
Leo el periódico Heraldo de Aragón de hoy y, en la página 34, en la crónica que Gervasio Sánchez (¡qué gran periodista!) envía desde Irak y, despues de haber visto ya tantas, una imagen me conmueve especialmente. Eso era, ESO ES, la guerra. Aquí sí que se cumple el viejo axioma periodístico de que una imagen vale más que mil palabras. Me quedo sin ellas. Una vez más, cuando la garganta se quiebra, nos queda la poesía. Evoco a Miguel Hernández, víctima también, como estas niñas aterrorizadas, de la crueldad y los oscuros intereses de la guerra. Pilar C.
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Cancionero y romancero de ausencias
Miguel Hernández