Es un gozo para la vista y un placer para los sentidos ver que en nuestra ciudad fluyen, además del Ebro y la Expo, espacios de arte al aire libre. Me estoy refiriendo a la exposición del paseo de la Independencia, que da color y belleza al paisaje urbano. Sin embargo, he observado que la situada al lado de la CAI puede suponer un peligro, dada la composición de sus materiales y el acabado de sus chapas, para cualquier persona que vaya un poco despistada y en especial para personas discapacitadas visuales.
De ninguna forma critico esta obra, que me parece extrordinaria, aunque sería mi deseo que con la misma creatividad con que se ideó esta escultura se busque la manera más adecuada para que sin presentar un peligro para el transeúnte se pueda disfrutar con su presencia. Paradojas de la vida, justo al lado de esta escultura hay un espacio en relieve para invidentes.