Todo para el esquí menos la nieve

Parece mentira que muchos de los políticos de Aragón todavía no sean conscientes de la importancia de diversificar la industria y los negocios en Aragón. De este modo nos encontramos con casos tan escandalosos como la pérdida de trabajo en la comarca del Aranda, a causa de la crisis del calzado, o la pérdida de poder adquisitivo en el Bajo Aragón a causa del cierre de múltiples talleres textiles. El monocultivo industrial es lo que tiene... que pretico pretico se nos pone cuando alguien sopla sobre la General Motors.
Pues a pesar de que esta realidad es tan evidente, todavía tenemos que soportar a unos políticos que atentan sin escrúpulos sobre el Pirineo Aragonés (y otras zonas bonitas y de gran riqueza medioambiental) para plantar pistas y telesillas sin talento como único impulso al desarrollo de la montaña. Y claro, si hay pistas hay casitas, buhardillitas y hoteles por doquier... hormigón, hormigón y hormigón que ya ha destruido de forma irreversible valles como el de Espelunciecha. Contestaba a CHA todo cabreado Arturo Aliaga algo así como que que el Gobierno de Aragón no había construido casas ni fomentado la especulación... bonita forma de sacudirse (y lo de bonita es ironía pura).
El caso es que tanta, tanta, tanta apuesta por la nieve y ahora nos damos cuenta de que la ausencia de este fenómeno metereológico causa graves problemas económicos en unas zonas en las que la diversidad apenas existe. Es lo que pasa cuando se abusa. El presidente de Aragón, Marcelino, que conoce muy bien el trabajo en las pistas de esquí, ironizaba sobre el futuro del pirineo riéndose de la actividad mermeladera y apostando por el oro blanco... bueno, pues por lo pronto todavía no se habrá podido atragantar con ninguna bola de nieve, porque no hay.
Pero el problema va más allá de lo industrial y deberíamos plantearnos que la circunstancia de este invierno se repetirá, y con ella los problemas económicos y de desarrollo de las zonas de montaña. Lo que estamos viviendo no es un invierno cálido. Aunque muchos no quieran ver más allá de los años que les queda de vida, el hecho de pasear el 3 de enero por Zaragoza con 12 grados de temperatura, debería ser significativo para muchos. Aunque más significativo debería ser pensar que lo mismo pudimos hacer el día 4 y el 2 y el 31 de diciembre y tantos otros días. Los almendros florecieron a principios de diciembre y para "Todos Santos" en vez de estrenar parkas y leotardos, paseamos con ropa primaveral... aun y todo, y tal y como se desprendía de un artículo de Trasobares en el Periódico de Aragón, políticos de nuestra esfera aragonesa piensan que es normal. Les recomiendo que vean "una verdad incómoda" o que vayan al medio rural y pregunten a los que más saben, los abuelos. El tiempo que estamos viviendo no es normal y ellos, los que no lo ven, parece ser que tampoco. Qué penica oiga, qué penica
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Autor: Dani
Fecha: 08/01/2007 12:48.
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Autor: luigis
ARAMÓN o el arte de vender longanizas de papel.
Fecha: 08/01/2007 21:20.