Papel del jubilado en la crisis

¿Puede algún grupo social, al margen de los políticos y sindicatos,  hacer algo  para salir de la crisis? ¿Debería haber algún grupo que fuera como punta de lanza para acercar a los demás a la sensibilización, mentalización y posterior acción para luchar contra la crisis? ¿Qué papel  podía corresponder a los jubilados  en buscar soluciones a  la crisis? A todos los mayores que ya no trabajan les llaman jubilados, pero el grupo es muy diverso y disperso. Con la relatividad que siempre hay que tomar algunas cosas, quizás el único elemento común que  tienen todos los jubilados es el ejercicio de la libertad, ese bien que se incorpora a la persona el día que le dan la boleta en la empresa, -algunos empleados públicos, los menos,  se van cinco minutos antes de que les echen-, o cierras el negocio si es que has sido autónomo o empresario. El abanico de edades en los jubilados es de treinta años más o menos (de los 60 a los 90), por tanto la manera de ver las cosas es muy diferente. Aunque la media de la pensión debe estar por los 800 euros, la diferencia entre la mínima y la máxima es de 4 veces. A eso habría que añadir la distinta mochila que cada uno lleva aparte de la pensión oficial. La formación y las inquietudes culturales y sociales  pueden tener una gran incidencia en la manera de actuar una persona en esa etapa de la jubilación. La manera de ejercer esa libertad que te da el cobrar una pensión sin sujetarse a ningún tipo de normas, es también algo importante, que  puede diferenciar a los distintos grupos de jubilados: Los hay que ejercen el voluntariado, ya sea familiar o social, así como  los que  no quieren hacer nada porque dicen que bastante hicieron ya en la vida activa.  Hay otros que intentan aprender, retomar aquello que se les quedó  a medias. En general, aunque todos  se quejan de que no llegan a todo lo que se  proponen, hay tiempo suficiente. Resumo el planteamiento, diciendo que los jubilados constituyen un grupo tan variopinto que hace imposible que puedan ir como una sola voz.
Lo más fácil es poner al servicio de la sociedad los conocimientos y el buen hacer que se ha podido acumular a lo largo de muchos años de trabajo, colaborar como voluntarios en mil formas, pero, aun en eso hay dificultades, ya que, se tiene poca cultura de voluntariado organizado; por otra parte es sabido que hay cierto reparo en algún segmento de la sociedad en admitir el voluntariado, ya que piensan que los voluntarios están quitando el trabajo a otra personas, y se conoce también el poco aprecio que hacen muchas instituciones oficiales a este aspecto de colaboración social. Es decir, que fuera del entusiasmo individual que pueda tener cada uno, colectivamente los jubilados no  pintan nada. Viendo tantas dificultades colectivas, solo se me ocurre pensar en que cada actúe según el concepto que tenga de sus obligaciones cívicas, incluyendo dentro de esas obligaciones, levantar la voz ante cualquier político que incumpla las más elementales normas de actuación. La suma de muchos haciendo cosas positivas y coincidiendo en las protestas cuando hiciese falta hasta es posible que se notase.
De todas maneras, la suma de ideas de cada uno, algún panorama o camino abriría. De algo hay que partir. Está la cosa tan echada a perder que es una necesidad obligarnos a pensar, decir, protestar, aportar, cualquier cosa menos caer en la conformidad. Podíamos hacer una referencia a Rudiard Kipling en su poema NO desistas
Cuando vayan mal las cosas
como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tú camino
solo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber
pero mucho que pagar,
y precises sonreír
aun teniendo que llorar,
cuando ya el dolor te agobie
y no puedas ya sufrir,
descansar acaso debes
¡pero nunca desistas!
(…)
Lucha, pues por más que tengas
en la brega que sufrir,
cuando todo esté peor,
más debemos insistir.

Sábado, 05 de Junio de 2010 00:16 #.

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