posindustrialEl final de una época y el inicio de otra. ¿Está usted preparado?
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Peakoil-Cénit del petróleo. La escasez del oro negro y sus efectos 18/01/2009Recordando: el inmenso yacimiento de gas del SerrabloRecuerdo vagamente a finales de los años 70 y principios de los 80 la gran expectación que dió el gas (y el gasoducto) del Serrablo; fue un anuncio del cuerno de la abundancia casi igual a cuando trajeron la Opel a Figueruelas. http://www.shesa.es/pdf/serrablo.pdf Desde 1989 hasta hoy, no ha sucedido la ha vuelto a salir desde entonces es el que le meten en su nuevo uso como cisterna gigante...que tal como están los tiempos gaseros, no viene nada mal. Por cierto, paz gasera en el este (o eso parece) hasta el año que viene... http://www.finanzas.com/noticias/empresas/2009-01-18/82642_acuerdo-entre-moscu-kiev-anuncia.html 05/01/2009Se consolida otra tradición de año nuevo...Se está volviendo tan habitual como los saltos de esquí y el concierto de música clásica...
http://lta.reuters.com/article/topNews/idLTASIE50305Q20090104 19/12/2008Madmaxismo y yirdismo a saco en la web vecinahttp://www.crisisenergetica.org/forum/viewtopic.php?forum=7&showtopic=63518&fromblock=yes Y un poco de cordura también: 11/12/2008La hidrogenera fantasmaAtención zaragozan@s, una pregunta: ¿Existe realmente la hidrogenera de Valdespartera? Daos una vuelta por el sur profundo de la nueva Zaragoza y sei veis algo activo avisadnos. Nosotros no hemos posido localizarla ni con el GPS. ¿Y qué fue de los autobuses de hidrógeno de la Expo? dicen que estaban alquilados (cielos, qué glamour). 09/12/2008Petróleo barato...por ahorahttp://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_7723000/7723742.stm Reculer pour mieux sauter... 27/11/2008¡Que vienen los rusos! Si nos iban a decir esto en los tiempos del borrachuzo Yelsin…http://www.cotizalia.com/cache/2008/11/20/noticias_6_espana_vende_repsol_necesidades_liquidez.html Conforme avance más el factor energético de LLE, la larga mano eslava se irá notando más y más…por razones obvias para quienes sigan estos mensajes. Nosotros tenemos ladrillos, ellos tienen combustibles. Y ya que estamos con rusos…recuerdos al “oso” tu95 que se paseó por aquellos parajes http://sp.rian.ru/onlinenews/20081121/118443944.html Otros viajaron a otro sitio, pero eran de otra parte…y qué viajecito. http://sp.rian.ru/international/20081123/118473708.html Volviendo al tema de la supuesta compra rusa de la petrolera de este país sin petróleo llamado España, resulta sospechoso que en Putinlandia no hayan hecho de este tema un asunto de autobombo patríotico, con lo dados que son los rusos a eso. ¿Será un cuento de “que viene el coco” para consumo interno ibérico? En estos tiempos de cambalache financiero, todo es posible. Sea camelo o posibilidad, este tipo de noticias sigue demostrando que el petróleo no es una mercancía más (por su importancia obvia) y que los poderosos no creen en ridículas teorías petro-abióticas (poca fe tienen en la multiplicación de los gases y los hidrocarburos líquidos si andan tanto a la greña por su cuotita de mercado). Estén atentos a la conclusión del sainete, con mucho más suspense que pifias del estilo “Gran Scala” o “Reino don Quijote”.23/10/2008Ya no preocupa el petróleo08/10/2008Conferencia petrocalíptica Lugar: Centro "Lain Entralgo" Pº de la Mina s/n 50001, Zaragoza(Próximo a la Plaza San Miguel. Autobuses nº 22, 30 y 40)
Viernes 3 de octubre Crisis global del petrocapitalismo Ramón Fernández Durán (Ingeniero de caminos y urbanista. Pro. colaborador de la Univ. Carlos III de Madrid, Fac. de Geografía de la Universidad de Barcelona, etc. Autor entre otros libros de: La Crisis Social de la Ciudad (coautor). Alfoz, Madrid,1987; La Explosión del Desorden. La Metrópoli como Espacio de la Crisis Global. Editorial Fundamentos, Madrid, 1993; El crepúsculo de la era trágica del petróleo. Pico del oro negro y colapso financiero (y ecológico mundial). Ecologistas en Acción de Madrid y Editorial Virus, Barcelona, 2008)
06/10/2008C.E. mola más ahora![]() Nos gusta el cambio de imagen. http://www.crisisenergetica.org/ Enhorabuena 02/10/2008Respiro engañoso![]() (…)Ahora el crudo cae, pero lo único que sabemos es cuánto caen las apuestas en los mercados, nadie nos mostró cómo se abaratan los costes de producción de un litro de combustible, probablemente porque no estén disminuyendo: el número de plataformas en medio del mar es cada vez mayor para una producción total que no es creciente; cada vez hay más países con su producción de hidrocarburos en declive; los que ya declinan, lo hacen cada vez más rápido, alguna vez a ritmos que ni los más pesimistas preveían hace apenas dos o tres años, como Méjico; las tensiones en las zonas con ductos de transporte internacional de crudo y gas se agravan; los cortes de suministro en América del Sur y Centro son cada vez más corrientes, sumándose al descontento general que ya reinaba, retroalimentándose de él; las migraciones del Sur hacia el Norte siguen haciendo estragos, de una manera «casi insoportable», en palabras de Zapatero (a mí me sobra el casi, se ve que a él no); los camioneros vuelven a amenazar con cortes de carreteras para finales de año y las líneas aéreas quiebran sin previo aviso.(...) http://ninuclearniotras.blogspot.com/2008/09/la-razones-de-la-bajada-del-precio-del.html 29/09/2008Libro recomendable![]() http://www.rebelion.org/docs/68533.pdf 27/09/20087ª Conferencia Internacional de ASPO![]()
AEREN y ASPO son asociaciones formadas por geólogos, científicos, académicos, empresarios, políticos y ciudadanos de todo el mundo, y cuentan ya con cerca de treinta organizaciones nacionales. Ambas organizaciones son sin ánimo de lucro e independientes; sus objetivos son el estudio de las reservas mundiales de petróleo y gas, los patrones y modelos de producción y consumo y sus modelos de agotamiento y sobre todo, la posible determinación de la fecha de llegada al cenit mundial de su producción, así como, sobre todo, las consecuencias que este fenómeno, único en la Historia, puede tener para la Humanidad. También se analizan y estudian las alternativas posibles para reemplazar o al menos paliar estos efectos. El cenit de la producción mundial del petróleo o del gas es un hecho geológico clave para el futuro de la Humanidad y se explica con más detalle en el dossier que puedes encontrar documentado en http://www.aspo-spain.org/aspo7/files/Dossier_ASPO_VII_es.pdf En AEREN y en ASPO tenemos también como objetivo tratar de elevar el grado de conciencia ciudadano sobre el problema de la llegada, creemos que inminente, en términos históricos, a los límites máximos de producción de petróleo e inmediatamente después de gas natural, impuestos por la geología y las leyes físicas. De manera que podamos preparamos lo mejor posible para los difíciles tiempos, que se han dado en denominar “La segunda mitad de la Era del Petróleo”, de los que ya el geólogo irlandés Colin Campell y el geólogo francés Jean Laherrere, fundadores de ASPO, que participarán en la conferencia de Barcelona con sendas ponencias, ya advirtiesen, en su famoso artículo en la revista Investigación y Ciencia (Scientific American) en 1998, titulado “El fin del petróleo barato” (The End of Cheap Oil), frase que parece haber tomado definitivamente cuerpo tras los últimos acontecimientos mundiales. Se trata de un fenómeno que trasciende los aspectos puramente nacionales o partidistas. Es un hecho global que creemos tendrá importantes repercusiones mundiales. Por todo lo anterior, quisiéramos animarte a asistir a dicha Conferencia. En la pasada edición de ASPO en Cork, Irlanda, tuvimos la oportunidad de contar con la presencia de los ministros irlandeses de Empresas, Comercio y Empleo, Micheal Martin y el de Comunicaciones, Energía y Recursos Naturales, Eamon Ryan, además del exsecretario de Energía de los EE. UU., Arthur Schlesinger y los ex ministros europeos de Medio Ambiente británico, Michael Meacher y francés, Yves Cochet, así como el ex gobernador general de Canadá, Edward Schreyer, que es miembro de ASPO en aquél país y que este año ha indicado su interés en asistir también a Barcelona, entre otras muchas personalidades del sector. Esto es una inequívoca muestra del creciente grado de conciencia y preocupación por el fenómeno, ya inocultable por más tiempo, de la llegada a este máximo de producción y el posterior e inevitable declive en la disponibilidad de los recursos energéticos más importantes y versátiles con que cuenta la Humanidad. 23/09/2008Sospechosos saltos en el precio del petróleo![]() http://www.prensalibre.com/pl/2008/septiembre/23/265454.html ¿Tendrá que ver con las próximas elecciones (¿?) en EE.UU.? ¿Con bailes especulativos al calor de los primeros acordes de LLE? ¿Con la cantidad de drogas que se toman quienes dominan los mercados de futuros? Quién sabe... Lo que es indudable es que estos saltos, como la montaña rusa de las bolsas, no son nada normales. La normalidad económica empieza a dar señales de resquebrajamiento, aunque desde luego, nos curamos en salud frente a delirios del estilo "el sistema se hunde mañana mismo". Sospechoso, de todas maneras.
07/07/2008El futuro del taxista![]() El taxi del futuro (a medio plazo)
http://www.heraldo.es/expo/reportajes/entrevista0207.html
Taxi del futuro (a largo plazo)
01/07/2008Nueva sección del blog peakoil30/06/2008Hidrogenera en Valdespartera![]() http://zaragozaonline.com/index.php?option=com_content&task=view&id=461&Itemid=60
Puntos sobre las íes http://www.sanborondon.info/content/view/1304/77/ 16/06/2008Una observación sobre la especulación y el peak![]() El sector más estúpido del burbujismo califica a los partidarios de la teoría del cénit (más bien de los cénit) de secta y otras lindezas. Achaca la subida del petróleo, de los alimentos y del oro a la especulación, negando que haya una escasez real. Así que la subida escalonada pero continua del últio lustro sería debida nada menos que a un complot para enriquecere a unos pocos (mira que tienen poder para manipular tanto tiempo y engañar a todo el mundo). Por su parte, los peakers más enloquecidos (madmaxistasy yirdistas) lo ven todo en clave peak, incluso en el pasado remoto (esto les parecerá una caricatura, pero es que parecen conocer hasta el cénit de los esclavos durante el ocaso de la antigua Roma). Si el petróleo Brent y el Texas suben 10 $ en un día en los mercados, será que han bajado de golpe las existencias reales en 24 h o que de repente todos los inversores en combustibles se han leído algún libro sobre Hubbert... Por supuesto, esta es una simplificación: existen madmaxeros moderados (aunque suene increíble), burbujistas que son capaces de pensar antes de acusarte de trolo a la primera disensión y cómo no, el sector moderado que no tiene problema alguno en combinar factores aparentemente tan enfrentados. Realmente, el cénit y la burbuja no son excluyentes entre sí, sino compatibles. Y más aún, son un matrimonio bien avenido. Hay especulación porque hay o se piensa que habrá escasez de petróleo o de alimentos. El oro sube porque es el valor refugio ante crisis actuales o intuidas. El acaparamiento, sea físico o ficticio (en forma de papelitos de colores), provoca una escasez artificial del producto en el mercado, lo cual crea más subidas de precios y más especulación. Es un ciclo diabólico. La especulación no sucede con lo que es abundante y barato. De momento no hay una burbuja del compost a base de estiércol, por ejemplo (aunque a largo plazo...). Cuando el petróleo andaba por los 20 dólares el barril o cuando se destruían cosechas sobreabundantes nadie con talento especulaba sobre combustibles y alimentos. Es la escasez la que aviva al estraperlista de guante blanco. No hay mercado negro de productos legales y accesibles, sino de los que escasean por poca producción o por limitaciones penales. Achacarlo todo al temido peak (del petróleo, del oro, agrícola) es explicarlo todo sin explicar nada, porque es caer en el reduccionismo de no querer ver los detalles. El cénit a secas es una abstracción, en la realidad viene acompañado o enmascarado por otras lacras, entre ellas la especulación. Es ingenuo interpretar los 130 dólares/barril como un reflejo fidedigno de la oferta menguante. ¿Acaso el mercado petrolero es un prodigio de transparencia y juego limpio? No tiene sentido vaticinar que el crudo va estar el año que viene a 200, porque a lo mejor puede bajar o mantenerse por la contracción de la demanda (recalentada en exceso) o porque los especuladores han huido como ratas hacia otro burbujazo. La tendencia es alcista a largo plazo, pero en el corto/medio es otra cosa. Pero por el otro lado, acudir a la especulación en cuanto los precios se desbocan es refugiarse en un flatus vocis. La especulación en el vacío es otra abstracción, siempre está detrás la escasez. Se nos dirá la “excepción” de la vivienda. Pero es que el mercado inmobiliario (otro dechado de juego limpio, je je) hinchó los precios por su especial valor como cueva de ladrones para el lavado de dinero negro de distintos orígenes y por la intervención política en el asunto (vía licencias, a ti te la doy, a ti no). Llamar especulación a lo sucedido con la burbuja inmobiliaria española es como no decir nada: llámese conspiración para subir los precios, corrupción y megalavado de dinero negro. Hecha esta digresión, se nos salta la sonrisa cuando se anuncia que la burbuja petrolera va a petar (Soros dixit), o incluso en algún foro se vaticina cual yirdista sonado (pero a la inversa) el oráculo de precios: el petróleo a 80 $ en 6 meses, o el oro en picado en 2009. La ignorancia siempre es atrevida. Detrás de la especulación en productos estratégicos hay un fondo real. No se puede extrapolar el timo piramidal inmobiliario, basado en una escasez imaginaria (de suelos, de competencia entre conglomerados empresariales que se alían para no bajar precios, del “compra compra que se acaban”) y en una abundancia de crédito y efectivo en negro, a productos cuya escasez eso será patente. Que Soros afirme eso será porque favorece a sus intereses de especulador. Que lo afirmen otros que no son millonarios es señal de insensatez. 08/06/2008Gato encerrado http://www.nacion.com/ln_ee/2008/junio/07/economia1568128.html
¿Histeria que anuncia el peak oil o últimas expansiones de la burbuja petrolera? Opinaremos en otro artículo sobre esta alza continua. 29/05/2008Petrocalípticos en Expolandia![]() La ciudad se afanaba en oropeles y fastos variados. Muy pocos sabían que entre los forasterso venidos al calor de la EXPLO estaba una figura del mundillo peaker hispano: Marcel Coderch. (...)MIERCOLES 4 de Junio 2008 a las 20.00 h Haremos todo lo posible para acudir a la conferencia. Ya os contaremos.
23/05/2008Para tener en cuenta, ezpañoles![]() http://www.fenadismer.es/index.php?option=com_content&task=view&id=374&Itemid= Por si alguien no se ha enterado todavía, para que lo tenga en cuenta si eso se mantiene en la agenda de la asociación. 08/05/2008Encuesta patatera: ¿Por qué está el barril de petróleo tan caro?![]() A-Porque Bush es el Anticristo. B-Porque los árabes son malos y quieren hundir la civilización. C-Porque hay sabotajes en Nigeria y cortes en Chiukitistán. D-Porque el dólar está en estado terminal cayendo en picado. E-El peak oil ese. F-Especulación, burbujismo de recambio después del hipotecario. G-Todas las anteriores son falsas. H-Todas las anteriores son o podrían ser ciertas. 06/05/2008Se puso a 120 el barril...![]() Probablemente debido al pánico que generó en el mercado el regreso a la actividad de este blog (es una excusa tan buena o mala como cualquier otra, je je je) http://es.noticias.yahoo.com/rtrs/20080505/tts-mercados-petroleo-ca02f96.html 28/02/2008Actualización CSP: boletín nº 10![]() Con un tema muy pertinente: la civilización no es el enemigo. Parece que el sentido común se va imponiendo a las masturbaciones mentales, al menos en unos pocos sitios. http://www.comunidadsinpetroleo.com
20/02/2008Allá van los 100 el barril...![]() http://www.laprensagrafica.com/economia/994649.asp En plena sincronización con el derrumbamiento paulatino de las finanzas. Toma sinergia negativa. 06/01/2008"Peakoil" informa![]() Uno de los blog que podríamos llamar "hermanos" vuelve a dar signos de actividad, al calor de la marca de 100 dólares del crudo (yanki). Algunos comentarios a mensajes son de viejos conocidos de posindustrial. http://zaragozaciudad.net/peakoil/ Es interesante la noticia del banco de inversiones que predice grandes problemas. Supongamos (¿será mucho suponer?) que la noticia es fiable y exista realmente tal informe de ese anónimo banco. El asunto sería entonces muy fuerte. Nótese que un banco de inversiones es una entidad especializada con clientes VIPS como quien dice. A nosotros no nos parece nada raro que se expresen en el informe con crudeza, no es un harakiri ni mucho menos. Es un aviso a navegantes para que busquen otros puertos más seguros para sus inversiones, probablemente. 07/12/2007Mad maxeros chungos: hacen algo más que La extrema derecha británica considera que la crisisresultante del cenit del petróleo es una “oportunidad” para poder alcanzar el poder. • “Será el comienzo de una era de escasez, una era en que un partido nacionalista la bien organizado puede realmente producir un impacto”, según el líder de ultraderecha del BNP (Partido Nacional Británico), Nick Griffin. Predice que la convulsión socioeconómica mundial resultado de un mundo post-cenit” es una oportunidad para que el partido que él preside alcance el poder. Después de sus casi habituales denigraciones de los musulmanes británicos - “las personas más insufribles con las que se puede vivir”-- Griffin reveló su convicción de que el mundo desarrollado iba a afrontar un periodo de recesión prolongada como resultado de las interrupciones de suministro energético y del cambio climático. • Considera que este hecho podría producirse pronto y no lo q considera un posible desastre sino, bien al contrario, “una oportunidad que se da cada doscientos años. (...) Los partidos de extrema derecha deben prepararse para este momento de crisis”. • El líder del BNP cree que llegará pronto el momento en que elpoder estará en la calle, y que en ese momento, con significativos sectores de la población blanca británica deseosos de soluciones, ellos serán capaces de afrontar el reto. Ian Cobain, “Racism, recruitment and how the BNP believes it is just ’one crisis away from power‘”, The Guardian, 22 de diciembre de 2006 01/12/2007Noticias de la comunidad sin petróleo (sic)
“Mi familia, mis seres queridos, mis amigos, no me hacen ni puto caso.” Huy, de qué se queja este señor que aún tiene amigos, pareja, se habla con la familia aunque sea para discutir... Es que su funesta obsesión solamente tiene que ver (o mayormente) con la cosa esa del petróleo, si ya tocas todos los temas “chungos” es mucho peor. Palabra del GEP. “¿Y si todo es mentira? ¿Y si el Peak oil es en el 2020?” Entonces los peakers habreís hecho el ridículo, pero tranquilos, aún nos quedan otras simpáticas posibilidades para el futuro a los demás mad maxeros como los desastres del cambio climático (probablemente poco parecidos al cine hollywoodiense pero más mortíferos), la próxima pandemia de gripe agresiva, la remota pero no imposible confrontación nuclear y 10-12 peligros fabricados por los propios seres humanos (y más probables que el trillado asteroide asesino). Destacamos que tanto en el caso del cambio climático avanzado como en el de hipotética guerra nuclear, uno de sus efectos sería dañar los suministros de petróleo...lo cual sería en cierto modo un peak oil pero artificial (bombazos o clima extremo = menos pozos y oleoductos destrozados). “En cierta forma, esto es como una religión”. Afirmación desafortunada, sobre todo para quienes estamos hartos de la etiqueta de apocalípticos milenaristas y todo eso. Si al final todo se reduce a una lucha entre fundamentalismos (eco-survivalista contra progre-liberal, por ponerle un nombre) estamos aviados. Aquí se trata de convencer argumentando, no de contar historias de miedo con barniz cientifista, que para eso ya está Al Gore y demás (no es que sus afirmaciones sean falsas, sino que las saca de contexto con fines propagandísticos). Ha sido un desliz que los creyentes en el futuro buen rollista pueden aprovechar, si es que conocen la existencia de páginas web de ese estilo (que lo dudamos). ‘Pero cuando llegue el momento en elque empiece a haber problemas, en el que haya despidos. ¿Qué hago?’ YA está habiendo problemas (no directamente relacionados con el peak oil, pero sí con los movimientos de fondo internacionales y otros problemas como el burbujazo hipotecario) y YA está habiendo despidos (decídselo a los de la inmobiliaria de debajo de casa). No hay soluciones mágicas, las cosas van a ir a peor, pero no será de un día para otro. Primero habrá que empezar a ahorrar sin caer en la tacañería (siempre cuidando dónde se mete el dinero) y reducir gastos absurdos. Durante X años la cosa será como ahora, pero empeorando cada día al estilo de las crisis económicas de toda la vida. Luego ya veremos, Mad MaX sólo es una película comparado con lo que pueda pasar realmente.La idea de mudarse a Asturias en principio parece buena: poca inmigración (ergo menos competencia futura por los recursos), carbón a mano, restos de una cultura rural no demasiado muerta todavía, cierta tradición de inconformismo social (que no encuentras en Soria o Teruel por ejemplo), y clima más o menos húmedo para agricultura (cambio climático mediante). Pero no tiene por qué ser una panacea...También se puede empezar en la ciudad, con movidas tan anodinas en apariencia como consumir/producir en ecológico o asociarse para algo que no sea el bebercio y el fútbol.24/10/2007El aulllido del lobo: 80 dólares el barril...¿90...100...?![]() http://cl.invertia.com/noticias/noticia.aspx?idNoticia=200710241453_TRM_49727954&idtel= http://cl.invertia.com/noticias/noticia.aspx?idNoticia=200710241454_AFP_145400-TX-NBR46&idtel= (...) "La capacidad excedentaria del sistema petrolífero mundial es otra de las alarmas, verdadero aullido de lobo, que excede a los gritos del pastor bromista. El mercado empieza a moverse por los resultados de los stocks almacenados. Si no hay problema de reservas o de yacimientos, ¿por qué esta modernísima sociedad ha dejado que lleguemos a la situación en la que un huracán en el golfo de México, una acción guerrillera en la costa de Nigeria, un bombazo en un oleoducto iraquí o un cierre por reparaciones en Emiratos, que hace que se dejen de bombear 600.000 barriles diarios de los 82 millones que consumimos ponga al mundo en un estado de nervios considerable? En 1985, era norma tener listos para explotar en menos de 30 días, unos flujos adicionales a los habituales del 25% de la producción mundial, que entonces era de57 millones de barriles diarios. Esto es, había grifos cerrados pero listos para sacar al mercado de forma inmediata unos 14 millones de barriles diarios adicionales. Hoy, con 82 millones de barriles diarios, más los convertidos en líquidos, apenas tenemos unos grifos teóricos adicionales y listos para producir en caso de alguna crisis, para apenas 1 millón de barriles diarios más. La pregunta es ¿por qué?"P Prieto,del discurso en la III Conferencia sobre alimentación” organizada por C.A.L.C.E. (la respuesta a esa pregunta retórica ya se ha dado en otros mensajes en esta misma sección) http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/268542908/1106/El-petr%F3leo-cotiza-en-baja/ 17/10/2007Actualización del blog “hermano” en zaragoza ciudad.net Octubre 2007http://zaragozaciudad.net/peakoil/ Comentarios acerca del aumento del precio del barril y otros temas mad maxeros (moderados) 19/09/2007A la chita callando, el crudo hacia los 80 $/barril![]() Y sube y sube..y luego baja...y vuelve a subir. http://www.eluniversal.com/2007/09/15/pdvsa_ava_petroleo-supera-por_15A1026197.shtml Atención a la primera foto, ja ja qué risa http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_6991000/6991962.stm Y menos mal que nos tranquilizan, como otras ocasiones anteriores. http://www.pa-digital.com.pa/archive/09162007/finance06.shtml 21/07/2007Barriles por las nubes...¿preludiando el cénit hubertiano?![]() Pregunta que dejamos en el aire. O es el aviso del peak, o el reflejo de la situación geopolítica y de ciertos tejemanejes de monopoly (lo cual tampoco es para reírse mucho) OPEPhttp://www.rpp.com.pe/portada/economia/88629_1.php Brent http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=352630 Algunos dan saltitos de alegría poco disimulados 17/07/2007Y sube y sube...![]() Las causas son huracanes, bla bla la y las manchas solares y el zodiaco y el terrorismo y Nigeria y bla bla bla...(entiéndase bien la ironía). 05/07/2007Yepa...y la demanda no baja.Diario de un superviviente urbano 5 de julioNo os vais a creer esta: Vi un camión de gasolina por la calle… ¡con un montón de coches detrás siguiéndolo! Que fuerte, ¿no? Me parece que el tema era que algunas gasolineras de propietarios particulares ya han cerrado por falta de existencias, así que supongo que seguir el camión para descubrir dónde venden aún gasolina no era tan mala idea. El problema es que ¡a saber hasta dónde iría! 29/06/2007Extracto de “La gran emergencia” .../...Esta capacidad para convertir la fabricación industrial en un concepto a escala global provocó una tendencia mundial a relajar las barreras arancelarias, que habían existido hasta la fecha para fortificar anteriores ventajas comparativas, a partir de ese momento obsoletas. La idea sostenía que una oleada creciente de comercio mundial incre-mentaría todas las arcas. El periodo (aproximadamente entre 1980 y 2001), durante el cual se suscribieron ciertos tratados internacionales como el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) coincidió con un descenso abrupto y persistente de los precios del petróleo y el gas, descenso originado, a su vez, por la crisis petrolífera de los años 70, que provocó un frenesí de perforaciones y extracciones tan exacerbado que dio lugar ulteriormente a un superávit de veinte años de duración. Esta sobreabundancia, por su parte, permitió a los líderes mundiales olvidar que la globalización que ellos mismos estaban dirigiendo dependía exclusivamente de los combustibles fósiles no renovables, y de la frágil política de acuerdos en la que se basa su distribución. Entre la civilizada y libre población del mundo occidental, así como entre sus líderes, se extendió la absurda idea de que la crisis de los 70 no había sido más que una falsa alarma, y que el crudo existía ahora en grandes cantidades. Este malentendido surgió del hecho de que los pozos petrolíferos del Mar del Norte y el norte de Alaska habían salvado temporalmente la industria cuando iniciaron su andadura a principios de los 80. La aceptación pública de que iba a producirse una drástica reducción de las reservas de petróleo quedó, así, pospuesta. Mientras tanto, entre los economistas y los grandes estadistas, la globalización brillaba, rutilante, con el resplandor sexy de una tendencia intelectual. Les permitía creer que la creciente riqueza de los países desarrollados, así como la expansión de la actividad industrial por regiones anteriormente primitivas, se debía a la potencia de sus propias ideas y políticas en lugar de al bajo coste del combustible. El aparente éxito obtenido por Margaret Thatcher al darle un giro de 180º a la esclerótica economía inglesa fue un estímulo para esas políticas, que incluían fuertes dosis de privatización y desregularización. Suele pasarse por alto el hecho de que el logro de Thatcher coincidió con una fantástica nueva remesa de petróleo proveniente del Mar del Norte, gracias a la cual la vieja Britania pasó a ser energéticamente autosuficiente y se permitió crear una nueva red de exportación de combustible por primera vez desde el apogeo del carbón. La globalización infectó entonces a los Estados Unidos con la llegada a la escena política de Ronald Reagan, en 1981.
