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Resumen

28/02/2011

Estepas

El día amanece un poco primaveral. Hacía tiempo que no pasaba por esos lugares. Nada más dejar la carretera de Castellón y abandonar el curso del Ebro,  el paisaje cambia radicalmente; nos introducimos en una  zona  de tonos grises, cerros y cabezos,  de aspecto árido,  casi de ambiente hostil, de poco o nada arbolado, enseguida estamos en la estepa propiamente dicha. El viento racheado, aunque no frío, movía las pocas plantas por allí existentes.  Enseguida, todo está muy cerca, atravesamos una zona de olivos, algunos de ellos jóvenes, pero la mayoría, con muchos años en sus troncos. Estamos ya en Belchite. Nos damos un paseo por lo poco que queda  en pie del pueblo viejo, símbolo, en lo físico, de  la destrucción que supone una guerra. Si eso  lo trasladamos al plano humano, social, nos imaginamos los daños que ha tenido que producir, que después de 70 años todavía duran. Lo que queda del pueblo viejo de Belchite está ya en  una situación irrecuperable y el paseo por dentro del pueblo  constituye un serio peligro.

Continuamos viaje hasta Almonacid de la Cuba, para ver lo queda de la presa que hicieron los romanos hace 2000 años,  y que sirvió para “poner en valor”, como dicen ahora los políticos, un sistema de regadío  en el campo de Belchite. Según dice el cartel, hubo un tiempo en desuso, con la decadencia de los romanos,  y fue puesta de nuevo en funcionamiento por los árabes hacia el siglo VIII. El río es el Aguasvivas, según hemos podido leer.

Al entrar al pueblo, nos ha impresionado el  número tan extraordinario de buitres que había sobrevolando el paraje y todavía nos ha impresionado más la posición de espera, al acecho, de 4 de ellos,  en las cercanías de una granja, en posición   inminente de actuar.

Hemos seguido, por caminos rurales hasta Fuendetodos.  Pasadas los olivares y los campos de vides, vuelven (más bien no se habían ido), las estepas, los secarrales, los barbechos, las pequeñas sierras (grises alcores  y lomas plateadas, les hubiera llamado Machado), salteadas por aromáticas, tomillos y romeros, estos ya con sus tonos azulados, como brotando ya las primeras flores de la primavera.  Impresiona la dureza del paisaje, curtida por las acciones de erosión del viento y de la lluvia a través de miles de años

En Fuendetodos recorremos el museo del grabado y la casa donde nació Goya. Nos queda la duda de si los múltiples grabados que vemos de Goya en unos y otros Museos se van pasando de un sitio a otro,  o si  algunos, o todos,  son copias de los originales.

28/02/2011 00:29 #. Tema: pequeños relatos No hay comentarios. Comentar.
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