El primer jefe

Le conocí cuando él tenía unos 35 años.  Era mi primer trabajo  y  fue mi primer jefe. Todos empezábamos desde abajo: aprendices, listeros, peones, auxiliares. No había experiencia en aquel tipo de trabajo. La mayoría de operarios, como se llamaban en la época,  procedía del campo. Era una primera etapa de transformación del sector primario al industrial. Estaba casi todo por hacer. Fue una etapa dura, lenta, difícil. Se crecía a base de esfuerzo, de buena voluntad, muchas ganas y muchas horas. Se cometían errores y había que estar muy encima.  Además de buen profesional, era militante activo del movimiento cristiano, enérgico, vehemente, entregado, directo; un poco al estilo de los predicadores de aquella época. También en esa faceta puso todo su entusiasmo. Creó equipos que trabajaban con  aquella metodología del Ver, Juzgar y Actuar, que tan buenos resultados daba. ¿Se aplica todavía ese método?

El ángel y el demonio, las contradicciones, la dualidad  del ser humano, eran algunas de sus expresiones características. El se lo aplicaba a sí mismo en algunas ocasiones. Organizó, a través de la parroquia, una escuela de formación profesional para los aprendices, en la que impartíamos, de la mejor manera, lo que sabíamos. Unos y otros nos dispersamos y le perdí la pista durante muchos años. Volví a saber de él hace un tiempo, pero me dijo que se encontraba ya mayor. No le vi ningún interés en encontrarnos de nuevo. Hace unos días pregunté por él y me dijeron que había fallecido. Debía tener alrededor de 85 años. Adiós, amigo, gracias por lo que me enseñaste y hasta que nos volvamos a encontrar, allá en la eternidad.

Miércoles, 23 de Junio de 2010 23:14 #.

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