28/06/2007Extracto de “La gran emergencia” Sayonara a la globalizaciónLa denominada economía global no era una institución permanente, como algunos parecían pensar, sino el resultado de una serie de fugaces circunstancias particulares que acaecieron en un determinado tiempo: el canto de cisne de la era de los combustibles fósiles. El primer mecanismo propulsor de este proceso fue un sistema de asignación de mercados petrolíferos a escala mundial capaz de operar en un extraordinario periodo sostenido de relativa paz mundial. El crudo barato, disponible en todas partes, junto con la maquinaria omnipresente y necesaria para construir más maquinaria, neutralizó muchas de las antiguamente consideradas ventajas, especialmente la situación geográfica, mientras creaba otras radicalmente nuevas, como la mano de obra extremadamente barata. Ya no importaba si una nación se encontraba al otro lado del mundo, o si carecía de experiencia en manufactura. El petróleo a bajo coste llevó electricidad a zonas distantes del planeta en las que las ancestrales sociedades tradicionales habían dependido de recursos renovables como la madera o el estiércol, principalmente para cocinar, dado que la mayor parte de esos lugares disfrutaban de climas tropicales y, por tanto, no precisaban de calefacción. Podían crearse fábricas en Sri Lanka y Malasia, donde la abundante población proporcionaba un número notable de mano de obra dispuesta a trabajar por mucho menos dinero que los ciudadanos de Estados Unidos o Europa. Los productos, entonces, comenzaron a fluir por todo el globo siguiendo un sistema extremadamente racionalizado, no muy distinto al sistema de asignación petrolífero, en el que se hacía uso de buques inmensos, instalaciones portuarias automatizadas y contenedores de envío del tamaño de camiones a muy bajo precio por unidad, fuera cual fuera su material y carga. Camisetas y cafeteras fabricadas a 20.000 kilómetros podían transportarse hasta los centros comerciales de toda Norteamérica y venderse a precios irrisorios.
19/06/2007Simulando shocks energéticos![]() Esto fue un simulador de crisis energética puntual en inglés. Lástima que nos enterásemos del “juego” cuando ya estabba cerrado. A destacar que los creadores de este escenario de crisis breve dentro del período pre-cénit petrolero en que estamos entrando, no se centran en los cuatro tópicos de la endogámica comunidad peker de internet. Así, se le da importancia al peak, pero la crisis no la provoca de repente no se sabe qué precipicio en las gráfica, sino algo tan prosaico (y tan probable, haya o no pico marcado de por medio) como una convulsión sociopolítica en Oriente Próximo. http://www.worldwithoutoil.org/search.aspx?type=images 09/01/2007Una cita ya tradicional: guerras de nervios por combustibles del este![]() Parece que se va convirtiendo en una entrañable costumbre eslava: a principios de año, cortes en el suministro de gas/petróleo, tasas sorpresa, declaraciones agresivas, mire usted...Si no son los ucranianos, son los bielorrusos, y siempre enfrentados (aparentemente) al zar Putin. Europa y toda su verborrea valen poco contra estos vodeviles económicos. Aunque la obsesión de los petrocalípticos más necios (vinculando mecánicamente estas guerras comerciales con el peak oil que fue "el año pasado" o "ayer a las 9 GMT") suena ridícula para quienes conocen (conocemos) el entramado mafioso-capitalista de los países de la antigua URSS, debemos reconocer que el problema energético va cobrando fuerza y Europa sólo habla y habla. Si por unas disputas rufianescas la Ue tiembla tras su fachada buen rollista, ¿qué tipo de "garantías" nos darán cuando la escasez energética sea palpable? (3-5 años vista). 05/01/2007Ironías climatológico-petrolíferas![]() http://www.expansion.com/edicion/expansion/economia_y_politica/es/desarrollo/725057.html
28/12/2006GUERRA EN LAS FRONTERAS, PAZ EN LAS AUTOPISTAS![]() La Agencia Internacional de la Energía ha señalado el año 2010, como fecha en que los paísesproductoresno pertenecientesa la OPEPiniciarán su decliveproductivo..Si actualmente las necesidades de petróleo mundial rondan los 85 millones de barriles diarios (mbd), en 2015 se podrían alcanzar los 100 mbd, al decir de los expertos. Por tanto, los países principales productores de la OPEP deberían duplicar su producción para satisfacer la demanda. De ahí también la inquietud por zonas como el Mar Caspio, Rusia o Brasil. Esta coyuntura de demanda creciente frente a una oferta que no aumenta lo suficientemente rápido, es lo que hace creer a muchos observadores que la ofensiva lanzada por Estados Unidos obedece a una preocupación reconocida por sus suministros de petróleo (que hoy están asegurados gracias a las importaciones de países como México o Canadá). Las tesis que hablan sobre una posible amenaza del abastecimiento energético de Estados Unidos, lo hacen apoyándose en las propias actitudes y declaraciones de los dirigentes y funcionarios norteamericanos. El documento más mencionado es elllamdo Informe Cheney (National Energy Policy Report) emitido en el año 2001, y donde el vicepresidente hablaba explicitamente. En este informe se anuncia de manera expresa la inminencia de una crisis de energía, de una escasez de petróleo que Estados Unidos tendrá que afrontar. Después de enumerar varias medidas de urgencia como la explotación de nuevos yacimientos en suelo norteamericano, la diversificación de zonas de aprovisionamiento o el desarrollo de fuentes alternativas de energía, Cheney anuncia la necesidad de apoyar a las compañías para lograr el acceso en zonas petrolíferas.9 Es a partir de diagnósticos como el de Cheney que es posible creer en ese estado de ansiedad energética por el que pasa el mundo industrializado, y que provoca su deriva hacia operaciones militares de forma permanente. Un representante típico de esta opción es Michael T. Klare, que resume así uno de sus puntos de vista: "El crudo, aunque relativamente abundante por ahora, no es ilimitado. Es un recurso finito y, además, no renovable. En algún momento futuro el caudal disponible dejará de seguir el ritmo de crecimiento de la demanda y el mundo se enfrentará a carestías considerables. Si para entonces no se ha descubierto una fuente energética nueva y abundante, la competencia por los caudales remanentes de crudo será cada vez más dura. Ensemejantes circunstancias, los Estados importadores juzgarían cualquier interrupción prolongada de los flujos mundiales como una amenaza mortal a su seguridad... Y por tanto, como un asunto de los que legítimamente se resuelven recurriendo al empleo de la fuerza militar." Para Klare, las agresiones militares de Estados Unidos y sus aliados en Irak no suponen sino una continuación lógica de la doctrina ya enunciada por Carter. a principios de los años años, a raíz de la crisis iraní, cuando declaró que cualquier maniobra de otro país en el Golfo Pérsico que pusiera en peligro el suministro de crudo sería contestada militarmente. Finalizados los años noventa, y después de los atentados del once de setiembre, Estados Unidos, según Klare, se enfrenta a una complicada política estratégica en el Golfo Pérsico: mantener a Irak bajo estrecha vigilancia, anticiparse a las maniobras de Irán que, al controlar el paso de Ormuz, podría constituir una amenaza para el suministro de petróleo y, finalmente, proteger en Arabia Saudí la facción política que le es favorable. Este triple esquema se corresponde con el despliegue de tropas y efectivos técnicos que Estados Unidos mantiene en la zona. Su programa bélico es un agujero de petróleo, un círculo vicioso ya que la presencia de una fuerza armada de tal calibre es necesaria para mantener el control efectivo sobre el petróleo, a su vez necesario para seguir alimentando la máquina de guerra. Michael T. Klare ha vuelto a insistir no hace mucho sobre esta cuestión de la estrategia estadounidense en relación con su política de seguridad energética. Según Klare, la política de Bush se basa en un programa militar de intervención inmediata en zonas donde el suministro petrolífero puede estar amenazado: "De modo que, a finales de su segundo año de mandato, el Gobierno Bush había logrado incorporar a la doctrina militar formal muchos de sus objetivos estratégicos básicos. Como hemos visto, esos objetivos subrayan el claro refuerzo de la capacidad estadounidense para proyectar poder militar en áreas conflictivas; esto es, fortalecer precisamente esas capacidades susceptibles de utilizarse para proteger u obtener acceso a fuentes extranjeras de petróleo." Se puede pensar que los análisis de Giordano y Klare finalmente coinciden, ya que ambos describen una situación de explotación económica y de tensión entre las potencias.Pero entre ambos tipos de análisis se interpone una disyuntiva:o guerra de .recursos, como signo de vulnerabilidad y ansiedad por parte de las grandes potencias, en medio de una futura escasez de hidrocarburos, o una abundancia bien controlada, cínicamente administrada mediante la extensión de la guerra destructiva allí donde se considere necesario. La primera opción resultará del gusto de la izquierda genérica, deseosa de ver como los gigantes imperialistas se mueven con pies de barro en la escena internacional, mientras su sistema del crimen organizado acelera el caos de la economía mundial y se precipita en la ruina. La segunda opción, menos difundida entre los sectores considerados críticos, relativiza la supuesta debilidad del imperialismo económico, mientras que la cartelización de uno de sus principales elementos de sostén como es el petróleo, lleva al fortalecimiento del dominio monopolístico, un dominio que apenas conoce rivales, y donde la guerra es a la vez medio y fin de la actual dinámica de acumulación de capitales. En el primer caso se acepta que la competencia por los recursos llevará a un poco esperanzador futuro de guerra y represión, en una carrera hacia el desastre, mientras que en el segundo caso sólo se vislumbra el freno que la devastación ecológica puede poner a este movimiento vasto y complejo. Es posible aceptar que la guerra del petróleo sea hoy un mecanismo normalizador o regulador del funcionamiento de la economía mundial, y no un elemento perturbador o de crisis. La guerra -o las guerras- en Oriente Medio son el resultado dramático de nuestro empleo masivo de hidrocarburos, lo que en sí mismo constituye un hecho banal. Esta banalidad que está en el fondo de la cuestión, nos obliga también a repudiarla paz movilizaday motorizada que reina en el occidente desarrollado.22/12/2006GUERRA EN LAS FRONTERAS, PAZ EN LAS AUTOPISTAS(sigue)![]() La formación de la industria monopolística del petróleo siguió pues los pasos de una geoestrategia costosa, de reparto de zonas, de negociaciones complejas, de luchas intestinas. Cuando fue necesario, los agentes estatales recurrieron a la manipulación de gobiernos, y a la violencia manifiesta, para cambiar la situación a su favor. Los acuerdos de Achnacarry,firmados por las grandes compañías en 1928 inauguran también el período de relativa estabilidad entre los estados del bloque occidental por lo que se refiere a intereses petroleros, mientras que, una vez acabada la segunda guerra mundial, se inicia el lento declive de la influencia británica en Oriente Medio, a favor de Estados Unidos. La cartelización del petróleo por parte de las grandes compañías se acompaña de un progresivo reparto de las zonas petroleras de Oriente Medio, a regañadientes de los británicos, que veían como las firmas americanas iban penetrando en lo que antes había sido casi su dominio exclusivo. El segundo comentario que habría que hacer a la afirmación de O’Connor sobre el "levantamiento de pueblos y naciones" tiene que ver mucho con la situación actual, pero sobre todo con la guerra larvadaque el control por el petróleo -producción, mercado, precios- ha originado en el siglo XX. Durante mucho tiempo los intereses angloamericanos y europeos sobre el petróleo, la manipulación de gobiernos y, finalmente, las llamadas "guerras por delegación" , donde las compañías, auspiciadas por los estados, llegaban a financiar los bandos armados que servían a sus fines. De ahí la implicación de la industria petrolera en diversos genocidios y guerras civiles. A partir de 1991, una vez demolido el imperio soviético, se entra en una nueva fase de intervención directa de las naciones para asegurar la estabilidad del monopolio petrolero. Esta fase va aproximadamente hasta 1998, y después comienza otra escalada hasta los años 2002 y 2003, con las invasiones de Afganistán e Irak, respectivamente. En los pasos previos a estas dos fases, el capital petrolero, dada la caida de precios, vio amenazadas sus tasas de beneficio, por lo que presionó a los estados hacia la intervención militar. Esta estrategia estaría en consonancia además con los intereses de la industria armamentística que, como es sabido, desde hace décadas constituye uno de los principales grupos de presión en la política norteamericana. Las fusiones empresariales de las grandes compañías petroleras refuerzan la integración vertical del sector y aaseguran el control monopolístico del mercado y de los precios. Finalmente, el dominio monopolístico de la industria petrolera por el capital anglo-americano conduce a éste a fomentar la guerra, como en 1973,pero en este caso se trata de impedir que Irak pueda explotar sus recursos petro!eros, invadiendo el mercado con su petróleo y produciendo posibles bajas en el precio del crudo. En definitiva, aplastar el aparato de producción iraquí ayudará a mantener altos los precios del petróleo, lo que a su vez ayudará a mantener la fortaleza del dólar. No hablamos pues de una guerra por el petróleo sino de una guerra del petróleo, donde la cuestión del control por un recurso físico pasa a segundo plano y se trata más bien de proteger los nuevos mecanismos internacionales de acumulación de capital (especulación financiera, mercados de futuros y de divisas, industria del armamento...) -continuará- GUERRA EN LAS FRONTERAS, PAZ EN LAS AUTOPISTAS![]()
La economía mundial dependiente en gran medida del tráfico del petróleo ha -------------------------------------------------
FELIZ NAVIDAD![]() No voy a ser uno más de los que comienzan su felicitación navideña imitando al rey. Yo voy a ser más original y voy a hacer una reflexión poco típica sobre la navidad.
¿Alguien recuerda lo que se celebra? ¿Lo que realmente se celebra?
Se celebra la venida de Jesús, nuestro salvador. Pero, ¿de que nos salva? Esta es una pregunta interesante, pero me interesa más otra ¿Que es lo que nos salva? Según el cristianismo, Jesús vino al mundo para salvar nuestras almas, y por eso todos los años celebramos la fecha de su nacimiento. Aunque tras más de dos mil años siempre hay que poner "supuesta fecha" de nacimiento. En realidad da igual, la cuestión es que tuvo que nacer algún día, ¿no?
Jesús vino a salvar nuestras almas.
¿Quien va a salvar nuestro cuerpo? ¿Quien va a salvar nuestro medio ambiente? ¿Quien va a salvar el planeta? ¿Quien va a salvar a la raza humana de la extinción?
Todavía no ha venido nadie. ¿O sí? Bueno, están los colegas de Green Peace, la "paz verde", que están trabajando en ello. También están los de WWF/ADENA, esos que el logotipo es un oso panda. Y la ONU también tiene gente currando en ello. A estos hay que unir un rosario de asociaciones ecologistas ( Los verdes, los verdes ecologistas, ecologistas en acción , ecologistas de la región xxx, amigos de los campos de xxx, salvemos la región xxx ... ).
