Zalfonada lee |
|
|
|
Hace pocos días murió Ryszard Kapuscinki. A veces, éste es mi caso, es preciso que alguien muera para que los demás tomemos conciencia de la trascendencia de su ser. Es prueba de su grandeza y generosidad , desaparece pero la semilla de su existencia permanece y se multiplica en la memoria colectiva. Leo varias necrológicas sobre su persona y descubro al hombre honesto que fue, al periodista que antepone el sujeto de la noticia a la propia noticia, al hombre que afirmó que "el periodismo no vale para los cínicos" y pienso que el magisterio tampoco. Al fin y al cabo, periodistas y profesores tenemos un oficio parecido: la misma herramienta, la palabra (y, en estos tiempos también la imagen); y una misma función, la divulgación, la comunicación, la creación de opinión, ... Corro a la librería a comprarme cualquiera de sus libros, Ébano, por ejemplo, me apetece mucho pero no lo encuentro. En su lugar me compro El mundo de hoy, una mezcla de relato autobiográfico y reflexiones a lo largo del tiempo. Sólo ante un primer y rápido vistazo me topo con verdaderas perlas: Una. "Si de entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú, en un fanático" Otra. "Hallar la palabra certera en plenitud de sus fuerzas tranquila que no caiga en la histeria que no tenga fiebre ni una depresión digna de confianza hallar la palabra pura que no haya calumniado que no haya denunciado que no tomó parte en ninguna persecución que nunca dijo que el blanco era negro se puede tener esperanza hallar palabras alas que permitiesen un milímetro siquiera elevarse por encima de todo esto" P.C. |