Con pata de palo y parche en el ojo

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Como ahora todos somos piratas, yo me coloco una pata de palo y un parche en el ojo para afirmar mi condición. Pero además debo reconocer que soy pirata desde muy jovencito. Casi puedo afirmar que toda mi vida - según la SGAE - ha estado vinculada a un único objetivo: robar y arruinar a la sacrosanta organización de defensa de los derechos de autor. Sí, soy culpable. Y sobre mi espalda pesa el desolador panorama de artistas, creadores, cantantes, directores de cine y actores deambulando harapientos por los suburbios de las grandes ciudades solicitando limosna, arrastrando su ruina por las calles.

A veces el arrepentimiento me invade. La imagen no es para menos: músicos demacrados mostrando la obras inacabadas de su mansión en Miami, fiestas del mundo del cine donde sólo ha podido servirse caviar de segunda, alfombras rojas donde algunas actrices han repetido modelo... Desolador, francamente desolador.

Siempre he sido pirata, lo reconozco; y siempre he compartido con quienes compartían: he prestado libros y he leído muchos que me prestaban; he dejado discos de los que se grababan cintas y he grabado de los programas de radio miles de canciones. Pero quiero hacer a continuación algunas afirmaciones que me gustaría que tuvieran en cuenta los directivos de la SGAE y quienes, cual plañideras de tiempos pasados, no paran de lamentar su desgracia (ficitica, por supuesto).

Aún conservo la primera cinta de cassette que me grabó un conocido hará unos 25 años: "It´s alive", un concierto en directo de los Ramones. Gracias a ese delito primerizo he comprado religiosamente bastantes discos del grupo y he asistido a alguno de sus conciertos. Las primeras canciones que tuve de los Rolling Stones fueron el resultado de mi afán pirata: la radio era un buen filón del que obtener grabaciones. Creo que tengo un número importante de sus discos (originales y religiosamente abonados). De Bob Dylan tengo toda la discografía; por supuesto el primer LP que tuve en mis manos (Desire) fue una grabación fraudulenta de un disco original.

Podría poner centenares de ejemplos de cómo he llegado a conocer a grupos y cantantes de todas las latitudes a través de actos de piratería y cómo, gracias a estos actos, he acabado comprando sus discos y yendo a sus conciertos. Porque la piratería ha existido siempre y gracias a ella se han popularizado no pocos artistas, y cuando se popularizan venden, y cuando venden llenan y cuando llenan siguen trabajando. Compartir no es delito, señores de la SGAE; y si hoy, en un mundo globalizado y con internet de por medio el concepto de compartir adquiere dimensiones universales, bienvenido sea. Dedíquense a perseguir a quienes utilizan las nuevas tecnologías para enriquecerse pirateando y dejénnos en paz a quienes compartimos, valoramos y después decidimos si compramos o no compramos.

09/05/2008 14:57.

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gravatar.comAutor: allan

Es el comentario mas original que he leído sobre el tema hasta ahora. Estoy totalmente de acuerdo pero en mi modesta opinión la SGAE esta en una guerra que esta perdida, ni ellos mismo se creen lo que dicen.

Fecha: 10/03/2009 17:35.


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