22/02/2007

Héroes

            Ah, la Policía Local. Qué héroes anónimos. Como las calles de Zaragoza están libres de delincuentes peligrosos, de conductores borrachos y no hay ni rastro del crimen gracias a su fructífera labor poniendo multas a los coches en doble fila, un sábado de no hace mucho, a eso de las 21:30 encontraron unos nuevos y temibles delincuentes a los que hacerles ver quien es el que manda: los jóvenes negros que venden cd's y dvd's o colonias y ropa de imitación en el top manta para sacarse unos miserables euros. Tanta teleserie americana de acción mal asimilada llevó a una pareja de miembros de la Autoridad a pegar frenazo en Plaza de España, invadir con el coche la acera y dejarlo cruzado en los aledaños del Mc Donalds situado al lado. Ahí, con la actitud tan amable, servicial y exenta de chulería que toda la ciudad les conoce, sacan sus porras por si tienen que reducir a los terribles forajidos y, poseidos por el espíritu fustigador de los antipiratería y su avariento lider, se dirigen hacia los manteros. O mejor dicho hacia donde estaban, porque con todo el escándalo de su puesta en escena los calaron rápidamente y se dieron a la fuga. Aún pasearon los agentes un rato por allí, disimulando, haciendo como que hacían y simulando que tenían todo controlado, cuando los vendedores debían andar ya por Utebo. Con la satisfacción del deber cumplido, y tras haber estirado un rato las piernas, que tanto rato en el coche se las deja para el arrastre a los pobres, se fueron por donde habían venido. Unos héroes, y no los bomberos, ala, todo el día vacilando con las sirenas y salvando vidas, casas y recuerdos.

22/02/2007 12:59 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

12/02/2007

Pequeños placeres

            Pequeños placeres. La gasolina del día a día. Están ocultos, pasan desapercibidos y ni siquiera les prestamos el tiempo ni la atención necesaria cuando nos llegan. Pero ahí están, alegrándote la existencia. Abrir la nevera y encontrarte un delicioso “Bracito choco-trufa”, cuando esperabas encontrarte la tableta de chocolate del Dia habitual (que tampoco está mal). Cuando en Rock & Gol ponen “El rompeolas” de Loquillo y Los Trogloditas. Vas en el coche y pillas todos los semáforos en verde. Al enterarte de que a tu jefe le han puesto una multa de 300 euros y tres puntos menos en el carné de conducir. La mula descarga más rápido de lo habitual. El pantalón que más te gusta de la tienda es también el más barato. Mirar el reloj en el curro y ver que el tiempo ha pasado más rápido de lo que creías. Así es la vida. Grandes triunfos, estrepitosos fracasos y pequeños placeres.

12/02/2007 21:45 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

29/01/2007

Anillo de fuego

            La culpa de su ruina no fue suya. Tampoco de la droga, de la sociedad o de una rubia televisiva con pechos a lo Dolly Parton. En definitiva, de ninguna de esas generalizaciones o individualidades tipo a la que se le suelen atribuir los problemas.

            Su madre tampoco le había precavido contra ello. Su padre, hace muchos años, con la cara colorada por la vergüenza y los vinos que se había tomado para infundirse valor le había hablado de chicos y chicas, pero no de esta cabrona. En la Biblia tampoco ponía nada de ésto, ni en las biografías de personajes históricos. Ya le hubiera gustado ver a Gandhi en este brete.

            Cuando entró a vivir de alquiler en ese piso se quedó maravillado ante la inmensidad de la cocina. A él mismo se le hizo extraño el haberse fijado en eso y no en la situación, en las vistas o en los vecinos, como en ocasiones anteriores. Pero como el tiempo apremiaba y la cosa del alquiler de vivienda no estaba para tirar cohetes, presto dio una señal al propietario y se quedó con él. Y con la cocina.

            Tenía unos muebles con mil y un cajones y armarios. Bueno, mil y un no, pero 36 si. Más baldas aparte y un armario empotrado en lo que había sido una terraza que más tarde fue fagocitada por ella. Si es que se veía venir.

