero las bolsas de plástico no servían y tuve que comprar algunas bolsas de tela en el centro comercial, que podré reutilizar. Así mucho mejor que a pie.

07/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070707170650-petro.jpg7 de julio
 

Un día casi normal, si no contamos el conducir sorteando las colas de cuanta gasolinera hay de casa al trabajo, ni el hecho de que todas las gasolineras están vigiladas por guardas fuertemente armados. Bueno, al menos parece más seguro y hay menos líos. Yo creo que tengo suficiente gasolina para toda la semana. ¿La semana que viene? Pues igual me toca a mí sufrir la cola de la gasolinera. Paso de pensar en ello.
Noticias en la tele, polémica en el parlamento. Nada nuevo.
Este gobierno no hace nada, pero la oposición menos. Sólo saben discutir en el parlamento sin sacar nada claro.

06/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070706232033-petro.jpg6 de julio
 
En las noticias, la noticia es que no hay noticias, o algo así. Los saudís han echado a todos los periodistas del país. No les harán la pelota, imagino. Y claro, no les resulta fácil encontrar información cuando nadie sabe qué ocurre. En cambio si hay muchas noticias por aquí. Racionamiento de gasolina, largas colas y el precio de la gasolina casi se ha doblado desde el mes pasado. Esto va a ser un duro y largo verano. Por lo menos tendré vacaciones algún dia. ¡Qué lujo! ¡A vivir la vida!

04/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070704182102-petro.jpg4 de julio
 
Al final me paré anoche en el camino del trabajo a casa y conseguí un tapón con cerradura (el último que tenían, dijeron). Me tiré casi media hora en la cola de la gasolinera (Y suerte que coincidía mi matrícula par con el día) Me gasté demasiado dinero en llenar todo el depósito, pero eso me debería bastar hasta que todo este lío se haya solucionado. Al llegar a casa he aparcado el coche al revés para ver el tapón desde la ventana. Igual eso ayuda. Espero que quien me robó la gasolina la haya usado para tirarse por un barranco. Igual ha sido un extranjero de estos que ahora se ven tanto. Joder, como se ponga peor la cosa el gobierno tiene que echarlos a todos, sobre todo a los magrebíes, mira mira qué majo el mundo islámico, que nos ha fastidiado bien con el petróleo...

03/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070703190520-petro.jpg3 de julio
 
¡¡Mierda!!! ¡Me han robado la gasolina del coche! Cuando fui esta mañana a cogerlo para ir a trabajar, vi que alguien me había forzado la tapa metálica y quitado el tapón (que ha desaparecido, por cierto) y me había dejado menos de un cuarto de depósito. He venido a trabajar, de todas maneras, pero el coche apestaba a gasolina. ¿Por qué tendrá que oler tan mal la gasolina? Ha sido suficiente para llegar al trabajo y podré volver, pero hoy no voy a tener tiempo de arreglarlo. ¿Sin gasolina en el coche? Eso es serio. Ahora tengo que comprar un tapón antes de llenar el depósito y arreglar la jodienda del embellecedor.

02/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070702180732-petro.jpg2 de julio
 Ha salido el himno, la bandera y luego han hablado en la tele el rey y el presidente. Hablan de apretarse el cinturón. Ya les vale, que empiecen ellos.
¿¿Racionamiento de gasolina?? ¡De qué van! ¿Ahora solo puedo ir a la gasolinera unos ciertos días? Están zumbados: matrículas pares, días pares y matrículas impares, días impares ¿Qué estupidez es ésa? Será por joder… ¿Realmente esperan que eso suponga un impedimento? Aparte del que ya hay, claro… Bueno, a mí me la suda. Si me lo monto bien aún puedo pasar una semana y no tendré que entrar a jugar este estúpido parchís de la gasolina.

01/07/2007

Diario de un superviviente urbano

20070701222542-preparar.jpg1 de julio
 
Hoy le he dado una oportunidad a las cosas esas de andar. Me hice todo el camino hasta el supermercado, pero la vuelta fue horrible, llevando toda la compra a pie. Esas delgadas bolsas de plástico no están inventadas para eso. ¡La próxima vez iré en coche! Con un poco de suerte, todo esto será un simple recuerdo para cuando tenga que volver al centro comercial la semana que viene. Ya me he enterado de por qué estaba la policía en la gasolinera: un tipo se había intentado colar y otros le habían pegado una paliza. ¡Por espabilado! ¡A que no vuelve a colarse!

