Zalfonada lee |
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"Poco a poco, casi sin darnos cuenta (porque el entrelazamiento de la vida de nuestros hijos con la nuestra es un gran misterio), ya teníamos libros con letras grandes, ya distinguían la o redonda de la i con un puntito, ya reconocían algunas palabras, ya leían dificultosamente, ya te corregían cuando te confundías en una palabra, ya leían de corrido, ya devoraban los libros... Llegados a este punto, era el momento de dejarlos solos. ¿O no? Tenían ocho o nueve años. Habíamos pasado de los ositos a las brujas, de las brujas a los piratas, a los bosques de Narnia, a los tramperos del Canadá. Habíamos navegado, luchado, explorado pirámides juntos, bajado al centro de la Tierra... ¿Y ahora íbamos a separarnos? Se suponía que uno no leía a los niños "mayores", aunque... ¿por qué no? Los padres de niños de la edad de los míos estaban dejando de leerles, o quizás los hijos no querían ya que se les leyera... Y, de golpe, lo vi clarísimo. Había que seguir."
Fecha: 03/05/2007 23:22. |