            Allí tantos, tan limpios, tan vacíos. Sintió la necesidad de llenarlos todos. Con lo mejor. Se lo merecían, más que mucha gente. Los limpiaba con los más excelsos productos de Carrefour, los llenaba con viandas de categoría navideña durante todo el año, y cuando salía al mercado una batidora o un exprimidor mejor que el que guardaba en uno de los armarios, inmediatamente lo compraba y lo sustituía. Supuso, guiado por la lógica que le había dado la vida, que si los diamantes son los mejores amigos de una mujer, la última tostadora de Fagor lo es para un aparador.

            Y la cosa siguió, y siguió, y pidió el primer crédito cuando en el programa televisivo que veía a la hora de comer anunciaron un fanta-fabuloso robot de cocina, and the flames went higher and it burns, burns, burns...

29/01/2007 21:05 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

21/01/2007

Atila no conocía a Annibal (Smith)

            De crío yo solía jugar con armas. De juguete, entiéndase. Era un devoto fan de las espadas de madera que nos hacía mi padre a mi hermano y a mi, de las Beretta y .45 de plástico y de las ametralladoras. Los machetes que venían en los sets de “Rambo” que vendían en Sabeco tampoco estaban mal, no como las pistolas de agua, de las cual renegaba por su escaso parecido con su homólogo real. Salvo de una Lugger que me encantaba, ya por entonces, por su extraño diseño. Mi máquina favorita en los bares era el “Double dragon”, legendaria máquina del género de lucha callejera. Y, como supondrán, mi serie favorita era, y es, “El Equipo A”. Me lei todos los de “Astérix”, si, esos en los que dos destripaterrones, en ocasiones acompañados de los demás habitantes de su aldea, untaban a base de bien a los romanos. De deportes, el wrestling en Tele 5. Ya ven, crecí rodeado de violencia.

            No se si cualquier tiempo pasado fue mejor, pero, parece, que al menos si fue menos gilipollas. Toda mi generación masculina crecimos bajo ese influjo, y la absoluta mayoría somos, dentro de lo que cabe, decentes en el cumplimiento de nuestras obligaciones. Toda esa violencia que nos educaba implicaba una carga moral, el saber diferenciar el bien del mal. Tenía unos valores, quizá toscos, conservadores y cerriles en algunas, pocas ocasiones, pero al menos los tenía, y no eran unos valores hipócritas. La defensa de los débiles, la justicia, el no dejarse pisar, la interacción con otras personas, el compañerismo, el afrontar los problemas...¿Más?

            Pero ahora, bueno, desde hace ya demasiados años, algunas corrientes, tanto a izquierda como a derecha, tratan de hacernos ver lo negativas que son todas esas influencias. Que convierten a los niños en adultos violentos, cuando el ser humano nace violento. Es necesario para sobrevir, aunque dentro de una sociedad no se pueda aplicar. Que yo sepa, Caín antes de matar a Abel no estuvo jugando a la Play Station. Ni que Nerón fuese fan de Naruto o Dragon Ball. Y tantos y tantos casos de crímenes por maldad e inquina propia.

            Por ello, todas esas campañas para que los niños pasen su tiempo con “juguetes educativos” me parecen una memez de desocupados. Un paso más en la deshumanización del individuo, un intento de borrar todo lo de malo aun a costa de hacerlo un ser sin instintos, sin pasado y por consiguiente, sin futuro. Que los chavales se eduquen jugando es de lo mejor que puede obtenerse del mundo moderno. Pero eso, que se eduque, no que se le malee ni se le convierta en un robot incapaz de encontrarse a si mismo y a su origen, para conocerlo y si es necesario controlarlo, tal como gusta a los “cristinasdelvalle” y a los beatos tragacirios.

21/01/2007 22:00 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

14/01/2007

Compren y vean

            Debo, aunque algunos se sientan ofendidos, confesar mi pecado. No es un pecado desde el punto de vista convencional, sólo perjudica a mi bolsillo, y, realmente, no en demasiado exceso. Además, en estas fechas pasa totalmente desapercibido entre tanta gente que, aún siendo muchos desconocedores de él, también lo sufren/practican/disfrutan.