Pero a mi me parece que aún no ha llegado "El salvador", porque cada año las cosas van a peor. Al igual que a partir de la llegada de Jesús, su muerte y resurrección, y la entrega de las llaves del cielo a San Pedro ( ¿que ocurrió en esos años en que Jesús ya estaba en los cielos pero San Pedro seguía vivo y predicando? ¿El cielo estaba cerrado? ¿No había portero? ¿El mismo Jesús te recibía a la entrada? ) la gente comenzó a salvar su alma ( lo más importante que puedes hacer en esta vida ) y el cielo comenzó a ganar la batalla al infierno. Si el salvador del planeta hubiera llegado ya, se notaría un gran cambio y la batalla se inclinaría por el lado de la supervivencia del ser humano como especie ¿no?
Yo creo que debería ser alguien del estilo del "Capitán Planeta y los planetarios". ¿Os acordáis de esa serie de dibujos? Terminaba diciendo "El poder es vuestro". Claro, que nosotros no tenemos los anillos de poder, con los cuatro elementos más el "anillo corazón", lastima, sino, se iban a enterar todos los "contamimalos" del planeta.
Estando así las cosas, mejor seguimos esperando al salvador, ¿no? Porque total, que podemos hacer nosotros. Si la peña de GreenPeace, y WWF, e incluso la ONU, no consiguen frenar este problema ¿ donde vamos a ir nosotros con nuestro granito de arena? Tendremos que dejar que las multinacionales controlen el mundo, que el margen de gobierno real de los estados democráticos sea cada vez menor, que la delgada línea marrón ( esa que separa a los que viven en la mierda de los que viven por encima de ella ) esté cada vez más cerca de nuestros culos, o de nuestras narices...
Además, si las cosas están tan mal como siempre nos dicen estos científicos agoreros, más nos vale dedicarnos a nuestras almas ( que para esas ya tenemos un salvador, o incluso varios, y podemos elegir el que más nos mole ) que a nuestros cuerpos.
Pues en estas navidades, yo os anuncio la llegada del salvador de nuestra especie, de nuestro planeta, de nuestros ecosistemas. El salvador ya ha nacido, y está viviendo entre nosotros. Está trabajando con todas sus fuerzas y poderes especiales de salvador para ayudarnos a salvar todo lo que ya he dicho antes y que no voy a repetir para no ser pesado.
Y tú ¿Que vas a hacer? ¿Vas a aceptar al salvador y unirte a su trabajo aportando tus granos de arena en la dirección apropiada? ¿Vas a quedarte sentado esperando a que llegue a tu puerta ( o a tu email ) y te diga "hola, soy el salvador que viene a evitar que la raza humana se extinga. Deja todas tus cosas y sígueme".
¿ Le seguirías ?
Sea como sea, FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2007
Raúl Moreno García Presidente de la asociación "Comunidad sin petróleo" 21/12/2006Un bonito regalo de navidad![]() En medio de la haitual orgía de consumo en estas fechas, recomendamos un libro recientemente traducido (ejem, la traducción algo floja por cierto) de Richard Heinberg: Se acabó la fiesta. No es otra cosa que THE PARTY’S OVER, ensayo sobre el peak oil que ya reseñamos en su día. http://zaragozaciudad.net/posindustrial/2006/080201-richard-heinberg-the-party-s-over.php Lo edita Barrabés, editorial de alpinismo, quizás por eso de que el cénit del petróleo tiene forma ´gráfica de cima (y despeñadero después). No creo que sea un best seller en el estadop español, pero su lectura es imprescindible para cualquiera con un mínimo de sentido crítico. 12/11/2006Avant la lettre![]() En ‘La última y la primera humanidad’ (1931), en una supuesta mirada retrospectiva a los días finales de la civilización contemporánea, Olaf Stapledon escribía:
Durante un tiempo la vida económica de la raza humana se había basado en el carbón, pero últimamente se había comprobado que el petróleo era una fuente de energía mucho más conveniente y, como las reservas de petróleo del planeta eran mucho más reducidas que las de carbón y el consumo de petróleo se había hecho de un modo totalmente descontrolado, ya comenzaba a sentirse su escasez. Así, la posesión nacional de los restantes campos petrolíferos se había convertido en un factor fundamental en política y en un fértil generador de guerras.
Por eso, el progreso material fue rápido, pero en los años sucesivos fueron produciéndose pequeños cambios hasta la desintegración total. Toda la energía de la humanidad se concentró en mantener en un ritmo, constante la frenética rutina de la civilización, hasta que [...] ciertas fuentes esenciales de energía se agotaron de repente. En ninguna parte se tuvo la agilidad mental necesaria para hacer frente a esa nueva crisis. El orden social se colapsó totalmente.05/11/2006Pequeño gran apagón.![]() En este blog ni nos enteramos, aquí todo bien con la Expo y el mejillón cebra, gracias. :-D. Podría haber sido mucho peor de lo que se quedó al final, de no haberse parado el efecto dominó a tiempo. Aún así, el incidente afectó a media Europa. http://www.adnmundo.com/contenidos/politica/corte_luz_europa_pi_051106.html http://www.clarin.com/diario/2006/11/05/elmundo/i-03307.htm http://www.jornada.unam.mx/2006/11/05/019n1eco.php http://www.invertia.com/noticias/noticia.asp?idnoticia=1641909 http://www.antena3.com/a3noticias/servlet/Noticias?destino=../a3n/noticia/noticia.jsp&sidicom=si&id=11749985 Nota 1: No fue el gran apagón de la UE, pero es un aviso de lo que podría suceder. Es curioso cómo las críticas a la gestión de las redes europeas han ido con sordina, ah si hubiese sido en los EE.UU., cómo se habrían regodeado los europeístas de la UE feliz y arcádica. Encima, parece que quien empujó la primera ficha del apagón fue...E.ON. Nota 2: 27/10/2006¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO? ConclusiónEl agotamiento del petróleo podría quedar muy lejano aún, lo suficiente para que no afectase al tiempo de nuestras vidas. Pero también podría ser un acontecimiento inminente. ¿Qué podríamosesperaren ese caso? " Por todo lo dicho anteriormente, debemos deducir que el petróleo es uno de los pilares del poder centralizado y tiránico que hoy mueve el mundo. En el caso de que el agotamiento del petróleo entrase en una escalada de desajuste de oferta y demanda muy abrupta, el sistema de dominación se tambalearía en sus cimientos, y su capacidad de control correría un grave peligro. Ciertamente, en un escenario ideal, la escasez de combustibles llevaría forzosamente a una relocalización económica, lo que implicaría una descentralización sobre el control de los recursos y, más allá, la posibilidad de refundar las bases de la autonomía a una escala incompatible con el sistema de opresión tal y como lo conocemos hoy. Como vemos, en este escenario ideal, el agotamiento del petróleo lleva a una contradicción abierta con el sistema. Pero no podemos engañamos al respecto, el ejemplo de la historia muestra que los viejos sistemas de poder nunca cedieron suavemente ante el peso de sus contradicciones, normalmente se deslizaron pesadamene hacia una disgregación caótica y destructiva, arrastrando consigo todo lo demás, En el caso de nuestra civilización existen además dos circunstancias agravantes: la extensión de su dominio cubre la totalidad del planeta, pero además sus manipulaciones han perturbado globalmente la biosfera. La primera circunstancia nos obliga a proyectamos en un desastre que puede afectar a la especie humana como’ tal, la segunda circunstancia pone en cuestión cualquier tentativa de reapropiación material colectiva. A priori, no podemos esperar nada del fin del petróleo que pueda secundar nuestras perspectivas, lo que no niega que debamos estar vigilantes para aprovechar cualquier brecha que se abra en un hipotético período de post-abundancia. LDL 2006 24/10/2006¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO? Del petróleo hacia la nadaEl declive de la producción petrolera nos obliga a un inmenso esfuerzo mental para representamos una sociedad privada del petróleo sin que a la vez esta imagen llegue a borrar de nuestra memoria el modo de vida que conocieron nuestros bisabuelos. La motorización supuso la ruptura violenta con el mundo anterior, que estaba hecho de limitaciones que hoy resultan incomprensibles a la mente moderna. El problema pues no es sólo que los últimos días del petróleo dibujen delante de nosotros un futuro incierto; lo más grave sería que hicieran ilegible nuestro pasado. Hoy no se puede pensar el horizonte futuro sin tener en cuenta los límites modestos de donde venimos. Las instituciones y costumbres que se han perpetuado bajo la motorización impiden hoy reconocer nuestras necesidades en otra forma que no sea la de la motorización. Cabe pensar que la industria petrolera, que nació como una forma de guerra contra la libertad y la autonomía posibles, morirá ahogando igualmente la reflexión sobre un porvenir deseable. Sería urgente oponer nuestra crítica a los propagandistas del fin del petróleo, pues la mayoría de ellos sólo traducen a un lenguaje edulcorado y aceptable para las mayorías electoras el trasfondo real del problema. Dado que, como decíamos al principio de este texto, las posibilidades de los combustibles y derivados del petróleo han abierto la vía para la expansión económica y cultural del mundo, tenemos que tratar de ver de que manera esta expansión ha instituido una nueva forma de dominación, y no solamente la forma perversa de un exceso de poder económico e industrial. Es cierto que desde la perspectiva actual, esto sólo puede ser un ejercicio intelectual aislado y más bien artificioso, ya que no se corresponde con ninguna inquietud profunda compartida colectivamente. Por otro lado, es indudable que el laberinto técnico heredado después de más de dos siglos de revoluciones industriales no puede ser desarticulado en dos días, y hoy se trataría más bien de sondear si existen indicios de que algo puede cambiar en un futuro a medio o largo plazo. ¿De qué forma es reapropiable la sociedad heredera del siglo XX, profundamente transformada por los combustibles fósil,es? ¿Qué queda en nuestra humana naturaleza y en la naturaleza que nos rodea que no esté un poco afectado o totalmente destruido y que pueda llevarnos hacia la autonomía material y política? La cuestión sobre el control de la energía nos recuerda la cuestión del control del poder sin más. No es claro que la desaparición de un recurso físico como es el petróleo pueda aflojar aunque sea poco ese control sobre la vida social que las élites ejercen sobre las mayorías. En cualquier caso ese control, si se da la escasez de un recurso tan importante como es el petróleo, cambiaría forzosamente de forma. El dilema es evidente: si las élites quieren seguir aferradas al superpoder técnico, financiero y político que han conocido durante el último siglo, en caso de enfrentarse a la escasez de un apoyo técnico como es el petróleo, la situación entonces se agravaría enormemente, dibujándose un cuadro de una tensión bélica, armamentística y policial inéditas. Hay una correlación indudable entre la afluencia de petróleo y la forma de poder tal y como la conocemos actualmente. La substitución del petróleo en un período relativamente corto de tiempo en algunas areas como la del transporte es practicamente imposible. En otras areas, se trataría de hacer resurgir plenamente formas de energía como la nuclear o el carbón, con todo lo que ello implica. Se quiera ver o no, una escasez próxima de petróleo significa el surgimiento de una situación imprevisible y catastrófica. Por tanto, es una situación desesperada en un doble sentido: la escasez de petróleo pone en cuestión la continuidad del control sobre el poder que las élites han ejercido hasta ahora, pero noofrece ninguna garantía de que esto pueda abrir una vía para la reapropiación de dicho control a manos de las poblaciones. Los voceros del cénit del petróleo, como el ya mencionado Colin Campbell, pretenden llamar a la conciencia pública de las naciones y persuadidas de entrar en una vía tranquila hacia otras formas energéticas. En el breve texto llamado Protocolo de Rímini, que Campbell redactó personalmente, se propone una reducción general del consumo de hidrocarburos ajustando oferta y demanda del crudo en relación a la caida de la productividad anual. La finalidad sería poder "planificar de manera ordenada la transición al entorno mundial de suministros energéticos reducidos, preparándose con antelación para evitar el gasto energético, estimular las energías sustitutorias y alargar la vida del petróleo que quede, (oc.)" La filosofía de este texto apela al espíritu cooperativo y equitativo de las naciones, lo que supone ignorar que la explotación y el empleo del petróleo han constituido las claves para que unas naciones oprimieran a otras, y para que, en general, dentro de cada nación la opresión se articulara en la forma que conocemos. (...) El mundo ecologista, en general, contempla la posibilidad de la escasez de petróleo como una oportunidad histórica hacia la soñada sociedad de energías renovables. Por su parte, Jeremy Rifkin, ha sabido intuir la estrecha relación entre el declive de la producción petrolera y la puesta en cuestión de la capacidad del sistema para concentrar y acumular el poder, lo que significaría que el planeta está preparado para la descentralización energética y la recuperación del mando local, todo ello gracias al benéfico hidrógeno}. La transición energética ideada por muchos ecólogos, sociólogos y observadores ambientales podría ser interpretada, de hecho, como un golpe de timón en un mundo asolado por la opulencia y los excedentes de intermediarios e instituciones superfluas: esta sociedad del exceso está preñada de sus posibilidades de descentralización, se nos viene a decir. El conocimiento técnico ya ha sido alcanzado y las claves para una nueva sociedad ya están ahí, el problema es que los intereses del viejo régimen moribundo no dejan que esta sociedad aparezca... El problema de la descentralización y de la transición energética así tratado, nos trae a la memoria lo que la autora Hazel Henderson escribía a finales de los años setenta sobre el concepto milagroso de "devolución espontánea": "(...) cuando las economías industriales alcanzan un cierto límite de producción centralizada, intensiva en capital, han de cambiar el rumbo, poniendo proa hacia actividades económicas y configuraciones políticas más descentralizadas, utilizando una toma de decisiones y unas redes de información más lateralmente ligadas, si quieren superar los cuellos de botella que para la información presentan unas instituciones excesivamente jerárquicas y burocratizadas. Me he referido a este cambio de dirección como:escenariode un proceso de "devolución espontánea", en el que los ciudadanos comienzan simplemente a reclamar el poder que una vez delegaron en políticos, funcionarios y burócratas, así como el poder de tomar decisiones tecnológicas de largo alcance que delegaron en prominentes hombres de negocios. Si se nos permite la metáfora, la aplicación del petróleo en la sociedad moderna ha constituido la gran entrega, la gran delegación de las poblaciones de su capacidad de decisión en manos de determinadas oligarquías y estructuras técnicas, redes de transporte, comunicación e intercambio. Si es cierto que se acerca un día en que el sistema se verá gravemente afectado por la carestía del petróleo ¿se producirá un equivalente de esta gentil "devolución espontánea" del control del poder y del control sobre los recursos? ¿se convertiría la transición energética en un proceso suave de dispersión de los centros de toma decisiones? ¿Habrá un traspaso de las competencias hacia el plano local si el funcionamiento de la economía se ve forzosamente inmovilizado? ¿Regresaremos hacia una cierta autarquía? Lo más amable que se puede señalar a los que albergan esta esperanza es que dediquen un momento al estudio de la historia: verán allí que las instituciones del poder nunca han servido como puente hacia formas superiormente morales o más equitativas de organizar la sociedad, y que normalmente agonizaron destruyendo y agotando todo lo que mantenía activa la sociedad que dominaban. La edad del agotamiento del petróleo podría ser tan despótica y vacía de horizontes, o más, de lo que pudo serlo la edad de su abundancia.23/10/2006¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO?![]() Los avances de la geología, la geofísica y la geoquímica, hicieron posible que la prospección de yacimientos petrolíferos pudiera alcanzar una precisión y eficacia cada vez mayores. La geología al servicio de la industria petrolera hizo que la ciencia de la tierra se convirtiera en la ciencia del saqueo de la tierra. Pero cuando los límites de las reservas de este planeta parecen exhaustas, cuando la aventura de juventud de la geología petrolera ha perdido muchos de sus encantos, algunos geólogos parecen dispuestos a hacer sonar la alarma del desequilibrio y el caos económico. La paradoja de esta geología de senectud es su incapacidad para reconocer la responsabilidad de toda ciencia en el desarrollo de las industrias"y sus fines arbitrarios: toda ciencia puesta al servicio de la gran empresa capitalista se convierte en ciencia subversiva y amenaza con destruir su mismo objeto de estudio.(...). no hay que olvidar que ya desde los años sesenta y setenta se alzaron voces de alarma ante esta absurda y suicida escalada energética. La geología comprometida de Campbell, Laherrere y demás, llega un poco tarde: es como una sabiduría post festum. Estos hombres, que tanto han contribuido a crear la situación desastrosa que se cierne sobre nosotros, parecen deplorar y temer justamente las consecuencias radicales de tal situación, y olvidan que no hay ciencia neutra, que no hay saber técnico que no tenga una parte de responsabilidad en los procesos de degradación de materias y energías que constituye hoy la base de la dominación social en todo el planeta. En su libro, y de forma tímida, Campbell parece reconocer las virtudes de una economía más localizada y sencilla en la utilización de los recursos, nos anuncia un futuro donde tal vez sea posible equilibrar la ecuación del consumo y adquirir un papel más consciente en nuestra relación con la naturaleza. ¡Gracias Señor Campbell, tomaremos nota! En contraste, el geólogoKenneth S. Deffeyes, divulgador del cénit y discípulo de Hubbert, se muestra implacable con las veleidades ecológicas de sus contemporáneos. En las primeras páginas de su libro Hubbert’s Peak. The Impending world oil shortage (2001) afirmaba sin pestañear:"Una actitud posible, que personalmente no tengo en cuenta, nos dice que estamos arruinando la Tierra, saqueando los recursos, ensuciando el aire, y que sólo deberíamos comer alimentos orgánicos y montar en bicicleta. Sentimientos de culpabilidad no pueden evitar el caos que nos amenaza. Monto en bicicleta y camino mucho, pero confieso que parte de mi motivación es la situación miserable del aparcamiento en Princenton. .La agricultura orgánica solo puede alimentar una pequeña parte de la población mundial; el aporte mundial de estiercol de vaca es limitado. No es probable que una civilización mejor surja espontanemente de un montón de conciencias culpables. (.oc)" Esta declaración habla por sí sola. Sólo nos cabe esperar otra monografía complementaria, esta vez dedicada al cénit de caca de vaca, ya que el Sr. Deffeyes parece tenerinformación muy actualizada al respecto.20/10/2006¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO?![]() (...) . En los años setenta (...) las dos crisis petroleras de 1973 y 1979, obligaron a las compañías a diversificar y ampliar sus prospecciones, e hizo que los estados se plantearan políticas de ahorro. El crecimiento productivo de Méjico o la URSS, la explotación del petróleo del Mar de Norte, la búsqueda de otras fuentes de energía, la inversión en tecnología extractiva, fueron factores que descargaron parcialmente el peso de la dependencia con respecto al petróleo-OPEP. En los años ochenta, dentro del marco de la Agencia Internacional de la Energía, los países occidentales se comprometieron a crear las llamadas "reservas estratégicas" de crudo, reservas que podían servir para mantenerse en los período de crisis de abastecimiento. En 1985 se había producido una caída de los precios del crudo, y fue a partir de entonces que los países de Europareiniciaron un despegue económico y abandonaron paulatinamente sus políticas de contención energética. A partir de aquella época la OPEP conseguiría una cierta estabilidad del precio del crudo, que duraría hasta finales de los años noventa. Esta estabilidad no fue rota por la guerra del Golfo, no obstante, los años noventa traerían un período de sanciones a la exportación para países como Irak, Libia o Sudán. Es un lugar común afirmar que la guerra lanzada contra Irak en 1990 fue motivada sobre todo con el fin de sacar ’la producción petrolera irakí del mercado internacional, y asegurar de esa forma una especie de enorme "reserva estratégica" para el futuro. No se puede olvidar que con. el inicio de esta ofensiva Estados Unidos e Inglaterra se aseguraban un nuevo control estratégico sobre la zona del Golfo. Todos estos capítulos nos conducen a la situación actual, después de la invasión de Afganistán y la de Irak, en 2002 y 2003, respectivamente, la pasada guerra en el Líbano y la inquietud creciente por el control de zonas estratégicas como el mar del Caspio, el Africa subsahariana o Venezuela. Si a todo esto añadimos la aparición en escena de gigantes sedientos de combustible como China o India, tenemos todos los ingredientes necesario para abrir un período tenso y dramático, con precios muy elevados del crudo y el anuncio de su inminente escasez. ¿Una geología subversiva? Hasta aquí no hemos hecho sino mostrar algunos trazos históricos y cronológicos que nos pueden ayudar a delimitar el terreno donde ha surgido el interrogante sobre el agotamiento del petróleo barato. La crisis de escasez que se anuncia hoy podría resultar creible si se constata que los años sesenta del pasado siglo marcaron la época de mayores descubrimientos de yacimientos, época desde la cual asistimos a un lento pero firme declive en el ritmo de los descubrimientos. En su artículo ya clásico, publicado en la revista Scientific American, en 1998, y titulado "Fin de la era del petróleo barato" -que aquí apareció por las mismas fechas en su trasunto castellano Investigación y ciencia- Colin J. Campbell y Jean H. Laherrere, ambos geólogos veteranos y retirados, trazaban una línea de delimitación entre las previsiones de escasez de las crisis de los años setenta y la crisis actual de la que ellos se hacen portavoces. Refiriéndose a las predicciones de entonces, escribían: "Sus predicciones apocalípticas fueron reacciones emocionales y políticas, los expertos sabían, ya entonces, que tales pronósticos carecían de base. Unos años antes se habían descubierto enormes campos en la vertiente norte de Alaska y bajo las aguas del Mar del Norte, cerca de la costa europea. Hacia 1973 el mundo había consumido, de acuerdo con las mejores estimaciones, alrededor de un octavo de su riqueza