Noche de luna y viento

La luna, al llegar la oscuridad de la noche, cuando alcé la mirada, estaba sola en el firmamento, disfrutando de su máxima redondez, aquella que le transmite el padre sol una vez cada veintiocho días.

Un rato más tarde, cuando volví a mirarla, las nubes iban pasando a gran velocidad, tapándola  y destapándola,  como jugando al escondite. La borrasca, procedente de Galicia  se desplazaba por Castilla y, como casi siempre, debilitándose  cuando llegue al Moncayo.

Las persianas son golpeadas por el viento; los árboles se bambolean, hay un ruido característico al chocar con el viento esos artilugios que se ponen en las chimeneas, ese viento que  provoca, también, el silbido distintivo de una  vulgarmente llamada  noche de perros. 

Mañana pinta igual, según los técnicos del tiempo, así que será un día poco propicio para pasear, para hacer excursiones, incluso para hacer faenas en los jardines, en los garajes, para las procesiones….

En el exterior cada vez se  oye más ruido, y no parece solo el viento; me asomo y los cristales de la habitación están mojados. Está lloviendo y fuerte. La borrasca descarga por donde pasa. La luna no se ve. El fondo del espacio es negro, muy negro.

Martes, 06 de Abril de 2010 20:12 #.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.




| Blog ciudadano realizado con Blogia 2.0 | Suscríbete: RSS | Administrar