El gran M I está arrasando el pirineo aragonés, pero no con fuego, sino con pilonas de hormigón. Todo lo que toca lo convierte en ladrillo, ya sea un monte, un prado o una simple laderita. Haz algo antes de que este país milenario quede sepultado por el afán cementeril de este cómplice parista que ahora quiere jugar al golf en el paraje natural de Castanesa.