Crónicas atrasadas (Jueves Santo)

La mañana, cuando amanece, se presenta serena. No hace viento; hay nubes a media altura y otras más bajas que se levantan. A través de éstas, se filtra algún rayo de sol en esos primeros inicios de su andadura emergiendo tras la sierra.

Hoy se habla de procesiones en toda la geografía española, de los miles de cofrades que desfilarán, del arte que supieron reflejar los imagineros en los pasos procesionales, cada uno en su estilo, de Gregorio Fernández a Salcillo…

Hoy se habla de los testimonios de las miles de personas que, cada uno a su  manera, se autoflagelan, se provocan sufrimientos físicos. Hoy se habla de la intensidad con la que se viven estos días por una multitud de devotos.

Cada pueblo, cada ciudad tiene su desfile procesional; cada pueblo, cada ciudad tiene sus visitantes, sus seguidores, sus espectadores; unos por curiosidad, otros para pasar el tiempo y otros, también, por devoción.

Estos días, con las contradicciones consiguientes, se vive un sentimiento colectivo muy especial. Hay una planificación, una organización de muchos meses atrás, hay un reparto de funciones y tareas muy minucioso; hay colaboración intergeneracional; niños, jóvenes, adultos, abuelos, tres generaciones, hombres, mujeres,  todos colaborando al margen de sus ideas políticas, muchas horas de dedicación, de entrenamiento, de quitar horas al tiempo libre, a las vacaciones, a los descansos. Hay transmisión de historia, de vivencias, de tradiciones. Algunas cofradías tienen su origen hacia 1.600.Hay sacrificios económicos y físicos, orden, trabajo, disciplina, pasión, sentimiento.

¿Por qué se hace? ¿Qué papel tiene Jesús, su Vida, su Pasión, su Muerte en todo ello? ¿Vivimos, viven todas esas gentes la profundidad, el sentido último de la pasión de Jesús, de la entrega a los demás para su salvación, por un mundo mejor?

¿Qué queda del ejemplo de la vida de Jesús, del Amor, de su predicación, de la solidaridad, de la atención a los más débiles?

¿Hay, quizás, otros motivos para vivir estas tradiciones de la manera con que se viven?

¿Alguien se imagina que estos eventos fueran impulsados, planificados por una organización empresarial turística dirigida a obtener beneficios? ¿Cuánto costaría en dinero el esfuerzo de cada uno de los participantes y el valor de las obras de arte exhibidas? ¿A cuánto tendrían que vender las entradas para poder obtener beneficios?

Estas organizaciones ciudadanas, cofradías, hermandades, etc., en las que conviven personas de cualquier pensamiento político, de cualquier tendencia, deberían ser diseccionadas para extraer de ellas los elementos positivos que pudieran ser utilizadas en la sociedad para mejora de los comportamientos colectivos, para la consecución de objetivos comunes.

¿Qué tienen en común el sacrificio, la entrega, la dedicación de cada una de estas personas? ¿Quizás el sentimiento y la pasión, aunque ese sentimiento y esa pasión sean en cada uno diferentes?

 

Miércoles, 07 de Abril de 2010 23:21 #.

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