en crudo accesible. Dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) los cienco miembros de Oriente Medio convinieron en subir los precios, no porque hubiera peligro de escasez, sino porque habían decidido hacerse con el 36% del mercado. Más tarde, cuando la demanda cayó y el flujo de petróleo fresco procedente de Alaska y del Mar del Norte debilitó la presión ejercida por la OPEP, los precios se desplomaron." Campbell, con su libro The coming oil crisis (1997) y Laherrere, autor de distintos ensayos y estudios, defienden desde hace una década la proximidad del declive del petróleo, dentro del siglo XXI, anunciando que antes de 2010 se alcanzará probablemente el cénit de la producción, lo que marcará el fin del petróleo barato. Como se sabe, ambos se han inspirado en los trabajos de Marion King Hubbert, geólogo que trabajó para la Shell, y que en 1956 predijo que para el año 1970 aproximadamente, se produciría el cénit de la producción petrolera estadounidense, lo que efectivamente ocurrió. Otros geólogos, investigadores y periodistas se han sumado, con sus estudios y aportaciones, a esta corriente de opinión que poco a poco ha comenzado a entrar en el debate público, al menos en algunos ámbitos. En nuestro país, no obstante, el debate se deja oir poco, y en total, que nosotros sepamos, no se ha editado en papel gran cosa al respecto, a parte de algunos artículos y algún dossier de importancia. Desde luego, a través de la red electrónica, muchas personas han entrado en contacto con el problema a través de las páginas de ASPO (la Asociación para el Estudio del Cénit de la Producción, donde se inscriben geólogos como Campbell) o la de AEREN ( la Asociación para el Estudio de Recursos Energéticos). Pero el debate continúa, de alguna manera, soterrado. En Estados Unidos, sin embargo, se han publicado ya libros de divulgación como el de Richard Heinberg, The party’s over, mientras que en Francia se publicó La vie apres la pétrole, de Jean-Luc Wingert, con prólogo de Laherrere, libro al que después han seguido otros varios en francés sobre la misma cuestión. Desde luego, a esta corriente anunciadora del cénit petrolero no faltan sus oponentes negacionistas. Uno de ellos, ilustre, y al que podríamos considerar como el Herodoto de la historia del petróleo, es Daniel Yergin, que en 1991publicó su monumental The Prize, libro histórico sobre la industria petrolera desde sus orígene~. Resulta curioso que en un libro tan documentado no aparezca ninguna,mención a King Hubbert ni sus predicciones, cuando en cualquier caso menciona de pasada las intervenciones de Fritz Schumacher en el mundo de la energía, lo que denota que el autor no está totalmente desprovisto de interés por la cuestión de la finitud de los recursos. La historia del petróleo de Yergin no es en ningún caso neutra, no podría serlo, y delata bien a los amos que sirve, especialmente cuando se demora en analizar la influencia que tuvo el petróleo en las dos guerras mundiales, y después pasa por encima de la guerra del Viet-Nam, sin explicar las razones de la intervención norteamericana, sin que aparezca por ningún lado la molesta e hiriente palabra "napalm" que, como sabemos, hace referencia a un arma elaborada a partir de la gasolina, y con la que el ejercito estadounidense regó generosamente a la población vietnamita, dejando un rastro de horror y destrucción. Claro está que cuando al final de su libro se ve obligado a mencionar la intervención militar en el Golfo, a la cabeza de la cual estaba de nuevo Estados Unidos, tiene buen cuidado en retratar la vida sanguinaria de Sadam Hussein. En cualquier caso, las razones para no mencionar a Hubbert en su ensayo histórico se nos escapan. Yergin dirige en la actualidad una consultaría sobre cuestiones energéticas y está dispuesto a no dar importancia alguna a las opiniones expresadas por los divulgadores del cenit petrolero. Al decir de Yergin, las predicciones de hoy son tan vanas corno las del pasado. ¿Es la suya una opinión bien infonnada o es la voz de alguien meramente comprometido con los intereses petroleros y su propaganda? Tal vez no tardemos tanto en saberlo. Lo que resulta llamativo es que la opinión más autorizada en torno a las informaciones sobre el cénit petrolero provenga del mundo de la geología. ¿Qué habría sido del capitalismo industrial en el siglo XX sin esta ciencia aparentemente neutra y minuciosa?16/10/2006¿QUE PODEMOS ESPERAR DEL AGOTAMIENTO DEL PETRÓLEO?![]() Mediatizados como estamos por la difusión de noticias parciales e interesadas, y dado lo dificultoso que es dar con una inteligencia que pueda unificar todas las informaciones y factores que intervienen, ¿cómo podríamos nosotros aceptar sin más la inminencia sobre el agotamiento del petróleo? Dejamos a otros, mejor dotados o más audaces que nosotros, la ardua tarea de especular sobre la evolución futura de la industria petrolera, pero indudablemente no por ello renunciemos a la reflexión de lo que el fin del petróleo podría suponer para nuestras aspiraciones colectivas. La cuestión central que este breve ensayo quiere plantear es la siguiente. El petróleo ha sido el flujo que ha movilizado la economíá occidental durante más de un siglo. Muchas voces se levantan hoy para anunciar que la producción petrolera está cercana a su culmen, y que a partir de ahí, el precio del crudo se encarecerá a tal punto que necesariamente asistiremos a una crisis energética, dañándose gravemente el comportamiento económico de todo el planeta. Las consecuencias, de producirse este hecho, serían sin duda grandiosas y espectaculares. Pero lo que nos interesa aquí es dilucidar si la caida más o menos acelerada del régimen petrolero abre una brecha para nuevas posibilidades sobre las que reconstruir una sociedad autónoma, radicalmente diferente a la que conocemos. En efecto, más allá de una cierta inquietud ecologista, empeñada en una transición sostenible que nos lleve a una futura sociedad de energías limpias y ciudades radiantes, lo que nos incumbe es analizar de que manera estos discursos proecológicos ocultan cuestiones de mayor calado, como por ejemplo, de que modo podemos retomar la presunta crisis energética que se avecina para subvertir el modelo de cultura material y de distribución del poder que hoy delimitan nuestra forma de vida. 09/10/2006¿Que podemos esperar del agotamiento del petróleo?![]() El petróleo, durante el siglo XX, ha sido el gran aliado material del capitalismo y, por ende, del sistema de dominación social. En consecuencia, y dado el carácter finito de este recurso, está destinado a convertirse también en su gran punto de debilidad estratégica. Esto constituye en esencia el carácter ambiguo y frágil de la organización económica mundial. No se puede ignorar que pueblos y civilizaciones anteriores agotaron atolondradamente elementos y bienes materiales que hacían posible su forma de existencia. Las enormes deforestaciones de siglos precedentes, la existencia de grandes regiones erosionadas, dan testimonio de ello. Pero el petróleo, como en algunos aspectos el carbón, ha permitido una apropiación novedosa de la naturaleza al hacer posible una movilidad sin restricciones. Esta movilidad hizo posible que las industrias de transformación pudiesen disponerse de forma heterogénea con respecto a las fuentes de materias primas, que el comercio mundial y las comunicaciones lograsen una integración impensable en épocas anteriores, que se expandieran sin límites las areas de inversión y recuperación del capital, que el radio de actividad diaria de un sólo individuo se ampliase a la escala del planeta. El petróleo ha sido la condición material por la cual se ha intentado lograr la desmaterialización de todo lo que condicionaba antaño la economía. Esta desmaterialización no tiene por base sino las enormes redes de transporte, la agricultura industrial motorizada y la proliferación de materiales de síntesis: sobre esta base ha podido constituirse la economía global de servicios, con las grandes urbes como nodos donde se concentra el poder y desde donde se gestionan las inversiones y la alocación de los recursos. En las áreas urbanas de occidente ha podido crecer este tipo de empleo subsidiario, de gestión y de dirección, y de los servicios técnicos que les son imprescindibles, creándose sectores de la actividad completamente aislados de la producción de alimentos y de recursos primarios como el agua y los combustibles. Esta extensión de la producción desmaterializada es, obviamente, una ilusión sostenida sobre el control policiaco y militar de la energía y las materias primas del planeta, donde el conocido despilfarro energético no es su mero efecto perverso, sino la condición indispensable para que este sistema pueda perdurar.Los derivados del petróleo han modelado la vida económica de occidente: su mundo material está levantado sobre la movilidad y la mecanización, sobre los materiales de sustitución y las industrias petroquímicas, sobre la especulación del oro negro y el culto del automóvil. La dependencia de este recurso energético ha seguido una escala inquietante desde el fin de la Primera Guerra Mundial, moviendo los hilos de la llamada geoestrategia y provocando tensiones inéditas. Por lo demás, su aplicación masiva al transporte, la agricultura y las industrias de transformación, han puesto estas actividades fuera de toda racionalidad ecológica, lo que convertirá el siglo XXI en un paso angosto, tal vez infranqueable, para la especie humana. Todo lo dicho anteriormente no dejan de ser evidencias. Lo que viene a continuación hace. referencia a las opiniones y análisis sobre el inminente, al decir de algunos, agotamiento del petróleo barato. Desde mediados de los años noventa, ha crecido la inquietud sobre esta cuestión, en especial desde las aportaciones realizadas por geólogos corno Campbell, Laherrere, Deffeyes, etc., No discutiremos aquí tanto la validez de sus afirmaciones, lo que quedaría fuera de nuestra capacidad, corno las implicaciones que el agotamiento o escasez del petróleo puedan tener en nuestras perspectivas de transformación social. (coontinuará) 06/10/2006Biodiesel en Zuera![]() Una iniciativa empresarial menos nefasta que las de costumbre, aunque siga centrada en el culto perpetuo al motor de explosión y no sea más que una gota de ahorro en el océano de hidrocarburos que se gasta cada día... http://www.invertia.com/noticias/noticia.asp?subclasid=&clasid=&idNoticia=1624389 21/09/2006Boletín de la C.S.P.![]() La comunidad sin petróleo (sic) has sacado su primer boletín en email. No tenemos por qué suscribirtodas sus afirmaciones, pero le damos publicidad.Reproducimos una parte aquí: "Nuestra vida depende del dinero, del sueldo que todos los meses
Para recibirlo, contactar con: comunidad@comunidadsinpetroleo.com
14/09/2006Leyendas urbanas del petróleo![]() Cuando se habla de la futura escasez de petróleo siempre sale alguien con las leyendas petrolíferas para negar lo que se avecina... Cuento: Estados Unidos tiene mucho petróleo guardado. Realidad: Estados Unidos compra petróleo desde hace más de 30 años cuando antes había sido el principal exportador mundial. Estados Unidos está enfrascado en varias guerras para intentar solucionar una inestabilidad política que le impide adquirir petróleo a buen precio en esos países. Estados Unidos sigue utilizando ingentes cantidades de carbón, muy contaminante, a falta de más petróleo y gas. El aire de Estados Unidos también lo respiran sus políticos y sus empresarios. La única cantidad de petróleo que tienen guardado los estadounidenses es el equivalente a 90 días de consumo habitual, lo mismo que tenemos los españoles, que es la cantidad que estamos obligados a tener guardado por la Agencia Internacional de la Energía. Y el año pasado no tenían ni eso, pues los países socios de la AIE tuvieron que auxiliarles entregándoles parte de sus reservas. Camelo: Hay patentes revolucionarias en el tema energéticos que están escondidas en los cajones de las mesas de los directivos de las multinacionales petroleras. Realidad: Si alguna de esas empresas tuviera esa revolucionaria solución no la escondería en un cajón, sino que trataría de lucrarse aún más con ella. No tendrían ningún sentido, si no fuera así, los dinerales que se gastan esas mismas multinacionales en la investigación, desarrollo e implantación de nuevas fuentes de energía. Ellas mismas son las que han decidido apostar por la solar (British Petroleum), los coches de hidrógeno (General Motors), la energía eólica, la mareomotriz, la geomotriz, los biocombustibles y tantas otras, con el pobre resultado que podemos observar a día de hoy: menos de un 1% de la energía del planeta proviene de todas esas fuentes y seguimos tirando en un 25% del carbón y en un 55% de los hidrocarburos. Cuento: Si utilizaran esa energía escondida, dejarían de tener el poder que tienen. Realidad: Hitler construyó un reactor que funcionaba con carbonilla y sus tanques funcionaron con carbón que los alemanes licuaban con cierto método llamado Fischer-Tropf. Desde entonces se ha investigado muchísimo sobre el tema de las energías, pero principalmente se ha hecho en diferentes bandos. ¿Alguien cree verdaderamente que si China tuviera una solución diferente seguiría dependiendo de los occidentales para abastecerse de energía? ¿Los rusos y los americanos se compincharon para esconder la patente durante la guerra fría? ¿el cubano Castro, el americano Bush Jr, el libio Gadaffi, el iraní Ahmadineyad y el omnipresente Bin Laden están de acuerdo hoy día en seguir escondiendo la solución? ¿Zapatero y Rajoy también? De los otros aún me lo creería si me lo explicaran despacito, pero de los dos últimos… ¡Imposible! Si alguno de ellos conociera la existencia de tal solución, las empresas del país en cuestión tratarían de obtener ventaja de ella. Camelo: Con mayor eficiencia se consigue un menor consumo, de manera que la tecnología favorece la reducción del consumo energético. Realidad: Eso no se ha dado nunca en la historia del capitalismo. Si hablamos de coches vemos que consumimos más combustibles en total cuantos más coches tenemos, aún cuando estos sean más eficientes que los anteriores. Si hablamos de iluminación observamos que los ayuntamientos gastan cada vez más energía eléctrica por habitante, aún cuando las bombillas sean más eficientes, dada la cada vez mayor intensidad lumínica buscada. Eso ya lo apuntó Stanley Jevons a mediados del siglo XIX a propósito de la economía del carbón al relacionar la cada vez más alta eficiencia de los trenes y el aumento en la cantidad de los mismos. En la antigua Roma la gente invertía alrededor de una hora al día en desplazarse a su trabajo y a sus quehaceres cotidianos. En la Edad Media seguía siendo una hora. Y sigue siéndolo hoy día culpa de que nos desplazamos más lejos cuanto mejor están las carreteras y más eficientes son los vehículos. Cuanto más eficiente es una máquina, más la usamos y así nunca obtenemos una ventaja en el consumo, sino que normalmente el aumento de éste rebasa con creces la mejora en la eficiencia. 07/09/2006Una página “hermana”![]() Bueno, y nosotros sin enterarnos de que en Zaragoza, y en concreto en el barrio San José, hay interés por uno de los temas que trata nuestro blog. Si os interesa más el tema del cénit petrolero que las demás contingencias que presentamos en posindustrial, os reenviamos a esta página. http://zaragozaciudad.net/peakoil/ Esperamos que Miguel A. López tenga tanto éxito como ‘posindustrial’. 26/08/2006Revista “territorio” número 7![]() En este número del boletín del departamento de Presidencia de la DGA se dedican al desarrollo de las energías en Aragón. Aparte de aburridas estadísticas, publirreporajes sobres minas-museo (pintoresco, sin duda) y repasos triunfalistas al tema de la minería, las renovables y el hidrógeno (Walqa), hay un artículo muy pertinente: “La evolución y los costes de las energía limpias”. No lo voy a colgar entero por si la SGAE y porque es demasiado largo (incluso para las parrafadas de este blog). El autor es director del CIRCE y profesor en la Universidad de Zaragoza. Lo principal del texto es un canto a las virtudes de las renovables y de la central termica de Andorra, reconvertida a ecológica (lo cual en principio no está mal, si no se venden leyendas rosas); pero ojo, junto a esta exposición un tanto farragosa, hay algunas advertencias implícitas sobre lo que puede sucedernos en Aragón si seguimos creyendo en la perpetuidad de la Opel de Figueruelas y de PLAZA. Todo ello en el contexto de una futura crisis energética global (¿a qué me recuerda esto?). El autor propone invertir en hidrógeno, eólica, solar y biomasa, junto con el almacenamiento del CO2 de Andorra bajo tierra, para tener un buen futuro. En caso contrario, afirma que la economía aragonesa las pasará canutas con el petróleo caro. Es un aviso nada catastrofista. Ya lo saben, si trabajan en parques eólicos, la térmica andorrana, minas de carbón y energías renovables, buenas noticias. Si trabajan en logística, transporte por carretera o sector del autómovil, ya pueden pensar en otro empleo a largo plazo. La revista se consigue por suscripción, y está en muchos sitios oficiales de la DGA. Es gratis pero de edición limitada, el que la reciba por correo o en el trabajo que no la desaproveche. Sería triste que terminase de posavasos o de adorno en un revistero.19/08/2006trabajo![]()
16/08/2006La comunidad sin petróleo da señales de vida.![]() http://www.comunidadsinpetroleo.com/conclusiones.html http://www.comunidadsinpetroleo.com/proponemos.html http://www.comunidadsinpetroleo.com/asociacion.html "ASOCIACIÓN COMUNIDAD SIN PETRÓLEO",l "Apartado de Correos 11018 C.P. 28080 Madrid". 15/08/2006LAS RAZONES DE LA NEGACIÓN![]() Final REFLEXIONES TERMINALES Ante el colapso energético en ciernes, los debates trillados y acartonados entre diversas ideologías (unidas por su fe común en el progreso indefinido) no tienen ya casi sentido. Las distinciones entre tecnófobos y tecnófilos, apocalípticos o integrados, se desharán en polvo en cuanto el sistema empiece a derrumbarse y simplemente la gente empiece a pensar en sobrevivir. No habrá tiempo para pasatiempos intelectuales, no tiene sentido no siquiera a día de hoy. Lo que sí tiene sentido (y además es necesario) es discutir cómo se pueden neutralizar los mitos fosilizados (nostalgia de la Bomba y progreso indefinido) que todavía predominan, a fin de ir preparando a la gente para lo que se avecina. Tenemos que lograr que la mayor cantidad de personas se percaten del precipicio al que nos dirigimos (o más bien nos dirigen la pandilla de burócratas, tecnopsicópatas y poloticastros que nos toman por ganado). Cuando a una persona le dicen que tiene una enfermedad muy grave (como el cáncer) pasa por una fase de negación: cree que es todo un error, que no puede ser que le suceda a él. Poco a poco, asume su problema e intenta luchar por curarse (si aún está a tiempo) o prepararse para el final (si el mal es incurable). Y es que el ser humano se cree a menudo invulnerable, hasta que la muerte deja de ser una abstracción. La sociedad industrialista lleva demasiado tiempo ya en fase de negación de su propio final, provocado por su dependencia voraz del petróleo. Sería muy cruel tachar esto de “infantilismo” (a fin de cuentas los niños enfermos en uso parcial de razón asumen a su manera su propio final: no son tontos). Es más bien consecuencia del “callo” cerebral de décadas de terror atómico y de promesas tecnologistas de progreso sin fin. Tenemos que ser pacientes y explicar el cenit petrolero a la gente de la forma más serena y razonada posible, evitando el tremendismo pero sin dulcificar la situación. En suma, hay que seguir insistiendo aunque parezca un fracaso continuo, seguir hablando del cenit sin miedo pero sin esperanza. Sin miedo a que al dar a conocer el problema la gente “mate al mensajero” de malas noticias; sin esperanza en falsas soluciones desde el propio sistema (tecnológicas o políticas) o en una salvación en el último instante que sabemos no va a llegar. Con todo, esta actitud de pesimismo lúcido, que nos cura tanto del optimismo idiota como del catastrofismo histérico, no nos puede llevar a adoptar una postura de sectarismo: no podemos sentarnos en la puerta de casa a ver cuándo pasa el cadáver del industrialismo, sintiéndonos la “elite” frente a los ilusos ignorantes de la verdad. EMHO, ya somos mayores para jugar a ser los “elegidos” en plan “apocalípticos americanos” (me refiero a todo eso de desear que venga el Armagedón para que elimine a los pecadores y degenerados: esa horrible mezcla de milenarismo religioso y darwinismo social de los grupos “survivalistas”). El hecho de que no tenga esperanza alguna en soluciones dadas por el sistema(no falta que hace: ¿para qué aguantar este tinglado 50 ó 100 años más?) no quiere decir que me ría del destino sombrío de gran parte de los seres humanos, ni que tampoco rechace de forma mojigata cualquier oportunidad de difundir lo que nos espera en “X” años. No es tiempo ya de adoptar la pose del ermitaño o del grupo angelical de elegidos aislados de los infieles. No es cuestión de repetir una vez más los esquemas de la automarginación tan típica de los supuestos antisistema. Cualquier resquicio es bueno para dejar caer el “bombazo” del cenit petrolero: sindicatos, colegios, partidos, medios de comunicación, asociaciones varias, chats de Internet, parroquias, lo que sea...Corremos el riesgo de que nos tomen por locos y cosas peores, pero como todavía creemos en el “juicio histórico” de nuestros descendientes que sobrevivan al colapso, tenemos ese deber. ¿Qué pensará la gente de dentro de un siglo cuando comprueben que nadie hizo nada por avisar del desastre que se avecinaba? Eso es lo que nos tiene que animar en una tarea tan dura. Pues eso, sin miedo y sin esperanza, a tirar de la manta y a destapar el problema del siglo. Luego que no diga nadie que no le avisamos... 