            Ahí va mi falta. Me gusta consumir. Está genial. No, no lo digo de manera irónica ni moralizante. Comprar cosas está de puta madre. Para mi, para gente a mi alrededor, incluso para mi perro, si lo tuviera. Te hace sentir mejor,(así de vacíos estamos los jóvenes de hoy ¡Rásguense las vestiduras!) y, si buscas un poco, a módico precio. O ridículo precio, incluso. Lo importante es adquirir. Desde cerillas en la tienda de los chinos hasta pantalones vaqueros, sus libros favoritos en la Fnac o algo que probablemente nunca usarás en El Corte Inglés, todo es bueno para dar sentido a esos espacios muertos en los que no hay nada que hacer. Y si no, den vueltas por las tiendas pensando en lo que se llevarían (por vía legal, eso si). Además, quien sabe si el día de mañana llega una crisis económica y tenemos que remendar la ropa o lo único que podemos comprar es pan de tiendas de frutos secos de barrio y sardinas. ¡Muera la hormiga y viva la cigarra!

14/01/2007 17:18 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

08/01/2007

De días de la semana y metereología

            Los domingos por la tarde siempre tienen algo de triste. El sol siempre tiene algo de alegre. El domingo por la tarde, en invierno, con la marcha del sol, comienza el declive del fin de semana, la diversión que se acaba, y los presagios del advenimiento de una nueva semana de trabajo, con menos tiempo del que desearíamos o necesitaríamos para nuestro esparcimiento pero también, en un gran porcentaje, porque siempre están las excepciones, más aprovechado que el del sábado y el domingo, donde la fiesta disminuye nuestra sensación de llenado con las mismas actividades. Es el fin de una rutina gozosa (quedar, salir, hobbies...) y el inicio de una rutina dolosa (trabajo, prisas, la rutina de los demás...). La tarde de un domingo, como mucho, con ganas y con suerte, por este orden, te puede deparar un par de copas de más, trasplantadas o repetidas del sábado por la noche. Y luego, un buen resultado para tu equipo de fútbol.

            El sol siempre tiene algo de alegre. Si no el sol en si, al menos su aparición. El amanecer me gusta. Indica que hemos sobrevivido un día más, y eso en los tiempos que corren es suficiente. No, muchísimo. Después de varios días de cielos nublados, lluvia y especialmente niebla, que cubren el cielo y aunque algunos no lo queramos reconocer, también nuestro ánimo, la irrupción del sol, tranquila pero imparablemente a través de los elementos, es una inyección anímica, un Prozac natural, que sin llegar a los efectos de la píldora de la felicidad, si que sube nuestra moral. A mi no me importa su relación con las cosechas. Me importa su relación conmigo.

08/01/2007 21:16 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

03/01/2007

De sufrir y otros placeres

            ¿Por qué a la gente le gusta tanto la contemplación del dolor? Es la principal pregunta que uno se hace tras visionar un episodio de “Hospital central”, de Tele 5, serie de máxima confluencia de desgracias médicas y, en ocasiones, personal-sentimentales. Una muestra: en el capítulo del miércoles 13 de diciembre encontramos, tomen nota, un atropello múltiple con bailarina a la que le deforman la cara y que sufre malos tratos entre los afectados, un secuestrador moribundo acompañado de su joven rehen que padece síndrome de Estocolmo (libre adaptación de la historia de Natasha, la joven que permaneció secuestrada durante más de 8 años), una minusválida a la que acusan de tomar cocaína, una joven enferma mental que no quiere ver a sus padres, un violento adolescente cani con su mullet que golpea a su “hermano” (entre comillas porque no se si es de colegueo o de parentesco) porque una chica no ha subido a verle y, toma jeroma, un joven inmigrante negro que en su infancia fue niño soldado y al que obligaron a matar a los habitantes de su pueblo para que no pudiese desertar y volver allí. Y, para acabar los malos tragos, aparece David Bisbal as himself.

Todo este rosario de infortunios lleva repitiéndose semana tras semana durante varias temporadas, con buenos índices de audiencia. Si es que ves esto y te da miedo salir a la calle, oigan.La contemplación de catástrofes ajenas quizá se trate de un mecanismo de defensa psicólogica, o lo mejor no y es que hay gente sufridora y morbosa por herencia genética. Primero, la sección de sucesos de “Gente”, a continuación el informativo de Antena 3 y su sensacionalismo, luego “Hospital Central”. Y a dormir y tener dulces sueños.

03/01/2007 12:51 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

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03/01/2007 12:24 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.
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