Cronicas atrasadas (Liturgia de otros tiempos)
Hace muchos años que la liturgia se modificó, pero el recuerdo permanece. Cuando éramos niños, la tarde del jueves Santo, después de la Misa del Lavatorio, el Santísimo quedaba en un altar especial, que se llamaba Monumento. Todos los altares se tapaban con un velo negro.
El Viernes Santo era un día para ir recorriendo los Monumentos de la distintas Iglesias, y recorrer el Vía Crucis; era también un día de confesiones generales. En tiempos más pretéritos venían predicadores de alguna orden religiosa y hacían unas charlas especiales; metían el miedo en el cuerpo; se veía en la Iglesia a personas que en todo el año aparecían por la misma.
Las radios transmitían música sacra; los chicos hacíamos poco ruido por las calles.
El sábado a las 10 de la mañana se celebraba el sábado de gloria. Todos los chicos íbamos a la Parroquias, nos subíamos a los campanarios y volteábamos las campanas. Jesús ha resucitado. Ya se podía hacer ruido, oir música que no fuese religiosa, manifestar la alegría y se podía comer carne.
Un año, al voltear una campana se me resbaló la mano y el badajo me pilló algunos dedos contra el interior de la campana; tuve mucho dolor y me tuvieron que pinchar para sacar la sangre acumulada. No he vuelto a subir a los campanarios.
El domingo de Pascua, en un momento determinado de la procesión del Encuentro, que era a las 8 de la mañana, los judíos que iban custodiando a la imagen de Jesús, salían despavoridos por las diversas calles aledañas a la Plaza, cada uno por un sitio diferente. La banda tocaba el himno nacional. A las 12 había concierto en la Plaza. La Semana Santa había terminado.
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Autor: JoseAngel
Fecha: 10/04/2010 08:21.