30/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070630180758-petro.jpg30 de junio
 
Macabro, el camino al trabajo de hoy: había policías en la estación de servicio. Y no maderos vulgares, no estaban los GOES.¿Tan pronto les habrán atracado esta mañana? Las colas en la gasolinera eran hoy más largas y por supuesto ¿hace falta que vuelva a decir que el precio sigue subiendo? Quizás alguien se cabreó y se puso histérico y tuvieron que llamar a la policía. Voy a evitar la gasolinera todo lo que pueda. Todavía tengo un montón de gasolina y todo lo que necesito es ir al trabajo y de vuelta. Creo que el fin de semana no conduciré, por si acaso. Es hora de sacar las zapatillas de deporte. ¡Menos mal que estamos en junio y no en diciembre!

29/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070629175334-petro.jpg29 de junio
 
Ya ves qué cosa de noticias las de anoche: estaban controlando a los últimos barcos de petróleo que habían salido de Arabia Saudí: dónde estaban, cuánto petróleo llevaban, a dónde se dirigían, cuánto iba a tardar cada uno... Buena parte no venían hacia Europa, todo hay que decirlo, sino  hacia EE.UU. Los que sí vienen sólo tienen que pasar Africa y llegar para la península en un periquete, bueno no . ¿45 días? Eso creo que oí. Y el precio del petróleo sigue subiendo, por supuesto, aunque sigan abiertos los oleoductos de Nigeria, Venezuela y otros países. Todavía tengo medio depósito, así que voy bien. Me sabe mal por la gente que tiene coches grandes y 4x4s, pero… ¡que no se los hubiesen comprado!

28/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070628172252-pum-pum.jpg28 de junio
 
¡Joder, joder, joder…! Arabia Saudita está en llamas, creo. Algo acerca de sus “instalaciones portuarias y áreas de almacenaje de petróleo” que fueron saboteadas ayer. Los superpetroleros han abandonado el puerto, algunos con petróleo, pero la muchos sin. La embajada de EEUU en Riad fue cerrada ayer también, el último “llevándose la bandera”, como suele decirse en estos casos. Si los americanos se cagan por la pata abajo, ¿esas hordas van a atender a la diplomacia europea? Era un poco sorprendente ver a los árabes en las noticias bailando sobre la bandera yanki (y dejadme decíroslo: bailan de culo). Por cierto, ¿dónde van a parar todas las balas cuando disparan al aire? ¿No es algo peligroso eso?

27/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070627173544-pum-pum.jpg27 de junio
 
¡Eh! ¡Ya está bien! No me importa tener que esforzarme un poco para ignorar las noticias, noches y fines de semana, pero ahora también son todos los compañeros del trabajo. ¡Por favor! Tiene que haber algo más de qué hablar. Conflicto aeronaval en el golfo Pérsico, revueltas sangrientas a escala nunca vista, choque de culturas y la mano negra de Al Qaeda o de Fu Manchú. Vale, pasa algo al otro lado del planeta, pero nosotros estamos aquí. ¿Cuál es el problema, colegas? ¿No tenemos nuestro petróleo? ¿Por qué tiene que ser tanto problema? ¡Olvidadlo, simplemente! (Y dejad de fastidiarme, que yo paso de todo este tema).

26/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070626181804-pum-pum.jpg26 de junio
 
Otra vez de vuelta al trabajo. Había un buen lío en la estación de servicio. ¿Pero por qué? Ahora tenemos soldados en misión humanitaria vigilando la embajada en Riad y el resto de la gente está escapando del país como ratas que huyen de un barco que se hunde. Apuesto a que un montón de empresas están cerrando y largándose. ¿Qué va a pasar con el precio del petróleo? Nada bueno, imagino. Me alegro de tener un coche pequeño, aunque el coche me lo compré pequeño porque no tenía más pasta, pero bueno… Las noticias de la noche no contaban otra cosa que esto. A lo mejor es que veo demasiada tele, pero ¿hay algo más? Han dicho en la tele que la UE está dividida: los ingleses sore todo piden ayudar a la civilización occidental enviando tropas de ayuda si lo pide EE.UU. por supuesto. España y otros países acongojados siguen con el tema de la negociación pacífica. Los alemanes andan entre dos aguas: una vela a EEUU y otra al pacifismo (o mejor dicho, a hacerse amigos de los rusos y su gas, petróleo, etc). Creo que los cabezas cuadradas son los más astutos.