10/08/2006LAS RAZONES DE LA NEGACIÓN (continuación)![]() Cuando la OPEP fue perdiendo fuelle y Occidente empezó a respirar aliviado al asegurarse (por un tiempo) suministros seguros, el problema energético fue cayendo en el olvido. Por lo demás, la invasión de Afganistán por la URSS y el belicismo de Reagan terminó de relegar el miedo al colapso petrolero. Los años 80 estuvieron marcados por el monopolio apocalíptico de la guerra nuclear. La Guerra Fría tardía marcaba los temores de la gente: el colapso paulatino no tenía nada que hacer contra el pánico a la Tercera Guerra Mundial que podía comenzar por cualquier nimiedad política. El cine se llenó de bombazos nucleares y escenarios desolados por la radiación y el supuesto “invierno nuclear” que seguiría a los bombazos. . Incluso “Mad Max” (la única película taquillera que ha esbozado un posible mundo en crisis energética) se pasó al mundo posnuclear en la segunda y tercera parte de las trilogías. Se ve que si no había referencias a la Bomba ni a las radiaciones no estaba a la altura de los “felices” años 80. El mito nuclear lo envolvía todo. Y en esto que la URSS y sus países satélites se vinieron abajo. Llegaron los años 90, con la apoteosis: ya no había nada que temer, el imperio del Mal ya no existía y la TGM se hacía cada vez más improbable (aunque nunca ha desaparecido el riesgo real de accidente o guerra nuclear a escala regional). El mundo podía respirar tranquilo: el mercado y la tecnología lo iban a arreglar todo. ¿Crisis energética? La guerra del Golfo dejó bien claro que los árabes no iban a molestarnos más, había petróleo barato para 100 años... Ahora bien, en este ambiente optimista el miedo profundo al Holocausto nuclear de 50 años seguía funcionando, aunque paradójicamente la Tercera Guerra Mundial se había esfumado. El hongo atómico ha seguido acaparando las visiones apocalípticas, la radiación es el único final “legítimo” de la humanidad en el imaginario colectivo. Esto es lo que provoca el rechazo instintivo a otras formas de catástrofe final menos espectaculares, como el colapso petrolero. En los años 90 los sucedáneos del Holocausto sólo consiguieron taquilla para Hollywood: el cine se llenó de dinosaurios, meteoritos, virus africanos, invasores del espacio...más como entretenimiento que como reflejo de un miedo real. No iba a haber “día después”, así que no había ya más miedos profundos. En vano hablaban los ecologistas del cambio climático, el agujero del ozono... Todas estas amenazas ya no tenían la rotundidad de los megatones. Ni qué decir que el problema energético sonaba a pasado de moda si todavía había alguien que se refiriese a él. Ni siquiera tenía urgencia actual para los profetas del ecocatastrofismo. Tras el 11-9-2001, la amenaza del “terrorismo global”se convirtió en el nuevo pánico mundial. El inconsciente colectivo se llenaba de kamikaces barbudos, y la nostalgia de la Bomba ha tenido un cierto reverdecer bajo la nueva forma del “Eje del Mal” con supuestas ADM (Iraq, Corea del Norte, Irán y poco más). Entre hombres-bomba, ántrax, sarín y bombas A de bricolaje no hay sitio tampoco para el apocalipsis energético. Todavía hay nostalgia de la Bomba. (continuará) Segundo mito: EL PROGRESO INDEFINIDO A pesar de las afirmaciones de ciertos filósofos pedantes, el mito del progreso indefinido, que nació junto al capitalismo, sigue en vigor aunque los hechos lo desmientan: hambrunas en los países pobres, deterioro ambiental, descomposición eticosocial en Occidente... No importa, gracias al tecnologismo (creencia en el poder milagroso de la tecnología para arreglar cualquier problema) y a la globalización (término abstracto que vale para justificar lo que sea) se sigue creyendo (o se finge creer aún) en el progreso indefinido. La creencia en este progreso fatalista es transideológica, es decir, común a izquierdas y derechas, salvo excepciones marginales. Esto explica el fracaso del izquierdismo (sobre todo el marxista)para comprender el mundo actual después del batacazo soviético. El final de la URSS supuso para la derecha la “confirmación” de que el capitalismo tenía la llave del sacrosanto progreso, ya que en el futuro se esfumaba (o al menos eso creían) que no habría amenazas a su dominación real y simbólica. Para gran parte de la izquierda fue un golpe terrible por eso mismo, pues compartían el mismo mito social del progreso indefinido con sus teóricos contrincantes políticos. Gran parte de la izquierda cree aún en el industrialismo como sancta sanctórum de las virtudes; el sovietismo era fiel exponente de dicho industrialismo (también llamado por algunos “capitalismo de estado”). No todo en la URSS fue negativo como nos quieren vender hoy los neoliberales, pero en el plano ambiental no se pueden ocultar desastres como el de Chernobil, por ejemplo. Para la izquierda industrialista, el obrero es el summum de las bondades frente al “embrutecido” mundo rural, en el que perviven los horrores del “feudalismo”. Cualquier crítica un poco fuerte a esta visión simplista puede ser tachada de “pequeñoburguesa” (en su pintoresco argot), o peor aún, el colmo de lo reaccionario. EMHO, lo realmente “reaccionario” en estos tiempos que corren es esconderse detrás de teorías fosilizadas o fantasmagorías en lugar de entender la cruda realidad y obrar en consecuencia. Mientras algunos siguen soñando con utopías fabriles de los tiempos del vapor, otros fantasean con utopías cibernéticas mientras el camino se hunde ante sus pies. Ya sean de la vieja escuela o seguidores de Neo (“Matrix parece ser una curiosa fuente de inspiración “revolucionaria” para más de un “radical” :-DD), todos ellos están demasiado ofuscados por el mito fosilizado para interpretar adecuadamente las señales de alarma que envía el mundo real de vez en cuando. Así, el verano pasado (2003) sucedieron grandes apagones en Italia y sobre todo en EE.UU. Gran parte de la progresía y del radicalismo virtual escribían al respecto en los foros de Internet burlándose de los yankis y sacando los colores al capitalismo. Y todo esto sin percatarse de que a lo peor en pocos años esto los apagones podían llegar a afectar a sus queridas catacumbas cibernéticas. Una minoría fue más perspicaz y abordaba el posible futuro declive del industrialismo. Por desgracia, esta minoría izquierdista que ya no está bajo el influjo del progreso indefinido se ha pasado al otro extremo: su antitecnologismo les ha llevado a declararse enemigos de la técnica y de la cultura en general (aunque eso no les impide declararlo por Internet). . Echan espuma contra la ciencia y lanzan catilinarias contra la “civilización”. ¡ahora que Occidente se ha convertido en la sombra de sí mismo!. Proclaman la muerte de la cultura y presentan el retorno al salvajismo como la panacea contra el industrialismo. En su confusión mental, son incapaces de distinguir el sistema industrialista (economía del capital + tecnologismo + burocracia) de los restos de humanidad que todavía sobreviven. El reto para el futuro no es destruir la “civilización”, sino reinventarla; no acabar con la tecnología, sino reconducirla a escala humana. Tampoco es cuestión de salirse del mito del progreso indefinido para caer en el del buen salvaje. Hay otras personas que estamos fuera ya del mito del progreso indefinido, pero tampoco nos entusiasma el nuevo primitivismo. Estamos contra el optimismo tecnológico idiota no porque tengamos alergia a la técnica, sino porque sabemos adónde nos lleva, y no nos gusta el futuro que se avecina. Agradecemos mucho la existencia de sitios como www.crisisenergetica.com o sus equivalentes en otros países, porque no son antitecnología a ultranza (al contrario,se escribe en ellos mucho sobre ciencias y técnicas), pero tampoco hay concesiones al futurismo ingenuo del “ya inventarán algo”. Sin embargo, su obsesión por presentar escenarios de catástrofe contrasta con su escaso interés en pensar alternativas para la salida radical o progresiva de la sociedad actual, fuera de las discusiones en torno a ideologías o tecnologías. Los foros dedicados a desastres, guerras y noticias feas están mucho más concurridos que los de preparación para el futuro o alternativas colectivas. No nos engañemos más, el industrialismo va a devorarse a sí mismo en cuanto empiece a escasear la energía, y no vendrá una solución milagrosa a última hora para salvarlo. No vamos a llorar su muerte, pero tampoco nos alegraremos porque las consecuencias no serán agradables.07/08/2006LAS RAZONES DE LA NEGACIÓN![]() ¿Por qué la gente en general se cierra en banda en cuanto se les habla de la inevitable escasez futura de petróleo? ¿Cómo es que se niegan a aceptar siquiera como hipótesis el “apocalipsis energético”? La última persona con la que intenté conversar acerca del cenit y la consiguiente mengua del petróleo disponible a escala mundial, terminó cortando en seco mi explicación: admitía que lo que estaba contándole podía pasar, pero...”el fin de la civilización no puede ser tan simple”. Podía pensar en un apocalipsis de cien formas diferentes, antes que en el colapso energético. Y sin embargo, era una persona razonable en su vida cotidiana, uno de esos sujetos que sin haber leído nada acerca de la “navaja de Occam”, la aplican intuitivamente en su vida cotidiana: es decir, esa gente que no compran bálsamos de Fierabrás por Teletienda ni se dejarían timar por el “tocomocho”; porque desechan lo complicado y aceptan las explicaciones más simples y comprobables como buenas. Sin embargo, en el caso del final del mundo tal como lo conocemos, este racionalista “sin desbastar” prefería rechazar la versión más simple (y posible) del desastre final. Mi interlocutor temía más cualquier otra amenaza a escala mundial que al colapso energético. Creo que si le hubiese hablado acerca de una invasión extraterrestre dentro de 10 años su reacción tachándome de alarmista y loco no habría sido mayor. Por lo demás, mi interlocutor me conoce desde hace años (somos parientes) y sabe que, aparte de ciertas extravagancias y una cierta propensión a la melancolía, soy una persona seria y reflexiva, y muy cuerda (hasta el punto de que mi lucidez se ha convertido para mí en una carga terrible). Sabe que no estoy metido en ninguna secta, por otra parte. ¿Qué lleva a la gran mayoría a negarse a ver el destino más probable de la sociedad industrial?¿Qué les hace “matar al mensajero”? (por ahora en sentido figurado: crucemos los dedos). La negación se ha intentado explicar por motivos que pueden ser válidos en parte, pero que no explican a fondo el problema del rechazo a la explicación del cenit petrolero y sus efectos inexorables en todo el mundo. Se ha escrito acerca del poder hipnótico de la televisión, del lavado de cerebro por parte de los gobiernos, de la conspiración de silencio en la prensa, de ocultación de información, etc. Pero todo esto es insuficiente, no explica del todo la ceguera actual ante la próxima crisis energética: al fin y al cabo, la censura en los medios no es total para quien sepa leer entre líneas; hay científicos que hablan abiertamente del tema, en Internet hay bastante información dentro de lo que cabe sobre la crisis energética, la propaganda de los gobiernos ha fracasado recientemente en lo de Iraq... A fin de cuentas, no hace falta ser muy inteligente tampoco para entender que el petróleo va a escasear en “X” años; y no hay alternativas milagrosas a corto ni medio plazo. Con todo, hay personas inteligentes que no pueden concebir esta situación y prefieren creer en panaceas con pocos resultados o incluso en cuentos de ciencia ficción como el “helio 3” famoso. :-D Para entender esta dimisión de la inteligencia tan sorprendente, hay que empezar captando el origen de la negación, que no es racional sino emotivo. En el inconsciente colectivo o como queramos llamarlo, en lo más hondo de la mente humana, chapotean unos cuantos mitos. Entiendan mitos no como mentiras ni como narraciones religiosas , sino como reflejos mentales de hechos y creencias que pueden existir en un momento dado, pero que han pasado a ser referencias simbólicas que están ahí inamovibles. Esto no es malo a priori, porque estos mitos dan un punto de referencia a las personas ante los problemas de cada día. Ahora bien, cuando estos mitos se convierten en ideas exageradas y fosilizadas, acaban absorbiendo toda la realidad de la persona, impidiéndole captar el mundo real. Y esto es muy peligroso, como se puede comprobar con los fanatismos políticos y religiosos. :-X La negación de la crisis energética en ciernes viene también de esta clase de mitos de lo profundo de la mente. En concreto, puedo entrever dos mitos sociales fosilizados: - La nostalgia de la Bomba. - El progreso indefinido. Primer mito: LA NOSTALGIA DE LA BOMBA En 1945 comenzaba la era atómica. Varias generaciones desde entonces hemos estado sometidas al terror nuclear. La amenaza tecnológica a toda la especie humana provocó en las personas más vulnerables un renacer del pensamiento apocalíptico, sobre todo en gente religiosa: sectas que se cobijaban en refugios, pronósticos del día del juicio que siempre fallan, grupos de “survivalistas”, etc. Pero la mayoría de la gente prefirió racionalizar el miedo al Holocausto nuclear, viviendo una normalidad forzada, creyendo la propaganda pseudocientífica de los gobiernos (“agáchense y cúbranse”) o consumiendo fantasías de Ciencia Ficción para descargar la tensión. Fuese cual fuese la forma de escape ante la espada de Damocles atómica, en todas las mentes desde hace medio siglo la amenaza real se hizo mito: el mito del Holocausto final en forma de hongo radiactivo. El fatalismo del siglo pasado identificaba el apocalipsis con el fulgor de la bomba H. L Desde luego, hubo en el mundo real y en el cine quienes barruntaron otros finales alternativos, si no para la especie humana, para la “civilización”; pero estos apocalípticos imaginativos siempre quedaron en segundo plano por la rotundidad del poder atómico en manos de los dos bloques en pelea. El miedo al hundimiento de Occidente por falta de petróleo era uno de esos finales no por imaginados imposibles. Había habido algún científico adelantado a su tiempo que lo había especulado, pero no fue hasta los años 70 cuando el tema energético se convirtió en un miedo mítico entre la gente. La crisis del 73 puso de moda el pánico al final de la era del petróleo. El club de Roma advertía sobre el problema energético entre las demás amenazas futuras (desastre ecológico, superpoblación...). Escritores como Ballard ambientaban algunas historias en mundos decadentes o posindustriales. Surgía también un incipiente ecologismo que por desgracia, pronto se centraría en el romanticismo naturalista, olvidando la cuestión energética o tratándola de forma superficial (el “mantra” de las energías renovables como tranquilizante). (seguirá) 02/08/2006Richard Heinberg: The Party’s Over![]() Reseña por Francisco González El libro de Richard Heinberg “The Party’s Over” (New Society Publishers, 2003, Gabriola Island, BC, Canadá) documenta las bases y consecuencias de la predicción de un grupo de geólogos relacionados con la industria del petróleo: el hecho de que la producción mundial de petróleo está a punto de alcanzar su cenit. Los cálculos más fiables, basados en las reservas conocidas y el ritmo de consumo y de descubrimiento de nuevos yacimientos, indican que este techo es inevitable e inminente, y se alcanzará entre los años 2004 y 2012. A partir del momento en que se alcance, la cantidad neta de petróleo disponible comenzará a disminuir de manera inexorable año tras año. El libro examina también las implicaciones económicas y sociales de este acontecimiento. Puesto que el cambio representará la entrada en un conjunto de condiciones completamente nuevas dentro de la sociedad industrial, el análisis de sus consecuencias tiene un carácter inevitablemente conjetural. Se examinan las opciones disponibles (entre ellas las fuentes de energía alternativas al petróleo) y las medidas que sería necesario empezar a tomar inmediatamente para atenuar, en lo posible, la severidad de las consecuencias. Desde la crisis del petróleo de los años 70 no han faltado libros cuyo mensaje se concentra en la necesidad de reducir el uso de energía, generalmente por motivos de preservación del medio ambiente. Consciente de esta noble tradición, Heinberg nos advierte que el suyo no es un libro más de este tipo. Y no lo es porque la reducción del consumo de energía pronto habrá dejado de ser algo optativo, para convertirse en una necesidad inevitable, desde el momento en que se alcance el techo de producción y se entre en el lado descendente de la curva. La cuestión será cómo controlar esa reducción y las inevitables consecuencias económicas que tendrá. En su introducción, Heinberg distingue cuatro ‘voces’ principales en el coro que trata este asunto. La primera, la más optimista y difundida (hasta ahora) por los medios de comunicación, es la de los economistas neoliberales, para quienes nada puede escapar al poder reparador de las Fuerzas del Mercado. Según este grupo, un aumento en la demanda hará subir los precios y ‘estimulará’ la producción y el descubrimiento de nuevos yacimientos y fuentes alternativas. Ciertas sectas de esta doctrina pretenden incluso que cuánta más energía se use, más energía habrá disponible. Un premio Nobel de Economía, Robert Solow, aseguró que, llegado el caso, “el mundo podría, en efecto, arreglárselas sin recursos naturales”. [Frases de necedad comparable a la anterior no son infrecuentes entre economistas, y quienes se sorprendan de que una persona que diga estas cosas pueda recibir un premio Nobel deberían reexaminar su respeto por estas solemnes ceremonias y recordar, por ejemplo, que Henry Kissinger, el promotor principal de los bombardeos más ensañados, largos y mortíferos de la historia, y responsable de la muerte de más de tres millones de personas en Indochina, recibió el premio Nobel de la de la PAZ poco después de haber concluido el grueso de sus labores de exterminio.] Otra voz bastante ‘estridente’, según Heinberg, es la de los protectores del medio ambiente, quienes, en comparación con la importancia de la causa que defienden, no parecen percatarse con demasiada claridad de las consecuencias de una drástica disminución de la cantidad de energía disponible dentro del sistema económico actual, o bien creen, como los economistas, que no habrá tal disminución. La tercera voz es la de un grupo de geólogos independientes de la industria del petróleo, cuyos cálculos parecen dejar poca duda de que el techo de producción está a punto de alcanzarse. En realidad se ha alcanzado ya en la mayoría de los países productores, excepto los de Oriente Medio. Los dos primeros capítulos dan una descripción general de la historia de las sociedades humanas (y animales) en relación con la energía disponible en su entorno, y la historia de la era industrial (el siglo 20) entendida como un intervalo cortísimo, y totalmente anómalo, de energía abundante y barata. El capítulo 3 presenta la información clave del libro: los cálculos de las reservas de petróleo y el momento en que se alcanzará el punto máximo de producción. El capítulo 4, sin duda el más inquietante, examina las consecuencias. Para entender por qué una reducción progresiva de la cantidad de energía disponible será probablemente responsable de un colapso económico y social sin precedentes (Heinberg usa la palabra colapse no en el sentido de desmoronamiento súbito y caótico, sino más bien de un deterioro gradual y constante de todo el sistema), tal vez la fuente más clara sea M. King Hubbert, quien en los años 50 predijo con gran precisión que el techo de producción en Estados Unidos ocurriría alrededor de 1970, como así fue. Para Hubbert, entre las contradicciones que pueblan la sociedad industrial, la más fatal acabará siendo la que resulta de la coexistencia de dos sistemas completamente incompatibles: el primero se basa en la suma de conocimientos acumulados sobre el mundo físico y las propiedades de la relación entre la materia y la energía; el segundo es el sistema financiero-económico, que evolucionó por su propio camino y se rige por sus propias leyes (dentro de las cuales son comunes declaraciones absurdas como la mencionada anteriormente), leyes que exigen y presuponen un crecimiento continuo. Durante los últimos 150 años, ambos sistemas han podido mantener este crecimiento sostenido, esencial para su coexistencia, debido a la abundancia de energía fósil no renovable, es decir, algo completamente fuera del curso normal de circunstancias en la historia de la especie humana. El uso de energía ha ido aumentando año tras año en consonancia con el crecimiento económico, y esto ha permitido que la incompatibilidad de ambos sistemas se haya mantenido más o menos oculta. Para Hubbert, la única manera de evitar el caos resultante del declive energético sería rehacer completamente el sistema monetario-financiero de forma que deje de depender del crecimiento continuo para concentrarse en el proceso contrario: el encogimiento. Para Heinberg, el aspecto más evidente de la dependencia del crecimiento continuo es el sistema monetario. La mayoría de los países tienen un sistema financiero en el que prácticamente todo el dinero se crea a través de la emisión de préstamos. Heinberg señala que a menudo le resulta difícil hacer entender esto a sus alumnos: la idea de que el dinero es, en sus palabras “una entidad ficticia creada por los bancos, a partir de la nada, para facilitar el mantenimiento de las cuentas”. Si todo el dinero en circulación representa préstamos, cabe preguntarse de dónde sale el dinero para pagar los intereses de esos préstamos. El único sitio de donde puede salir es de otros préstamos, y así sucesivamente. Ahora bien, si este sistema de crecimiento-deuda perpetuo se ve perturbado o impedido por la falta de cooperación del sistema físico para sostenerlo mediante un aumento constante del suministro de energía, el resultado probable es más bien sombrío, debido sobre todo a la irracionalidad inherente del sistema económico-financiero, el cual es capaz de entrar en crisis profundas incluso durante períodos de gran abundancia de recursos y mano de obra. El ejemplo más patente fue la gran depresión de los años 30, época en la que no faltaban recursos y cosas que hacer, y millones de personas sin empleo con ganas de hacerlas, pero el sistema, en su completa irracionalidad, no permitía la conjunción de la mano de obra con el trabajo necesario. En teoría (pero sólo en teoría) esta misma irracionalidad podría permitir que, a la inversa, el sistema económico-financiero se comportara bien en pleno declive de la economía física. Pero esto parece muy poco probable. Lo probable, lo prácticamente seguro, es que la escasez energética desencadene agudas crisis económicas debidas al encarecimiemto de los medios de producción y la reducción de la rentabilidad de las empresas y del consumo, y conflictos bélicos cada vez más intensos para controlar las reservas que quedan. Cuando se alcance el techo de producción de petróleo, quedará tanto petróleo bajo tierra como el que se ha extraído hasta ahora (desde 1859). La diferencia consistirá en que cada año será más difícil, o imposible, encontrar y extraer tanto petróleo como el año anterior. Será el lado descendente de la curva de producción, que necesariamente debe reflejar (con un retraso de varias décadas) la curva del descubrimiento de nuevos yacimentos, cuyo techo se alcanzó en los años 60. Aún cuando se intensificaran inmediatamente los esfuerzos para cambiar a otras fuentes de energía (lo cual parece muy poco probable) los resultados de estos esfuerzos vendrían demasiado tarde y serían, en todo caso, estrepitosamente insuficientes para prevenir el inevitable período de transición durante el cual la cantidad de energía disponible se verá drásticamente reducida. Porque es muy improbable que las fuentes de energía alternativa lleguen a reemplazar siquiera una pequeña parte de la dependencia casi total que hoy tenemos del petróleo. Acostumbrados a un régimen de crecimiento