Zalfonada lee |
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Este fin de semana estuve plantando árboles en mi pueblo. A la vuelta y al retomar el blog, encuentro en el gurrión una referencia literaria a los árboles que quiero compartir con vosotros: En su último libro, Las pequeñas memorias, José Saramago recuerda a su abuelo materno, Jerónimo. Cuando este pastor analfabeto tuvo el presentimiento de que iba a morir, fue «de árbol en árbol de su huerto, abrazando los troncos, despidiéndose de ellos, de las sombras amigas, de los frutos que no volvería a comer». Por eso, dice el Nobel portugués, «si has tenido un abuelo así has de agradecérselo a la vida» Pilar C. |