Zalfonada lee |
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En el excelente blog de la literatura infantil y juvenil Bienvenidos a la fiesta, encontramos siempre artículos muy interesantes. De cara a estos días de vacaciones en los que vamos a abandonar nuestro blog, nos permitimos copiar literalmente un consejo para los más animados a escribir y la recomendación de un clásico para los más pequeños (además pronto será el día del libro) Una desfachatez En unos consejos a un futuro escritor de libros infantiles, Astrid Lindgren decía: «Procura incluir también algo que divierta a niños y mayores, pero no se te ocurra poner nunca, en un libro infantil, algo que tú sepas que únicamente ha de resultar gracioso para los mayores. No olvides que no escribes para que te encuentren ocurrente y chistoso los críticos. Muchos de los que escriben para niños hacen un guiño a determinado lector por encima de las cabecitas de los pequeños. Buscan un acuerdo con los adultos y pasan por alto a la criatura. Te suplico que no hagas eso ¡nunca! Porque es una desfachatez para con el niño que debe comprar y leer tu libro». La viuda y el loro, de Virginia Woolf Es un antiguo relato que la autora redactó para el diario familiar que editaban sus sobrinos, que tiene gracia y una moraleja evidente: cuidar bien a los animales tiene premio. A la muerte de su hermano, la señora Gage, una mujer que prefiere pasar privaciones antes que dejar pasar hambre a su perro, recibe una cuantiosa herencia: una casa y 3000 libras. Pero, al ir a la ciudad donde vivía su hermano para cobrarla, los abogados le cuentan que no hay nada de lo dicho excepto un loro un tanto brusco que sólo responde «¡No estoy en casa!». Desanimada, vuelve de noche a la casa en la que se aloja pero se pierde: se orienta de nuevo porque ve un incendio a lo lejos, piensa que debe ser la casa de su hermano en la que había estado hacía poco, y vuelve allí para salvar al loro... |