continuo durante el último siglo, los resultados de este encogimiento por venir son poco halagüeños. Heinberg pasa revista a algunos aspectos de las consecuencias previsibles. Transporte. Tal vez la obra más colosal de la historia haya sido la construcción de millones de kilómetros de carreteras durante el siglo 20, algo que, una vez más, de ninguna manera hubiera sido posible sin el petróleo. En un mundo de carreteras deterioradas (cuando su mantenimiento en la escala actual resulte prohibitivo) por las que circularán sólo algunos vehículos especiales, pertenecientes a los pocos privilegiados que puedan permitírselos, el sistema de distribución de mercancías se vendrá paulatinamente abajo. El transporte aéreo, que hoy depende enteramente de la combustión de queroseno, tendría que emprender una transformación ingente para utilizar otros combustibles, tal vez hidrógeno. Esto suponiendo que se puedan salvar varios serios inconvenientes, entre ellos el hecho de que su volumen específico (aún reducido a estado líquido) es doce veces mayor que el del queroseno y por supuesto el hecho de que la energía neta del hidrógeno (la energía obtenida de su uso en relación con la energía utilizada para obtenerlo) es escandalosamente negativa. El resultado, en cualquier caso, será un enorme encarecimiento de los costes de transporte hasta el punto de forzar el regreso a la dependencia en la producción local de bienes y mercancías, en una especie de “globalización inversa” para la que hay poca preparación, ya que las infraestructuras de las economías de abastecimiento local han sido desmanteladas en la expansión de la economía global. Alimentos y agricultura. La producción global de alimentos se triplicó durante el siglo veinte, reflejando aproximadamente el crecimiento demográfico en el mismo período. Este crecimiento se hizo a expensas de la utilización de cantidades cada vez mayores de energía (maquinaria, fertilizantes a base de nitrógeno producido a partir del gas natural, pesticidas, transporte y distribución de alimentos a zonas cada vez más alejadas), de manera que si por un lado la eficiencia agrícola —en términos de alimentos obtenidos por unidad de superficie cultivada— no ha hecho sino aumentar, por otro lado, la eficiencia en términos de alimentos obtenidos en relación a la energía utilizada no ha parado de disminuir, con lo que resulta que la agricultura industrial es, desde el punto de vista energético, la forma de producción de alimentos más ineficiente que haya existido jamás. La expansión y mecanización de la producción agrícola hizo posible una explosión demográfica monstruosa (de unos 1700 millones a más de 6000 millones de personas) en el espacio de poco más de un siglo. Cuando la abundancia de energía barata que facilitó esta explosión haya cesado, cabe preguntarse cuál será el número de personas que la Tierra podrá sustentar en la época de agricultura postindustrial. La pregunta es complicada, pero, según Heinberg, no sería descabellado decir que podrá sostener a un número similar al que sostenía antes de la industrialización de la agricultura. En este tema abundan las predicciones dispares. Los optimistas más audaces suelen estar subvencionados por la industria de la biotecnología, para quienes la ingeniería genética lo resolverá todo. Otros destilan un optimismo basado en niveles de austeridad completamente impensables. Así, un tal John Jevons, tras veinte años de investigaciones universitarias dedicadas a calcular la superficie mínima requerida para la producción de los alimentos necesarios para la supervivencia de una persona (sin el uso de hidrocarburos), llegó a la conclusión de que la supervivencia es posible con sólo 260 metros cuadrados por persona. El optimismo se enfría cuando comprendemos que este cálculo presupone métodos “biointensivos” para una dieta estrictamente vegetariana, sin aceites ni materia vegetal alguna para cocinar o hacer lumbre, y por supuesto sin ningún tipo de calefacción, así como el aprovechamiento de todos los desechos vegetales y humanos (incluyendo excrementos y cadáveres) para la preparación de detritus fertilizante. Este régimen superespartano permitiría, en teoría, el sustento de 7500 millones de personas. Más realista, dice Heinberg, parece la suposición de que la capacidad de sustento de la agricultura postindustrial será de unos 2000 millones de personas (y esto no tiene en cuenta la enorme degradación del suelo que ha tenido lugar en el intervalo). La diferencia entre esa cifra y el número actual de 6000 millones representa la reducción necesaria en un período bastante corto. Si esta reducción no se produce mediante programas voluntarios de descrecimiento y control de natalidad, se producirá mediante los métodos tradicionales de control demográfico. Es decir: hambrunas, epidemias y guerras en unas proporciones no conocidas hasta ahora. La parte más floja del libro es tal vez el capítulo 6, dedicado a las recomendaciones para tratar de controlar el colapso. No es que estas recomendaciones, en conjunto, sean malas, pero muchas de ellas parecen poco aplicables a la gran mayoría de la población del planeta, sobre todo la población urbana. Heinberg recomienda, por ejemplo que la gente instale sistemas de células fotovoltaicas en sus casas El hecho de que el costo de estos sistemas resultaría prohibitivo para la gran mayoría del planeta no entra en sus comentarios. Tampoco parece pararse a pensar en la viabilidad de su recomendación cuando aconseja que la gente cultive hortalizas en su “jardín”. Uno se pregunta inmediatamente: ¿en qué jardín? ¿dónde van a plantar frijoles y berenjenas los cientos de millones de personas que viven hacinadas unas encima de otras en el asfalto de las ciudades? Y uno comprende que, al menos en estas páginas, Heinberg se dirige sobre todo a la clase media estadounidense, la que posee un terrenito detrás de la casa, dedicado normalmente a césped, que en más de la mitad del país se congela durante varios meses del año. A pesar de estos pequeños defectos, se trata en general de un buen libro capaz de concienciar ampliamente al público sobre la magnitud del problema que se avecina, lleno de reflexiones y apartes interesantes. En un momento dado habla, por ejemplo, del "resentimiento indescriptible" que sentirán hacia nosotros las generaciones venideras, las de nuestros hijos y nietos, cuando se den plena cuenta del extravagante bacanal que organizaron sus padres y abuelos para no dejarles más que las heces en el fondo del jarro y un caos incontrolable. Nos complace vernos, dice Heinberg, como esencialmente superiores a los demás animales. Pero la especie humana, al encontrarse con el gran pastel del petróleo, triplicó su número en poco más de cien años, es decir, se ha comportado exactamente igual que las ratas o los parásitos cuando el azar pone a su alcance una fuente de alimento (energía) momentáneamente abundante: reproducción masiva hasta sobrepasar la capacidad de sostenimiento del medio en que se encuentran, y cuando esa fuente de alimento/energía se agota: colapso. El tema está poco a poco —con cuentagotas— abriéndose paso en los medios de comunicación convencionales, aunque los pudibundos y serviles filtros por los que se rigen dichos medios no se deciden de momento a airear ciertas obviedades, por ejemplo que las cruzadas estadounidenses para llevar la “democracia” a lugares selectos del planeta obedezcan exclusivamente a su afán de acaparar las reservas de petróleo existentes, aunque la mayoría del público no parece tener grandes dificultades en ver la curiosa coincidencia geográfica entre el petróleo y los llamados “focos de terrorismo”. Es muy probable que en un plazo de unos pocos años la concienciación sobre el agotamiento del petróleo y el gas natural haya permeado los medios convencionales de noticias y sea objeto de intensos debates políticos. Es también más que probable, prácticamente seguro, que las consecuencias del inevitable declive empezarán a sentirse primero desde abajo, en los países y las clases más pobres, y que una recesión lenta pero continua comenzará en menos de una década, si no ha comenzado ya en todo el mundo industrial. Al margen de los medios convencionales, el tema del agotamiento del petróleo y sus consecuencias es objeto de amplios debates en medios y grupos de discusión alternativos. Los más pesimistas y cínicos entre estos ven como inevitable un retroceso a formas de vida casi paleolíticas. No es infrecuente encontrar mensajes entre estos grupos que preconizan abiertamente el exterminio del 95% de la población del planeta (excluidos ellos, por supuesto, y suelen ser estadounidenses) a fin de “salvar a la civilización” de los estragos medioambientales que desencadenaría la quema desenfrenada de carbón y leña por parte de “las masas” en ausencia de gas y petróleo. Los más optimistas, en cambio, confían en una transición más o menos milagrosa hacia fuentes de energía que de momento existen sólo en papel. Otros, por su parte, hastiados del ahogo diario en atascos de tráfico cada vez más opresivos, mustios de ver cómo se les va la vida mirando a los humos del escape del coche que les precede, con expresión de lobotomizados (y al mismo tiempo con lúcida conciencia de su expresión), manifiestan su regocijo ante la certeza de que un día el mundo se verá finalmente liberado de la tiranía del asfalto, el atasco y el motor de combustión interna, por muy grandes y largas que sean las miserias que nos esperan hasta llegar a esa Arcadia de sus sueños. No se necesita una imaginación excesivamente acalorada o alarmista para entender que, en ausencia de combustibles fósiles las sociedades industriales de hoy se vendrían abajo como un castillo de naipes en cuestión de semanas. Las consecuencias de una reducción lenta pero inexorable, en el sistema socioeconómico actual, no son prometedoras. Para quienes, comprensiblemente afectados por la monumental industria de lavado de cerebro procedente de Estados Unidos, insisten en ver a ese país como un modelo a seguir, es preciso puntualizar ciertos detalles no demasiado cacareados. Por ejemplo:
31/07/2006¿Qué es el dinero?![]() Aunque algunos tienen menos que otros, casi todos nos encontramos metiendo las manos en los bolsillos buscando dinero para nuestra vida cotidiana. Aún así, es muy difícil entender qué es exactamente este mágico ingrediente. Si nos volvemos hacia la sociedad primitiva, podemos imaginarnos cómo un hombre que disparó a un ciervo con su arco y sus flechas podría haberlo cambiado por el hacha de piedra de un vecino. Más tarde, alguien podría haber encontrado una pepita de oro en el lecho de un río cercano, y haberla cambiado por cinco o seis de las ovejas de su vecino. El vecino a su vez podría haberlas cambiado por alguna otra cosa de alguien. Esto ya no era exactamente un trueque, sino el reconocimiento del valor en la escasez de la pepita. Después, la gente empezó a buscar deliberadamente oro o plata, y si tenían éxito, reclamaron la propiedad de la mina. El valor del producto de la mina excedía con mucho el coste de pagar y alimentar a los mineros. Los reyes empezaron a emitir moneda, llevando su efigie como un símbolo de dominación. El imperio romano, que dependía de tropas pagadas con monedas de plata, cayó cuando el suministro de plata se cortó después de que las minas de Río Tinto en España alcanzasen la capa de agua freática. Algunas naciones fueron más allá, conquistando territorios extranjeros en busca de oro y plata. El imperio español en América Latina es un ejemplo perfecto. El dinero se convirtió de alguna manera en una herramienta del imperio, tal y como Cristo remarcó con sus palabras “Dadle al Cesar lo que es del Cesar”. Mover todo este pesado oro y plata era pesado, y alguien tuvo la brillante idea de almacenarlo a cambio de un recibo, que así adquiría el valor de la reserva. Una idea aún más brillante supuso la emisión de más recibos de lo que se tenía en reserva, inventando el dinero que sale de la nada. El dinero y la confianza se convirtieron en las dos caras de una misma moneda. En sí misma, la emisión de moneda necesitaba de confianza ya que casas de la moneda sin escrúpulos devaluaron la moneda reduciendo el contenido en oro o plata, a pesar de las altas multas. En la Rusia medieval, aquellos a los que se cogía haciendo esto se les tiraba plomo fundido por la garganta. La población en tiempos de Cristo era de 400 millones de personas, y durante los siguientes diecisiete siglos apenas se dobló en lo que debía haber sido una economía bastante estable con un suministro estable de monedas y pagarés. Pero entonces la gente empezó a aprovechar la energía del viento, el agua y el carbón con los que manufacturar bienes para el comercio, lo que llevó a una creciente demanda de capital financiero. Al principio se satisfizo con el incremento de la minería de oro en Sudáfrica y otros lugares, pero más tarde se hizo con una expansión de los pagarés. Los bancos prestan más de lo que tienen en depósito, confiados en que la expansión económica del mañana se convertía en la garantía de la deuda de hoy. Incluso así, la moneda estaba al menos teóricamente respaldada por el oro en los bancos centrales, a pesar de que no serían capaces de satisfacer totalmente sus obligaciones si todo el mundo decidiese simultáneamente retirar en metálico sus pagarés. Una mayor complejidad surgió de los porcentajes de cambio entre las diferentes monedas, cuyos valores crecían o menguaban de acuerdo al funcionamiento relativo de las economías y al grado con el que los diferentes países estaban dispuestos a imprimir dinero y controlar adecuadamente la deuda. Algunas monedas eran usadas más ampliamente que otras, proporcionando un tributo masivo y oculto a los países que las emitían en forma de varias cuotas indirectas y usura. Probablemente el principal beneficio traído del imperio británico fue el uso de la libra esterlina como la moneda de comercio mundial, que a su vez trajo rivalidades y desafíos, quizás añadiendo un importante ingrediente en las tensiones que llevarían a dos guerras mundiales. Incluso así, el sistema parecía funcionar suficientemente bien, llegando a ser incluso más sofisticado, aunque cayó brevemente con la Gran Depresión de 1930. La Segunda Guerra Mundial acabó con el acuerdo de Breton Woods en el que los tipos de cambio entre monedas se fijaron entre ellas y en relación al oro. Aunque victoriosos en términos militares, Gran Bretaña perdió la guerra con el colapso de su imperio y la rendición de la libra al dólar como la moneda comercial por excelencia. Las economías que siguieron explotaron al tiempo que los bancos inyectaron más y más dinero en el sistema. Incluso así, se forzó el abandono del estándar oro en 1971, parcialmente para financiar la guerra de Vietnam. A partir de entonces, el sistema financiero del mundo estuvo basado en poco más que la confianza en el crecimiento económico perpetuo, pero la fe fue recompensada porque la economía creció durante los 35 años posteriores, alimentada por un suministro abundante de energía basada en el petróleo barato. Los Estados Unidos eran el poder financiero mundial aunque su base productiva y de manufactura de hecho decreciera al tiempo que sus industrias se trasladaban a otros continentes para beneficiarse de la casi esclava mano de obra de países que permitieron crearse una enorme deuda denominada en dólares. De hecho, les fue posible asegurarse sus crecientes importaciones de petróleo virtualmente gratis en el sentido de que el coste de las importaciones era igual a la expansión del crédito doméstico, que en su base no era más que una expresión de la confianza. Además, en 1970 se acordó que el petróleo se comercializase en dólares, significando que cualquiera que quisiese comprar o vender la sustancia acumulase montones de dólares, indirectamente aumentando su valor. Uno de los elementos más extraños ha sido el estatus del Banco de la Reserva Federal que mucha gente imagina que es el banco central de los Estados Unidos, cuando en realidad es una entidad privada, con ánimo de lucro y no auditada que crea dinero y crédito de la nada, usando bonos gubernamentales como garantía. Una nueva situación puede estar revelándose al tiempo que los precios del petróleo se disparan por los límites en su capacidad que dicta la Naturaleza. El coste de producción no ha cambiado materialmente, lo que significa que los precios altos representan beneficiarse de la escasez, especialmente en los países de Oriente Medio que suministran cerca de un tercio de las necesidades mundiales. En efecto, cerca de un billón de dólares al año se están inyectando en el sistema como una nueva liquidez, creada efectivamente de la nada, faltando cualquier respaldo tangible o trueque en cualquier forma. Parecería como si el petróleo estuviese reemplazando el oro como sostén a la moneda. Los precios del petróleo solo pueden continuar subiendo al romper los límites naturales de su capacidad, hasta que llegue el tiempo que la demanda de petróleo pueda ser reducida. Es muy difícil para los mortales penetrar en los entresijos del sistema financiero que parece estar basado en los cimientos más débiles. Quizás se acerque el momento de la verdad cuando la burbuja estalle. 28/07/2006MANIFIESTO AEREN: SÍ PERO NO.![]() El manifiesto de la asociación AEREN fue una grata sorpresa dentro del adocenado panorama del ecologismo y de esa izquierda que va comprendiendo los límites del industrialismo y la caducidad acelerada del progresismo como “metaideología” del ser humano occidental.. Es cierto que en su manifiesto fundacional exponen sin tapujos los graves problemas a que se dirige el mundo en un futuro no muy lejano, centrándose en el “famoso” (para una minoría, por ahora) fenómeno del cénit del petróleo. Y lo hacen evitando el catastrofismo nihilista al que tan proclives los “energéticos” ASPOnianos (asociaciones de estudiosos del tema energético que han venido proliferando de un lustro a esta parte). Del fenómeno del CDP no hay mucho más que añadir, ya se ha explicado someramente en las páginas web de crisis, rebelión, el inconformista digital, permacultura y demás antros verdi-rojos. Quienes lo niegan sólo pueden ser ya a estas alturas desinformados (la mayoría de la población, intoxicada por el engañismo falsimediático), tontilocos integrales (seguidores de teorías de la conspiración sin éxito, y por tanto envidiosos del “éxito” de los “monomaniacos del peak-oil”) o bien los habituales fanáticos progreconservadores del libre mercado (reino de 1000 años, amén). De los gobiernos, no se sabe si no saben o hacen como que no saben sobre este asunto. Se nota en AEREN una formación científica cuanto menos en quienes han redactado el manifiesto, lo cual apabulla un poco a quienes somos de letras o nos quedamos en BUP. Se dan argumentos serios, datos contrastados (sobre todo en los documentos anexos) que no pueden tomarse a la ligera. Con todo, este documento y los que suponemos vendrán después, nos han decepcionado en cierto modo. No por su contenido técnico ni por sus reflexiones acerca de los límites del “progreso”, sino por su cortedad de miras en lo sociopolítico. El hecho de que comiencen su dramático manifiesto dirigiéndolo al gobierno en lugar de a la gente de la calle, al pueblo (español, catalán o mundial) es bastante negativo; más teniendo en cuenta la hegemonía izquierdista dentro de este tipo de personas concienciadas. La súplica al gobierno (en este caso al Sr Rodríguez Zapatero, dado que AEREN es la filial española del grupo de presión ambiental ASPO) es un error garrafal. Y esto es así no porque abominemos histriónicamente de los planteamientos “reformistas” (eso lo dejamos para los Testigos de Bakunin, ‘troskitos” residuales y demás revolucionarios sin revolución), sino porque supone una falta de visión política enorme. Parece mentira que estos científicos e ingenieros tan listos para ver lo que no vemos los legos en geología, estén tan cegados por el complejo del buen ciudadano como los progres suscritos al PAIS y la CADENA PSOER. No sabemos si es así por ingenuidad, miedo a que los tachen de miembros del Eje del Mal o por falsa conciencia. El ciudadanismo (por llamarle de un modo popularizado por la ultraizquierda) se diferencia del viejo reformismo y de la socialdemocracia genuina en que no promueve reformas, sino que suplica cambios; cambios que por lo demás, no pretenden llegar muy lejos, sino que se conforman con mantener lo mejor del pasado. Paradójicamente, es el conservadurismo de la izquierda (que no se privaticen las empresas públicas, que siga habiendo escuela pública, que haya medios para limpiar los derrames de los petroleros, etc). Es una mentalidad política que ha renunciado a la Política con mayúsculas, y se limita a mendigar favores al Estado o al gallinero mediático. No podemos por menos que identificar el manifiesto con esta mentalidad, que para nada permite un enfoque crítico de la realidad ni mucho menos una toma de postura activa frente a los problemas actuales. Pero menos mal que piden ayuda al gobierno progresista español, en lugar de suplicar ante S.M. el Rey o a S.S Benito XVI, algo es algo... Bromas sosas aparte, parece que AEREN ha intentado dar un enfoque al grave asunto del CDP más moderado que las proclamas catastrofistas del “no se puede hacer nada” tan habituales entre la izquierda apocalíptica. Ahora bien, la inacción es mala, pero la acción desordenada es peor. Dejando la gestión de los desastres presentes y futuros a un gobierno (por muy progresista que parezca) se está perdiendo la perspectiva del anquilosamiento de la política oficial hoy día. AEREN critica con razón lo iluso que resulta poner esperanzas ilimitadas en la tecnología: la solución mágica no es tecnológica...