PARA SERVIRTE

MANOLITA
Como todos, o casi todos los días, sales de tu casa dirigiéndote hacia el Centro “Terminillo”, al objeto de pasar un rato, unas horas, dedicado a algunas de las muchas actividades que se dan en el mismo. Al llegar te encuentras con el conserje que te atiende en tus demandas: un periódico, una baraja, una información sobre las muchas facetas de la vida en el mismo.
Preguntas si esta la Sra. Directora; el conserje te dice que sí, que está en su despacho. Subes al primer piso, y con la puerta abierta te recibe Dñª. Judit, siempre con esa actitud tan profesional, con la mejor de sus sonrisas, para resolver cualquier cuestión o problema que le plantees: una duda, una reclamación, una información sobre cualquier asunto de tu interés (¿también le cuentas las cosas agradables que te suceden en el Centro?) en fin, aquello que te ha llevado hasta su despacho.
Una vez resuelta la consulta, te diriges al aula donde se desarrolla el taller donde tu asistes, desde hace ya tanto tiempo, y que si repites, es que te lo pasas muy bien. Y no es extraño, porque allí te encuentras con uno de los monitores que trabajan día a día para hacerte la vida más agradable. Yo personalmente me atrevería a decir que tenemos una gran suerte con todos ellos, pues si uno es bueno el otro es mejor.
Subiendo y bajando, bien por las escaleras, bien en el ascensor, te has fijado en la limpieza que impera en todos los sitios; lo mismo te ocurre cuando te sientas en tu aula, siempre limpia y reluciente. Te paras a pensar un momento, y deduces que para tenerlo tan temprano en orden para cuando tú llegas, alguien ha tenido que madrugar bastante, pues son las nueve de la mañana. Y piensas bien: han sido las personas de la limpieza que cada día se esfuerzan por tener todo limpio y aseado, para que tú disfrutes de su trabajo.
Han pasado las horas, termina tu Taller, y para celebrar que hoy es un día esplendido, te diriges a un sitio estupendo del Centro: la cafetería. Y aquí completas la jornada, porque te encuentras con un magnifico mostrador con un buen surtido de cosas apetitosas. Y te decides por un buen vaso de bebida-cerveza, vino variado, refresco, café- acompañado de alguna banderilla que hace que la mañana sea redonda.
Pero fíjate, aun siendo estupendo todo lo que te ofrece la cafetería, no sería lo mismo si no estuvieran detrás del mostrador esas dos extraordinarias personas, que todos los días del año te sirven con una simpatía, con un cariño, con una profesionalidad, con un gusto, que te parece que todo lo que te tomas ha sido hecho exclusivamente para ti.
Todas estas personas están aquí para servirte, para servirnos a todos los socios. Y puede ser que alguna vez pases, pasemos, delante de ellos y no nos demos cuenta de lo importantes que son. Al escribir estas líneas, yo también me acuso de que no siempre lo aprecio, y desde ahora me hago el firme propósito de tenerles más en cuenta, pues estoy convencido de que se lo merecen.
Para ponerles cara, me he decidido a mostrarte estas dos fotografías, que pretenden representar a todos ellos.
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Autor: Juana
Por supuesto también a los señores que están en información y que me han atendido incluso más allá de lo que era su obligación.
Muchas gracias a cada uno de vosotros que nos hacéis las cosas más fáciles y agradables.
Juana
Fecha: 09/04/2012 23:39.
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Autor: elvira
Fecha: 09/05/2012 10:24.