25/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070625175000-petro.jpg25 de junio
 
Vale, vale… Ya lo entiendo: Los saudíes tienen el petróleo, nosotros dinero; los saudíes se quedan nuestro dinero, nosotros su petróleo. Es el gran círculo de la vida. ¡Genial! Hay un gran artículo sobre eso en el periódico de hoy y es más fácil quedarse en casa y leer que salir a la calle, con tanta gente. Si tengo suerte todo esto pasará antes de que tenga que volver a llenar el depósito y deba vérmelas con el follón que hay ahí fuera. Me acomodo y leo el periódico gratuito: nada nuevo, nada bueno.

24/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070624155425-preparar.jpg24 de junio
 
Hoy no trabajo, así que es día de compras y recados. Buena cosa lo de llenar el depósito ayer. La gasolinera estaba imposible esta mañana cuando pasé por delante. Y creo que han vuelto a subir el precio. ¡Panda de ladrones! Incluso el supermercado estaba a petar de gente. ¿Pero a dónde van todos? ¿Viene un huracán o qué? Compro lo necesario y paso de los recados. Pueden esperar.

Diario de un superviviente urbano

20070624155307-pum-pum.jpg23 de junio
 
Faltó poco para que me olvidara de llenar el depósito. Se me habría pasado del todo de no haber oído, en el camino a casa, al de la radio. La gasolinera tenía algo de cola, pero nada insoportable. Por supuesto ya habían subido el precio ¡Buitres! ¡Alguna gente sabe sacarle partido a todo! El tipo de la radio (Jiménez Losantos en la COPE, supongo) dijo algo de mandar al ejército y escarmentar a los iraníes, sirios, Al Qaeda y demás hordas agarenas.. ¡Joder, pues claro! ¿Cuántos países podemos invadir a la vez con la OTAN? Y el gobierno español anda con chorradas de diplomacia de la UE en Madrid, mientras nos toman por el pito del sereno.

22/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070622221532-petro.jpg22 de junio
 
Vi las noticias hoy y… ¡Joder! ¡Tres ciudades saudíes están en llamas! La gente va por la calle armada hasta los dientes, volviéndose locos y todo el mundo quiere encontrar un avión para salir del país cuanto antes. Parece Nueva Orleáns cuando el Katrina, pero con todo de arena en lugar de agua. Los de las noticias de aquí están hablando de lo que representa para nosotros, los occidentales, y para nuestro petróleo. Ha habido moviientos de tropas en la frontera Irán-Iraq, y se rumorea que los iraníes tienen algo que ver con esto (lo dijeron en el telediario de Antena Israel, digo Antena 3, al mediodía).
Casi mejor voy y lleno el depósito del coche antes de que lo haga todo el mundo. Odio las colas.

21/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070621232459-pum-pum.jpg

(ficción)

21 de junio
 
¿Las noticias de ayer siguen siendo las noticias de hoy? Creo que esa gente del desierto está muy enfadada por algo: salían en todos los periódicos. Parece que al gobierno saudí le está costando “apretar las riendas de un presupuesto galopante”, o algo así, y se ve que eso no gusta a la plebe de allí. Ahora su capital (Riad, creo) es un desastre, con gente en la calle cada vez más cabreada. ¡Ya era hora, los ricachones estos! ¿Se les acabaron los subsidios? ¡Pues hala, hala, a trabajar! A cuidar cabras y camellos...

20/06/2007

Diario de un superviviente urbano

20070620235858-varios.jpgEn algún momento de 20...
(ficción pero no tanto) 

/.../ 

Tendréis que perdonarme porque normalmente no escribo mi vida en un diario. Todo esto pasó antes de que yo supiera qué estaba ocurriendo y a dónde nos llevaba y fue solamente más tarde, cuando ya se había desencadenado todo, que creí que quizás debería dejar algo escrito, por si a nadie más se le había ocurrido hacerlo. ¡Estamos en la Era de la Información! Bueno, estábamos. Ahora es la Edad Oscura. Bienvenidos a mi mundo.
 
 
20 de junio
 

Todo comenzó (para mí, vaya, se ve que algunas cosas ocurren siempre sin que yo me entere) con un pequeño titular en una página de noticias de Internet que decía “Problemas: Arabia Saudí”. Recién levantado que estaba, leí erróneamente “Putas: Ahora Gratis” y claro, entré. Pero no, resulta que hablaban acerca de “la repercusión de los recortes en las prestaciones y servicios sociales en Arabia Saudí”. Pensé: ¿Los jeques tienen servicios sociales? ¿Acaso no les quieren pagar a alguien que les cuide los nenes gratis cuando desean salir a dar una vuelta con el Mercedes o qué? Ojeé el artículo, más que nada tratando de encontrar alguna mención de algo que fueran a dejar probar gratis y como no la había, seguí con mi vida cotidiana. Gran error. Ciertamente.

(continuará)

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