¡pero tampoco política! (dentro de los cauces de la “democracia”). Si hay un cénit para los combustibles, o para el agua, o para el uranio, desde luego hace años que pasamos el cénit de la política insitucional. Ahora estamos en la cuesta abajo. La maquinaria política se reduce a la captación del voto; no hay ideologías en juego, sino la lucha desnuda por el poder entre facciones del sistema mediante trucos abyectos y simulacros de enfrentamientos por ideas. La irresponsabilidad generalizada de los individuos está mucho más exacerbada entre la clase política. Piensen que si en temas como el terrorismo o las pensiones se juega con fuego (demagogia, amenazas y chantajes varios), con temas más graves aún va a suceder también. Por otra parte, habría que preguntarse si los políticos que nos gobiernan nominalmente conocen o no el dichoso CDP: - Si no lo conocen, sospecho que seguirán intentando no conocerlo, por la sencilla razón de que los partidos (máquinas que recogen votos y sacan dinero por ello) son parte de la sociedad de la abundancia “perpetua” que no quiere ni mentar a la bicha de una posible era de escasez. - Si lo conocen, no hablan en público del tema porque nadie va a sacar tajada del tema, ni el gobierno de turno (que perdería automáticamente las elecciones siguientes en medio de la incertidumbre creada) ni la presunta oposición (la cual se encontraría al acceder al sillón con un panorama bastante feo). El cénit de la política institucional está basado en los límites rígidos que encuentra: los partidos están financiados en gran parte por la banca, la cual a su vez saca beneficios de la buena marcha de las empresas y los particulares. Esta buena marcha es cada vez más, una ficción necesaria (piénsese en cómo sigue subiendo la bolsa aun cuando muchas familias no lleguen a fin de mes en muchos países). Imaginen ahora que salga un gobernante anunciando que va a haber escasez de agua, petróleo o lo que sea; y lo que es peor, que va a tomar medidas para paliar los efectos de tal escasez. Por de pronto, las bolsas van a bajar en ese país y quizás en otros si el Estado es una potencia media o fuerte. Las empresas van a perder la confianza de los clientes, y si se llevan a cabo las medidas, la economía puede no crecer como era “su obligación”. Pensemos en las consecuencias de una medida tan “inocente” como poner algún tipo de impuesto extra a los que gasten de más del producto estratégico de turno: los consumidores van a quejarse, los usuarios profesionales comenzarán a sentirlo en sus salarios y los empresarios gimotearán a propósito del libre mercado, etc. Y en ese ambiente, la “leal oposición” empieza a acosar a un gobierno debilitado y cómo no, llegamos a la crispación y a las elecciones. Si cambia el partido en el poder, deberá tomar a su vez medidas al respecto del problema, las cuales tampoco gustan a la gente y vuelta a empezar. Realmente, no es un panorama muy cómodo para una clase política acostumbrada a rifirrafes verbales más ligeros... Así que los políticos ni pueden ni quieren cambiar mucho las cosas tal como están. En todo caso, quienes tienen el poder real (esto es, quienes manejan desde entramados financiero-mediático-industriales) deberían ser los receptores del mensaje suplicante de los catalanes AERENianos; pero claro, no queda muy bonito ni progresista poner “A la atención del Presidente del BSCH o de cualquier otro oligopolio”. Por lo demás, ni siquiera los poderes fácticos (económicos se entiende) tienen un poder absoluto para cambiar de golpe y porrazo la situación. Son presos de su propia voluntad de dominio, en forma de activos que amortizar, inversiones de riesgo y jugosos contratos que no pueden perder así como así, aparte de por interés propio, porque los accionistas se les echarían encima si ocurriesen imprevistos (vgr una empresa petrolera invierte una cantidad brutal de euros en un automóvil experimental de hidrógeno y resulta un fracaso ruinoso). Citamos algunos pasajes que nos han llamado la atención: -“El crédito y la inversión se restringirán, y muchos de los activos hoy considerados “capital” –que no son el resultado de trabajo acumulado, sino la expresión de esta confianza en el crecimiento futuro– perderán su valor, destruyendo muchas inversiones y depósitos, como por ejemplo el sistema de pensiones.” Eso probablemente suceda en cuanto suceda el dichoso CDP, pero es que si se da la noticia antes a gran escala, sucederá lo mismo ANTES de que llegue el suceso ominoso... - “es el Gobierno quien ha de asumir el liderazgo del necesario proceso de transición energética”. Realmente, a pesar de toda la retórica pseudolibertaria y posmoderna, la izquierda sigue ahogada por el abrazo del oso hegeliano, o sea, que el estado sigue siendo una divinidad en la tierra de la que depende la salvación humana. ¿Liderazgo? Es la falta de liderazgo y la irresponsabilidad lo que caracteriza al (des)gobierno en las “democracias” actuales; aunque si para pensar en un líder fuerte empezamos a suspirar por el caudillo infalible, vaya solución...escojan Hitler o Stalin, según las fobias políticas de cada uno. - “Creemos que hace falta aprovechar al máximo la fortaleza económica actual para preparar esta transición y actuar lo antes posible”. La fortaleza económica actual es una ficción basada en el gasto desaforado del consumismo y en la especulación trilera en bolsa y pisos, y mientras siga la aparente bonanza nadie va a pensar en las “rebajas”, esto es así de duro pero es lo que piensa la mayoría silenciosa y falsimedia entera (olvidemos futiles distinciones entre prensa progresista y conservadora). - “es imprescindible que el Gobierno se anticipe y asuma el liderazgo social que es imprescindible para amortiguar los efectos del declive del petróleo” Si esperamos a que el gobierno tome la iniciativa vamos dados, más bien va a remolque de la sociedad, véase cualquier otra crisis sociopolítica como el Prestige, la invasión de Iraq, etc...Si está gobernando hará lo posible por silenciar los temas peligrosos; si está en la oposición el político echará la culpa al gobierno sin aportar soluciones constructivas. “reducción del consumo energético total”.Esto es la sentencia de muerte del sistema capitalista, ni más ni menos. ¿Quién va a ser el valiente gobernante que lo haga? ¿Hugo Chávez lo ha hecho en Venezuela? “la necesidad de producir y distribuir alimentos localmente y con técnicas de agricultura biológica”. Si vamos a esperar a que el gobierno que sea nos dé de comer o nos coloque en un trabajo adecuado a la nueva situación, estamos arreglados. Ya podemos esperar sentados, máxime cuando la llamada globalización ha provocado que compremos garbanzos mexicanos y en México tengan garbanzos chinos, y en China garbanzo español... En fin, las intenciones son loables, pero más valdría que los Aerenianos empleasen mejor sus energías (que tanto quieren economizar) en dirigir mensajes de alerta a quienes sepan escucharlos y tenerlos en cuenta, lo cual por desgracia sigue siendo asunto de una minoría. En lugar de enviar cuadernos de quejas al gobierno, harían bien en difundir el manifiesto a toda la población en general, a través de asociaciones, grupos de presión varios y personas sensibles a estos temas. Y una vez comprendido el asunto, habría que empezar a obrar en consecuencia desde abajo, por medio del tejido social existente, lo cual no es fácil en estos tiempos de apatía y atomización social, pero tampoco imposible. Pero para lograrlo (ay) sería necesario que la izquierda apocalíptica abandonase su derrotismo llorón (una cosa es el pesimismo y otra el nihilismo), que los altermundialistas dejasen de pedir el aplauso de falsimedia con tanto frenesí y que los libertarios saliesen de la comodidad del limbo en el que parecen esperar la segunda venida del colectivismo y de Durruti. Y eso es lo duro de conseguir, con o sin crisis generales de por medio.25/07/2006Manifiesto sobre el Cenit y el Declive de la Producción Mundial de Petróleo![]() Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos Al Gobierno: 1. Que la cantidad de petróleo descubierto anualmente llegó a su punto máximo el año 1962 y que desde entonces ha disminuido regularmente, al mismo tiempo que el consumo ha crecido día tras día. 2. Que muchos geólogos y geofísicos independientes de todo el mundo piensan que muy probablemente, en el decurso de los próximos 10 años se llegue, por motivos geológicos, a la cumbre de la producción mundial de petróleo, y que a partir de este punto se inicie un declive permanente y constante, seguido, unos años después, de la misma bajada con respecto al gas natural. 3. Que las cifras de reservas aceptadas por la Agencia Internacional de la Energía y por el Servicio Geológico de los EE.UU. no han sido verificadas y que probablemente estén exageradas debido a presiones políticas y financieras. 4. Que los importantes adelantos económicos de la China, India y de otros países en vías de industrialización aumentan de forma importante la competencia para el acceso a las reservas mundiales de petróleo y de gas natural. 5. Que la mayoría de los países no-OPEP ya han rebasado su cumbre de producción y que, por lo tanto, el porcentaje de la producción total de petróleo se concentrará cada vez más en Oriente Medio, con todo lo que esto significa en la previsible evolución de los precios energéticos y la estabilidad geopolítica de estos países. 6. Que el petróleo es esencial para las economías industriales y que, por lo tanto, en un entorno de competencia mundial acentuada, existe un elevado riesgo de conflictos económicos, políticos y militares alrededor del control de los recursos que quedan. 7. Que nuestras estructuras económicas y sociales y, de hecho, nuestro propio modelo de vida, dependen, en gran parte, de la abundancia de petróleo y de gas natural a bajo precio, tanto con respecto al transporte, a la agricultura, a la medicina, a los plásticos, etc., como con respecto a aspectos económicos y sociales de los que dependen un gran número de puestos de trabajo. 8. Que la energía y en concreto la fósil, no es un bien como todos los demás, como se pretende convencionalmente en economía, ya que su capacidad única para realizar trabajo a través de las máquinas, la convierte en el requisito previo para que los demás bienes existan en la sociedad industrial. No se conoce ninguna fuente de energía que pueda sustituir el petróleo en condiciones similares de abundancia, versatilidad, capacidad energética y coste, y que no se prevé que podamos desarrollar ninguna otra, cuando menos en un horizonte de 50 años. 9. Que las expectativas, esperanzas y aspiraciones de la gran mayoría de los ciudadanos de las sociedades modernas son parte fundamental de una cultura basada en el gasto de grandes cantidades de petróleo barato y que, por lo tanto, cualquier solución tiene que tener en cuenta la necesidad de un cambio cultural profundo. 10. Que una vez se haga evidente que la economía basada en el petróleo camina hacia el declive, hay peligro de que se hunda la confianza en el crecimiento económico perpetuo en qué descansa todo el sistema financiero. El crédito y la inversión se restringirán, y muchos de los activos hoy considerados “capital” –que no son el resultado de trabajo acumulado, sino la expresión de esta confianza en el crecimiento futuro– perderán su valor, destruyendo muchas inversiones y depósitos, como por ejemplo el sistema de pensiones. 11. Que la solución al declive global de la producción de petróleo también tiene que tener en cuenta el riesgo de cambio climático. 12. Que la tecnología y el mercado por si solos no pueden dar solución a este problema y es el Gobierno quien ha de asumir el liderazgo del necesario proceso de transición energética. Creemos que hace falta aprovechar al máximo la fortaleza económica actual para preparar esta transición y actuar lo antes posible. La tarea más esencial y realista es mitigar las consecuencias y paliar las dificultades que podrían llegar a ser extremas, e incluso catastróficas, si no actuamos a tiempo. Pensamos que es imprescindible que el Gobierno se anticipe y asuma el liderazgo social que es imprescindible para amortiguar los efectos del declive del petróleo, y, por lo tanto, pedimos al Gobierno que: a) Abra un debate público y haga una campaña de información honesta, abierta y amplia sobre las consecuencias económicas y sociales del previsible declive del petróleo, y de la necesidad de ir modificando nuestra manera de vivir. b) Elabore un Plan de la Energía con horizonte en el 2030 que establezca un conjunto de políticas y actuaciones que promuevan el uso eficiente de la energía en todos los sectores económicos, en el marco de una estrategia generalizada de reducción del consumo energético total, en cifras absolutas. c) Reconozca la extraordinaria significación del declive del petróleo y, consecuentemente, establezca como prioridad fundamental los presupuestos para la búsqueda científica, la eficiencia energética y las energías renovables, y, también, las actuaciones dirigidas al comercio, la industria y los individuos, pensadas para gestionar la transición hacia una sociedad de bajo consumo, tan rápidamente y con el menor sacrificio como sea posible. d) Establezca un conjunto de objetivos nacionales con respecto a la progresiva autosuficiencia energética, combinando ahorro y energías renovables en el horizonte del 2030. e) Desarrolle un plan a largo plazo para asegurar un nivel de vida adecuado para todos los ciudadanos en una economía y una sociedad con bajo consumo energético y baja generación de dióxido de carbono. f) Reconsidere y revise la política de cambio climático y aumente los objetivos de reducción de emisiones a la luz de la realidad de este cambio climático y del declive de los recursos fósiles. g) Tenga muy presente la importancia del petróleo en el transporte y en la producción agrícola y ganadera, y que, en consecuencia, reflexione sobre la necesidad de producir y distribuir alimentos localmente y con técnicas de agricultura biológica. h) Se involucre activamente en los mecanismos de cooperación estatal e internacional alrededor de la gestión de los recursos energéticos y en el desarrollo de soluciones energéticas globales. Como por ejemplo, aceptando, firmando y cumpliendo el Protocolo de Uppsala, pensado para ajustar el consumo de petróleo al ritmo del declive. Sólo si hacemos frente a este problema desde la seriedad, la transparencia y la honestidad que requiere, será posible prepararnos para el futuro y entregar un mundo realmente sostenible y con capacidad de progreso a las próximas generaciones. Esta petición ha sido formulada por la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos y presentada al público el 2 de Junio de 2005. AEREN es una asociación de ciudadanos que reconocemos que hemos construido una sociedad, una economía y una cultura basadas en el consumo desmesurado de recursos fósiles, y que nos adentramos ahora en una época en que la disponibilidad de estos recursos se acerca a su límite natural. AEREN tiene por objetivo estudiar y difundir todos los aspectos relacionados con este fenómeno y participar en el debate social democrático para establecer políticas de transición energética. AEREN es el representante en el estado español de ASPO (Association for the Study of Peak Oil). Podéis encontrar más información y podéis colaborar con AEREN si visitáis www.crisisenergetica.org. 19/07/2006Los retos energéticos del SXXI El Protocolo de Uppsala: una solución civilizada al cénit del petróleo CONSIDERANDO que el curso de la historia ha registrado un ritmo creciente de cambio y que como consecuencia del mismo la demanda de energía ha crecido rápidamente desde el inicio de la Revolución Industrial hace ahora aproximadamente 200 años; CONSIDERANDO que la energía requerida se ha obtenido principalmente del carbón y del petróleo que son recursos casualmente formados en el pasado geológico y que están inevitablemente sujetos a un proceso de agotamiento; CONSIDERANDO que el petróleo proporciona el 90 por ciento del combustible utilizado en el transporte, elemento clave del comercio, y que juega también un papel fundamental en la agricultura y por tanto en la alimentación de una población en crecimiento; CONSIDERANDO que el petróleo, por razones geológicas bien conocidas, se encuentra desigualmente distribuido en el Planeta y en su mayor parte concentrado en cinco países que rodean el Golfo Pérsico; CONSIDERANDO que todas las principales regiones productivas han sido identificadas en base a crecientes conocimientos geológicos y mediante el uso de avanzadas tecnologías, y siendo evidente que los descubrimientos alcanzaron su punto máximo en la década de los 60; CONSIDERANDO que el inicio del declive de este recurso crítico afecta a todos los ámbitos de la vida moderna y que por tanto tiene importantes implicaciones políticas y geopolíticas; CONSIDERANDO que es urgente planificar una ordenada transición hacia la nueva situación, tomando anticipadamente medidas adecuadas para reducir el despilfarro energético, estimular la puesta en producción de energías substitutivas, y alargar la vida del petróleo que queda; CONSIDERANDO que es aconsejable afrontar los retos que se nos presentan cooperativamente, atendiendo a la posibilidad de un cambio climático, a la estabilidad económica y financiera, y a las amenazas de conflictos derivados del acceso a estos recursos críticos. SE PROPONE QUE: 1. Se convoque una convención de naciones para considerar este asunto, con vistas a conseguir un Acuerdo, con los siguientes objetivos: a. Evitar lucrarse con la escasez, de forma que los precios del petróleo puedan mantener una relación razonable con los costes de producción. b. Permitir a los países pobres realizar sus importaciones. c. Evitar la desestabilización de los flujos financieros que surjan de los excesivos precios del petróleo. d. Promover que los consumidores eviten el despilfarro. e. Estimular el desarrollo de las energías alternativas. 2. Este Acuerdo tendrá las siguientes líneas generales: a. Ningún país producirá petróleo más allá de su tasa actual de agotamiento, que se define en la producción anual como un porcentaje de la cantidad que se estima queda por producir. b. Cada país importador reducirá sus importaciones para ajustarse a la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo cualquier la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo producción local. 3. Se regularán detalladamente las definiciones de las diferentes la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo categorías de petróleo, sus exenciones y calificaciones y los procedimientos científicos para la estimación de la Tasa de Agotamiento. 4. Los países signatarios cooperarán para proporcionar información sobre la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo sus reservas, permitiendo auditorías técnicas, de forma que se pueda la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo determinar con precisión la Tasa de Agotamiento. 5. Los países signatarios tendrán el derecho a apelar la valoración de su la Tasa Mundial de Agotamiento, deduciendo Tasa de Agotamiento si cambian las circunstancias. AEREN, la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos, es una asociación sin ánimo de lucro que tiene como fin principal el estudio y análisis de la Tasa Mundial de Agotamiento, así como la divulgación de la llegada al cenit y el posterior agotamiento de los recursos energéticos fósiles, así como el estudio de las posibles alternativas viables para, la sustitución de los mismos. AEREN está constituida por ciudadanos que reconocemos que hemos construido una sociedad, una economía y una cultura basadas en el consumo desmesurado de recursos fósiles, y que nos adentramos ahora en una época en qué la disponibilidad de estos recursos se acerca a su límite natural. Por eso queremos participar en el debate social democrático para ayudar a establecer políticas de transición energética. AEREN es el representante en el estado español de ASPO (Association for the Study of Peak Oil). Podéis encontrar más información y podéis colaborar con AEREN si visitáis www.crisisenergetica.org. 16/07/2006Los retos energéticos del SXXI ¿Qué hacer?Quizás la conclusión más clara a la que AEREN ha llegado respecto a la solución de nuestros retos energéticos es que no existe una única medida mágica para resolver nuestros problemas. El desarrollo de alternativas energéticas a los combustibles fósiles es parte de la solución, así como la implementación de medidas de conservación y de incremento de la eficiencia energética, todo ello ligado a una gestión consciente y solidaria del declive de la producción, como defiende, por ejemplo, el Protocolo de Uppsala. Sin embargo, también pensamos que la mera sustitución de fuentes energéticas, la eficiencia, o los desarrollos tecnológicos no serán suficientes para satisfacer nuestra creciente sed energética. Máxime si tenemos en cuenta que no nos enfrentamos sólo al dilema técnico de asegurar la creciente demanda energética de las economías avanzadas, sino también al dilema moral de encontrar una solución al problema de la pobreza energética que padece una tercera parte de la población mundial. Si no cambia el modelo económico y social que empuja al crecimiento continuo, de poco servirán las energías sustitutivas o los avances tecnológicos, pues, en el mejor de los casos, no conseguiremos más que retrasar lo inevitable. Posponer un problema nos pone a menudo en peor situación para resolverlo, y en el caso de los recursos energéticos, disponer de ellos como si el futuro no existiese hará que nuestra capacidad de reacción se vea disminuida por no actuar a tiempo... Si afirmamos que el modelo actual desarrollista no sirve para el futuro, ¿cuál es el modelo que proponemos? Desafortunadamente, tampoco en eso hay formulas mágicas y habrá que irlas descubriendo por el camino. La inacción del business-as-usual es la peor receta y por ello sometemos a la consideración de nuestros conciudadanos una serie de ideas que pueden ser el inicio de la transformación que necesitamos para superar nuestros retos energéticos, sociales y ecológicos. Caminando hacia la verdadera sostenibilidad La economía debe dejar de ser un fin en sí misma para pasar a ser un medio, y debe reconocerse que el medio ambiente, la biosfera y, en definitiva, el planeta y la especie humana, no pueden ser considerados como partes subordinadas a los mecanismos económicos. Justo lo contrario: la economía es un sistema de organización y transformación social que opera dentro de las capacidades y los límites de la biosfera. Los costes medioambientales deben ser incorporados al cálculo económico, y dejar de ser considerados externalidades que desaparecen de los balances contables para reaparecer, hoy o en el futuro, en forma de desastres ecológicos o condenas a la pobreza. Esa transformación de la economía no significa ni la desaparición de la economía productiva, ni de los mercados, ni el "fin del progreso". Sólo significa cambiar de un modelo que llevado a sus últimas consecuencias tiende a sobrepasar la capacidad de la biosfera, a otro que se estructura en torno a una auténtica sostenibilidad. No abogamos por la desaparición de los actores sociales y económicos actuales, ya sean éstos gobiernos, empresas, sindicatos, industrias o economistas. Sólo pretendemos, desde nuestra condición de ciudadanos, plantear alternativas viables y consecuentes con la realidad física del mundo en que vivimos. La necesidad de este cambio de modelo se hace evidente desde el momento en que reflexionamos sobre la posibilidad de que la gran mayoría de la población mundial intentase disfrutar del modo de vida actual de los países ricos del mundo industrializado, basado, sobre todo, en un consumo energético desenfrenado. Es físicamente imposible, y seguir por ese camino sólo puede llevarnos al desastre. Históricamente, la escasez de recursos y la competición por éstos se ha resuelto a través de la violencia, la conquista, el sometimiento, el chantaje y la corruptela. Por otra parte, creer que la tecnología nos sacará del apuro en el momento adecuado no es más que una forma de disfrazar nuestra negativa a reconocer la realidad. Tenemos que caminar hacia una sociedad que reconozca plenamente que la naturaleza es un