Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2009.
Resumen
- 10/01/2009 22:23 - Aprender a querer
- 10/01/2009 22:08 - Hablemos de convivencia
- 13/01/2009 20:07 - Consulta a la Administración Pública
- 27/01/2009 00:59 - Preguntas y respuestas
10/01/2009
Aprender a querer
Tenía un rato libre y me acerqué al cementerio. Era una hora temprana. No se oía a nadie. A lo lejos venía una persona. Cuando estuve cerca de él le conocí. Este verano le había saludado y me había dicho que cuidaba de su esposa que tenía alzheimer, así que aproveché para preguntarle. Se echó a llorar y me dijo que venía de su tumba, de rezar; hacía cinco días que había fallecido. Convivieron durante 45 años y los tres últimos estuvo dedicado a ella.
En esos momentos, quisieras transmitir palabras, sentimientos, esperanza, y te cuesta una enormidad; sólo dices obviedades, y te sientes incómodo.
¿Cómo podrías transmitir lo mejor posible mensajes , bien de esperanza, bien de ánimo, o de afecto a las personas que están atravesando una etapa de tanto dolor, algo que les pueda ayudar en esas circunstancias tan duras?
Después seguí recorriendo las tumbas de los ancestros e hice un ejercicio mental de como vivían en aquella época, de como serían, de lo que me hubieran contado si les hubiera conocido.
Me fui de aquel lugar con la sensación de que me gustaría: querer más de lo que quiero y de tener más o saber utilizar mejor los recursos para determinadas ocasiones.
¿Es posible aprender a querer, o al menos a querer más de lo que se quiere?
Hablemos de convivencia
El asunto no tiene importancia, la acción realizada es intrascendente; Se trata de pequeños detalles. Consideras que si dices algo, se pueda interpretar de otra manera y todo se complique. Es por ello que no dices nada, pero te sientes un tanto timorato.
Puede ser que el otro intuya o perciba lo que tú piensas. Si no lo percibe, se queda tan tranquilo; no ha pasado nada. Sólo te sientes mal tú.
Si él otro considera que no debía haberlo hecho y tú no le has dicho nada, es posible que se crezca y encima te considere un débil. En cambio, si él cree que podía hacerlo y no le dices nada, casi está esperando que le hagas alguna referencia positiva sobre el tema.
Reflexionando sobre este tipo de planteamientos, que tantas veces se dan en la vida diaria de las personas, creo que nos falta dialogo, claridad en las exposiciones, espontaneidad, sencillez. Todo ello, después de tantos años de sociedad, debería estar enraizado en nosotros, pero parece que no lo está. Ni en la familia, ni en los amigos, ni en las empresas, ni mucho menos en la política. Tendemos a interpretar, a buscarle otro sentido, otro significado. Es posible que el lenguaje, la interpretación, el significado ambiguo o amplio de las palabras tenga algo de culpa, pero creo que la mayor dificultad está en que somos algo más egoístas de lo que deberíamos ser y que nuestros sentimientos nos juegan pasadas. Si alguien nos cae bien, haga lo que haga justificamos su acción y si no nos cae tan bien, pasará al revés.
Alguien haciendo referencia a las palabras, al lenguaje, a la comunicación, dijo algo así: Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas, pero la dificultad esta en cómo interpreta cada uno el silencio.
13/01/2009
Consulta a la Administración Pública
He ido a una oficina de la Administración del Estado a hacer una consulta sobre el contenido de un escrito recibido del Ministerio de su competencia.
El funcionario que me ha atendido, se supone era experto en ese tema, ya que el responsable de dar las citaciones había leído la carta que iba a consultar y me ha asignado precisamente este puesto de información.
No me estaba dando una respuesta clara a lo que yo le preguntaba y ante mi insistencia me decía que era una carta que no la habían enviado ellos; que la había enviado Madrid. ¿Debo ir a Madrid a consultarlo, le pregunté?
Viendo que aquello no tenía solución por más que insistiera, me recomendé a mí mismo salir de esa oficina para no enfadarme.
¿Tan difícil es ser amable, ponerse en el papel del usuario, leer el escrito (que lógicamente se refiere a temas de su competencia), incluso llamar al Departamento de donde salió la carta para aclarar su posible duda?
¿Es cuestión de competencia, de voluntad, de interés, de profesionalidad?
¿Tan malos somos los ciudadanos usuarios, para que algunos servidores nos traten con esa desgana y apatía, y encima no nos aclaren lo que tienen que aclararnos?
27/01/2009
Preguntas y respuestas
Hoy lunes el presidente del Gobierno ha intervenido en un programa de televisión “Tengo una pregunta para usted”. Le han hecho 40 preguntas, y la mayoría de ellas se referían al paro, a la crisis económica, a las dificultades que tienen los ciudadanos españoles para vivir hoy, a los engaños de los políticos, a sus engaños, al desplante a la bandera de EEUU, etc.
El presidente se ha tenido que ver muy mal con lo que le estaba cayendo. En las respuestas ha echado balones fuera la mayoría de veces. Sin convicción alguna a mi modo de ver. Las preguntas han sido un verdadero compendio de lo que preocupa de verdad al país. En este programa, lo que valen son realmente las preguntas. Son necesarias, pero ¿servirán de algo? Ha pedido trabajo a los demás, pero no ha dicho ni una sola palabra, o yo al menos no las he oído, del esfuerzo que iban a hacer los políticos, de la austeridad, del trabajo, del ahorro en ceremonias, inauguraciones, vinos, lujos, derroches, de las mejoras en la productividad, de exigir aprovechamiento a los cursos de formación que se hacen y que estos sean adecuados, de aprovechar las fuerzas vivas que pueda haber en la administración pública, porque también las hay, de que no haya tanto amiguismo, de repartir el trabajo que se genere, o de darlo a quien mejor lo haga, no al conocido de turno. ¿A quién le darán el trabajo que van a realizar en los ayuntamientos?
Siento que cada vez creo menos en los discursos y, en consecuencia me preocupa irme distanciando de lo que hay a mi alrededor, pero no me considero con fuerza para influir en los dirigentes de la sociedad de la que formo parte. Sólo me queda eso, que de vez en cuando le llamo ética individual, y es pensar y actuar en la sociedad, pero individualmente, haciendo lo que creo que tengo que hacer. Triste y solitario consuelo.