ingrediente fundamental de cualquier proceso económico; que el abandono del dogma del crecimiento material sin límites no significará la perpetuación de la pobreza; que todo el mundo tiene derecho a tener cubiertas sus necesidades materiales fundamentales; y que éstas no pueden sobrepasar la capacidad de regeneración de la biosfera. Un primer paso para cambiar el rumbo de nuestro sistema social y económico sería reconocer y adoptar una filosofía de vida basada en la auto-limitación, la cooperación y la solidaridad. La mayor dificultad no es técnica ni organizativa, sino cultural. La visión desarrollista o cornucopiana argumenta a menudo que sólo el crecimiento económico continuo y la inversión en tecnología y desarrollo científico orientada a este fin solventarán nuestra crisis ecológica, demográfica y energética. Esta visión soslaya algo fundamental y que descubrimos hace ya mucho tiempo: vivimos en un mundo finito que tiene una determinada capacidad para proveernos de sustento, comodidades y oportunidades. Cierto es que en los últimos siglos hemos aprendido mucho sobre ello y hemos sido capaces de extender hasta cierto punto estos límites. Por eso es posible imaginar un futuro muy distinto al pasado que nos vio nacer como especie, un futuro en el que seamos capaces de encontrar la felicidad sin un incremento permanente del consumo material. La solución a los límites del crecimiento no se encuentra en crecer más y más rápido, como quiere hacernos creer la cultura del crecimiento ilimitado, sino en encontrar una forma de vivir felizmente dentro de los límites que nos marcan en todo momento la naturaleza y nuestros conocimientos. Un cambio de semejante naturaleza y envergadura suscita enormes reticencias. Sin embargo, en términos sistémicos, un cambio de estructura es simplemente un cambio en los sistemas de retroalimentación, un cambio en la forma y la calidad de la información que utilicemos para autoregularnos. Los actores de este nuevo sistema pueden ser los mismos, siempre que tengan un buen motivo, incluso incentivos, para el cambio. Este nuevo sistema de información debe tener en cuenta las realidades del deterioro de la biosfera y el progresivo agotamiento de los recursos físicos, y debe ser capaz de producir nuevas estructuras sociales adaptadas a la realidad física. Herman Daily propuso tres simples condiciones para construir un mundo material y energéticamente sostenible: q El porcentaje de uso de los recursos renovables no debe exceder a su capacidad de regeneración. q El porcentaje de uso de los recursos no renovables no debe exceder el porcentaje al que los sustitutos renovables pueden ser desarrollados.q Los porcentajes de emisión de contaminantes no pueden exceder la capacidad de asimilación del entorno. No son más que unos principios básicos muy generales que pueden acompañarse de nuevos paradigmas, como, por ejemplo, empezar a pensar en el largo plazo, y no en los resultados del mercado de hoy o en las elecciones de mañana. Las advertencias sobre el futuro que realizamos desde AEREN no son predicciones fatalistas, sino recomendaciones para tomar un camino distinto al actual. El cambio propuesto no es un sacrificio, sino un desafío. No somos pesimistas. Sólo queremos presentar una información honesta que avive el debate sobre los límites del modelo actual. Nada está escrito, ni pretendemos ser los propietarios de la verdad absoluta. Nadie puede predecir el futuro, pero sí constatar que el modelo mental que rige nuestro actual sistema económico y social se basa en una falsa creencia: que el mundo no tiene, a efectos prácticos límite alguno. Esta creencia se basa en la experiencia de 150 años de crecimiento exponencial hecho posible por la explotación de los recursos energéticos fósiles acumulados durante cientos de millones de años, y en que el futuro será una simple extrapolación de lo acontecido en el pasado. Nosotros no compartimos esta visión porque no la consideramos realista y creemos que los difíciles retos energéticos y ecológicos que ya empiezan a perfilarse en este nuevo siglo no son más que el inicio del desvanecimiento de ese espejismo. Pero no por ello renunciamos a mantener viva la esperanza y la ilusión que tenemos puestas en otra visión del mundo que conjugue la verdadera sostenibilidad, la eficiencia, la suficiencia, la equidad, la belleza, la felicidad y la comunidad como valores supremos Un mundo en el que la economía sea un medio y no un fin, en el que el poder económico, la influencia política y el poder de la ciencia estén descentralizados, en definitiva, un mundo muy distinto al que nos dirigimos hoy. 10/07/2006Los retos energéticos del SXXI El Protocolo de Kioto y la energía¿Qué es el Protocolo de Kioto?La pretensión inicial del protocolo consistía en reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero hasta el 95% de las emitidas en 1990, si bien sólo en 2012, para darles tiempo a los países a ajustarse. Este acuerdo se, para estableció en 1997, pero únicamente ha podido entrar en vigor unos 8 años, para después y sin la participación del primer contaminador mundial, EE.UU. –que con el 5% de la población planetaria arroja a la atmósfera el 30% de la polución, para mundial–, así como tampoco de China e India, que no están obligadas o, para restringidas por el Tratado. Entretanto, China ha pasado a ocupar en fechas, para recientes el dudoso honor de segundo contaminador planetario e India sube, para también muchos enteros. Mentiras arriesgadas de Kioto En 2003 nos encontramos con que el planeta, en su conjunto (y aquí no vale, para echar las culpas a los demás, sino hacer una enmienda al modelo en su, para totalidad) consume un 20% más de energía primaria que en 1990, el año de, para referencia al que se supone deberíamos llegar en 2012, con el 95% de aquel, para nivel de emisiones. Parece realmente una quimera que se pueda conseguir. Una simple, para extrapolación del crecimiento promedio a lo largo del periodo observado 1990-2003, nos lleva a que en 2012, con el modelo actual, llegaríamos a tener una, para diferencia superior al 40% respecto del objetivo de Kioto, nivel que España ya, para ha alcanzado en 2003, sin esperar a 2012. No existe mejora tecnológica ni del, para rendimiento que pueda eliminar ese diferencial. Pero aquí se acaba todo en los medios de comunicación. Se multiplican las, para citas y las proyecciones parciales sobre cumplimientos o incumplimientos, para nacionales (en general con tendencia a reducir las críticas de los, para incumplimientos propios y a potenciar las críticas de los ajenos) y los discursos, para hueros sobre los efectos de no cumplir, los perjuicios para algunos y los, para temores de que, si se cumple con los requisitos, puedan dispararse los costes, para o frenarse el desarrollo económico. Kioto como un club de fumadores. Supongamos que un club de fumadores, cuyo promedio de consumo en 1990, para fuese de una cajetilla diaria, se diese cuenta en 1997 de que el ambiente es ya, para irrespirable cuando están fumando 22 cigarrillos diarios de promedio por, para miembro (aunque haya miembros que fuman cuatro paquetes y otros dos, para cigarrillos diarios) y que es preciso hacer algo. Después de reunirse, acuerdan, parcialmente, que harán un gran esfuerzo: intentarán reducir el mortal vicio... ¡pero hasta el 95% del nivel de 1990!, es decir, a 19 cigarrillos diarios de, para promedio... ¡y además sólo en el 2012! Pero como eso a muchos les parece, para excesivo, acuerdan que quienes se traigan al club las macetas que tengan en, para sus casas –dado que las plantas absorben CO2– podrán fumar más de lo, para asignado. Y, además, acuerdan también que aquellos que tenga mucho vicio, , para pero también mucho dinero, podrán comprar cuota a los miembros poco, para fumadores del club (no importa si no fuman, porque no tienen dinero para tabaco) y seguir ellos con el vicio, siempre que el fumador de ocasión siga fumando por debajo del nivel asignado. ¿Por qué Kioto no alcanzará su objetivo? La razón es muy sencilla; porque con todos los cínicos reglamentos, anteriormente explicados el Protocolo apenas previó una reducción de los 20, para cigarrillos de promedio de 1990 hasta los 19 de promedio en 2012. Nada más… pero dejaron intacta la producción creciente de tabaco, los estancos, la publicidad de las marcas de cigarrillos y el fomento del consumo. Es decir, Kioto no prevé, porque no se lo hubiesen permitido ni los más cínicos, que, para dejar de contaminar sea necesario reducir la actividad económica, que en el planeta Tierra siempre ha ido en paralelo con el consumo. El dilema y la paradoja del crecimiento infinito Por un lado, tenemos a los gobiernos del mundo que dicen por boca de sus ministros de medio ambiente que cumplirán con los 19 cigarrillos de Kioto en 2012, mientras que hoy fuman 22. Es decir, esperan contaminar un 95% de lo que contaminaban en 1990, aunque ya sepan que hoy contaminan un 20% más que en 1990. Y, por el otro, tenemos la contradicción de los ministros de economía y primeros ministros de esos mismos gobiernos, que siguen intentando crecer un 3% anual como mínimo, si es posible. Con ello, saben perfectamente que el consumo de energía y, por lo tanto, la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero se encontrará en 2012 un 40 o 50% por encima de tales niveles. Comunidad en hibernación![]()
No sabemos qué pasa exactamente, pero desde hace unos días la llamada “comunidad sin petróleo” (ver http://www.comunidadsinpetroleo.com) está parada. Parece que no lo tienen muy claro y van a cambiar sus estrategias y fines. Esperemos que sea cierto y no tiren la toalla. Esta “comunidad”ha sido el primer intento serio de estudiar y poner en práctica una estrategia total que afronte el cénit de combustibles en el Estado español. un Sería una pena que en el ámbito de la web, sólo quedase la veterana www.crisisenergetica.org con sus soporíferos y bizantinos monólogos duales entre “apocalípticos e integrados”. 09/07/2006Los retos energéticos del SXXI ¿Es la energía nuclear la solución? De un tiempo a esta parte, se está viendo un resurgimiento de la “solución nuclear”, que aprovechando la concienciación en torno al fenómeno de las emisiones causantes del efecto invernadero, se presenta como la única solución “ecológica” ante el calentamiento global y la crisis energética producida por el agotamiento de los combustibles fósiles. La solución nuclear parece descansar sobre las siguientes premisas, que también podríamos llamar “falacias nucleares”: 1ª Falacia Nuclear Es posible satisfacer las necesidades energéticas actuales y futuras de nuestra civilización industrial construyendo suficientes centrales nucleares, y sin contribuir al efecto invernadero. Esta transición se puede hacer en menos de 50 años. En la actualidad hay en el mundo unas 450 centrales nucleares que producen el 12% de toda la electricidad que se consume en el mundo, lo cual equivale al 5% de toda la energía consumida. Por tanto, sin considerar incrementos de demanda, para producir toda la energía eléctrica que el mundo consume hoy habría que construir unas 3.600 centrales adicionales que posiblemente pudieran cubrir cerca del 40% de toda la energía que consumimos. Tardaríamos 120 años en construir las 3.600 nuevas centrales. Incluso suponiendo que pudiésemos construirlas en la mitad de tiempo, no podríamos terminar la construcción antes de 60 años. Y esto solventaría sólo el 40% de la energía que consumimos hoy. ¿Cómo se generaría el 60% restante sin contribuir al efecto invernadero? ¿Podemos sustituir el petróleo que usamos para transporte por energía eléctrica de origen nuclear? Del total de energía consumida, el 40% se destina a transporte. 2ª Falacia Nuclear Hay suficiente combustible nuclear en la Tierra como para que pueda amortizarse esta transición (digamos que para varios siglos), y su extracción puede realizarse sin generar CO2. En el mejor de los casos, las reservas conocidas de uranio se estiman en unos 25 años de consumo actual. Si multiplicáramos por 15 el número de centrales nucleares y quisiéramos asegurarnos combustible para por lo menos los 50-70 años de vida útil de una central, tendríamos que conseguir multiplicar por 30 las reservas actuales. Hay quienes proponen pasar a reactores de plutonio lo cual aseguraría combustible prácticamente ilimitado, ya que en los reactores actuales se genera este elemento como residuo. Pero el plutonio es extremadamente tóxico, requiere sodio líquido para la refrigeración de estos reactores y los fast-breeder sólo existen en régimen experimental e incrementan notablemente todos los problemas de seguridad. Ni siquiera puede considerarse una tecnología actual que pueda desplegarse en los próximos años. Los defensores de la energía nuclear deben aclarar, pues, si lo que proponen es utilizar reactores convencionales de uranio, o reactores de plutonio. En el primer caso, deben decir de dónde esperan obtener el combustible, a qué coste energético, con qué tipo de energía piensan extraerlo, y con qué generación de CO2 (las minas de uranio son hoy por hoy intensivas en el uso de combustibles fósiles). En el segundo caso, deberían ser capaces de señalar algún reactor comercial de plutonio que funcione con suficientes garantías de seguridad y deberían explicar en qué plazos sería posible construir todos los reactores que suplirían a los combustibles fósiles. 3ª Falacia Nuclear La construcción y operación de una central nuclear proporciona un saldo positivo de energía a lo largo de su ciclo de construcción, operación, desmantelamiento y tratamiento de residuos. El desarrollo de cualquier fuente energética consume a su vez energía. Lo que de verdad importa es la Tasa de Retorno Energético que proporciona una fuente energética. En el caso de una central nuclear, hay que considerar toda la energía consumida en su construcción, en el minado y procesado de uranio, en su desmantelamiento y en la gestión de todos sus residuos. Aún cuando no hay estudios serios sobre esta cuestión, es muy probable que la Energía Neta producida no sea demasiado importante, sobre todo si se contabilizan los costes de gestión de unos residuos que mantienen su peligrosidad durante miles de años. Por mucho que a los efectos de las compañías eléctricas estos costes se “externalicen” cargándolos al sector público, a nivel social hay que tenerlos en cuenta a la hora de valorar la rentabilidad total de una central nuclear. Los defensores de la alternativa nuclear deben calcular el saldo neto de energía que produce una central para que socialmente podamos decidir si este saldo compensa los riesgos de seguridad y de residuos que la sociedad asume. 4ª Falacia Nuclear Es posible construir estas centrales con niveles de seguridad que eviten accidentes graves, y resolviendo el problema de los residuos de tal forma que el mundo siga siendo habitable en el futuro. Los defensores de la alternativa nuclear deberán proponer también la forma y el lugar dónde ubicar la gran cantidad de residuos que se generarían caso de que prosperara su propuesta. Asimismo, deberán contabilizar los costes necesarios para asegurar un nivel de seguridad socialmente aceptable, tanto durante el período operativo como en el desmantelamiento y almacenamiento de residuos, e incluir estos costes en los correspondientes análisis de costebeneficio de sus propuestas. 07/07/2006Los retos energéticos del SXXI![]() Los retos energéticos del SXXI El siglo que acabamos de iniciar estará marcado por una trascendental transición energética. En los últimos 150 años, hemos explotado intensivamente los recursos energéticos fósiles - carbón, petróleo y gas natural - acumulados en tiempos prehistóricos, y sobre esta base energética hemos construido un modelo socioeconómico global basado en el crecimiento continuo del consumo material. En las últimas décadas, los consumos de energía y materias primas han aumentado exponencialmente, y pese a haber desarrollado otras fuentes de energía como la nuclear o las renovables -- hídrica, solar o eólica -- en la actualidad casi el 80% de la energía primaria consumida sigue proviniendo de los combustibles fósiles. Existen dos poderosas razones para pensar que en el SXXI deberá producirse una transición hacia otras fuentes energéticas. En primer lugar, porque los recursos energéticos fósiles, con ser abundantes, son finitos, y su progresivo agotamiento no puede sino acelerarse, dado que todas las previsiones muestran escenarios de creciente demanda energética. En segundo lugar, porque las emisiones generadas por la combustión de los hidrocarburos fósiles aumentan el efecto invernadero y ponen en riesgo el equilibrio climático del planeta. Por todo ello, es cada vez más evidente que en los próximos años deberemos iniciar una transición hacia otros modelos basados en el uso mayoritario de las energías renovables. Es necesario conocer en profundidad ciertos aspectos de la realidad de nuestra situación energética para comprender la trascendencia, la necesidad y la viabilidad de esta transición. Sintéticamente, podemos resumirlos en estos siete puntos: 1. Actualmente no existe otra fuente de energía que pueda sustituir al petróleo en abundancia, versatilidad, capacidad energética y coste. El petróleo no sólo cubre el 90% las necesidades energéticas del transporte mundial, sino que, además, es materia prima para la elaboración de más de 3.000 productos de uso cotidiano. 2. El petróleo, como materia prima de fertilizantes y pesticidas, y como combustible para regadíos y maquinaria agrícola, es también imprescindible para mantener el incremento de productividad agrícola y ganadera experimentado en el último siglo con la llamada "revolución verde" que, al multiplicar por cuatro la producción por hectárea, ha posibilitado el crecimiento exponencial de población del último siglo. 3. Las previsiones de demanda energética para los próximos 25 años indican un incremento continuado del consumo de petróleo y de otros combustibles fósiles. El consumo actual es superior a los 13.000 millones de litros diarios y se prevé que sea de unos 14.400 millones en el 2010 y que alcance los 20.000 millones de litros diarios en el 2030. 4. A pesar de que las economías desarrolladas utilizan menos energía por unidad de PIB, sin que por ello reduzcan su consumo absoluto, son las economías en desarrollo las que registrarán el mayor incremento del consumo energético durante las primeras décadas del SXXI. Aún así, ello no será suficiente para erradicar la pobreza energética del mundo: en el 2030, 2.600 millones de personas dependerán aún de la biomasa tradicional para calentarse y cocinar, y 1.400 millones aún no tendrán electricidad. 5. Las energías renovables, como la fotovoltaica, la eólica, o la hídrica, tienen una menor intensidad energética y, a diferencia de los combustibles fósiles, que no son más que energía solar primitiva almacenada, dependen del flujo de energía solar, renovable pero limitado por su dispersión y por nuestra escasa capacidad de captura. Su uso generalizado requerirá, por tanto, importantes inversiones en tecnología y en la construcción de nuevos sistemas de distribución y uso, y también cambios profundos en nuestros modelos sociales y económicos. 6. La energía nuclear presenta algunos problemas similares a los de los recursos fósiles, y otros que le son específicos. El combustible actual, el uranio fisible, es un elemento muy raro y disperso en la naturaleza, y su extracción sigue una curva similar a la de los combustibles fósiles. Además, esta extracción es muy costosa porque utiliza energía fósil y lo será cada vez más por las razones apuntadas. En las condiciones actuales, incrementar de forma significativa la producción de energía nuclear no haría sino aumentar el consumo de recursos fósiles, y por tanto la generación de CO2, sin que la energía eléctrica producida sustituyera al petróleo en el transporte. Está, además, el problema de la generación de miles de toneladas de residuos de alta y prolongada radioactividad, y la proliferación nuclear, problemas que, hoy por hoy, carecen de solución. 7. La fusión nuclear y la economía del hidrógeno que prometen una abundancia energética sin límites, caso de que alguna vez sean realidad, no pueden plantearse como soluciones prácticas en un horizonte de 50 años. El declive del petróleoEstamos asistiendo a los primeros estadios de una crisis energética causada por las incertidumbres que rodean el suministro global de petróleo. El futuro de esta fuente primaria de energía, fundamental para la marcha de la economía global, y en torno a la que se ha construido todo un modelo social, resulta difícil de precisar, ya que existe un gran desconocimiento y opacidad respecto a las reservas reales de petróleo. El agotamiento total de las reservas no es lo que preocupa a los expertos, sino el cenit de la producción mundial, un fenómeno que ya han experimentado de forma local la mayoría de países productores de crudo fuera de la OPEP, y cuyo principal efecto es que, tras alcanzar el punto de máxima producción, la extracción de crudo disminuye inexorablemente, se vuelve más cara y difícil, siendo el petróleo obtenido de menor calidad. Aunque las fechas en torno al cenit varían, nadie discute su realidad, e incluso los llamados optimistas, barajan fechas en torno al 2030. Corremos el riesgo, a medida que nos acercamos al cenit de producción mundial de petróleo, de romper el ya precario equilibrio entre oferta y demanda. Circunstancia que podría verse agravada por interrupciones del suministro relacionadas con la geopolítica del petróleo: el 70% de las reservas de petróleo se hallan en zonas de gran inestabilidad política, como es el caso de Oriente Próximo y el Cáucaso. Dada la realidad geológica del petróleo, que hace que siempre se extraigan primero las reservas de mayor calidad y de más fácil acceso, extraer el petróleo que aún queda en el subsuelo, incluso en Oriente Medio, donde los costos son más bajos, requerirá enormes inversiones en exploración y producción, además de llevar aparejado un creciente gasto militar. Todas estas circunstancias nos colocan en los primeros estadios del fin del petróleo barato y abundante, una nueva situación que requerirá una profunda reestructuración del sistema energético global. La amenaza de un cenit de la producción petrolífera mundial en los próximos años hace que la transición energética del SXXI deba abordarse de manera urgente, mediante un conjunto de medidas y actuaciones que incluyan el desarrollo de las energías renovables, una mayor eficiencia energética, y la revisión profunda de un sistema socioeconómico basado hasta ahora en el dogma del crecimiento permanente. 05/07/2006Manifiesto sobre el Cenit y el Declive de la Producción Mundial de Petróleo![]() Manifiesto sobre el Cenit y el Declive de la Producción Mundial de Petróleo Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos www.CrisisEnergetica.org www.PeakOil.net Santa Fe del Penedès (Barcelona), junio de 2005. |
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